Domingo 19 de noviembre

Domingo 19 de noviembre
XXXIII domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 25, 14-30

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
—Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata; a otro, dos; a otro, uno; a cada cual según su capacidad. Luego se marchó.
El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos.
En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.
Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos.
Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo:
—Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco. Su señor le dijo:
—Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.
Se acercó luego el que había recibido dos talentos, y dijo:
—Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos.
Su señor le dijo:
—Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.
Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo:
—Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces; tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo.
El señor le respondió:
—Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco para que al volver yo pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes.

Pistas: Dios te ha creado por amor. Te ha hecho a su imagen y semejanza y te ha dado dones. Realmente eres libre para elegir el camino que quieres en tu vida. Esconder los dones y dedicarte a tus asuntos, o ponerlos a trabajar y ser valiente. El Evangelio es para los que se atreven a amar, a vivir.
Si te lanzas, darás fruto. Si acoges esos dones y trabajas con ellos, se multiplicarán. Podemos pensar: ¿Y por qué Jesús no pondrá también el ejemplo de alguien que lo intenta y falla? Porque los dones de Dios no fallan, porque su gracia no defrauda. Si los aceptas y colaboras con ellos, verás los frutos, verás cómo tu vida cambia. Es regalo de Dios, pero a la vez tarea tuya.
El que entierra el don pierde hasta lo que cree tener. Si rechazas la gracia de Dios, el pecado te atrapará fácilmente, tu vida será gris y se alejará de una eternidad con Dios. Parece cruel quitarle lo que tiene y echarlo a las tinieblas, como cuenta el Evangelio. Pero en realidad es él quien ha elegido el camino. Ni si quiera ha hecho lo mínimo (ponerlo en el banco). Ha decidido que es difícil, que tiene otras cosas mejores que hacer, que con el conformismo es suficiente.
Al releer el Evangelio piensa en tu propia vida. ¿Eres consciente de todo lo que Dios te regala? ¿aceptas sus dones y trabajas para que den fruto? Los dones de Dios producen fruto, su gracia no falla. Puedes elegir el camino de la fidelidad y el esfuerzo o el de la pereza, la cobardía y el egoísmo.
Puede que tengas miedo, o dudas, pero hay solución a ello: reza, abre tu corazón a Dios, aprende a verte y ver el mundo con su mirada. Confía en su amor. Dios no falla. No te falla.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Sábado 18 de noviembre

Sábado 18 de noviembre

La Dedicación de las Basílicas de los Santos Pedro y Pablo, apóstoles

(Recuerda: 1. Pide el Espíritu Santo 2. Lee despacio y entiende 3. Medita qué te dice la Palabra de Dios 4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 18, 18

En aquel tiempo, Jesús, para explicar a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: «Hazme justicia frente a mi adversario»; por algún tiempo se negó, pero después se dijo: «Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esa viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara».
Y el Señor añadió: Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche? ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar.
Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?

