Archivo de la categoría: Lectio divina

Viernes 23 de junio

Viernes 23 de junio
Sagrado Corazón de Jesús, solemnidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 11, 25-30

En aquel tiempo, Jesús exclamó: Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.

Pistas: La fiesta del Sagrado Corazón de Jesús nos hace fijarnos en la humanidad del Hijo de Dios. ¿Qué te viene a la cabeza cuando escuchas la palabra corazón? Amor, vida, valentía, alma, entrega, totalidad, humanidad… Esta fiesta te invita a mirar a Jesús que ama, que entrega su vida y es vida, que es valiente y da valor. Jesús verdadero hombre, el hombre nuevo.
El corazón de Jesús lleno del Espíritu Santo. Es el corazón humano del Hijo de Dios. ¡Qué misterio! Dios no está lejos. Es el Dios que ama. El Padre nos envía a su Hijo. El Hijo hecho hombre ama con todo el corazón y transforma nuestra humanidad. Lo humano entra en la vida de Dios y Dios da vida a lo humano. Jesús entrega su vida en la Cruz. Tan grande es ese amor y entrega que su corazón traspasado por la lanza del soldado romano, y abierto, es signo del amor absoluto, de la valentía, de la entrega total de Jesús, frente a la injusticia y al pecado que lo han traspasado y rasgado. El amor no podía quedar atrapado por la muerte. Y Jesús resucitado es el vencedor sobre el pecado, el mal, el odio y la muerte. Es el corazón que ha vencido al odio con amor, al pecado con fidelidad al Padre. Es el corazón que lleva a plenitud la humanidad y por eso si acudes a Él tendrás tú también un nuevo corazón. Jesús entiende lo humano, nuestros problemas y anhelos, nuestras luchas. Pero va mucho más allá, nos guía hacia el Padre, nos descubre la dimensión divina.
En el contexto de esta fiesta el Evangelio de hoy te dice que sólo necesitas ser sencillo para poder descubrir y acceder a este misterio. Para poder conocer a Jesús y a través de Él llegar al Padre. Para tener tu corazón lleno del Espíritu Santo como lo estuvo el de Jesús. No necesitas ser sabio y entendido. No necesitas ser perfecto. Sólo ser sencillo y acercarte a Jesús.
Estés como estés, hoy Jesús te invita a entrar en su corazón, a dejarte amar. A dejar de mirar tus cargas y tu pobreza, tus agobios y cansancios, y seguirle. Eso significa cargar con el yugo, y aprender de Jesús. Y ahí encontrarás descanso y libertad. Jesús te invita hoy a descubrirle.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 21 de junio

Miércoles 21 de junio
San Luis Gonzaga, religioso

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 6, 1-6. 16-18
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial.
Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.
Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Cuando tú vayas a rezar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los farsantes que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.

Pistas: Jesús continúa enseñando a sus discípulos que Él no quiere una religión de cumplimiento externo ni de ritos vacíos o tradiciones que ya han perdido el sentido. ¿Quieres una religiosidad auténtica, lejos de fariseísmos e hipocresías, que te haga crecer como persona, que te haga conocer a Dios? Jesús te invita hoy a descubrir el sentido profundo de las prácticas religiosas. El criterio no es, ni puede ser, la rutina, el “siempre se ha hecho así”, o el qué dirán.
Jesús habla hoy de dar limosna, rezar y ayunar. Las tres nos ayudan a crecer. Con respecto a nuestra relación con el prójimo y con la sociedad, dar limosna es compartir lo que tenemos -no sólo lo material- con el que lo necesita. Con respecto a Dios, la oración no se limita a cumplir con la misa y con las oraciones que me he comprometido o acostumbrado a hacer cada día. La oración es la clave para poder vivir como discípulos de Jesús. Es la clave para que el Espíritu Santo habite en nosotros y nos regale sus dones. Es la clave para entrar en relación con Dios. Y, por último, con respecto a uno mismo, el ayuno sirve para decirte a ti mismo que Dios es lo más importante en tu vida, que tienes hambre de Dios, tanta que quieres hasta sentirlo físicamente. Como ya hemos explicado en otras ocasiones, no es chantajear a Dios o ganarte su favor, porque Dios ya te ama y no necesitas ganártelo. Ayunar simplemente es recordarte a ti mismo que Él es más importante, que con Él nada te falta. La vida de los santos nos enseña cuánto hace crecer esta práctica.
No ser hipócrita, ser auténtico, ir a lo profundo. Dar limosna, orar y ayunar. Jesús te propone hoy este camino. Si ya has decidido seguirlo revisa cómo va tu fidelidad. Si tienes dudas, atrévete. Hoy Jesús te recuerda que esto no lo puedes hacer por aparentar y que tampoco son recetas mágicas. Aquí se trata de vivir, de crecer, de profundizar, de amar. ¿Te atreves?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 21 de junio

Martes 21 de junio

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 43-48
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo.
Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian.
Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestro hermano, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los paganos? Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.

