Archivo de la categoría: Lectio divina

Sábado 16 de junio

Sábado 16 de junio
X semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 33-37
En aquel tiempo, dijo, Jesús a sus discípulos: Sabéis que se mandó a los antiguos: «No jurarás en falso» y «Cumplirás tus votos al Señor».
Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir sí o no.
Lo que pasa de ahí viene del Maligno.

Pistas: Jesús invita a vivir en la verdad. Piensa por un momento cómo sería un mundo en el que nos podemos fiar unos de otros, en el que la palabra tenga auténtico valor. Pues esto es lo que Jesús propone a sus discípulos. Lejos de la mentira y el engaño, de la desconfianza y el cansancio de tener que analizar todo y buscar dobles sentidos. Lo importante no es si los demás viven así, sino mirar tu propia vida. Lo importante es qué haces tú por cambiar la tendencia.
Recuerda que Jesús enseña lo que hay detrás de la ley, ayuda a profundizar en ella. Hoy propone el valor de la palabra, de la verdad, de la honestidad… Y los cristianos estamos llamados a ser esto, a poner estos valores, en medio del mundo.
Reza, llénate de la fuerza del Espíritu Santo y aprende a vivir como Jesús. ¿Qué te dice el Señor en este Evangelio?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 15 de junio

Viernes 15 de junio
Santa María Micaela del Santísimo Sacramento, virgen

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 27-32
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído el mandamiento «no cometerás adulterio».
Pues yo os digo: el que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo.
Más te vale perder un miembro, que ser echado entero en el Abismo.
Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro, que ir a parar entero al Abismo. Está mandado: «El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio».
Pues yo os digo: el que se divorcie de su mujer excepto en caso de prostitución la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio.

Pistas: Jesús continúa mostrando la plenitud que hay detrás de la ley.
Durante una jornada de convivencia con adolescentes, entre los temas de los que hablamos estaban el amor y la sexualidad. Les pedí que imaginasen el ideal que querían para su futuro… Y la respuesta de la inmensa mayoría coincidía con un amor que dure para siempre. Éste es el ideal y responde a lo que está escrito en nuestro corazón. Y el pecado, aunque a veces no parezca tal, nos aparta de ese camino.
Las palabras de Jesús son duras, pero también muy claras: ¿Cómo quieres vivir? ¿dejándote llevar o eligiendo el camino que quieres en tu vida? ¿estropeando las relaciones que merecen la pena o buscando un camino de amor y plenitud?
Revisa tu vida a la luz de esta idea y pregúntate: ¿Buscas la verdad, el amor, la plenitud o te conformas con el deseo, el placer y el dejarte llevar? Y pide hoy a Jesús que llene tu corazón del Espíritu Santo para poder vivir en su luz, con su fuerza y lleno de amor.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 14 de junio

Jueves 14 de junio
X semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 20-26
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si no sois mejores que los letrados y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: No matarás, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: todo el que esté peleado con su hermano, será procesado. Y si uno llama a su hermano «imbécil» , tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama «renegado», merece la condena del fuego.
Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Procura arreglarte con el que te pone pleito, enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último cuarto.

Pistas: Jesús invita a sus discípulos a ser mejores que los que solo viven su fe superficialmente o de apariencias. Ayer leíamos que Jesús va a dar plenitud a la Ley. Estos días veremos cómo. La pregunta que puedes hacerte hoy es ¿te conformas con el cumplimiento? ¿te conformas con las apariencias o una vivencia superficial?
Jesús propone un camino de plenitud, por eso lleva a otro nivel el “no matarás”. Se convierte en amarás, perdonarás, no juzgarás. No sólo se trata de no ser malo, no se trata de unos mínimos, sino de parecernos a Él, de ser como Él.
Dejarte llevar por la falta de perdón, por la queja, por el juicio… puede hacer que tu vida termine en la “cárcel”, sin libertad, en una vida gris, sin esperanza…
Jesús te invita a cambiar las cosas, a vivir no una ley externa sino la que nace de la presencia del Espíritu Santo en tu corazón. Te invita a ser libre, a vivir en el amor, a liberarte de comparar tu vida con la de los demás. Y te propone cambiar lo que está mal en la tuya, perdonar y pedir perdón.
Desde esta perspectiva revisa tu vida y pídele a Dios la fuerza para cambiar lo que está mal.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 13 de junio

Miércoles 13 de junio
San Antonio de Padua, presbítero y doctor de la Iglesia

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 17-19
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: No creáis que he venido a abolir la ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el Reino de los Cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los Cielos.