Pistas: ¿Encontrará esta fe en la tierra? ¿encuentra esa fe en ti y en mí?
La fe es un don y hay que pedirla. ¿Cómo es tu oración? Hay oraciones “egoístas”, las que hablan sólo de mis necesidades. Se parecen a listas de deseos. Hay oraciones impresionantes, muy bien hechas, que quizás esconden orgullo y arrogancia. Hay oraciones que esperan que Dios sea una varita mágica o que esperan conseguir cosas a cambio de nuestros sacrificios, nuestro tiempo, nuestro ser buenos… ¿Cómo es tu oración?
Fíjate en el texto de hoy. El juez tiene que hacer justicia y eso es lo que la viuda le pide. Que haga lo que tiene que hacer. Persevera pidiéndole eso y finalmente el juez actúa como tal. Ahora piensa en Dios. ¡Cómo va a darte Dios largas! Pero a veces parece que es así… Persevera. Dios no falta a su palabra. Él te hará justicia, te salvará, te dará su gracia y su amor. Con el mismo poder de la resurrección de Jesús que transforma todo.
La viuda pide justicia al juez. Entra en la presencia de Dios contemplando quién y cómo es Dios. Fíjate que diferencia hay entre estas dos oraciones: 1) Señor te pido por esto y aquello que necesito o me preocupa (en donde te miras a ti mismo y tus necesidades) y 2) Señor, te alabo porque eres grande y poderoso, porque tu amor es eterno y miras con misericordia a todos, eres el Dios de la historia…. Mírame, Señor, mira esta situación, te presento esto y aquello… En donde me estoy recordando a mí mismo que Dios tiene todo bajo control, que es más grande y poderoso que cualquier situación. La historia, mi vida, todo está en tus manos. Miro a Dios y a mi vida desde Él.
Para rezar no es necesario hacer cosas extraordinarias, pero te propongo unas pautas: Pide el Espíritu Santo, alaba y bendice, ponte en su presencia con humildad. Reconoce quién eres. La verdad de tu vida: un pobre y débil pecador; pero hijo de Dios, salvado y lleno del poder del Espíritu Santo. A continuación, confía en Dios, pídele lo que necesitas, porque la oración transforma las promesas de Dios en obras. Y, por último, ora con peticiones concretas. Porque “la gloria del Padre es que demos mucho fruto” Jn 15. Cuanto más oremos por algo, más clara es nuestra oración. Dios quiere que aclaremos nuestras necesidades y nuestros deseos.
Por tanto, persevera en la oración. Y, no dudes, tu vida cambiará, todo cambiará.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 17 de noviembre

Viernes 17 de noviembre
Santa Isabel de Hungría, religiosa
(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo 2. Lee despacio y entiende 3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 17, 26-37
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del Hombre: comían, bebían y se casaban, hasta el día que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos.
Lo mismo sucedió en tiempos de -Lot: comían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos.
Así sucederá el día que se manifieste el Hijo del Hombre. Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en casa que no baje por ellas; si uno está en el campo, que no vuelva. Acordaos de la mujer de Lot.
El que pretenda guardarse su vida, la perderá; y el que la pierda, la recobrará. Os digo esto: aquella noche estarán dos en una cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán; estarán dos en el campo: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán. Ellos le preguntaron: ¿Dónde, Señor? Él contestó: Donde está el cadáver se reunirán los buitres.

Pistas: Jesús –el Hijo del Hombre- es el futuro. Él es el Reino que viene.
Dios comenzará a reinar. Esto es seguro. Da igual que no lo parezca. Tampoco parecía que nada iba a suceder en tiempos de Noé o de Lot. Pero el Reinado de Dios está llegando: es Jesús. Y con su muerte y resurrección inaugura un tiempo nuevo que culminará al final de la historia.
El Evangelio te dice que no mires atrás, que no pierdas tiempo. No te importe perder la vida siguiendo a Jesús, porque en Él encontrarás la vida, entrarás en el Reino de Dios. Se trata de una relación, de fidelidad a Él, y de amor.
Así que pregúntate: ¿Dónde quieres ir tú? ¿con Jesús, a su Reino, o lejos de Él, donde se pierde la vida? ¿dónde está tu corazón ahora? ¿caminas cerca de Jesús? ¿dónde te encontrará Jesús? ¿quizás comiendo carroña (egoísmos, mentiras, ídolos, pecado) o caminando con Él y viviendo en su amor?
Acércate a Jesús. Ahí tendrás vida. No hay temor cerca de Él. “Pierde” tu vida por Él, con Él, en Él y la ganarás en su amor.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 16 de noviembre

Jueves 16 de noviembre
Santa Margarita de Escocia. Santa Gertrudis, virgen

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo 2. Lee despacio y entiende 3. Medita qué te dice la Palabra de Dios 4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 17, 20-25
En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el reino de Dios, Jesús les contestó: El reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad, el reino de Dios está dentro de vosotros.
Dijo a sus discípulos: Llegará un tiempo en que desearéis vivir un día con el Hijo del Hombre, y no podréis. Si os dicen que está aquí o está allí, no os vayáis detrás. Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así será el Hijo del Hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación.