Pistas: Jesús nos dice a sus discípulos: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”.
¿Amar a los enemigos? ¿hacer el bien a los que te aborrecen? y ¿rezar por los que te persiguen o calumnian? ¿Quién puede hacer esto? El cristianismo no te dice: “No robes ni mates y ya está” o “tú cumple con lo externo y te llega”. Al contrario, te propone un camino de perfección porque eres hijo de Dios, tienes el Espíritu Santo y Jesús ha dado su vida por ti. La propuesta de Jesús es ser el camino para entrar en la vida de Dios y que Dios entre en tu vida. Y esto implica que no puedes vivir de cualquier modo. Jesús cambia los criterios al poner por encima de todo lo demás el amor y el perdón.
¿Te has acomodado? ¿te estás conformando con menos de lo que Dios te ofrece y te pide? Pues entonces no estás siendo discípulo de Jesús. No estás siendo cristiano.
¿Qué haces de extraordinario? Si acoges el Espíritu Santo, si en Jesús encuentras la verdad, el camino, la vida, la libertad, la luz. Si por medio de Jesús llegas al Padre, tu vida cambiará. Vivirás en el amor, sabrás que Jesús está contigo todos los días hasta el fin del mundo. Experimentarás que en lo que Él ha vencido, tú también sales vencedor. Tú eres hijo de Dios, estás lleno del Espíritu Santo (de Dios mismo) y tienes sus dones para que puedas crecer día a día en perfección, en santidad.

¿Te atreves a seguir a Jesús? ¿Te atreves a vivir algo extraordinario?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 19 de junio

Lunes 19 de junio
San Romualdo

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 38-42
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Sabéis que está mandado: «Ojo por ojo, diente por diente».
Pues yo os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñalo dos; a quien te pide, dale; y al que te pide prestado, no lo rehúyas.

Pistas: El “ojo por ojo, diente por diente” supuso en su tiempo un avance contra las venganzas indiscriminadas, que eran muy frecuentes hasta ese momento. Pero Jesús quiere ir a lo profundo de este mandato. Porque llega el tiempo nuevo, el del Reino de Dios, en el que el criterio será el amor y la misericordia que Jesús nos mostró.
¿Cuántas veces en tu vida te guías por el “ojo por ojo”? ¿Cuántas veces el único criterio es quedar por encima, salirnos con la nuestra, doblegar al otro? Jesús enseña otro camino, en el que Él va delante: el del amor incluso al enemigo, el de la compasión. Enseña el camino de la gratuidad y la entrega. Y si queremos ser discípulos suyos, si queremos ser mejores que los fariseos y los escribas a los que Jesús llamaba hipócritas, su propuesta es vencer el mal a fuerza de bien. Su propuesta es no ser del mundo sino mostrar el amor que Dios mismo pone en nuestros corazones con nuestras actitudes y acciones.
El tiempo nuevo que Jesús inaugura es el tiempo del Espíritu Santo. Él llena nuestros corazones de amor y de sus dones para que podamos ser discípulos de Jesús. Viviendo los mandamientos no como una carga o como algo extraordinario, sino como algo escrito en nuestro corazón y que nos hace vivir con plenitud. Es más, el Espíritu Santo nos transforma para que vivamos como hijos de Dios en Cristo.
El Evangelio de hoy nos propone un camino que nos libra del peso del odio y del rencor, de la soberbia y el orgullo. Y nos permite parecernos al Maestro. Si en tu vida pesan más la necesidad de venganza, ajustar cuentas o apuntar el mal que puedes recibir, vuelve a leer este Evangelio y fíjate en Jesús. Pudiendo cambiar su pasión, su sufrimiento, no rehuyó nada de esto. No promovió un Reino que se imponga a base de guerras o conflictos, sino todo lo contrario. Nos enseña siempre a buscar la paz, el amor y el bien, pilares que predicó con su ejemplo de entrega absoluta.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Fiesta del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, solemnidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 6, 51-58

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.» Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Entonces Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.»

