Archivo de la categoría: Lectio divina

Domingo 27 de mayo

Domingo 27 de mayo
Solemnidad de la Santísima Trinidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 28, 16-20
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.»

Pistas: Hoy la Iglesia celebra la fiesta de la Santísima Trinidad. Nuestro Dios no es un dios solitario, encerrado en sí mismo. El único Dios es tres personas y ha querido revelarse a los hombres. Así nos lo ha enseñado Jesús y por eso manda bautizar en el nombre del único Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.
En el Evangelio de hoy Jesús resucitado se acerca a sus discípulos. Si antes de la resurrección Jesús estaba lleno del poder de Dios y fue consciente de ser igual al Padre, de ser el Hijo, ahora, lleno de Espíritu Santo, resucitado, declara a sus discípulos: “Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra”. Jesús no es sólo un hombre que ha revivido. La resurrección es más que eso. Por eso está con sus discípulos hasta el fin del mundo, todos los días. Por eso enseñar lo que Él ha mandado, ser discípulos de Él, es permitir que sus promesas se cumplan. Por eso los que crean en Él y se bauticen podrán entrar en relación con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y podrán vivir como Jesús enseñó.
¡Qué gran regalo! Fíjate en que para ti y para mí, discípulos de Jesús, todo empieza con el bautismo, que te introduce en la vida de Dios. Y continúa aprendiendo a vivir como Jesús enseñó, sabiendo que Él está contigo para siempre, y tiene poder.
Asómate hoy al misterio de Dios que quiere entrar en relación contigo, que te envía a una misión y que te promete que no te abandonará. Y respóndele orando y dejando que mueva tu vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Sábado 26 de mayo

Sábado, 26 de mayo
San Felipe Neri, presbítero

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 10, 13-16
En aquel tiempo, presentaron a Jesús unos niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el Reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el Reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.

Pistas: Unos niños quieren acercarse a Jesús, pero sus discípulos se lo impiden. Quizás a veces tú y yo seamos como esos discípulos y ponemos una barrera para que otros no puedan acercarse a Jesús. Porque no tienen formas, porque no saben, porque molestan, porque no importan… decimos. Pero ¿por qué? ¿acaso no hubo alguien que a ti te acercó a Jesús? Entonces ¿qué haces tú para que los demás puedan acercarse a Jesús?
De los que son como niños es el Reino de los Cielos. Y ¿cuántas veces pensamos lo contrario? Pensamos que hay que ser perfectos, que hay que ser muy especiales para poder ser santos (estar cerca de Jesús, dejar que te abrace y te bendiga)… Jesús no quiere que seamos infantiles, no quiere que tu fe sea pueril. Este Evangelio nos remarca que ser como niños significa aceptar, amar, sorprenderse, sentir curiosidad… Generalmente los niños hacen las cosas sin esperar nada a cambio y se alegran por lo que reciben.
¿Cómo acoges el Reino de Dios? ¿lo aceptas o pones cortapisas? ¿descubres que el Reino es estar con Jesús? Relee el Evangelio y descubre lo que quiere decirte hoy el Señor, y reza.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 25 de mayo

Viernes 25 de mayo
San Beda el Venerable, presbítero y doctor de la Iglesia
San Gregorio VII, papa
Santa María Magdalena de Pazzi, virgen

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 10, 1-12

En aquel tiempo, Jesús se marchó a Judea y a Transjordania; otra vez se le fue reuniendo gente por el camino, y según costumbre les enseñaba.
Se acercaron unos fariseos y le preguntaron para ponerlo a prueba: ¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer? El les replicó: ¿Qué os ha mandado Moisés? Contestaron: Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio. Jesús les dijo: Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer.
Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne.
Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.
En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.
Él les dijo: Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.