Pistas: El Reino de Dios es Jesús.
Cuántas veces buscamos salvación, felicidad, plenitud, verdad… donde no vamos a encontrarlas. Buscamos en ídolos como el dinero, el placer, el poder, la fama… Pero ahí no está la plenitud. Otras veces queremos cosas espectaculares que nos hagan felices por arte de magia, sin esfuerzo, sin tener que cambiar nada, espiritualidades que nos den paz pero no nos comprometan. Hoy tenemos muchas ofertas que nos dicen: aquí está la verdad, te ayudaremos en tu futuro, tenemos lo que buscas…
Jesús da un mensaje distinto. No te vende nada, sólo te ama y da su vida por ti. Y si quieres encontrarte con Él tienes que hacerlo mirando en tu interior, dejando que tu corazón le encuentre. Y eso exigirá de ti que cambies, pero no por egoísmo, sino por amor.
Jesús padeció mucho. Fue rechazado, pero venció. Y fue constituido Señor y Salvador por su resurrección. Y si crees en Él, el mismo poder que le resucitó de entre los muertos te va a llenar a ti. Por el bautismo la imagen de Cristo moldea tu alma para que seas hijo de Dios y el Espíritu Santo el que te hace hijo de Dios y te configura con Cristo. El Reino de Dios es Jesús en ti, es la presencia del Espíritu Santo en ti, que te transforma porque eso hace el amor. Si comienzas esta búsqueda lo encontrarás. En el día a día, orando como estás haciendo ahora, dejando que la luz del Espíritu ilumine toda tu vida, tus ideas, tus alegrías y tristezas, todo lo que eres. Porque en ti está el Reino.
Contaba una vez un amigo su experiencia en una oración y decía: “Es como si tuviera el cielo dentro”, señalando a su pecho. “Un amor tan grande que pensé que si duraba más rato no lo iba a soportar. Y ya no creía porque me lo contaron, sino porque lo experimenté”.
El Reino de Dios está en ti, tal vez no lo sientas como lo percibió mi amigo, pero si lo buscas lo encontrarás. Porque Jesús siempre cumple sus promesas.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 15 de noviembre

Miércoles 15 de noviembre
San Alberto Magno, obispo y doctor de la Iglesia

(Recuerda: 1. Pide el Espíritu Santo 2. Lee despacio y entiende 3. Medita qué te dice la Palabra de Dios 4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 17, 11-19

En aquel tiempo, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.
Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: Jesús, maestro, ten compasión de nosotros. Al verlos, les dijo: Id a presentaros a los sacerdotes. Y mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos, y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Este era un samaritano.
Jesús tomó la palabra y dijo: ¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios? Y le dijo: Levántate, vete: tu fe te ha salvado.

Pistas: Imagínate la escena. Jesús está caminando por un territorio fronterizo. Desde lejos un grupo de leprosos le pide ayuda (no les estaba permitido acercarse a la gente). Eran expulsados de los pueblos por miedo al contagio y vivían al margen de la sociedad. Pero Jesús les presta atención. En otras ocasiones se había acercado, les había tocado y curado. Pero hoy les manda ir a presentarse al sacerdote. Era necesario que cuando un leproso se curaba fuera a presentarse al sacerdote para que confirmase que estaba sano, tenía que llevar una ofrenda y realizar un rito de purificación. Y los diez quedaron sanados cuando iban de camino.
Sólo un extranjero volvió alabando a Dios y dándole las gracias a Jesús. Era un samaritano y, como ya sabes, no se llevan bien con los judíos. Y es aquí, a los pies de Jesús, donde queda salvado plenamente.
Tal vez este Evangelio te invite a reconocer lo que Dios hace en tu vida y a ser agradecido. A pedir y confiar. A aceptar los dones que Dios te da y acudir a Jesús reconociendo quién es. Da igual que te sientas un samaritano, un extranjero, alguien que no merece que le presten atención. Puede que pienses que con las lepras que hay en tu vida (tus pecados y debilidades) no eres de los de Jesús. Puede que te sientas lejos del pueblo (de la Iglesia) como aquellos leprosos. Da igual cómo estés. Llama a Jesús y pide su compasión, escucha su Palabra, obedécele, fíate de Él. Aunque te parezca que Jesús está lejos, Él te mirará a ti también. Te curará de tu lepra. Si dejas a Jesús entrar en tu vida encontrarás su salvación.
Déjate mirar por Él, porque su mirada es de amor y salvación. Cuéntale tu vida, tus cosas, tus problemas, tus miedos y así verá tu vida y tú la verás a su luz. Y, no olvides, da gracias, alaba a Dios, vuelve a Jesús cada día. “Levántate, vete, tu fe te ha salvado”.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 13 de noviembre

