Archivo de la categoría: Lectio divina

Sábado 11 de noviembre

Sábado 11 de noviembre
San Martín de Tours, obispo

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 16, 9-15
En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: Ganaos amigos con el dinero injusto, para que cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.
El que es de fiar en lo menudo, también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo, tampoco en lo importante es honrado. Si no fuisteis de fiar en el vil dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿lo vuestro quién os lo dará?
Ningún siervo puede servir a dos amos: porque o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.
Oyeron esto unos fariseos, amigos del dinero, y se burlaban de él. Jesús les dijo: Vosotros presumís de observantes delante de la gente, pero Dios os conoce por dentro. La arrogancia con los hombres, Dios la detesta.

Pistas: “Ganaos amigos con el dinero injusto”. Pero ¿querrá Jesús que tengamos dinero injusto? ¿O será más bien que de hecho en nuestra vida hay dinero injusto? Tal vez si hubiéramos nacido en algunos lugares de África o de Asia, no lo tendríamos. Pero en la sociedad que disfrutamos llevamos ropa hecha por niños o por personas que son explotadas, circulamos por carreteras pagadas con parte del dinero que se recauda en los impuestos al vender armas a países pobres para sus guerras, llevamos un nivel de vida a costa de que otros sufran para que nosotros tengamos un móvil genial o el banco nos paga intereses haciendo préstamos abusivos a otras personas… Si lo piensas así, nuestro dinero es injusto. Y Jesús te dice: úsalo bien, úsalo para invertir en acciones que coticen para el cielo.
Sé de fiar. Sé honrado. Todo lo que tienes, todo lo que eres, úsalo para servir al único que merece ser servido: a Jesús. Que te ama incondicionalmente, te llama amigo y entrega todo, hasta su vida, por ti. Y te enseña así el camino: el de la entrega, el del servicio y el amor a los demás.
Por eso, no puedes “servir a Dios y al dinero”. No puedes porque te lleva a vivir en la mentira de que lo material, el poder, la apariencia, la imagen, te van a hacer feliz. Cuando realmente sólo encontrar a Dios te puede hacer feliz, sólo descubrir su amor incondicional te puede hacer feliz, sólo llenarte del Espíritu Santo puede hacerte vivir en la verdad, vencer la arrogancia y vivir con humildad. Sólo esto puede hacerte tener el estilo de vida de Jesús y ser como Él: bienaventurado.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 10 de noviembre

Viernes 10 de noviembre
San León Magno, papa y doctor de la Iglesia

(Recuerda: 1. Pide el Espíritu Santo 2. Lee despacio y entiende 3. Medita qué te dice la Palabra de Dios 4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 16, 1-8
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: ¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido. El administrador se puso a echar sus cálculos: ¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa. Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo, y dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo? Este respondió: Cien barriles de aceite. Él le dijo: Aquí está tu recibo: aprisa, siéntate y escribe «cincuenta». Luego dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes?; Él contestó: Cien fanegas de trigo. Le dijo: Aquí está tu recibo: Escribe «ochenta». Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido.
Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.

Pistas: Es muy curiosa esta parábola de Jesús. Ya en otras ocasiones hace hincapié en que quiere que sus discípulos sean astutos. No quiere gente cobarde, acomodada o conformista, sino que intenta espolear a sus discípulos para que pongan sus dones, su esfuerzo, sus capacidades, todo lo que son y todo lo que tienen, en marcha. Porque así funciona el amor: moviliza, crea, apasiona… Y así actúa el Espíritu Santo: hace crecer los dones naturales y concede los dones de Dios.
Está claro que Jesús no puede aprobar la actitud del administrador infiel. Le llama hijo de este mundo. Pero sí su determinación, su inteligencia para encontrar caminos… podríamos decir su creatividad. El que le va a despedir por derrochar sus bienes le felicita porque ha sido astuto.
Parece que el mal tiene facilidad para unirse, como que va extendiendo sus tentáculos o creando una especie de red. Y Jesús pide a sus discípulos, a los que queremos caminar a su luz, a ti y a mí, que trabajemos, que no nos conformemos, que usemos la inteligencia, que nos unamos. Que no dejemos a la oscuridad ganar camino.
Examina tu vida a la luz de este Evangelio. ¿Qué encuentras de comodidad, de torpeza, de ingenuidad infantil…? Pide a Jesús la luz del Espíritu. Él te hará sabio, te hará capaz de vivir como hijo de la luz, de encontrar caminos, te dará sus dones. Y serás capaz de construir con Jesús su Reino, un mundo nuevo, e ir quitando terreno a los hijos de este mundo, a la oscuridad.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración

Jueves 9 de noviembre

Jueves 9 de noviembre
Dedicación de la Basílica de Letrán

(Recuerda: 1. Pide el Espíritu Santo 2. Lee despacio y entiende 3. Medita qué te dice la Palabra de Dios 4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 2, 13-22
Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: «Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.» Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.»
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: «¿Qué signos nos muestras para obrar así?» Jesús contestó: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.» Los judíos replicaron: «Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?» Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

Pistas: Hoy celebramos la fiesta de la dedicación de la Basílica de Letrán. Es la catedral de la Diócesis de Roma, donde se encuentra la sede episcopal del obispo de Roma, el Papa. Se trata de la más antigua de todas las basílicas de la Iglesia Católica. En su frontal tiene esta leyenda: "Madre y Cabeza de todas las iglesias de la ciudad y del mundo". Y se celebra esta fiesta como un símbolo de comunión con el Papa. Los cristianos consagran con un rito el edificio, el altar… que van a dedicar al culto y la celebración de los sacramentos.
Y Jesús nos enseña hoy en el Evangelio que el templo tiene que ser un lugar de oración. No ha de buscar otros objetivos que no sea el de propiciar el encuentro con Dios y darnos la posibilidad de llenarnos de su gracia. El Templo representa la Iglesia, el cuerpo de Cristo. El hogar de los que participan en la victoria del Resucitado, donde se llenan del Espíritu Santo, donde como familia celebran su fe y crecen en ella.
Aparta de tu vida y de tu iglesia todo lo que no le pertenezca, todo lo añadido que no sirva para progresar en la fe. Cae en la cuenta que el camino es estar unido a Jesús y participar de su vida. Y así podrás vivir como discípulo suyo y la Iglesia se irá pareciendo cada vez más a la que Cristo ha querido.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 8 de noviembre

Miércoles, 8 de noviembre
XXXI semana del tiempo ordinario

(Recuerda: 1. Pide el Espíritu Santo 2. Lee despacio y entiende 3. Medita qué te dice la Palabra de Dios 4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 14, 25-33
En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío.
Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: «Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar» ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.
Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.

Pistas: Seguir a Jesús es una llamada radical. Las propuestas mediocres no responden con autenticidad a la fe cristiana. En este mundo nuestro del postureo y de lo políticamente correcto somos capaces de creer, defender e intentar vivir cosas incompatibles a la vez. Podemos llevar una vida mediocre y a la vez justificarnos en que todo el mundo lo hace y pensar que somos mejores que ellos. Podemos creer que amamos o nos entregamos y en el fondo buscar nuestros intereses. O creer que tenemos fe por ir una vez al año a la fiesta del pueblo o pertenecer a una cofradía, pero realmente Dios no pinta nada en nuestra vida.
Jesús no quiere medias tintas ni tibiezas. Porque, cuando llama a seguirle, es una llamada a vivir en el amor y en la verdad. Y ni el amor puede vivirse a medias ni una media verdad es verdad. Seguir a Jesús implica descubrirle como el Señor de nuestra vida y que lejos de Él sólo hay pecado, mal y muerte. Es descubrir cuánto nos ama y querer corresponder.
Implica también descubrir que cuando otras cosas, -aunque sean buenas e importantes: como la familia, uno mismo o los bienes materiales- ocupan el lugar de Dios, no nos dejan ser discípulos de Jesús. Nos alejan de la felicidad, de la vida, de la verdad.
Significa cargar con la cruz de cada día. Evitar la tentación de la desconfianza, la desesperación, el fijarnos sólo en lo malo de la vida. Cristo ha vencido a la cruz, al pecado, al mal. Y esa victoria por la fe, viviendo como discípulos de Jesús, es nuestra.
Para recorrer este camino con Jesús hay que esforzarse, planificar, elegir la dirección… No vale hacerlo de cualquier manera. Como el que construye una casa, o el que va a una batalla. Requiere que pongamos todo de nuestra parte: inteligencia, capacidad, esfuerzo, tiempo, planes, nuestra lucha. Es decir, todo lo humano hace falta para seguir a Jesús. Y su luz y su fuerza te guiarán y sostendrán para vivir como su discípulo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 7 de noviembre

Martes 07 de noviembre
XXXI semana del tiempo ordinario

(Recuerda: 1. Pide el Espíritu Santo 2. Lee despacio y entiende 3. Medita qué te dice la Palabra de Dios 4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 14, 15-24
En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús: ¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!
Jesús le contestó: Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados: Venid, que ya está preparado. Pero ellos se excusaron uno tras otro. El primero le dijo: He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor. Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor. Otro dijo: Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir.
El criado volvió a contárselo al amo. Entonces el dueño de casa, indignado, le dijo al criado: Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos. El criado dijo: Señor, se ha hecho lo que mandaste y todavía queda sitio.
Entonces el amo dijo: Sal por los caminos y senderos, e insísteles hasta que entren y se me llene la casa. Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete.

Pistas: El banquete del Reino de Dios es la salvación. Los primeros invitados rechazan la invitación. Esto, en la mentalidad de la cultura en la que vivió Jesús, era una grave ofensa contra la amistad del que invitaba. La verdadera razón de las excusas parecen ser las riquezas y placeres de la vida, el propio interés y el no darse cuenta de que más importante que todas esas justificaciones es lo que se les ofrece. El pueblo de Israel rechaza la invitación que llega a través de Jesús. Sólo la acogen unos pocos, y muchos de ellos son los desechados por la sociedad (pobres, lisiados, enfermos). Finalmente sale fuera de la ciudad, a los caminos, a invitar a todos. No sólo el pueblo elegido, los judíos, son los destinatarios de la invitación del Mesías, sino todos.
“Insísteles hasta que entren y se me llene la casa”. Que todos disfruten de la salvación. Que la Iglesia sea este recinto lleno, el hogar donde se celebra el banquete que perdura en la eternidad, en el cielo. Fue lo que hizo Jesús: insistir, invitar a todos, llamar a todos de todas las maneras posibles. Y es lo que el Espíritu Santo continúa haciendo en la Iglesia y también en tu corazón si le dejas. Es más, te necesita a ti, para que primero vayas al banquete y para que invites a otros a disfrutar de la vida plena de Dios.
Ésta es la Iglesia que tenemos que construir, la que va a los cruces de los caminos y no se cansa de invitar, de llamar, de acoger. La que quiere estar llena y acepta a todos los que responden. La Iglesia que busca a los pobres, a los apartados de la sociedad, a los que nadie quiere, y los acoge. Esa Iglesia la construyes tú, que has conocido la Palabra de Dios, siendo discípulo de Jesús y con la fuerza del Espíritu Santo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 6 de noviembre

Lunes 6 de noviembre
Pedro Poveda Castroverde e Inocencio de la Inmaculada Canoura Arnau, presbíteros
Y compañeros mártires

(Recuerda: 1. Pide el Espíritu Santo 2. Lee despacio y entiende 3. Medita qué te dice la Palabra de Dios 4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 14, 12-14
En aquel tiempo, decía Jesús a uno de los principales fariseos que le había invitado: Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos ni a tus hermanos ni a tus parientes ni a los vecinos ricos: porque corresponderán invitándote y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.