Pistas: Jesús es la vida. Y elige darnos vida convirtiendo el Pan y el Vino en Él mismo. Este discurso que hemos leído nos ayuda a comprender el significado de esta fiesta. Es Pan que da vida eterna, para siempre. Da la vida de Dios. Da la posibilidad de vivir por Jesús y vivir en Jesús. Todo lo que Jesús prometió no es un sueño, es real, y Él se queda con nosotros en la Eucaristía.
Un signo muy sencillo pero con un grandísimo significado: el pan es alimento. Y da fuerza y vida. Quíta la debilidad y destruye los efectos del pecado. Acercarse a la Eucaristía es alimentarse para poder vivir como discípulo de Jesús. Porque necesitamos nutrirnos de su presencia, de su verdad, de su gracia, para nuestro camino de fe, para nuestra vida diaria y para alcanzar la auténtica felicidad. Por eso la Eucaristía es presencia de todo el acontecimiento salvador de Jesús: su misma persona, su muerte y resurrección, la presencia del Espíritu Santo. Y en Jesús se cumplen los anhelos y esperanzas de los hombres.
Compartir la mesa nos hace entrar en comunión. Con los nuestros, con nuestra familia y amigos compartimos el alimento juntos en la misma mesa. De un modo parecido aunque mucho más trascendente, comer del mismo Pan de Vida, unirnos a Jesús, nos hace hijos de Dios y hermanos. Por eso a la Eucaristía la llamamos también comunión.
Hoy es un día para rezar, para adentrarnos en este misterio de la Eucaristía ¿Cómo la estás viviendo? Es Jesús que viene a darte vida, es su promesa que se cumple. Es su muerte y resurrección, su entrega por amor que te da la vida para siempre.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Sábado 17 de junio

Sábado 17 de junio
X semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 33-37

En aquel tiempo, dijo, Jesús a sus discípulos: Sabéis que se mandó a los antiguos: «No jurarás en falso» y «Cumplirás tus votos al Señor».
Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey.
Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir sí o no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno.

Pistas: Este Evangelio se entiende mejor al saber que el judaísmo de tiempos de Jesús tenía una amplia casuística sobre el juramento. La necesidad de avalar la propia palabra reflejaba un clima de desconfianza. Jesús quiere que sus discípulos vivan de otro modo: “A vosotros os basta decir sí o no”. Porque entrar en su Reino trae consigo el cambio en el modo de relacionarse con los demás y con uno mismo.
La mentira siempre tiene que ver con otros pecados: se miente para esconder algo que se ha hecho mal, para aparentar algo que no se es o para conseguir un fin sin importar los medios. A veces se miente porque así creemos que tendremos paz o evitaremos conflictos. Aparentemente vamos a conseguir un bien con ello, pero lo único que hacemos es equivocarnos e irnos dejando atrapar por el pecado. Por eso apartarse de la mentira implica convertirse, acercarse a Jesús y librarnos de la esclavitud del pecado.
Jesús propone, por tanto, vivir en la verdad como un camino para no permitir que el mal se cuele en la vida. Supone que te aceptes a ti mismo porque Dios te ama aún con tus flaquezas. Pero querer aparentar o querer ocultar conduce a que el pecado pueda entrar y arraigarse en nosotros, “viene del Maligno”.
Puedes reflexionar al releer el Evangelio en cómo estás viviendo: ¿Llamas a las cosas por su nombre en tu vida o te engañas e intentas engañar a los demás? ¿mientes? ¿te autojustificas? ¿aparentas algo que no eres? En definitiva: ¿Intentas vivir en la verdad?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 16 de junio

Viernes 16 de junio
X semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 27-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído el mandamiento «no cometerás adulterio».
Pues yo os digo: el que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo.
Más te vale perder un miembro, que ser echado entero en el Abismo.
Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro, que ir a parar entero al Abismo.
Está mandado: «El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio».
Pues yo os digo: el que se divorcie de su mujer excepto en caso de prostitución la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio.

Pistas: Continúa Jesús con el esquema: “Habéis oído…, pero yo os digo”. Jesús va a la raíz de las cosas. No quiere una comprensión superficial de los mandamientos, sino que le da importancia a lo que sale del corazón. Por eso si algo te lleva a pecar, es mejor apartarlo de tu vida.
Propone Jesús hoy el ideal del amor: la entrega, la fidelidad. En el trasfondo está también la familia. Esto es lo que todas las personas buscan: amar y ser amados. Y la fe cristiana nos propone este mismo ideal. El adulterio lleva a pensar que el placer y el propio interés es lo principal. Muchas veces lleva también a utilizar a las personas o a sentirse utilizado.
Por eso, el “no cometerás adulterio” es elevado por Jesús a otro nivel y situado no como una norma externa a la persona sino como algo que responde a lo escrito en su interior. Es una llamada a vivir en el amor, a superar el egoísmo, a ser más libre y más feliz. Porque la fe es un camino hacia la felicidad en el que Dios siempre te está esperando.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 15 de junio

Jueves 15 de Junio
Santa María Micaela del Santísimo Sacramento, virgen

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 20-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si no sois mejores que los letrados y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: No matarás, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: todo el que esté peleado con su hermano, será procesado.
Y si uno llama a su hermano «imbécil», tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama «renegado, merece la condena del fuego.
Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Procura arreglarte con el que te pone pleito, enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último cuarto.

Pistas: Como anunciamos, el Evangelio de hoy nos ayuda a entender por qué Jesús no ha venido a abolir sino a llevar a plenitud la ley y los profetas. No vale con un mero cumplimiento externo. Lo que Jesús pide es que descubramos que no se trata apariencias o de mínimos. Una religiosidad que se fundamente en eso no sirve. Así que “si no sois mejores que los letrados y los fariseos no entraréis en el Reino de los Cielos”.
Esto no es sólo para leerlo. Tradúcelo a tu vida de fe y a tu religiosidad. El no matarás, en Jesús se convierte finalmente en amar como Él ha amado, entregando la vida. Se traducirá en amar al enemigo y orar por los que persiguen. Éste es el camino que Él propone. Y desde ahí tu religiosidad será sincera. También sirve al revés, si tu religiosidad, tu culto a Dios, es auténtico, esto te llevará a un estilo determinado de vida como discípulo de Jesús.
Aprovecha este Evangelio para revisar tu vida. Pide a Jesús que el Espíritu Santo inunde tu corazón con su presencia y dones para que puedas ser mejor que los que Jesús critica hoy cuando nos dice que no basta con conocer y aparentar, no basta con tradiciones y ritos. Al repasar qué ocurre en tu día a día reconoce también tus errores, con la seguridad de que en Jesús hay perdón. Y ya sabes que si no quieres que el pecado te atrape (te meta en la cárcel), el camino es ser libre como Jesús, amar y vivir en la verdad.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 14 de junio

Miércoles 14 de junio
X semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 17-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: No creáis que he venido a abolir la ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el Reino de los Cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los Cielos..

Pistas: Para los judíos la ley era el compendio de toda sabiduría humana y divina, la revelación de Dios mismo, una guía completa y segura de conducta. Para ellos tiene valor salvífico. Pero la actitud de Jesús ante tradiciones y normas, y ante la ley misma, les descoloca. Jesús supera la ley y los profetas, no destruyéndola o negándola, sino llevándola a plenitud. Es decir, profundizando en su sentido, purificándola, liberándola de artificios, yendo a la esencia y no a la adaptación al interés humano. Y no dejará de cumplirse, entre otras cosas porque la ley y los profetas anuncian a Jesús. Y el mismo Jesús es la plenitud de la Ley y los profetas.
En los Evangelios de los próximos días podrás entender mejor las palabras de Jesús que has leído hoy. Comprobarás cómo Jesús va a lo profundo de la ley y lleva a plenitud lo anunciado por los profetas. Y por eso vivir como Jesús enseña es el camino para ser grande. Porque su enseñanza no son teorías. Él va delante, No sólo revela cómo es Dios y nos pide un estilo de vida. No sólo pide que le sigamos y seamos discípulos suyos, sino que nos da la capacidad y la fuerza para hacerlo. Está con nosotros y nos da el Espíritu Santo.
Si quieres ser feliz, si quieres ser santo, si quieres ser grande en el Reino de los Cielos, tienes que escoger un estilo de vida determinado: el de discípulo de Jesús. Y podrás hacerlo porque no estás solo, Jesús va contigo y tienes en ti el Espíritu Santo y sus dones.
La ley de Jesús nace del encuentro con Él, es seguimiento y es amor. Por eso es la ley llevada a plenitud. Y porque en Jesús los profetas, las promesas de Dios, se cumplen. Por eso el camino de Jesús es de felicidad, no una carga. Y eso te hará grande ante Dios.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 13 de junio

Martes 13 de junio
San Antonio de Padua, presbítero y doctor

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Vosotros sois la sal de la tierra.
Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo.
No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.

Pistas: Una fe sin obras, un cristiano que no vive como discípulo de Jesús, una Iglesia que no evangeliza, unas comunidades cristianas que no transforman la sociedad, una luz que no alumbra, una sal que no sala… ¿Qué son? ¿Para qué sirven?
Ahora mira a tu vida. No permitas que la mediocridad y la comodidad te engañen. No permitas que el pecado te atrape y te haga ser un hipócrita. Acude a la misericordia de Dios. No permitas que te engañen haciéndote pensar que no vales o que no puedes. Acude al amor incondicional de Dios. No te rindas, tienes el Espíritu Santo que te hace vencedor, que te da sus dones para que seas santo. Para que seas lo que ya eres.
Sé lo que eres: eres luz, eres sal. Eres discípulo de Jesús, eres hijo de Dios lleno de Espíritu Santo. Sé lo que eres. Que tu luz alumbre, que tu sal dé sabor. Que el mal y la oscuridad del mundo sean vencidos por tus buenas obras. Que la mediocridad sea vencida por tus ganas de parecerte a Jesús y por el poder del Espíritu Santo que actúa en ti. Que tu comunidad y tu Iglesia alumbren “para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo”. Para que el mundo tenga luz y tenga sal. Sé lo que eres.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.