Sábado 11 de marzo

Sábado 11 de marzo
I de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 5, 43-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: «Amarás a tu prójimo» y aborrecerás a tu enemigo.
Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.»

Pistas: Hace poco tiempo que leíamos este Evangelio, pero hoy se nos presenta una buena oportunidad para descubrir que la Palabra de Dios siempre nos dice cosas nuevas. Cuando releas el Evangelio, hazlo despacio, pensando en las implicaciones que tiene para tu vida.
Respecto a las situaciones concretas que estás viviendo: ¿Cómo amas? ¿a quién amas? Jesús dice que hay que amar a los enemigos y orar por los que te persiguen. ¿Tienes enemigos? ¿hay gente que quiere hacerte daño o que te desprecian o no te valoran? ¿alguien quiere destruir tu trabajo? ¿recibes criticas por tus creencias? ¿te sientes perseguido? Pon nombres y caras a lo que estás leyendo. Y piensa qué te dice Jesús.
Ama porque Dios te ama a ti, que eres pecador, que muchas veces haces las cosas mal. Dios es amor y te invita a vivir en la perfección de su amor. ¿Quieres una vida extraordinaria? Confíale lo que eres y pídele que te llene de su amor.
Con estas pistas, ahora relee el Evangelio y ora con la Palabra que Dios te dirige hoy.

Viernes 10 de marzo

Viernes 10 de marzo
I de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 5, 20-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: «No matarás», y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano «imbécil», tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama «renegado», merece la condena del fuego.
Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.»

Pistas: La salvación, entrar en el Reino de Dios, es un don, un regalo. Pero requiere un estilo de vida semejante al de Jesús. Ser sus discípulos implica vivir en el amor. No vale una vida de fachada, reducirla a conocimientos o tradiciones –como los escribas y fariseos-. Hay que ser mejores y dar un paso más. Jesús siempre hace esto, no quiere que nos conformemos con cumplir ni aparentar.
El “no matarás” no es sólo lo que entendemos literalmente. Jesús te dice que hay que ir más allá. Te invita a vivir en el amor. No se trata de cumplir para acallar la conciencia, sino de llenarnos de la fuerza del Espíritu. Estamos llamados a recorrer el mismo camino que Cristo, haciendo presente el Reino de Dios, entrando en él y viviendo como Jesús lo hizo.
Esta cuaresma es una buena oportunidad para revisar tu vida. Si hay muchos mínimos, mucho de cara al exterior, si te pareces a los fariseos y a los escribas de los que habla Jesús. O por el contrario hay más amor, más fidelidad, más entrega, más autenticidad, más ir a lo profundo. La conversión es volver el corazón a Dios y al prójimo. Hoy el Evangelio te invita a entrar en la dinámica del amor de Dios, apartándote de la superficialidad y del pecado, y a vivir tu fe en todos los aspectos de tu vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 9 de marzo

Jueves, 9 de marzo
I de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 7, 7-12
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden!
En resumen: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas.»

Pistas: Es llamativa la conclusión de este Evangelio que hemos leído muchas veces. Invita a pedir, buscar y llamar. Enseña que el Padre es bueno ¡cómo no va a escuchar y dar a los que le piden! Y termina diciendo: “En resumen: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas”. Pero esto parece que no tiene nada que ver con lo anterior. Y, sin embargo, es la consecuencia. Porque si Dios es tu Padre que te ama, te escucha y te responde. Si cuando llamas, te abre; cuando buscas, encuentras; cuando pides, recibes. La conclusión es: ¿Y tú practicas esto con los demás? ¿lo que Dios hace contigo, lo que le pides a Dios, estás dispuesto a dárselo a los demás?
Orar no es algo egoísta e interesado. No supone repetir unas fórmulas sino establecer un diálogo. Te une a Dios que es amor y te concede los dones del Espíritu para poder vivir en su amor. Llama, pide y busca, porque Dios no te va a fallar. Le encontrarás y tu vida será transformada. Si rezas de verdad tu corazón se va a abrir a los demás, y vas a tratarles con el mismo amor con el que Dios te trata a ti.
En resumen: Dios te ama. Él escucha y responde a tu oración, que tiene que convertirse en acción, y te llevará a cosas concretas con las que amar al otro como a ti mismo. Te llevará a amarle con el amor que Dios te da. Y, por lo tanto, a tratarle como quieres que te trate a ti.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 8 de Marzo

Miércoles, 8 de marzo
San Juan de Dios, religioso, conmemoración

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 11, 29-32
En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.
Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.»

Pistas: Es «una generación perversa» porque no quieren ver los signos que Jesús ya realiza. En realidad, no tienen fe ni quieren tenerla. Pero se les dará el signo que encontraremos al final de la Cuaresma: Jesús muerto y resucitado –recordad que le lectura de Jonás nos cuenta que estuvo en el seno de la ballena tres días-.
Jesús invita a la conversión, cómo lo hizo Jonás a la ciudad de Nínive, que se convirtió gracias a su predicación. Te invita a reconocer tus pecados y arrepentirte. A no ser duro de corazón. A ver los signos de la presencia y del amor de Dios en tu vida, y corresponder a ellos. A veces queremos ver cosas extraordinarias, queremos un Dios mágico al que sobornar y manipular, que haga las cosas a nuestra manera, sin caer en la cuenta de que Dios es Dios. Su sabiduría no tiene medida. Su amor es incondicional, no hay que suplicárselo. Y, por eso, la Cuaresma es el tiempo de la misericordia y de la conversión.
Acércate a Jesús. Pide que te dé un corazón que confíe en Él para que puedas ver los signos del amor de Dios en tu vida. Fíate de quien entregó su vida por tu salvación. Arranca todos los obstáculos que hoy te impiden vivir en ese amor.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 7 de Marzo

Martes 07 de marzo
Santas Perpetua y Felicidad, mártires

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 6, 7-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros rezad así: «Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno.»
Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.»

Pistas: “No uséis muchas palabras”, “vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que se lo pidáis”. La oración cristiana no es magia, no son ritos (aunque haya celebraciones estructuradas), no se trata de convencer a Dios ni de encontrar la tecla para “ablandar” a Dios. Porque Dios ya te ama, ya sabe lo que necesitas. Más bien se trata de reconocer quién es Dios, cómo es Dios y decirle que aquí estamos, que queremos que se haga en nuestra vida su voluntad, que venga su reino, que vivamos como hijos, que su nombre sea santificado, que queremos vivir como discípulos suyos, que queremos que nos cuide…
Jesús nos enseñó la oración del Padre Nuestro. Hoy te propongo rezarla despacio, pensando en lo que significa cada una de las frases ¿Qué le dices a Dios y qué te dices a ti mismo con cada una de ellas? Déjate llevar, si de esa petición sale otra, sigue… Padre, eres mi Padre, me amas como un padre ama a su hijo, y yo quiero amarte como hijo. Y sigue…

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 6 de marzo

Lunes 06 de marzo
I de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 25, 31-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.
Entonces dirá el rey a los de su derecha: «Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.»
Entonces los justos le contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?»
Y el rey les dirá: «Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.»
Y entonces dirá a los de su izquierda: «Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis.»
Entonces también éstos contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?»
Y él replicará: «Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo.» Y éstos Irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»

Pistas: Lo que hagas a tu prójimo se lo haces a Jesús es el resumen del mensaje de hoy.
¿Qué actitud tengo con el que me necesita? ¿Me despreocupo, pienso que no es responsabilidad mía? Jesús nos dice que creer en Él implica un determinado estilo de vida en el que el centro no soy yo, ni mi egoísmo o mis deseos. Ser discípulo de Jesús significa amar a Dios y al prójimo. Porque tú y yo somos las manos, los brazos, las palabras, la preocupación de Dios por los demás. Si nosotros, que somos discípulos de Jesús, no somos capaces de verle en el prójimo ¿quién les mostrará el amor y la misericordia de Dios? ¿cómo le escucharán? ¿podrán sentir que Dios se preocupa de ellos?
Amar abre la puerta a la vida eterna. Descubrir el incondicional amor de Dios -que te salva y te perdona, que te ama y por eso tú puedes amarte también a ti mismo y a los demás- da vida eterna. Ahora, aquí, y después de la muerte tendrás vida eterna. Sin embargo, el egoísmo nos conduce a la frustración, a una eternidad sin amor, destruye aquello para lo que hemos sido creados, te impide ver en los demás a Jesús.
Por eso, en este tiempo de cuaresma aprovecha para revisar cómo está siendo tu relación de amor con Dios. Pero también con el prójimo y contigo mismo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Domingo 5 de marzo

Domingo 05 de marzo
I domingo de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Respóndele con tu oración)

Evangelio según San Mateo 4, 1-11
En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al final sintió hambre. Y el tentador se le acercó y le dijo:
Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes. Pero él le contestó diciendo:
Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Entonces el diablo lo lleva a la Ciudad Santa, lo pone en el alero del templo y le dice:
Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: Encargará a los ángeles que cuiden de ti y te sostendrán en sus manos para que tu pie no tropiece con las piedras. Jesús le dijo: También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios.
Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y mostrándole todos los reinos del mundo y su esplendor le dijo: Todo esto te daré si te postras y me adoras.
Entonces le dijo Jesús: Vete, Satanás, porque está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto. Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían

Pistas: El Espíritu mueve a Jesús a ir al desierto a prepararse para su vida pública: ayuna, reza… Y cuando sus fuerzas flaquean aparecen las tentaciones. Todas tienen que ver con satisfacer sus necesidades, con el poder, con qué tipo de Mesías va a ser… Son el camino fácil. Prometen soluciones rápidas, de grandeza, de éxito por el camino de postrarse y adorar al diablo. Es decir, venderse al mal. A veces es una tentación sutil, con algo bueno, incluso con la Palabra de Dios intenta tentar a Jesús. Otras veces es simplemente intentar hacer creer que el fin justifica los medios.
Hoy es un buen día para que revises tu vida, tus metas, las cosas que son importantes para ti y cuál es el camino que estás eligiendo. Para que descubras lo que te tienta. No es pecado, sólo es un impulso, una idea, una sugerencia. Quizás estés cansado o lleno de dudas. Pero Jesús nos enseña el camino para vencer la provocación. Pone a Dios y la confianza en Él en el centro, sabe que lo demás son engaños y seducciones, son mentiras.
En el misterio de la encarnación encontramos respuestas. El Hijo de Dios se hace hombre con todas las consecuencias. Es tentado. En su humanidad necesita la fuerza del Espíritu. Entonces no tengas miedo a las luchas contra la tentación. Jesús mismo pasó por ello y salió victorioso. Es el hombre nuevo, que hace nuevas las cosas, que vence a la tentación, al mal, al pecado y a la muerte. En lo que Jesús sale victorioso nosotros también lo somos.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Sábado 4 de marzo

Sábado, 4 de marzo
San Casimirio, conmemoración

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 5, 27-32

En aquel tiempo, Jesús vio a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.»
Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Los fariseos y los escribas dijeron a sus discípulos, criticándolo: «¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?»
Jesús les replicó: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan.»

Pistas: Jesús siempre va más allá no sólo de las apariencias sino de lo convencional. Le importan las personas, no el quedar bien, ni las posiciones sociales u otro tipo de intereses ocultos.
Un publicano era un hombre aliado con el Imperio Romano que cobraba impuestos para los opresores. Pero Jesús no vio en él a un traidor y un pecador, sino a un discípulo, a un amigo, y le llamó para que estuviera con Él.
Da igual cómo seas o cómo estés. Jesús te llama porque ve en ti lo que los demás no ven y ni siquiera tú. Por eso, si escuchas su voz, si quieres, levántate y ve con Él. Jesús se sentará a tu mesa, entrará en tu casa, en tus cosas. No se avergonzará de quién eras sino que te amará.
Jesús no viene a salvar a los que creen que no necesitan salvación porque ya son justos. Viene a buscar al que sabe que está enfermo por el pecado. Al que piensa que nunca va a merecer que Dios le ame y le salve (porque el amor de Dios es incondicional) y sin embargo decide estar cerca de Jesús, se deja amar y salvar.
¿Por qué no invitas a Jesús a sentarse a tu mesa, a conocer tu vida? Eso sí, tendrás que levantarte, cambiar, moverte,
seguirle, dejar ciertas cosas. Pero Jesús aceptará, se sentará a tu mesa y tú serás su amigo y su discípulo. Esto es la conversión a la que nos invita la cuaresma.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 3 de marzo

Viernes 03 de marzo
Viernes después de ceniza

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor

Evangelio según san Mateo 9, 14-15
En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?» Jesús les dijo: «¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán.»

Pistas: El miércoles de ceniza en el Evangelio Jesús dice que el ayuno tiene que ser visto por Dios y convertirse en un acto libre que nazca del corazón, no de un cumplimiento externo, ni por aparentar. Jesús mismo ayunó cuarenta días antes de comenzar su misión. En una ocasión explica que los discípulos no pudieron expulsar un demonio porque “ese tipo” sólo se consigue con ayuno y oración.
El ayuno es un signo de purificación y de entrega a Dios. Tradicionalmente en la Iglesia los viernes de cuaresma se ha hecho abstinencia de carne. El otro día contaba una persona que en su casa (eran 11 a comer cada día) había patatas y huevos cocidos, y lo que se ahorraba en toda la cuaresma se daba a la Iglesia y a los pobres. En muchos lugares se hace a pan y agua. El miércoles contaba que esta práctica ayuda a decirle a Dios que es el centro de nuestra vida. Ayuda a ser más libres porque nos entrena para que nuestra mente domine a nuestros impulsos.
Dios da la gracia para vivir libre, para amar, para ser fieles a lo que Él nos pide y cumplir los mandamientos, e ir más allá pareciéndonos a Jesús. Pero el mundo, las tentaciones y a veces nuestros impulsos y deseos nos empujan hacia otro lado. En esta lucha el ayuno entrena, ayuda, une a Dios. No es un chantaje a Dios, ni para creernos mejores que los demás… sólo para decirte a ti mismo y a Dios que el centro de tu vida es Él y su voluntad. Un arma para ser más de Dios.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 2 de marzo

Jueves, 2 de marzo
Jueves después de ceniza

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 9, 22-25
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.»
Y, dirigiéndose a todos, dijo: «El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo?»

Pistas: Al comienzo de la cuaresma se nos presenta la meta para la que nos preparamos. Jesús anuncia su pasión, el rechazo de los suyos, su muerte y resurrección.
Jesús elige el camino del amor al Padre y a nosotros, es fiel y obedece a la voluntad del Padre. Va delante de nosotros abriendo el camino. Por eso puede decir hoy en el Evangelio: “El que quiera seguirme que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz de cada día y se venga conmigo”.
Nos muestra cuál es el camino. Negarse a uno mismo ya sabéis que no tiene nada que ver con despreciarse a uno mismo sino con no obedecer siempre a los impulsos, deseos, caprichos… Supone ser más libre para elegir el bien venciendo las tentaciones. Pero hay dificultades, luchas y sufrimientos, porque vivir como discípulo de Jesús lleva consigo también la realidad de la cruz. Confiar en Dios, saber que su amor no falla, implica cargar con la cruz de cada día pero a la vez sabiendo que Dios no nos va dejar (aunque en algún momento podamos gritar: “Padre ¿Por qué me has abandonado?”). El final de la cuaresma será descubrir que perder la vida es ganarla, que morir es vivir, que amar y entregarse es vencer al mal, a la muerte y al pecado.
Por tanto, el Evangelio nos introduce en la cuaresma, con la mirada puesta en la meta: Jesús que muere y resucita. Hoy aprendemos que perdiendo se puede ganar ¿Qué hay que hacer? Síguele: niégate a ti mismo (rechaza el pecado, lucha contra el mal y las tentaciones, conviértete), carga con la cruz de cada día (confía en Dios, lucha, ve con Él), camina con Jesús y ganarás la vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.