Pistas: La fe afecta a la vida, se concreta en ella, en lo que hacemos y en cómo lo hacemos. No se trata sólo de teorías o de tener con Dios una relación que no implique para nada a nuestras decisiones o estilo de vida. La fe no está en un compartimento fuera del resto de nuestra vida. Y esto los judíos lo tenían muy claro, con muchas normas y preceptos para su vida cotidiana, para tomar decisiones…
A nosotros Jesús nos enseña un camino para fundamentar nuestras decisiones ¿Cómo nos ha creado Dios? ¿qué responde a nuestra naturaleza? ¿qué es lo que Dios ha revelado en su Palabra? Y la Iglesia es la que nos ayuda con su enseñanza a aprender esto: a iluminar nuestra vida con la luz de la fe. Por eso, un cristiano, cuando tiene dudas de fe, o de cómo actuar, tiene la ayuda y la guía de la Iglesia. El catecismo es una herramienta muy útil, o un grupo de formación.
Hoy el Evangelio trata un tema concreto y Jesús presenta lo que cualquiera que forme una familia sueña, lo que parece estar escrito en lo profundo de nuestro ser: encontrar a alguien con quien compartir la vida, un amor para siempre, y un amor que hace que los que eran dos se conviertan en una sola carne. Una unión que Dios bendice. Ésta es la visión cristiana de familia y la que Jesús propone en el Evangelio.
Puedes rezar por tu familia, por tu matrimonio y pensar ¿qué te dice la Palabra de Dios hoy?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 24 de mayo

Jueves 24 de mayo
Nuestro Señor Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Marcos 14, 12-16. 22-26

El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?».
Él envió a dos discípulos, diciéndoles: «Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo y, en la casa en que entre, decidle al dueño: «El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?».
Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena.»
Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua.
Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo: «Tomad, esto es mi cuerpo.»
Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron.
Y les dijo: «Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios.» Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos.

Pistas: Celebramos hoy la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote.
Tanto el sacerdocio ordenado como el sacerdocio común de todos los bautizados, participan del sacerdocio único de Jesús. Esto parece un trabalenguas, pero es sencillo. Sacerdote es el que une lo humano y lo divino, el que –por decirlo así- construye puentes para unir dos realidades que parecen separadas, el que media (como ocurre en los sacramentos) o como ocurre cuando rezamos.
Jesús es el Hijo de Dios hecho hombre. Lo humano y lo divino se acercan. Verdadero hombre y verdadero Dios. Y Jesús Resucitado se convierte en el camino a Dios, el puente que nos une para siempre con el Padre y nos permite recibir el Espíritu Santo. Por eso, si nosotros podemos acceder a Dios (rezar, presentar a Dios nuestra vida, ser bendecidos por Él, recibir sus dones, celebrar los sacramentos y recibir su gracia) es porque participamos de su sacerdocio, de su mediación. Es porque Jesús es el camino hacia Dios.
Todo es por medio de Él. Los santos, la Virgen María, las acciones de la Iglesia, tus actos religiosos, todo lo que te permita acercarte a Dios y que Dios se acerque a ti es por medio de Jesús.
Ahora vamos a fijarnos en el Evangelio. La Última Cena. Jesús con sus amigos. Se entrega a sí mismo, da sentido salvador a su muerte. Ama tanto a los suyos que quiere ser uno con ellos. Jesús quiere que el mismo amor que le tiene el Padre, que los hace uno, puedan experimentarlo con Él sus discípulos. Quiere que puedan entender lo que significará su muerte y resurrección. No sólo eso, piensa un momento: ellos son judíos, es la cena de la Pascua, la liberación de la esclavitud de Egipto y la promesa de Dios de hacerles su pueblo. Es la cena que recuerda la alianza de Dios con su pueblo y que se convertirá en la Nueva Alianza de Jesús con su Iglesia.
Vuelve a leer el Evangelio: Jesús es el camino hacia Dios, nos ha regalado poder entrar en presencia de Dios y poder recibir el Espíritu Santo, la vida de Dios. Él es el Sumo y Eterno Sacerdote y se entrega por amor a ti y a mí. Y ya para siempre se queda en la Eucaristía convirtiéndose en alimento y regalándonos la salvación.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 23 de mayo

Miércoles 23 de mayo
VII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 9, 37-39
En aquel tiempo, dijo Juan a Jesús: Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros. Jesús respondió: No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro.