Lunes 13 de noviembre
San Leandro, obispo

(Recuerda: 1. Pide el Espíritu Santo 2. Lee despacio y entiende 3. Medita qué te dice la Palabra de Dios 4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 17, 1-6
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar.
Tened cuidado. Si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: «lo siento», lo perdonarás.
Los apóstoles le pidieron al Señor: Auméntanos la fe.
El Señor contestó: Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: «Arráncate de raíz y plántate en el mar», y os obedecería.

Pistas: Vivir como Jesús enseña es imposible sin fe. Pero la fe, sin vivir como discípulos suyos, tampoco es fe.
Las palabras de Jesús son exigentes. Cuando habla sobre los escándalos se refiere al testimonio, a la coherencia, a la verdad y al amor. Sobre todo a nuestra actitud con sus predilectos: los pequeños, los pobres, los sencillos. Critica constantemente a los fariseos y a las autoridades religiosas de su tiempo su falsedad y su mediocridad, que impide a otros entrar a la fe y desde fuera hacen pensar que todo es mentira. Escandalizar a un pequeño, a uno más débil en la fe o en lo humano, no es sólo pecar: es pecar conscientemente. Corromperse. Y esto es lo que realmente escandaliza, que alguien que tiene que vivir en el amor, que tiene que ser discípulo de Jesús, haga todo lo contrario. Pensemos en los actuales escándalos de la Iglesia: cuánto daño hacen y cómo tergiversan el mensaje de Jesús. Y lleva esta pregunta a tu propia vida: ¿en alguna ocasión tú eres motivo de escándalo para otros? Si es así, acude a la misericordia de Dios y no te acomodes. El pecado se perdona, pero la corrupción es la justificación del pecado, y eso es lo que escandaliza.
Jesús enseña que el camino es perdonar. El amor y la misericordia son lo único que puede cambiar realmente nuestro mundo. Y el perdón forma parte de esto. Me contó una vez un misionero que estuvo en un región de África donde hubo un limpieza étnica que su trabajo más bonito (y más duro) fue lograr, con luz del Evangelio, que aquellas personas fueran reconciliándose. Eran cristianos que habían matado cristianos. Pero el perdón trajo paz, prosperidad y alegría donde antes sólo había odio y sufrimiento. El perdón construye.
Todo esto es imposible sin la gracia de Dios, sin la fe, sin que Dios sostenga y nosotros colaboremos. En la última parte del Evangelio queda clara la doble dimensión, inseparable, de la fe: don -danos fe, Señor-, y tarea -“si tuvierais fe…”- . Es regalo y es esfuerzo, es trabajo, es poner los medios…. Si tienes fe verás cosas increíbles, sorprendentes y maravillosas. En tu propia vida y en el mundo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Domingo 12 de noviembre

Domingo 12 de noviembre
XXXII domingo del tiempo ordinario

(Recuerda: 1. Pide el Espíritu Santo 2. Lee despacio y entiende 3. Medita qué te dice la Palabra de Dios 4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 25, 1-13

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: El Reino de los Cielos se parecerá a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: «¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!» Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: «Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.» Pero las sensatas contestaron: «Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis.» Mientras iban a comprarlo llegó el esposo y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: «Señor, señor, ábrenos.» Pero él respondió: «Os lo aseguro: no os conozco.»
Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.