Pistas: La ley y los profetas, el Antiguo Testamento, lo que Dios ha revelado a su pueblo para que puedan conocerle y vivir de acuerdo a su voluntad, alcanza su plenitud en Jesús. Él no ha venido a romper o destruir lo anterior, sino a llevarlo a plenitud, a mostrar su verdadera profundidad y alcance. Por eso, uno de los criterios para interpretar la Palabra de Dios es hacerlo a la luz de Jesús.
Una fe sin vida, sin normas, sin un modo concreto de actuar, al final es una hipocresía. O, dicho de otro modo, la acción del Espíritu Santo y el amor de Dios se realizan en un estilo de vida, porque no todo vale. Por eso Jesús no va contra la Ley, sino contra la hipocresía, la mediocridad y la apariencia. Y también contra el legalismo vacío.
En los próximos días leeremos cómo Jesús explica algunos aspectos de la ley y comprenderemos mejor el Evangelio de hoy.
Al leer el Evangelio mira tu vida y pregúntate si estás entrando en la ley que explica Jesús. Es decir, si estás viviendo como discípulo suyo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 12 de junio

Martes 12 de junio
X semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 13-16
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Vosotros sois la sal de la tierra.
Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo.
No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.

Pistas: Jesús usa dos símbolos para hablar de la identidad de sus discípulos: sal y luz. Y les manda que vivan de acuerdo a aquello que son. Si se esconde, si se desvirtúa ¿para qué servirá? Una fe que no cambia las cosas, una fe que no ilumina ¿qué será? ¿para qué servirá?
Muchas veces nuestra sociedad propone reducir al ámbito de lo privado la fe y la vivencia religiosa. Propone ser una sal que no sala y una luz que no ilumina. No influir en la vida pública, ni en la política, ni en la cultura, ni en las familias, ni en la educación… ni en nada. Una fe reducida al ámbito de lo privado. Pero esto ¿tendrá algo que ver con el mensaje de Jesús?
Vivir como Jesús enseña la fe implica amar. Amar a Dios, amar al prójimo, recibir el Espíritu Santo y sus dones… Y todo esto transforma el corazón de las personas, de tal modo que todo cambia. El modo de relacionarse, las decisiones, las prioridades. Si tienes fe y no eres sal y luz… ¿qué le está pasando a tu fe?
Eres sal y luz. Lo eres por la presencia del Espíritu Santo en ti, por tu condición de discípulo de Jesús. Pero ¿se refleja en tu vida? ¿y en lo que perciben los demás? ¿qué necesitas, qué puedes hacer para actuar como sal y luz? ¿por qué no aprovechas este Evangelio para pedir hoy a Dios eso que crees que te falta?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 11 de junio

Lunes, 11 de Junio
San Bernabé, Apóstol

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 5, 1-12
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles:
«Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.
Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.»