Pistas: Jesús enseña a vivir en el amor, a construir unidad, a buscar la verdad más allá de los prejuicios, de las convenciones, de las costumbres. A buscarla más allá de las personas y los grupos.
¿Cuántas veces en tu vida o en la Iglesia somos sectarios? Creemos que el nuestro es el único camino válido, que “los nuestros” son los únicos buenos. Y que los que no hacen las cosas como nosotros son malos y están equivocados.
Jesús enseña a buscar la verdad y a no actuar desde el prejuicio. A juzgar las distintas realidades por sus frutos. Nos invita a descubrir que todo lo que es bueno, lo que construye, lo que va en la línea del Evangelio (auténticamente en esa línea) hay que apoyarlo. Ojo, también avisa de los falsos profetas, de los que desvirtúan el mensaje, dicen una cosa y hacen otra, de los que se aprovechan… Pero hoy quiere enseñar a sus discípulos, también a ti y a mí, a mirar la realidad desde su perspectiva.
Revisa tu manera de comportarte en la Iglesia, con los que no piensan como tú pero actúan en el nombre de Jesús y buscan la verdad como tú quieres hacer. Piensa en si sólo te fijas en lo malo que hay a tu alrededor o eres capaz de ver todo lo que construye un mundo mejor.
Jesús enseña a unir, no a dividir. A buscar la verdad, no la ideología o lo superficial.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Manuel

Martes 22 de mayo

Martes 22 de mayo
Santa Joaquina Vedruna, religiosa
Santa Rita de Casia, religiosa

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 9, 29-36
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon del monte y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos.
Les decía: El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará.
Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle.
Llegaron a Cafarnaún, y una vez en casa, les preguntó: ¿De qué discutíais por el camino? Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante.
Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.
Y acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.

Pistas: Jesús eligió unas personas para que fueran con Él, con una misión especial: dar testimonio de lo que han visto y oído, y transmitir su enseñanza. Él se asegura de que estén preparados, los instruye, los prepara para lo que está por venir. Quiere que comprendan quién es Él realmente. Pero ellos siguen con su pensamiento mundano, con los puestos, las glorias humanas… Y no serán capaces de comprender hasta que reciban el Espíritu Santo. No quieren oír hablar de lo que se le viene encima a Jesús, ni quieren entenderlo. Sólo sienten miedo y rechazo. Su zona de confort son los criterios del mundo.
Jesús le da la vuelta a esto: ¿Quieres ser grande? hazte pequeño ¿Quieres ser importante? hazte el último y el servidor de todos.
El modelo no son los poderosos de este mundo, ni los que tienen autoridad ganada a base de poder, dinero, influencia, violencia… Parece que deberían serlo porque muchas veces se salen con la suya y parece que llevan las riendas del mundo y de la historia. Pero Jesús coge a un niño, lo pone en medio y les dice que el camino es amar al que no puede darte nada a cambio. Amar y acoger al que te necesita. El camino es amar sin límites. Y, haciendo esto, le acoges y le amas a Él, y acoges y amas a Dios.
Así que tu grandeza depende de cómo tratas al prójimo. Da igual que destaques por tu puesto y tu influencia en la Iglesia, en la sociedad, en tu familia o en tu grupo de amistades… Lo que de verdad te hará grande es si eres capaz de amar, de servir, de acoger, de entregarte.
Revisa esto hoy en tu vida ¿A qué te está llamando Jesús? ¿hay cosas que cambiar? ¿cuál es tu medida de las cosas: el mundo o Dios? Pídele su Espíritu y descubre el camino que Él te llama a seguir.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 21 de mayo

Lunes 21 de mayo
Santos Cristóbal Magallanes, presbítero y compañeros mártires

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 9, 13-28
En aquel tiempo, cuando Jesús hubo bajado del monte, al llegar adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos letrados discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo.
El les preguntó: ¿De qué discutís? Uno le contestó: Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar; y cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces.
El les contestó: ¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo. Se lo llevaron.
El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra y se revolcaba echando espumarajos.
Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto? Contestó él: Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y el agua para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos.
Jesús replicó: ¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe. Entonces el padre del muchacho gritó: Tengo fe, pero dudo, ayúdame.
Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él. Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió.
El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie.
Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: ¿Por qué no pudimos echarlo nosotros? El les respondió: Esta especie sólo puede salir con oración y ayuno.

