Archivo de la categoría: Lectio divina

Martes 26 de junio

Martes 26 de junio
San Pelayo, mártir

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 7, 6. 12-14
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: No deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; las pisotearán y luego se volverán para destrozaros.
Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la ley y los profetas.
Entrad por la puerta estrecha. Ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos. ¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos.

Pistas: Leemos hoy una recopilación de dichos de Jesús. El primero de ellos, no dar lo santo a los perros, no echar las perlas a los cerdos. Parece que contradice otros mensajes de Jesús. ¿A qué se referirá? Después de lo que decía el Evangelio de ayer ¿cómo atrevernos a juzgar a los demás y considerarlos indignos? Pero Jesús no quiere unos discípulos insensatos, que no sepan buscar el momento oportuno, que no valoren lo que tienen. Para exponer las cosas que merecen la pena se busca el mejor contexto, el más significativo. No se hace de cualquier manera.
“Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la ley y los profetas”. Una vez más el amor es el resumen, es la clave, lo que sostiene todo. Y no un amor abstracto sino concreto ¿cómo tratamos a los demás?
La puerta ancha. En la vida casi siempre cuesta menos lo que va a hacernos daño. Y lo que merece la pena realmente se parece a una puerta estrecha. Jesús no engaña a nadie. Éste no es un camino que se haga sin esfuerzo. Es un camino que merece la pena, es el camino que merece la pena, es gratis. Pero requiere esfuerzo y sacrificio, requiere elegir no lo más cómodo sino lo que merece la pena.
Pensar lo que se ha de hacer para seguir el camino de Jesús y no fiarse de los atajos, son dos claros mensajes que nos deja hoy este Evangelio para que apliques en tu vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 25 de junio

Lunes 25 de junio
XII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 7, 1-5
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: No juzguéis y no os juzgarán.
Porque os van a juzgar como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Déjame que te saque la mota del ojo» , teniendo una viga en el tuyo? Hipócrita: sácate primero la viga del ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano.

Pistas: Jesús propone un estilo de vida basado en el amor al prójimo. Y para ello enseña cómo concretarlo. No juzgues. Si lo piensas, el juicio es una fuente de insatisfacción, de sufrimiento, una barrera con el otro, una manera de sentirse superior a los demás. Jesús te dice: no juzgues y no serás juzgado. La medida que uses, la usarán contigo. En el fondo, es una manera de decirte: puedes vivir en el amor o en el odio, puedes vivir en la misericordia o en la condena… Tú eliges.
Mírate a ti, cambia tú, examina tu vida… Ésta es la clave del mensaje de hoy. No lo de fuera, sino lo de dentro.
Es una invitación a vivir en la verdad: ¿cómo eres? ¿cómo actúas? ¿cómo es tu vida? ¿haces lo que criticas en los demás? Sácate la viga de tu ojo. Es decir, arranca el pecado y el mal de tu vida, y podrás ayudar a los demás. Dicho en positivo: esfuérzate por vivir en el amor, por llenarte del Espíritu Santo y podrás ver claro y ayudar al prójimo, sin que eso sea un intento egoísta, una justificación o un acto de soberbia.
Deja que este Evangelio ilumine tu vida, aunque ello implique ver la viga que hay en tu ojo. Y deja que la luz del Espíritu Santo te permita ver la verdad y sentir la alegría del amor de Dios, que te limpia y te restaura.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Domingo 24 de junio

Domingo 24 de junio
Natividad de San Juan Bautista, solemnidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 1, 57-66. 80
A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban.
A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo: «¡No! Se va a llamar Juan.» Le replicaron: «Ninguno de tus parientes se llama así.» Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre.» Todos se quedaron extrañados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios.
Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo: «¿Qué va a ser este niño?» Porque la mano del Señor estaba con él.
El niño iba creciendo, y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel.

Pistas: El nacimiento de Juan Bautista estuvo rodeado de hechos extraordinarios. Unos ancianos, una mujer estéril ¿Qué será ese niño?
Dios muestra su poder en lo que el mundo ya no da ninguna esperanza. Lo mismo pasa con Jesús: traicionado por los suyos, condenado como un delincuente y, cuando parece que ya no hay esperanza, Dios hace lo imposible posible. Puedes pensar en tu vida también e iluminar tus situaciones con lo que nos dice el Evangelio.
Le iban a poner Zacarías para seguir la tradición. Pero Dios va a hacer cosas nuevas a través de la vida de este niño. Rompen la tradición, algo nuevo va a suceder. Se llamará Juan. ¿Qué va a ser este niño?
Zacarías se había quedado mudo porque no había sido capaz de creer lo que el ángel le había prometido. Cuando por fin se fía, cuando cumple la voluntad de Dios, su boca se suelta y alaba a Dios. Deja de estar mudo. Como cuando alguien entra en el camino del Reino de Dios y entonces entiende lo que antes no entendía, comprende lo que antes le resultaba extraño, y su vida ya no es la misma.
Y Juan el Bautista crece y se fortalece. Se prepara en el desierto, en las dificultades, hasta que está listo para su misión.
Deja que te hable Palabra de Dios, que enseña que Él abre caminos en la vida de los que creen.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Sábado 23 de junio

Sábado 23 de junio
XI semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 6, 24-34
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.
Por eso os digo: no estéis agobiados por la vida pensando qué vais a comer, ni por el cuerpo pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos? ¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida? ¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso.
Sobre todo buscad el Reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos.

Pistas: Jesús enseña que no valen las medias tintas. ¿Servir a dos dioses? ¿es posible tomar la fe para algunos aspectos de la vida y para otros rechazarla? Podríamos llamarlo una fe de autoservicio: elijo lo que me interesa y cuando me interesa, y el resto de las veces hago las cosas a mi manera. Un estilo así termina o perdiendo la fe, o entrando en crisis, o llevando una doble vida hipócrita y con poco sentido. Pide el Espíritu Santo y contrasta tu vida con la Palabra de Dios.
En el caso concreto de hoy se trata el tema de la riqueza, de lo material. Jesús experimentó y enseñó que Dios cuida providentemente de sus hijos. Si pones tu vida en sus manos ¿a qué temerás? Dios cuida de ti. La vida de los santos está llena de experiencias asombrosas en este sentido, y seguro que a ti mismo o a personas que conoces, también les han sucedido cosas similares.
Jesús te ofrece vivir libre de agobios, libre de ansiedad, porque cuida de ti. La providencia de Dios es fruto de su amor gratuito. Pero aunque esto es gratis, no es barato. Te invita trabajar por el Reino de Dios y su justicia. O, lo que es lo mismo, a vivir como discípulo de Jesús. Y eso implica que no te puede dar igual hacer las cosas de un modo o de otro.
Trabajar por el Reino no puede ser una especie de chantaje o hacer méritos. Es entrar en la dinámica del amor de Dios, que transforma tu vida y a través de ti la realidad. Esto es lo que el Evangelio de hoy llama buscar el Reino de Dios y su justicia. Es buscar a Jesús y querer ser santo. Y si descubres esto, serás libre. Libre del agobio de la autosuficiencia que te encierra en ti mismo, libre de la ansiedad de la desesperanza (porque para Dios nada es imposible), libre del engaño y las falsas promesas del pecado. Si descubres esto quedarás libre del engaño de los ídolos que nunca dan lo que prometen y te convierten en esclavo. Busca el Reino de Dios y su justicia. Busca a Dios y ser santo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 22 de junio

Viernes 22 de junio
San Paulino de Nola, religioso
Juan Fisher, obispo y Tomas Moro, mártires

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 6, 19-23
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: No amontonéis tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen, donde los ladrones abren boquetes y los roban. Amontonad tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que se los roen, ni ladrones que abran boquetes y roben. Porque donde está tu tesoro, allí está tu corazón.
La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, tu cuerpo entero tendrá luz; si tu ojo está enfermo, tu cuerpo entero estará a oscuras. Y si la única luz que tienes está oscura, ¡cuánta será la oscuridad!

Pistas: ¿Dónde está tu tesoro? ¿Qué o quién, qué cosas, situaciones o personas, son lo más valioso para ti? ¿Coincide con la propuesta de Jesús?
Jesús propone descubrir el tesoro que permanece. Piensa ¿cuáles son esas cosas? Lo material es efímero, tiene fecha de caducidad por muy valioso que sea. En cambio, lo que Jesús te ofrece dura hasta la eternidad. Y nada ni nadie te lo podrá robar.
“La lámpara del cuerpo es el ojo”. ¿Con qué ojos miras la realidad? ¿con una mirada enferma por el consumismo, el interés o el pecado…? ¿o con una mirada de fe, con la luz del Espíritu Santo? Sin la luz de Jesús tu vida estará a oscuras, vivirás en sombras ¡Cuánta será la oscuridad!
¿Quieres el tesoro que nadie te podrá quitar? ¿quieres descubrirlo? ¿quieres mirar con la luz de Jesús? Acércate a Él. Encontrarás el camino y con su luz podrás recorrerlo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 21 de junio

Jueves 21 de junio
San Luis Gonzaga, religioso

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 6, 7-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Cuando recéis no uséis muchas palabras como los paganos, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que se lo pidáis.
Vosotros rezad así: Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno.
Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.

Pistas: Jesús enseña a orar. Lo primero es reconocer quién es Dios. No necesita palabrería, no es para tener suerte o que no nos vaya mal, no es una superstición… sino para establecer una relación con Dios. Y por eso lo primero es ponerte en su presencia. Es Padre, rezas por medio de Jesús y con la fuerza del Espíritu Santo que se une a tu espíritu para que puedas orar. Ayuda a rezar reconocer la grandeza de Dios, su poder, alabarle por ser quien es… y, después, cuando ya estás en su presencia, orar, pedir, llenarte de Dios… Así hace Jesús en el Padre Nuestro.
Tienes muchos comentarios sobre esta oración. Te propongo que lo reces despacio, descubriendo el significado de cada frase, dejando que te acerque a Dios y que ilumine tu vida. Si en alguna petición Dios te inspira, déjate llevar, sigue por ahí. No importa que no llegues al final.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 20 de junio

Miércoles, 20 de junio
XI semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 6, 1-6. 16-18
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial.
Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.
Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga.
Cuando tú vayas a rezar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los farsantes que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.

Pistas: Frente a la apariencia, el cumplimiento y la superficialidad, Jesús propone vivir en la verdad. Con autenticidad, con profundidad. Ser y no aparentar.
Practicar la justicia, es decir, el camino de la santidad, no es un cumplimiento ni garantizar unos mínimos. Se trata de entrar en la vida de Dios, que es perfecto y santo, que nos ama con un amor que no se puede medir, ni comprender… Y por eso la propuesta de Jesús es entrar en relación con Dios y que esto transforme nuestra vida y actitudes, nuestra relación con los demás. Tres prácticas propone el Evangelio de hoy:
Limosna. Ayudar al prójimo. Compartir de lo que tengo con el que lo necesita. Es la consecuencia del mandamiento de amor al prójimo.
Oración. Entrar en relación con Dios. Hay muchos tipos de oración. Se va aprendiendo con la práctica. Lo importante es avanzar, conocer a Dios y dejar que Dios te transforme, sentirte conocido por Dios, dejarte amar por Él. Tienes muchos caminos para orar: devociones como el rosario y oraciones que aprendiste, oración de alabanza, adoración, la lectio que haces al leer el Evangelio y estas pistas, meditación… Se trata de crecer en tu relación con Dios.
Ayuno. En tiempos de Jesús era una práctica habitual en la religión judía. Hoy muchas religiones siguen practicándolo. Pero quizás sea la que más abandonada tenemos en la Iglesia católica. Jesús ayunó con frecuencia y enseñó a sus discípulos a hacerlo. Los santos nos cuentan cómo les ayuda a crecer en su vida de fe. El ayuno ayuda a acercarse a Dios, fortalece el espíritu y la voluntad, da fuerza para resistir al mal, permite experimentar –incluso físicamente- hambre de Dios, ponerle a Él en el centro, como lo más importante de nuestra vida, incluso más importante que nuestro sustento. El Nuevo Testamento nos cuenta que las primeras comunidades ayunaban antes de tomar decisiones importantes y los santos cuentan cómo perciben más fácilmente la voluntad de Dios cuando ayunan y son más dóciles al Espíritu Santo. No es magia, ni chantaje a Dios, ni hacer méritos… sólo es un instrumento para fortalecer la relación con Dios y la fe en Él.
Si quieres, revisa tu vida de limosna, oración y ayuno. En el fondo es el primer mandamiento ¿Cómo estás amando a Dios (oración y ayuno) y al prójimo (limosna)? Y descubre a la luz del Evangelio qué tienes que cambiar, qué puedes hacer para crecer.
Por último, como consejo práctico, cuando tomes decisiones proponte objetivos realistas, posibles y revisables. Un par de ejemplos. Si tienes que rezar más no empieces por 2 horas al día, proponte algo asequible: media hora, 45 minutos, un tiempo que puedas realizar. Planifica cuándo, cómo… y si un día no lo haces, no te desanimes, persevera. O si ves que eres egoísta, no quieras empezar dando la mitad de tu sueldo a Cáritas. Empieza por cambiar tu relación con la gente que te rodea ¿Quién te necesita? ¿qué puedes hacer por los que están pasándolo mal? Sé realista y proponte objetivos que puedas llevar a cabo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 19 de junio

Martes 19 de junio
San Romualdo, abad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 43-48
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian.
Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestro hermano, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los paganos? Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.