Pistas: Leemos hoy las bienaventuranzas, una de las páginas más comentadas del Evangelio. Realmente son unas afirmaciones sorprendentes ¿Quién puede pensar a priori que los que lloran, los que sufren, los perseguidos, puedan ser dichosos, felices o bienaventurados?
Hay algunos detalles que nos ayudan a entender el alcance de estas palabras de Jesús. Sube a la montaña, el lugar en que Dios había dado la Ley a Moisés. Se sienta, como el maestro en la cátedra para enseñar con autoridad. Y en las bienaventuranzas refleja la Nueva Ley, el nuevo modo de hacer las cosas que Jesús vive y propone para sus discípulos. Las bienaventuranzas son consecuencia del estilo de vida de Jesús que pone el amor a Dios y al prójimo por delante, como cimiento de todos los mandamientos y de la moral, de todo lo que un discípulo suyo debe hacer. Son un nuevo programa de vida para liberarse de los falsos valores del mundo y abrirse a los verdaderos bienes presentes y futuros.
Así que te invito a que leas despacio estas bienaventuranzas y dejes que iluminen tu estilo de vida y las situaciones concretas que estés viviendo. ¿Cómo las estás viviendo? ¿Qué te sugieren? ¿Qué podrías poner en práctica que actualmente no haces? Elije una, la que te toque el corazón y después reza con ella.

Domingo 10 de junio

Domingo 10 de junio
X domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Marcos 3, 20-35
En aquel tiempo, Jesús fue a casa con sus discípulos y se juntó de nuevo tanta gente que no los dejaban ni comer.
Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales.
También los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios.»
Él los invitó a acercarse y les puso estas parábolas: «¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre.» Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.
Llegaron su madre y sus hermanos y desde fuera lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dijo: «Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan.» Les contestó: «¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?»
Y, paseando la mirada por el corro, dijo: «Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.»

Pistas: Ni su familia, ni la gente de su cultura y religión consiguen entender a Jesús. Unos piensan que no está en sus cabales, otros que está endemoniado. Jesús es consciente de que en Él actúa el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios. Y también es perfectamente consciente del camino que ha elegido: El de entregarse para crear un nuevo camino de relación con Dios. Él ha venido a crear un tipo de relación como el de una familia entre los que buscan cumplir la voluntad de Dios.
Hay muchas ideas con las que puedes rezar en este Evangelio. Primero, pregúntate quién es Jesús. Otra idea puede ser comprender la importancia de la unidad: La división debilita. Ni siquiera el demonio está dividido. Y Jesús ha venido a vencer al demonio, por eso no valen las medias tintas. También puedes rezar con la idea de ser familia de Jesús buscando hacer la voluntad de Dios.
No somos unas marionetas o simples siervos… Lo que Jesús construye es mucho mayor que esto. Por eso la fe cristiana es relación, no sólo ideas o normas. Por eso orar es hacerte más familia de Dios. Por eso puedes hablar con Jesús, conversar con Él, sabiendo que te escucha, que está siempre contigo.
Lee el Evangelio mirando a tu vida y deja que su luz te ilumine. ¿Qué te está diciendo Dios hoy en su Palabra? Y respóndele con tu oración.

Sábado 9 de junio

Sábado 9 de junio
Inmaculado Corazón de la Bienaventurada Virgen María

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 2, 41-51
Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.
A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: -«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»
Él les contestó: -«¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.
Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón.

Pistas: María conservaba todo en su corazón. ¡Qué sorprendente imaginar la vida de Jesús! Cómo va Él mismo y los que le rodean descubriendo quién es.
La encarnación es algo veraz. La humanidad de Jesús no es un disfraz. La revelación de Dios ha sucedido en un hombre llamado Jesús, que es el Hijo de Dios, que nació de María Virgen desposada con José y creció en la familia que ellos formaron. En una religión, la judía, en una cultura y situación histórica concretas. …Y en la historia de ese hombre sucede el milagro, el acontecimiento más grande que podíamos soñar y que ha cambiado la misma historia de la humanidad.
Por eso, la actitud que nos presenta este Evangelio es la de María. Si ayer la liturgia nos hacía mirar al Sagrado Corazón de Jesús, hoy nos hace contemplar el Inmaculado Corazón de María. Un corazón en el que se guardaban las cosas de Dios, las que la sorprendían y asombraban. Un corazón en el que el pecado no tenía cabida.
Te invito a que pongas en tu corazón esta pregunta: ¿Quién es Jesús? O este deseo: conocer a Jesús. A veces cuesta entenderle, reconocerlo, descubrir quién es y dónde está. Incluso a veces parece que se ha ido… Pero Jesús no te abandona nunca. Quizás no te dé una respuesta inmediata o rotunda, pero no hay duda de que Él es nuestra familia, es el camino al Padre (a Dios). Y caminará con nosotros.
Este Evangelio te invita a pasar las cosas de la cabeza al corazón. Y, si quieres, a ir guardando ahí, como un tesoro, todo lo que te ayuda a conocer quién es Jesús.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 8 de junio

Viernes, 8 de junio
Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 19, 31-37
En aquel tiempo, los judíos, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.
El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que atravesaron.»