Pistas: Terminamos la Pascua y volvemos al tiempo ordinario y al Evangelio.
Hoy Jesús nos deja un mensaje muy importante: “Todo es posible al que tiene fe”. Y la fe se cuida con la oración y el ayuno, como Él dice hoy.
La fe abre la puerta a la vida de Dios y a sus dones. La fe llena a la persona del Espíritu Santo y el Espíritu Santo llena de fe. Para comprender esto hay que darse cuenta de que, por un lado, todo es regalo, todo es gracia, todo es gratis. Esto significa que no puedes hacer nada para que Dios te ame más, ni puedes hacer nada para merecer más fe o merecer más dones de Dios… porque todo es regalo de su amor desinteresado y gratuito. La fe es don.
Pero, por otro lado, tienes que acogerlo, recibirlo, hacerlo crecer, corresponder. Tienes que amar al Dios que te ama, creer en el Dios que te regala la fe… Pedir el Espíritu Santo, con la misma fuerza, fe y poder que te da el Espíritu Santo. Y el único camino para hacerlo es la oración, son los sacramentos, es decirle a Dios que Él es lo más importante de tu vida, que el mundo –en el sentido de opuesto al espíritu- no es lo más importante para ti, que quieres la vida que Él te ofrece.
La única manera de cultivar esto es la oración. Y Jesús propone también el ayuno. No se trata de chantejear a Dios creyendo que te mereces más porque rezas más y algún día ayunas, sino que se trata de amar, de estar con Él, de entregar tu vida, tu corazón, tus sentimientos, hasta tu propio cuerpo, hasta tener hambre del Señor y decirte a ti mismo y a Dios que Él es lo más importante. Y por eso, por amor, por fidelidad, por obediencia, por llamada… ayunar y orar. La fe es tarea.
La fe lo puede todo. ¿Por qué a veces no podemos nada? ¿Por qué a veces somos como los discípulos del Evangelio? Fe, oración y ayuno. Éste es el camino que te propone el Evangelio de hoy. Revisa tu vida y piensa si hay algo en lo que no estás siendo generoso con Dios y en lo que te está pidiendo hoy con su Palabra.

Relee la lectura, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Domingo 20 de mayo

Domingo 20 de mayo
Solemnidad de Pentecostés

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 20, 19-23
Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.»
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.»
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»

Pistas: Después de cincuenta días celebrando la Pascua, hoy llegamos al final, a la fiesta de Pentecostés, a la plenitud de la Pascua. El Espíritu que estuvo presente durante toda la vida de Jesús, el que lo resucitó de entre los muertos, el que Él mismo prometió, viene el día de Pentecostés y se derrama sobre la Iglesia. La promesa se cumple.
Vamos a fijarnos en lo que nos explica el Evangelio de hoy: Están reunidos porque el Espíritu actúa en la comunidad. Y a través de Jesús se hace presente. Fíjate cómo les indica la misión y les da el Espíritu Santo, que les hará capaces de cumplir el objetivo. Eso mismo sucede en la vida de la Iglesia y en tu propia vida. El Espíritu Santo es el que te anima, el que te indica el camino, el que te ayuda a discernir.
Hoy es un gran día para los cristianos. Hoy recordamos las promesas de Dios, vemos cómo se han cumplido en la Iglesia de los primeros tiempos y en la vida de tantas personas a lo largo de la Historia. Y esta promesa es también para ti, hoy y aquí. Pide a Jesús que derrame el Espíritu Santo en tu vida. Así podrás encontrar el camino que Dios abre para ti, la misión que te encomienda y la fuerza para realizarla.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Sábado 19 de mayo

Sábado 19 de mayo
VII semana de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Hechos de los apóstoles 28, 16-20. 30-31
Cuando llegamos a Roma, le permitieron a Pablo vivir por su cuenta en una casa, con un soldado que lo vigilase.
Tres días después, convocó a los judíos principales; cuando se reunieron, les dijo: «Hermanos, estoy aquí preso sin haber hecho nada contra el pueblo ni las tradiciones de nuestros padres; en Jerusalén me entregaron a los romanos. Me interrogaron y querían ponerme en libertad, porque no encontraban nada que mereciera la muerte; pero, como los judíos se oponían, tuve que apelar al César; aunque no es que tenga intención de acusar a mi pueblo. Por este motivo he querido veros y hablar con vosotros; pues por la esperanza de Israel llevo encima estas cadenas.»
Vivió allí dos años enteros a su propia costa, recibiendo a todos los que acudían, predicándoles el reino de Dios y enseñando lo que se refiere al Señor Jesucristo con toda libertad, sin estorbos.