Pistas: El amor es desinteresado. Y Jesús nos enseña que ése es el camino que Él quiere para sus discípulos. Por el contrario, hoy en nuestro mundo prácticamente todo se mueve por intereses económicos, de poder, de imagen, de influencia, de prestigio, por placeres… Jesús nos pide que aprendamos a dar gratis, sin esperar nada a cambio. Y eso sólo podremos hacerlo si aprendemos a amar.
Ése es el estilo de vida de Jesús: dar y darse a todos por amor. Es lo que Dios hace con nosotros. Nos ama sin que podamos merecerlo, nos ama incondicionalmente, y nos pide que entremos en la dinámica de la gratuidad de su amor. Nos ama tanto que se nos da.
En estos momentos de oración que sacas al rezar con el Evangelio de cada día, además de escuchar lo que la Palabra te dice, pensar, pedir, dar gracias…. déjate amar. Jesús te sienta a su mesa no porque hayas hecho algo excepcional, sino porque te ama. Lo hace cada vez que vas a la Eucaristía. Lo hace cada vez que te pones en su presencia y rezas. Te da su vida, sus dones, su gracia. No puedes pagarle. Pero puedes dejarte amar y llenarte de su amor.
Déjate amar por Él y aprende a vivir en su amor.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Domingo 5 de noviembre

Domingo 5 de noviembre
XXXI domingo del tiempo ordinario

(Recuerda: 1. Pide el Espíritu Santo 2. Lee despacio y entiende 3. Medita qué te dice la Palabra de Dios 4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 23, 1-12
En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos diciendo:
En la cátedra de Moisés se han sentado los letrados y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros; pero no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame «maestro».
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno sólo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro padre, el del cielo. No os dejéis llamar jefes, porque uno solo es vuestro Señor, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor.
El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido

Pistas: Jesús enseña que hay que elegir: ser como los fariseos y los letrados, o ser discípulos de Jesús. Hay que elegir entre las actitudes de unos y de otros. El camino de la fe no es un recorrido en el que se puede estar para lo que interesa y salirse para lo que no. Seguir a Jesús exige compromiso y un estilo de vida. Pero la recompensa es maravillosa.
La cátedra de Moisés simboliza la autoridad para conocer y enseñar la Ley de Dios. Ellos enseñan la verdad y tienen acceso a ella. Pero son unos hipócritas. Buscan su propia gloria. Persiguen sus intereses, el poder, la imagen, el prestigio. Se apoderan de lo que no es suyo. Son ladrones y mentirosos.
Cuando reces con este Evangelio pregúntate qué hay en ti de fariseo. Hazlo con sinceridad, para arrancar toda mentira de tu vida y poder ser como Jesús enseña. Para convertirte y tener rectitud de corazón.
“Vosotros, en cambio…”. Éstas son las actitudes: vivir en el amor, en el servicio, en la entrega, en la verdad. Cristo en el centro, Él es el Señor. Así que si quieres este camino sigue a Jesús, pídele que te llene del Espíritu Santo, pon tu vida bajo su luz, acoge sus dones y vive en el amor. Esto te hará verdaderamente grande.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Sábado 4 de noviembre

Sábado 4 de noviembre
San Carlos Borromeo, obispo

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 14, 1. 7-11
En aquel tiempo, entró Jesús un sábado en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso este ejemplo: Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro, y te dirá: Cédele el puesto a éste. Entonces, avergonzado, iras a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales.
Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido.
Pistas: Dice Santa Teresa de Ávila: "La humildad es la verdad”. Y Jesús pone a los fariseos del Evangelio de hoy ante la verdad de sus intenciones y motivaciones. A la vez, intenta enseñarles el camino de la humildad frente a las apariencias y la soberbia. El humilde es capaz de ver las cosas como son: lo bueno como bueno y lo malo como malo. También en su propia vida. Y esto les hace enfrentarse mejor a la realidad.
¿Cómo puedo ser humilde? Jesús propone vivir en la verdad, poner como criterio el amor a Dios y al prójimo, servir a los demás… Así que para ser humilde lo primero es rezar, pedir a Dios que nos llene de su Espíritu, del Espíritu de la verdad. Y colaborar con su gracia venciendo la soberbia que lleva a tenerse por más o querer vivir en el reconocimiento, el poder, la fama o la imagen. Pero también es necesario saber que ser humilde no es tener una imagen negativa o desfigurada de uno mismo.
Eres hijo de Dios amado incondicionalmente por Él, que en Jesús te ha salvado, con el Espíritu Santo te llena de vida, de fuerza, te da sus dones, Pero también eres pecador y te apartas muchas veces de ese amor. Si te olvidas de quién eres andarás buscando glorias humanas, consuelos vacíos, y así te enaltecerás o te despreciarás. Si vives en la verdad, serás humilde y Dios te levantará cada día llenándote de su amor, mostrándote que eres mucho más de lo que piensas.
Éste es el camino de la verdad y el amor que Jesús te invita a recorrer y que te hará feliz.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 3 de noviembre

Viernes 3 de noviembre
San Martín de Porres, religioso

(Recuerda: 1. Pide el Espíritu Santo 2. Lee despacio y entiende 3. Medita qué te dice la Palabra de Dios 4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 14, 1-6

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Jesús se encontró delante un hombre enfermo de hidropesía y dirigiéndose a los letrados y fariseos, preguntó: ¿Es lícito curar los sábados, o no? Ellos se quedaron callados.
Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió. Y a ellos les dijo: Si a uno de vosotros se le cae al pozo el burro o el buey, ¿no lo saca enseguida, aunque sea sábado? Y se quedaron sin respuesta.

Pistas: Jesús continúa con su batalla contra la hipocresía. Intenta hacer ver la verdad de su actitud a los letrados y fariseos, personas religiosas y expertas en la Ley de Dios.
Jesús había explicado que el amor a Dios y al prójimo es lo que sostiene la Ley y los Profetas. Es decir, es lo que da sentido a las normas y a la vivencia religiosa. Y ellos estaban de acuerdo, pero no querían sacar las consecuencias prácticas para su vida. Y les pone ante la contradicción de preocuparse más por los animales que por las personas, por su propio interés que por el bien de otros.
No responden, no quieren hacerlo porque eso les obligaría a tomar postura, a reconocer su error. No entran en diálogo con Jesús porque eso les haría cambiar. No tienen argumentos aunque tengan fuerza o influencia social como grupo. Rechazan a Jesús con la misma religiosidad que debería acercarles a Dios. Y no acaban de descubrir que sólo en Jesús hay salvación.
Habla con Jesús, cuida tu relación con Él y aprende a vivir como discípulo suyo. Despójate de lo que te impida mostrar a otros el estilo de vida que Jesús enseña. Éste es el camino para acoger su salvación, para vivir en la verdad. Es el camino para ayudar a otros a encontrarse con Él y tener auténtica vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves2 de noviembre

Jueves 2 de noviembre
Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 14, 1-6
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.»
Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»
Jesús le responde: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí.»

Pistas: El cielo, la vida eterna ¿Cómo podemos saber el camino? ¿Habrá algo más? ¿Será bueno? No podemos entender, imaginar, la grandeza del Reino.
Jesús ha ido delante preparando el camino. Es más, Él mismo es el camino. No temas, no dudes. Cree. Sabemos que hay vida eterna porque Jesús ha ido delante.
Jesús es camino hacia Dios, porque en Él y cerca de Él puedes descubrir quién es Dios, encontrarte con Él, experimentarlo. Jesús es verdad, porque en Él puedes hallar la verdad sobre Dios, sobre el hombre, sobre la existencia… Y es vida, porque da plenitud, porque a través de Él recibimos el Espíritu Santo que lo vivifica todo. Cristo no quedó vencido por la cruz, ni quedó muerto en el sepulcro. Su palabra es verdad, encontrarse con Él es vida.
Acércate a Jesús y encontrarás el camino, encontrarás la verdad y tendrás vida plena que dura hasta la eternidad. Descubrirás el camino de vida, de luz, de esperanza y de alegría que es la fe en Jesús.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.