Pistas: Hoy, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, leemos este duro relato. Jesús crucificado, muerto ya, es atravesado por la lanza del soldado. En palabras del papa San Juan Pablo II: “El Evangelista habla solamente del golpe con la lanza en el costado, del que salió sangre y agua. El lenguaje de la descripción es casi médico, anatómico. La lanza del soldado hirió ciertamente el corazón, para comprobar si el Condenado ya estaba muerto. Este corazón —este corazón humano— ha dejado de latir. Jesús ha dejado de vivir. Pero, al mismo tiempo, esta apertura anatómica del corazón de Cristo, después de la muerte —a pesar de toda la «crudeza» histórica del texto— nos induce a pensar incluso a nivel de metáfora. El corazón no es sólo un órgano que condiciona la vitalidad biológica del hombre. El corazón es un símbolo. Habla de todo el hombre interior”.
Es el corazón abierto de amor. Éste es el símbolo del Evangelio de hoy. Un corazón abierto que simboliza toda la vida de Jesús y que alcanzará un sentido pleno en su resurrección cuando Jesús se convierta en el camino hacia Dios, en el mediador del Amor de Dios, del Espíritu santo. Es un corazón que se abre para que todos puedan entrar. Un corazón del que brota agua y sangre (los padres de la Iglesia hablan de los sacramentos). Un corazón que ha cumplido las promesas de Dios: Jesús es el Mesías prometido, el que revela a Dios. Un corazón al que hay que mirar para encontrar salvación. Es un corazón que fue abierto porque llama e invita.
Hay una jaculatoria que se repite estos días: “Jesús, haz mi corazón semejante al tuyo”. Jesús ¿quién eres? ¿qué quieres decirme? ¿qué caminos abres ante mí? Mírale, rézale, encuéntrate con Él y deja que la fuerza de ese encuentro, la fuerza de su amor, te transforme.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 7 de junio

Jueves 07 de junio
IX semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 12, 28b-34
En aquel tiempo, un letrado se acercó a Jesús y le preguntó: ¿Qué mandamiento es el primero de todos? Respondió Jesús: El primero es: «Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser». El segundo es éste: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». No hay mandamiento mayor que éstos.
El letrado replicó: Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios.
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: No estás lejos del Reino de Dios. Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Pistas: Hoy Jesús responde a un letrado, un experto en la ley judía (que tenía muchos mandamientos y preceptos) acerca del mandamiento principal. Si vives este mandamiento, si lo pones en práctica, Jesús te asegura que entrarás en el Reino de Dios.
Vamos a hacer un ejercicio. Llevas un tiempo rezando con el Evangelio y las pistas, y esta lectura es un buen texto para practicar hacerte tú unas pistas. Por ello, te propongo lo siguiente: lee y entiende bien lo que lees. Piensa qué significó en su momento histórico esta respuesta de Jesús y qué implica hoy para tu vida, en la situación concreta en la que estás. Y también para la Iglesia, para tu comunidad o parroquia, y para la sociedad en la que vives. Y de ahí saca conclusiones prácticas para tu vida, que te hagan rezar y tomar decisiones.
Por ejemplo, reflexiona sobre qué cuestiones no están en la senda del mensaje de este Evangelio, cuáles pueden cambiar y especialmente cuáles puedes cambiar tú con tu actitud, con tu forma de actuar, con tu fe. El Evangelio pide poner a Dios en el centro y amar al prójimo como Jesús nos enseñó. Puedes preguntarte qué has de hacer para que esto se cumpla.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración