Archivo de la categoría: Lectio divina

Sábado 5 de mayo

Sábado, 5 de mayo
V semana de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Hechos de los apóstoles 16, 1-10
En aquellos días, Pablo fue a Derbe y luego a Listra. Había allí un discípulo que se llamaba Timoteo, hijo de un griego y de una judía creyente. Los hermanos de Listra y de Iconio daban buenos informes de él. Pablo quiso llevárselo y lo circuncidó, por consideración a los judíos de la región, pues todos sabían que su padre era griego.
Al pasar por las ciudades, comunicaban las decisiones de los apóstoles y presbíteros de Jerusalén, para que las observasen. Las Iglesias se robustecían en la fe y crecían en número de día en día.
Como el Espíritu Santo les impidió anunciar la palabra en la provincia de Asia, atravesaron Frigia y Galacia. Al llegar a la frontera de Misia, intentaron entrar en Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo consintió. Entonces dejaron Misia a un lado y bajaron a Troas.
Aquella noche Pablo tuvo una visión: se le apareció un macedonio, de pie, que le rogaba: «Ven a Macedonia y ayúdanos.»
Apenas tuvo la visión, inmediatamente tratamos de salir para Macedonia, seguros de que Dios nos llamaba a predicarles el Evangelio.

Pistas: Al leer los Evangelios queda claro que Jesús fue un hombre lleno de Espíritu Santo. Toda su vida, sus decisiones, sus acciones, estaban inspiradas por el Espíritu y realizadas con su fuerza.
Él prometió que el Padre iba a enviar el Espíritu Santo por medio de Él a todos sus discípulos y que los guiaría a ellos y a la Iglesia. Y el libro de los Hechos de los Apóstoles nos muestra cómo esto es verdad.
Primero, a la comunidad reunida, el día de Pentecostés, y muchas más veces después. También en las decisiones y en las vicisitudes que les toca atravesar como comunidad, como Iglesia.
Son capaces de ver la guía del Espíritu Santo en lo cotidiano. Cuando un plan evangelizador no sale, comprenden que es el Espíritu el que se lo impide y siguen sin desanimarse buscando el camino que Dios abra ante ellos.
Pero ¿será posible descubrir la guía del Espíritu Santo? No hay otro camino que el de experimentarlo personal y comunitariamente. No sabes el modo en que Dios te hablará, en que el Espíritu Santo te guiará, pero Jesús cumple sus promesas. Lo hizo en los primeros pasos de la Iglesia y lo hará ahora en tu vida, en tu parroquia, en tu comunidad, en tu labor pastoral. Sólo tienes que escucharle, dejarte guiar por él y permitir que actúe en tu vida.

Relee la lectura, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 4 de mayo

Viernes 4 de mayo
V semana de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Hechos de los apóstoles 15, 22-31
En aquellos días, los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron elegir algunos de ellos y mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas Barsabá y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y les entregaron esta carta:
«Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia convertidos del paganismo. Nos hemos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alarmado e inquietado con sus palabras. Hemos decidido, por unanimidad, elegir algunos y enviároslos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, que han dedicado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. En vista de esto, mandamos a Silas y a Judas, que os referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables: que os abstengáis de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de la fornicación. Haréis bien en apartaros de todo esto. Salud.»
Los despidieron, y ellos bajaron a Antioquía, donde reunieron a la Iglesia y entregaron la carta. Al leer aquellas palabras alentadoras, se alegraron mucho.

Pistas: El camino de Jesús se va abriendo paso. Cambia las costumbres y el estilo de vida de las personas porque no sólo es aprender algo nuevo, sino que al encontrarse con Jesús, sus discípulos quieren vivir como Él enseñó.
“Los Apóstoles, los presbíteros y toda la iglesia”. No es la idea feliz de un loco, sino el Espíritu Santo y la Iglesia que va dando pasos, va discerniendo ante las dificultades que se presentan. Se reúnen, rezan y buscan ser fieles a Jesús.
“No imponeros más cargas”. La fe en Jesús no trae cargas, sino libertad. Implica un estilo de vida en el Espíritu, lejos de la esclavitud y la mentira del pecado. También quien sigue a Jesús con sus actos y modo de vivir debe reflejar lo que Jesús es, porque sirve de ejemplo a otros. Por eso “haréis bien en apartaros de todo eso”, porque es algo que no hace bien, que no sirve para nada más que para equivocarse en el camino o escandalizar a otros (como, por el contexto cultural, el tema de la sangre o los animales sacrificados a ídolos).
La Iglesia acompaña y alienta, escucha y discierne. Puedes rezar sobre esto en una doble perspectiva: ¿dejas tú que la Iglesia te acompañe, te ayude, te guíe? ¿te fías de ella? Y, por otra parte, tú también eres Iglesia: ¿cómo acompañas, alientas, ayudas a otros? Según tu responsabilidad y vocación ¿qué actitud tienes dentro de la Iglesia?
El Espíritu Santo guía a la Iglesia. Pídele a Dios estar lleno de su Espíritu y poder así ser más dócil a su voluntad y ayudar a que el camino de Jesús siga abriéndose paso en nuestro mundo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 3 de mayo

Jueves 3 de mayo
Santos Felipe y Santiago, apóstoles

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 14, 6-14
En aquel tiempo, dijo Jesús a Tomás: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.» Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras, Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.»

Pistas: ¿Quién es Jesús? La luz de la resurrección ilumina las palabras que hemos leído hoy en la fiesta de Felipe y Santiago, apóstoles. Jesús es el camino, la verdad y la vida.
Estas tres palabras darían para todo un tratado. Es el camino que nos permite acceder al Padre, es el camino por el que nos llega el Espíritu Santo, es el camino al cielo… Es la verdad porque en Jesús se nos revela de modo pleno quién y cómo es Dios, se nos muestra la verdad sobre Dios y sobre el hombre. Y es la vida, porque resucitado nos da vida eterna, porque cuando las personas se encuentran con Él dicen que comienzan a vivir realmente.
Reza con estas tres palabras, asómate al misterio de Jesús. Piensa qué significan en tu vida y adórale.
Felipe le pide a Jesús que les muestre al Padre. Y las palabras de Jesús hacen pensar en su divinidad. El que ve al Hijo ve al Padre. Y San Juan desarrolla esta afirmación. Las palabras de Jesús vienen del Padre, las obras de Jesús vienen del Padre. Y la promesa: las mismas obras que Jesús hace porque permanece en el Padre, las podrán hacer los que crean en Él y aún mayores.
Como dije al principio todo esto alcanza pleno significado con la resurrección. El anuncio de Jesús: “voy al Padre”, sella sus afirmaciones y como hemos ido leyendo en el libro de los Hechos de los Apóstoles, las promesas de Jesús se hacen reales: en el nombre de Jesús predican el Evangelio con poder, expulsan demonios, curan enfermos y hasta resucitan muertos.
Ahora mira a tu propia vida, acércate a Jesús una vez más, pídele que sus promesas se cumplan en ti. Dile que crees en Él, que sabes que su palabra no falla y confía. Al creer en Jesús podrás ver las maravillas de Dios en tu vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 2 de mayo

Miércoles 2 de mayo
San Atanasio, obispo y doctor de la Iglesia

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Hechos de los apóstoles 15, 1-6
En aquellos días, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme a la tradición de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia. La Iglesia los proveyó para el viaje; atravesaron Fenicia y Samaria, contando a los hermanos cómo se convertían los gentiles y alegrándolos mucho con la noticia. Al llegar a Jerusalén, la Iglesia, los apóstoles y los presbíteros los recibieron muy bien; ellos contaron lo que Dios habla hecho con ellos.
Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían abrazado la fe, intervinieron, diciendo: «Hay que circuncidarlos y exigirles que guarden la ley de Moisés.» Los apóstoles y los presbíteros se reunieron a examinar el asunto.

Pistas: Las tradiciones y las normas forman parte de la vida humana y de la religión. Y en los primeros pasos de la Iglesia aparecen también los primeros conflictos. La Iglesia siempre los ha resuelto del mismo modo. Al principio se reunían para tratar estas cuestiones los Apóstoles y presbíteros (sus colaboradores) –a Jerusalén fueron Pablo y Bernabé para verlos-. Después sus sucesores (el Papa y los obispos) siempre han buscado el camino para ser más fieles a Jesús guiados por el Espíritu Santo.
Puede servirte para rezar pensar en cómo afrontan Pablo y Bernabé la situación, ante algo que contradice lo que ellos creen. No deciden hacer lo que les da la gana. Al contrario, suben a Jerusalén a consultar a los Apóstoles. No se van de la Iglesia sino que buscan su discernimiento. Y veremos que la Iglesia no se deja manipular por las presiones internas o externas.
En medio de los avatares de las primeras comunidades vamos descubriendo pistas de cómo es y debe ser la Iglesia. Reza también por ella, piensa en tu papel en tu comunidad… También hoy el Espíritu Santo guía a la Iglesia por medio de sus pastores. Pide por ellos, para que llenos de Espíritu Santo sean fieles al mandato de Jesús y no les falten las fuerzas e ilusión para llevarlo a cabo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 1 de mayo

Martes 1 de mayo
San José Obrero

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Hechos de los apóstoles 14, 19-28
En aquellos días, llegaron unos judíos de Antioquía y de Iconio y se ganaron a la gente; apedrearon a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad, dejándolo por muerto. Entonces lo rodearon los discípulos; él se levantó y volvió a la ciudad.
Al día siguiente, salió con Bernabé para Derbe; después de predicar el Evangelio en aquella ciudad y de ganar bastantes discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar mucho para entrar en el reino de Dios.
En cada Iglesia designaban presbíteros, oraban, ayunaban y los encomendaban al Señor, en quien habían creído. Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Predicaron en Perge, bajaron a Atalía y allí se embarcaron para Antioquía, de donde los habían enviado, con la gracia de Dios, a la misión que acababan de cumplir. Al llegar, reunieron a la Iglesia, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe. Se quedaron allí bastante tiempo con los discípulos.

Pistas: ya no solo son amenazas como hemos leído estos días, aquí pasan a la acción. Apedrean a Pablo y lo dan por muerto. Cuando San Pablo en sus cartas habla de los sufrimientos por el Evangelio, de las persecuciones, del esfuerzo por vivir la fe lo hace por propia experiencia.
Ante un acontecimiento como ese lo más normal sería darse por vencido. Pero Pablo no lo hace, persevera y ayuda a los demás a hacerlo. ¿Qué tendrá en su corazón que le mueve a actuar de este modo?
Quiero fijarme en lo que hacían en las comunidades que iban naciendo. Dejan presbíteros: “oraban, ayunaban y los encomendaban al Señor”. Tenían la absoluta certeza de que necesitar estar en sintonía con Dios y al mismo tiempo de confiar completamente en Él. Por eso oraban y ayunaban, para tener una relación viva con Jesús, para llenarse del Espíritu Santo y sus dones, para decirle a Dios que Él y su voluntad son más importantes que todo, incluso para sentir hambre de Dios. Con la certeza de que si Dios llama a una vocación dará la fuerza para vivirla.
Y las comunidades de la Iglesia naciente comparten entre ellas lo que va sucediendo y ven, en medio de todas las dificultades, que la gracia de Dios actúa con poder. Puedes hacerte la siguiente pregunta ¿nuestra iglesia de hoy tiene la misma actitud? ¿qué buscaba la iglesia de la que nos habla el libro de los Hechos? Podemos resumir la respuesta en estos dos puntos: por un lado, la vivencia profunda de la relación con Dios, una fe ferviente (oración, ayuno e intercesión unos por otros), apoyo de la comunidad. Por otro lado, una iglesia en salida, que busca a los que están lejos y no han oído la Buena Noticia.
Reza con estas cosas, y piensa qué te está diciendo, qué te está pidiendo Dios en su Palabra.

Relee la lectura, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 30 de abril

Lunes 30 de abril
San Pio V, papa

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Hechos de los apóstoles 14, 5-18
En aquellos días, se produjeron en Iconio conatos de parte de los gentiles y de los judíos, a sabiendas de las autoridades, para maltratar y apedrear a Pablo y a Bernabé; ellos se dieron cuenta de la situación y se escaparon a Licaonia, a las ciudades de Listra y Derbe y alrededores, donde predicaron el Evangelio.
Había en Listra un hombre lisiado y cojo de nacimiento, que nunca había podido andar. Escuchaba las palabras de Pablo, y Pablo, viendo que tenía una fe capaz de curarlo, le gritó, mirándolo: «Levántate, ponte derecho.»
El hombre dio un salto y echó a andar. Al ver lo que Pablo había hecho, el gentío exclamó en la lengua de Licaonia: «Dioses en figura de hombres han bajado a visitarnos.»
A Bernabé lo llamaban Zeus y a Pablo, Hermes, porque se encargaba de hablar. El sacerdote del templo de Zeus que estaba a la entrada de la ciudad, trajo a las puertas toros y guirnaldas y, con la gente, quería ofrecerles un sacrificio.
Al darse cuenta los apóstoles Bernabé y Pablo, se rasgaron el manto e irrumpieron por medio del gentío, gritando: «Hombres, ¿qué hacéis? Nosotros somos mortales igual que vosotros; os predicamos el Evangelio, para que dejéis los dioses falsos y os convirtáis al Dios vivo que hizo el cielo, la tierra y el mar y todo lo que contienen. En el pasado, dejó que cada pueblo siguiera su camino; aunque siempre se dio a conocer por sus beneficios, mandándoos desde el cielo la lluvia y las cosechas a sus tiempos, dándoos comida y alegría en abundancia.»
Con estas palabras disuadieron al gentío, aunque a duras penas, de que les ofrecieran sacrificio.

Pistas: Persecuciones, violencia, tienen que huir… Y en medio de todo eso que podía ser desalentador, ellos siguen anunciando el Evangelio. El poder de Dios actúa en ellos. Lo que sucede a continuación es curioso. Imagínalo.
Por un lado, aquella gente cree ver en Pablo y Bernabé a dioses. ¿Cuántas veces nuestro mundo ve en la acción de Dios lo que quiere ver? Hoy muchos dicen que es energía que se canaliza o acciones de gente buena que hace el bien precisamente porque es buena, pero eliminan todo aspecto trascendente. Muchas personas hacen una religión a la carta: “Esto me interesa, esto no; esto lo acomodo yo a mi manera”. A veces es necesario pararse, estar dispuestos a descubrir más allá de nuestros convencimientos, para poder descubrir la verdad y encontrarnos con Jesús.
Por otro lado, Pablo y Bernabé no se apropian de la gloria de Dios. Y la Iglesia y cada uno de nosotros deberíamos mostrar que todo el bien que hace la propia Iglesia, que todo lo que aporta a la sociedad, que todo lo bueno que hacemos como discípulos de Cristo, no es porque seamos mejores personas que los demás o porque seamos más perfectos, sino porque el Espíritu Santo actúa en la Iglesia y en los que creemos.
Y Pablo y Bernabé aprovechan esas ocasiones para anunciarles la verdad proponiéndoles el camino de Jesús. No se dejan envolver por los halagos. Ellos saben que anuncian la buena nueva de Jesucristo. Ahora relee la lectura ¿qué te está diciendo Dios hoy a ti con este pasaje?

Relee la lectura, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Domingo 29 de abril

Domingo 29 de abril
V Domingo de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 15, 1-8
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.»

Pistas: El domingo pasado Jesús utilizaba la imagen del pastoreo para hablar de su identidad y la de sus discípulos. Hoy utiliza la vid. Cada frase encierra una profunda simbología que nos ayuda a entender mejor diferentes aspectos.
“Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador”. La vid es la que hace posible que haya vida, es la que nutre y sostiene, la que está enraizada y de la que pueden nacer los brotes. Es verdadera, en Jesús no hay intereses, no hay mentira. Otros dicen actuar en nombre de Dios y lo único que buscan es su propia gloria. Jesús no.
El Padre es el dueño. En sus manos está la historia, es poderoso. Pero también es paciente (como enseñan otras parábolas de Jesús).
Dar fruto. El sarmiento –unido a la vid- da fruto, pero para ello necesita ser podado. Este proceso es duro. Significa cortar, quitar lo que sobra para conseguir buen fruto. Puedes mirar tu vida y comprender que seguir a Jesús y querer estar con Él en su viña implica cambiar, quitar cosas y dejar que crezcan los frutos en tu vida.
Pero sólo permaneciendo en Jesús se puede dar fruto. Todo lo demás son esfuerzos vacíos y vanos que llevan al fracaso, a la tristeza y al pecado. Jesús es el único que da vida y fuerza –unidos a Él podemos recibir el Espíritu Santo-.
Estar unidos a Jesús hará que podamos ver su poder actuar en nuestra vida: “Pedid lo que deseáis y se realizará”. Para ello su Palabra nos limpia, nos purifica, nos guía. Permanecer en Jesús y su palabra para dar fruto, para tener vida, para ver el poder de Dios en nuestra vida.
Todo esto debe llevar a plantearnos algo: cuando no hay frutos en mi vida ¿cuál será la razón? Cuando mi vida de fe es floja ¿qué tendré que hacer: buscar mil actividades, seguir como estoy o acercarme más a Jesús, conocerle, unirme a Él, conocer su Palabra?
Sólo unidos a Él se puede dar fruto. ¿Quieres una vida que dé gloria a Dios y fruto en abundancia? ¿o ser el sarmiento que no vale y es echado fuera?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Sábado 28 de abril

Sábado 28 de abril
San Pedro Chanel, presbítero y mártir
San Luis María Grignion de Montfort, presbítero

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Hechos de los apóstoles 13, 44-52
El sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra de Dios. Al ver el gentío, a los judíos les dio mucha envidia y respondían con insultos a las palabras de Pablo.
Entonces Pablo y Bernabé dijeron sin contemplaciones: «Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: «Yo te haré luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra.»» Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron.
La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a las señoras distinguidas y devotas y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron del territorio. Ellos sacudieron el polvo de los pies, como protesta contra la ciudad, y se fueron a Iconio. Los discípulos quedaron llenos de alegría y de Espíritu Santo.

Pistas: Leíamos ayer la predicación de Pablo en la sinagoga dirigida de modo especial a los creyentes judíos. El mensaje de Jesús es atrayente y al sábado siguiente encontramos a un gentío que quieren escuchar la Palabra de Dios. Seguro que por motivaciones distintas, pero un gran número de personas querían oír hablar de Jesús.
Es curioso. Los que lo tenían todo a favor para creer se resisten y atacan a Pablo y Bernabé, que les anuncian que Jesús está vivo y que las promesas del Antiguo Testamento se cumplen en Él. Y los gentiles, los que no saben, los que no conocen la Ley y los Profetas, acogen el mensaje, se alegran y alaban al Señor.
¿Qué sentimientos hay en cada grupo? ¿Qué busca cada uno? Los judíos tienen envidia, conspiran… No les importa la verdad. Los que escuchan la Palabra están dispuestos a cambiar, a encontrar, a dejarse iluminar por la luz de Jesús.
Puedes pensar con cuál de las dos actitudes te identificas más. O si a tu comunidad, a tu Iglesia, se le ha pegado una actitud parecida a la de los judíos, más preocupados de mantener estructuras, ideas, modos de hacer, que de buscar la verdad y descubrir a Dios.
La fe es un don. Por eso dice: “Los que estaban destinados a la vida eterna, creyeron”. Pero a la vez es una tarea, por eso les dice a los judíos: “La rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna”.
Cuando se abre el camino del Evangelio aparecen dificultades, persecuciones, conspiraciones… que aparentemente tendrían que frustrar el nuevo camino que se recorre. Pero sucede todo lo contrario: “Los discípulos quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo”. Hacen lo que Jesús dijo: siembran, no imponen; anuncian, no lavan el cerebro… Y cuando les rechazan continúan su camino manteniéndose fieles a Jesús y a la verdad.
“Llenos de alegría y de Espíritu Santo”. Si quieres ora con esto, porque así tienen que estar los discípulos de Jesús. Que las dificultades no te amarguen tu caminar con Jesús, porque Él siempre estará para ti y abrirá caminos donde no parezca que haya nada más.

Relee la lectura, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 27 de abril

Viernes 27 de abril
IV semana de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Hechos de los apóstoles 13, 26-33

En aquellos días, habiendo llegado Pablo a Antioquía de Pisidia, decía en la sinagoga: «Hermanos, descendientes de Abrahán y todos los que teméis a Dios: A vosotros se os ha enviado este mensaje de salvación. Los habitantes de Jerusalén y sus autoridades no reconocieron a Jesús ni entendieron las profecías que se leen los sábados, pero las cumplieron al condenarlo. Aunque no encontraron nada que mereciera la muerte, le pidieron a Pilato que lo mandara ejecutar. Y, cuando cumplieron todo lo que estaba escrito de él, lo bajaron del madero y lo enterraron. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Durante muchos días, se apareció a los que lo habían acompañado de Galilea a Jerusalén, y ellos son ahora sus testigos ante el pueblo. Nosotros os anunciamos la Buena Noticia de que la promesa que Dios hizo a nuestros padres, nos la ha cumplido a los hijos resucitando a Jesús. Así está escrito en el salmo segundo: «Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy.’,»

Pistas: Pablo predica a judíos creyentes en la sinagoga. Les habla de que Jesús cumple y que en Él se hacen realidad las promesas anunciadas en la Palabra de Dios.
Por un lado, puedes pensar en esto, en la fuerza que tiene la Palabra de Dios que se cumple en Jesús. La fuerza que tiene la acción de Jesús que hace realidad las promesas de Dios de un modo insospechado. Asomarte al misterio de Cristo, rezar, adorarle, contemplar.
Por otro lado, puedes también fijarte en el discurso de Pablo. Cómo se adapta a sus oyentes. Parte de lo que conocen y les expone la verdad de Jesús, la Buena Noticia del Evangelio. Cristo cumple las promesas de la ley y los profetas, murió y resucitó, es el Hijo de Dios. Y de ello hay testigos, que son ahora los encargados de llevar a todos los pueblos la salvación de Jesús. Les anuncia la verdad.

Déjate interpelar por la Palabra de Dios este día ¿qué te dice? ¿qué te pide? y ora al Señor.

Relee la lectura, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 26 de abril

Jueves 26 de abril
San Isidoro, obispo y doctor de la Iglesia

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 5, 13-16
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»

Pistas: Hoy también, por la fiesta de San Isidoro, la liturgia nos propone otras lecturas. El pasaje que has leído presenta un mensaje que Jesús repite muchas veces: pone el ser, la autenticidad, el interior, por delante del interés, la apariencia o el exterior.
Dice a sus discípulos: sois sal y sois luz. No les dice que tienen que serlo, porque realmente lo son. En esto se convierte el que cree en Jesús. En alguien que transforma las cosas, que pone luz en la oscuridad. Forma parte de la esencia del cristianismo cambiar el mundo. Pero si la sal no quiere salar, si la luz no quiere alumbrar, pierden su identidad, se desvirtúan. Si el cristiano no vive como discípulo de Jesús, no deja que la fe en Jesús transforme su vida, si no da testimonio ¿qué será?
También cuando una comunidad cristiana deja de cumplir lo que has leído en el Evangelio, poco a poco enferma, pierde fuerza, deja de ser verdaderamente cristiana y finalmente o vuelve a su identidad o desaparece.
El Espíritu Santo es el que hace posible todo esto. Por eso, en este tiempo de Pascua, pídelo. Pídele al Señor estar lleno del Espíritu Santo. Eres sal y luz, y con la fuerza del Espíritu Santo estás llamado a que esto se note en tu día a día.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.