Pistas: Como venimos viendo, el mensaje de Jesús no es una cuestión de mínimos. Su invitación es a una vida plena, a entrar en la perfección de la vida divina.
¿Qué mérito tienes si eres igual que los que no tienen fe? ¿qué haces de extraordinario si cumples los mínimos y con eso ya te conformas? Jesús te invita a descubrir hasta dónde alcanza el amor de Dios y a ponerlo en práctica. Porque si eres hijo de Dios tienes que parecerte a tu Padre.
Te propongo un ejercicio. Lee este Evangelio poniéndole cara y nombre ¿quién es tu prójimo, a quien amas? ¿cómo le amas? ¿quiénes son tus enemigos? ¿quién te cae mal, tratas mal o te resulta indiferente? Y ahora lee las preguntas que hizo Jesús y reza pidiendo su Espíritu Santo. Él te hará capaz de vivir como te pide. Reza por las personas en las que has pensado, y si sientes que tienes que hacer algo o cambiar algo, lánzate, fíate de Jesús.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 18 de junio

Lunes 18 de junio
XI semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 38-42
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Sabéis que está mandado: «Ojo por ojo, diente por diente».
Pues yo os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñalo dos; a quien te pide, dale; y al que te pide prestado, no lo rehuyas.

Pistas: El mensaje de Jesús es profundamente trasformador, incluso revolucionario. Propone un cambio de perspectiva más allá del interés y de que cada uno tenga lo que merece (si lo piensas bien igual en el fondo no salimos tan bien parados con un trato así). Jesús propone el perdón, el amor, la compasión, la gratuidad, la solidaridad…. con todos. Con el que la merece y con el que no. Propone vivir las bienaventuranzas y no la revancha o la venganza. Esto podría sonar a un ideal irrealizable si no fuera por dos cosas: Jesús vivió de este modo y los santos son ejemplo de que es posible este estilo de vida con la fuerza del Espíritu Santo que Él prometió y envió.
Imagina un mundo en el que se construya una sociedad basada en el mensaje de Jesús. Un mundo en el que tú y yo seamos discípulos de Jesús y transformemos las relaciones, la cultura, la política, la economía, el ocio… Imagina un mundo en el que la compasión, la ayuda, la misericordia, el perdón, la solidaridad fuesen los valores imperantes. Y ahora mira tu vida. Está en tu mano acercarte a Jesús que lo hace posible, dejar que transforme tu vida y tu corazón con la fuerza de su Espíritu Santo. Que transforme tus actitudes y tu manera de relacionarte. Un mundo con la justicia de Dios: que es su amor y misericordia, que es Jesús muriendo en la cruz y venciendo al pecado y a la muerte, que es el Espíritu Santo derramando el amor de Dios en los hombres. Jesús te invita a entrar en su Reino y hacerlo realidad en tu vida.
¿Te atreves a dar el paso y vivir lo que dice Jesús? Piensa y reza. Él lo hará posible.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Domingo 17 de junio

Domingo 17 de junio
XI domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Marcos 4, 26-34
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega.»
Dijo también: «¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas.»
Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

Pistas: Jesús pone dos ejemplos hoy para hablar del Reino de Dios. El primero de ellos, la semilla que germina, crece y da fruto por sí misma. El Reino de Dios, la acción de Dios en el mundo, su poder, es un regalo, es algo gratuito, que Dios da, que depende de Él. El esfuerzo humano, el merecer humano o cualquier intento de conseguir esas cosas por nuestras fuerzas… no sirve de nada. El Reino es un regalo, la fuerza de Dios lo mueve y lo hará brotar, crecer y dar fruto.
Pero si llevas un poco más allá la parábola, para que la planta dé fruto hay que cuidarla y ella lo hará, no hay que estropearla. La gente que trabaja en el campo sabe que las cosas se tienen que hacer bien, a su tiempo. Aunque la planta vaya, por decirlo así, a hacer su parte, si se le pone fácil crecerá mejor y tú lo verás.
El grano de mostaza es el símil de lo pequeño, lo débil que parece que no va servir. Pero va a crecer y a dar fruto. Va a dar vida y proteger la vida. Y es que el Reino se juega en lo pequeño, en lo cotidiano, en lo humilde.
Ahora piensa qué significan estas parábolas para tu vida, para tu parroquia o comunidad, para tu trabajo pastoral o tu responsabilidad. Perder la perspectiva de cómo es el Reino y verlo con criterios humanos significa no entender lo que enseñó Jesús. El Reino se abre paso en la Iglesia, en tu vida y en el mundo. ¿Cuál es tu actitud respecto a él?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.