Pistas: Y las necias se durmieron sin estar preparadas. Les pudo la pereza. Hicieron las cosas de cualquier modo. Se olvidaron del aceite y no les importó. Prefirieron dejarse vencer por el sueño que tener encendida la luz de sus lámparas.
Dice el Papa Francisco en la Evangelii Gaudium que una de las tentaciones del evangelizador es la acedia (pereza, flojedad) paralizante. Y esto nos vale para la vivencia de fe de todos los cristianos. La mayor amenaza, dice el Papa, «es el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad». Se desarrolla la psicología de la tumba, que poco a poco convierte a los cristianos en momias de museo. Desilusionados con la realidad, con la Iglesia o consigo mismos, viven la constante tentación de apegarse a una tristeza dulzona, sin esperanza, que se apodera del corazón como «el más preciado de los elixires del demonio».
Pero esto se puede vencer. ¿Cómo? Teniendo preparado el aceite para la lámpara. Ese aceite es la oración y los sacramentos, que mantienen viva la llama del Espíritu Santo. Es una vida como discípulo de Jesús que nos hace estar lejos de la oscuridad del pecado. Y si ésta nos empieza a vencer, nos anima a convertirnos de nuevo a Jesús. Esto se logra con la alegría de seguirle, descubriendo que nuestra vida puede ser plena en su amor.
Ten el aceite listo y la lámpara a punto. Porque Jesús viene a tu vida y podrás entrar con Él en su Reino eterno.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Sábado 11 de noviembre

Sábado 11 de noviembre
San Martín de Tours, obispo

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 16, 9-15
En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: Ganaos amigos con el dinero injusto, para que cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.
El que es de fiar en lo menudo, también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo, tampoco en lo importante es honrado. Si no fuisteis de fiar en el vil dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿lo vuestro quién os lo dará?
Ningún siervo puede servir a dos amos: porque o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.
Oyeron esto unos fariseos, amigos del dinero, y se burlaban de él. Jesús les dijo: Vosotros presumís de observantes delante de la gente, pero Dios os conoce por dentro. La arrogancia con los hombres, Dios la detesta.

Pistas: “Ganaos amigos con el dinero injusto”. Pero ¿querrá Jesús que tengamos dinero injusto? ¿O será más bien que de hecho en nuestra vida hay dinero injusto? Tal vez si hubiéramos nacido en algunos lugares de África o de Asia, no lo tendríamos. Pero en la sociedad que disfrutamos llevamos ropa hecha por niños o por personas que son explotadas, circulamos por carreteras pagadas con parte del dinero que se recauda en los impuestos al vender armas a países pobres para sus guerras, llevamos un nivel de vida a costa de que otros sufran para que nosotros tengamos un móvil genial o el banco nos paga intereses haciendo préstamos abusivos a otras personas… Si lo piensas así, nuestro dinero es injusto. Y Jesús te dice: úsalo bien, úsalo para invertir en acciones que coticen para el cielo.
Sé de fiar. Sé honrado. Todo lo que tienes, todo lo que eres, úsalo para servir al único que merece ser servido: a Jesús. Que te ama incondicionalmente, te llama amigo y entrega todo, hasta su vida, por ti. Y te enseña así el camino: el de la entrega, el del servicio y el amor a los demás.
Por eso, no puedes “servir a Dios y al dinero”. No puedes porque te lleva a vivir en la mentira de que lo material, el poder, la apariencia, la imagen, te van a hacer feliz. Cuando realmente sólo encontrar a Dios te puede hacer feliz, sólo descubrir su amor incondicional te puede hacer feliz, sólo llenarte del Espíritu Santo puede hacerte vivir en la verdad, vencer la arrogancia y vivir con humildad. Sólo esto puede hacerte tener el estilo de vida de Jesús y ser como Él: bienaventurado.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 10 de noviembre

Viernes 10 de noviembre
San León Magno, papa y doctor de la Iglesia

(Recuerda: 1. Pide el Espíritu Santo 2. Lee despacio y entiende 3. Medita qué te dice la Palabra de Dios 4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 16, 1-8
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: ¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido. El administrador se puso a echar sus cálculos: ¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa. Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo, y dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo? Este respondió: Cien barriles de aceite. Él le dijo: Aquí está tu recibo: aprisa, siéntate y escribe «cincuenta». Luego dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes?; Él contestó: Cien fanegas de trigo. Le dijo: Aquí está tu recibo: Escribe «ochenta». Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido.
Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.

Pistas: Es muy curiosa esta parábola de Jesús. Ya en otras ocasiones hace hincapié en que quiere que sus discípulos sean astutos. No quiere gente cobarde, acomodada o conformista, sino que intenta espolear a sus discípulos para que pongan sus dones, su esfuerzo, sus capacidades, todo lo que son y todo lo que tienen, en marcha. Porque así funciona el amor: moviliza, crea, apasiona… Y así actúa el Espíritu Santo: hace crecer los dones naturales y concede los dones de Dios.
Está claro que Jesús no puede aprobar la actitud del administrador infiel. Le llama hijo de este mundo. Pero sí su determinación, su inteligencia para encontrar caminos… podríamos decir su creatividad. El que le va a despedir por derrochar sus bienes le felicita porque ha sido astuto.
Parece que el mal tiene facilidad para unirse, como que va extendiendo sus tentáculos o creando una especie de red. Y Jesús pide a sus discípulos, a los que queremos caminar a su luz, a ti y a mí, que trabajemos, que no nos conformemos, que usemos la inteligencia, que nos unamos. Que no dejemos a la oscuridad ganar camino.
Examina tu vida a la luz de este Evangelio. ¿Qué encuentras de comodidad, de torpeza, de ingenuidad infantil…? Pide a Jesús la luz del Espíritu. Él te hará sabio, te hará capaz de vivir como hijo de la luz, de encontrar caminos, te dará sus dones. Y serás capaz de construir con Jesús su Reino, un mundo nuevo, e ir quitando terreno a los hijos de este mundo, a la oscuridad.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración

Jueves 9 de noviembre

Jueves 9 de noviembre
Dedicación de la Basílica de Letrán

(Recuerda: 1. Pide el Espíritu Santo 2. Lee despacio y entiende 3. Medita qué te dice la Palabra de Dios 4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 2, 13-22
Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: «Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.» Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.»
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: «¿Qué signos nos muestras para obrar así?» Jesús contestó: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.» Los judíos replicaron: «Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?» Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

Pistas: Hoy celebramos la fiesta de la dedicación de la Basílica de Letrán. Es la catedral de la Diócesis de Roma, donde se encuentra la sede episcopal del obispo de Roma, el Papa. Se trata de la más antigua de todas las basílicas de la Iglesia Católica. En su frontal tiene esta leyenda: "Madre y Cabeza de todas las iglesias de la ciudad y del mundo". Y se celebra esta fiesta como un símbolo de comunión con el Papa. Los cristianos consagran con un rito el edificio, el altar… que van a dedicar al culto y la celebración de los sacramentos.
Y Jesús nos enseña hoy en el Evangelio que el templo tiene que ser un lugar de oración. No ha de buscar otros objetivos que no sea el de propiciar el encuentro con Dios y darnos la posibilidad de llenarnos de su gracia. El Templo representa la Iglesia, el cuerpo de Cristo. El hogar de los que participan en la victoria del Resucitado, donde se llenan del Espíritu Santo, donde como familia celebran su fe y crecen en ella.
Aparta de tu vida y de tu iglesia todo lo que no le pertenezca, todo lo añadido que no sirva para progresar en la fe. Cae en la cuenta que el camino es estar unido a Jesús y participar de su vida. Y así podrás vivir como discípulo suyo y la Iglesia se irá pareciendo cada vez más a la que Cristo ha querido.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.