Pistas: Pablo lucha por la verdad y por las personas, no contra las personas. Sigue el ejemplo de Jesús. Como venimos viendo, ni Pablo, ni Pedro, ni ninguno de los Apóstoles utilizan estrategias, conspiraciones, influencias… para ir contra sus enemigos. Sólo luchan por anunciar el mensaje de Jesús y vivir como discípulos suyos. Sólo buscan vivir la vida del Espíritu.
Puedes pensar en la Iglesia o en tu vida de fe ¿cómo la enfocas? ¿buscas el bien y la verdad o tu interés? ¿buscas vivir en el amor, ser fiel a Jesús o tener la razón, hacer las cosas a tu manera…?
Otro aspecto que va quedando claro en el libro de los Hechos es que aquellos que se encuentran con Jesús lo colocan en el centro de su vida y todas sus decisiones. Y cambian su estilo de vida, que ahora está orientado a buscar y cumplir la voluntad de Dios. Haciendo esto encuentran alegría, libertad, paz, fortaleza, esperanza… Si lees las cartas de Pablo verás que esta experiencia la expresa en muchas ocasiones.
La Palabra de Dios te invita a poner el centro de tu vida en Cristo y a vivir como discípulo suyo. Sin duda, merece la pena. Y la muestra es que los discípulos, a pesar de que fueron perseguidos o acosados, sólo tenían como objetivo seguir el ejemplo de Jesús, Por ello, ora, pide el Espíritu, revisa tu vida y síguele.

Relee la Lectura, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 17 de mayo

Jueves 17 de mayo
San Pascual Bailón, religioso

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Hechos de los apóstoles 22, 30; 23, 6-1 1
En aquellos días, queriendo el tribuno poner en claro de qué acusaban a Pablo los judíos, mandó desatarlo, ordenó que se reunieran los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno, bajó a Pablo y lo presentó ante ellos.
Pablo sabía que una parte del Sanedrín eran fariseos y otra saduceos y gritó: «Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo, y me juzgan porque espero la resurrección de los muertos.»
Apenas dijo esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos, y la asamblea quedó dividida. (Los saduceos sostienen que no hay resurrección, ni ángeles, ni espíritus, mientras que los fariseos admiten todo esto.)
Se armó un griterío, y algunos escribas del partido fariseo se pusieron en pie, porfiando: «No encontramos ningún delito en este hombre; ¿y si le ha hablado un espíritu o un ángel?»
El altercado arreciaba, y el tribuno, temiendo que hicieran pedazos a Pablo, mandó bajar a la guarnición para sacarlo de allí y llevárselo al cuartel.
La noche siguiente, el Señor se le presentó y le dijo: «¡Ánimo! Lo mismo que has dado testimonio a favor mío en Jerusalén tienes que darlo en Roma.»

Pistas: Pablo ya está en Jerusalén. Los judíos temen el nuevo camino. Han tenido ya muchos conflictos con los Apóstoles. Al llegar Pablo, le conocen, porque era un judío que perseguía cristianos y después se pone a anunciar a Jesús a todos. No sólo a los judíos, sino a todos. Son conscientes de la apertura que supone su manera de presentar el mensaje de Jesús y de lo que ha hecho en sus viajes. Y a ellos lo único que les preocupa es que ven peligrar la “pureza” del judaísmo. Así que después de un altercado en el que están a punto de matarlo y se salva por los pelos al aparecer los romanos, es detenido. Pablo apela a su ciudadanía romana y consigue que quieran aclarar lo que está sucediendo.
Así llegamos a lo que has leído. Sumos sacerdotes, sanedrín en pleno y Pablo ante el tribuno romano. Se cumplen las palabras de Jesús: “Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.”. (Lc 21, 12-14) Pablo conseguirá dar testimonio y dejar en evidencia la división de sus enemigos.
El Espíritu guía a Pablo, le mueve a ir a Jerusalén, le ha prometido que dará testimonio y le da fuerzas para poder hacerlo. No es fácil. Sólo es posible porque Pablo sigue adelante, se esfuerza y se abandona al Espíritu. Se deja guiar por Él. Sólo es posible que se manifieste la acción del Espíritu por la vivencia previa de Pablo y su trabajo.
¡Ánimo! le dice el Señor a Pablo. Y ¡ánimo! te dice también a ti. El Señor te guía, te conforta a ti también cuando sigues su voluntad. Ante las dificultades no te dejará sólo.
Tú eliges: el apasionante mundo de cumplir su voluntad y vivir en el Espíritu, o ser como los judíos de esta lectura. Eliges si quieres vivir una vida completa o te conformas sólo con una parte. Eliges poner en tu vida a Dios o dejar pasar la oportunidad de descubrir lo que Él te tiene reservado.

Relee la Lectura, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.