Archivo de la categoría: Lectio divina

Jueves 7 de marzo

Jueves 7 de marzo
Santas Perpetua y Felicidad, mártires

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 9, 22-25
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.»
Y, dirigiéndose a todos, dijo: «El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo?»

Pistas: Jesús va a recorrer el camino de ser fiel a Dios y a su voluntad. Sabe que amar al Padre y cumplir su voluntad tendrá como consecuencia ser perseguido, desechado y ejecutado. Pero también tiene la certeza de que Dios no le va a abandonar, de que la historia no puede acabar mal y por eso Jesús anuncia su resurrección. Aunque el camino para llegar a ella pasa por la cruz. Y esta experiencia la comparte con sus discípulos.
Buscar a Dios y querer cumplir su voluntad es lo mejor, lo más grande, lo más importante que una persona puede hacer. Pero Cristo no engaña a nadie: si quieres seguirle y cumplir la voluntad de Dios tendrás que pasar por lo mismo que Él. Tendrás que negarte a ti mismo. En realidad, en todas las cosas importantes de la vida llega un momento en el que tienes que elegir entre lo que te apetece y lo que quieres, lo que te piden tus impulsos y lo que te va a hacer feliz o lo correcto. Si quieres ganar tu vida, si buscas el camino fácil, si buscas la satisfacción inmediata, no la encontrarás, y perderás lo que pensaste que ibas a ganar. Pero si entregas tu vida por Jesús, si te conviertes en discípulo suyo y le sigues, entonces ganarás de verdad.
Cuántos creen que las riquezas, el poder, la fama, tener éxito profesional, rodearse de un determinado tipo de gente… va a hacerles felices. Y cuando lo logran sólo encuentran vacío. Eso es “querer salvar la vida”. Y cuántos entregan su vida, su tiempo, sus fuerzas, en amar a Dios y al prójimo, en seguir a Jesús. Y, pase lo que pase, con riqueza o pobreza, con salud o sin ella, en una situación mejor o peor, son profundamente felices y marcan la diferencia.
Jesús es el único que salva y, si lo descubres, podrás negarte a ti mismo, podrás cargar con la cruz de cada día y podrás seguirle. Y al final ganarás la vida, vida plena. Porque Jesús siempre merece la pena.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 6 de marzo miércoles de ceniza

Miércoles 6 de marzo
Miércoles de Ceniza

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 6, 1-6. 16-18
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.
Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga.
Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.»

Pistas: Te invito a que respondas a dos preguntas ¿Qué hacer esta Cuaresma? y ¿cómo hacerlo? Para muchos la Cuaresma es una tradición desfasada que consiste en no comer carne los viernes. Ya sabes que es mucho más: conversión, preparación, búsqueda, penitencia, combate contra el mal, oración, ayuno, limosna…
El Evangelio de hoy nos sitúa ¿qué hacer?: oración, limosna y ayuno como camino para encontrarnos con Dios y profundizar en nuestra relación con Él.
Practica la justicia, da limosna. Ayuda al que te necesita, también en lo material. No porque eres bueno, no para que te vean, sino porque es justo. Y porque te hace parecerte a Jesús.
Reza. En tiempos de Jesús estaba de moda ser religioso, daba prestigio. ¿Qué está de moda hoy? Tal vez en el ambiente en el que te mueves algunos digan: “Fíjate, qué bueno es, y reza y va a misa”. Piensa en tus motivaciones. ¿Sales en una cofradía en Semana Santa? ¿Por qué? El Evangelio te dice: reza para encontrarte con Dios y eso dará fruto.
Ayuna. ¿Para qué? Jesús lo explica en otras ocasiones. Para decirle a Dios que es lo más importante en tu vida, para fortalecer el espíritu y tener poder para vencer el mal, para sentir hambre de Dios, para compartir con el hambriento. Qué bonito si lo que ahorres el día que haces ayuno se lo das a alguien que lo necesita.
La segunda lectura de la misa de hoy dice que es tiempo favorable y es día de salvación, y que no se deje caer en saco roto la gracia de Dios. Otra Cuaresma, otro regalo, otro tiempo favorable y de salvación. ¿Lo dejarás caer en saco roto?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 5 de marzo

Martes 5 de marzo
VIII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 10, 28-31
En aquel tiempo, Pedro se puso a decirle a Jesús: Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.
Jesús dijo: Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más ─casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones─, y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros.

Pistas: Pedro, después de escuchar lo que dice Jesús al joven rico que se le había acercado y tras la conversación sobre las riquezas, le dice a Jesús: “nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”.
Y Jesús les recuerda lo que lleva enseñándoles desde que se pusieron a seguirle: Él ha venido a formar una nueva familia –esto debería ser la Iglesia-. Les invita a vivir un nuevo modo de relaciones que desembocará en la vida eterna.
No se trata de ser el primero “porque muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros”. Se trata de seguirle a Él. No les engaña prometiéndoles un camino de glorias y honores. Les dice que habrá persecuciones, problemas, pero también que recibirán mucho más de lo que dejan.
La palabra de Jesús sigue siendo para hoy. No sólo es actual. Es imprescindible. Si decides ser discípulo suyo estás invitado a construir una nueva familia, la Iglesia. Y la meta última es la vida eterna. No importa el puesto que ocupes, importa tu fidelidad en el seguimiento. Recuerda, como ayer nos decía el Evangelio, que la clave no está en renunciar a lo material, sino en dónde pones tu confianza y en preguntarte qué te pide Dios a ti siendo fiel a la llamada.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 4 de marzo

Lunes 4 de marzo
San Casimiro

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 10, 17-27
En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le contestó: ¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios.
Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre. El replicó: Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.
Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres ─así tendrás un tesoro en el cielo─, y luego sígueme.
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios! Los discípulos se extrañaron de estas palabras.
Jesús añadió: Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el Reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios.
Ellos se espantaron y comentaban: Entonces, ¿quién puede salvarse? Jesús se les quedó mirando y les dijo: Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.

Pistas: ¿Llega con ser bueno para entrar en el Reino de Dios? Jesús explica que de lo que se trata es de seguirle a Él. Puedes ser una persona buena, pero dice el Evangelio de hoy que si tu confianza está puesta en el dinero, sólo en lo material, no podrás entrar en el Reino de Dios. Dicho de otra manera: no podrás ser verdaderamente libre si algo ocupa en tu vida el lugar de Dios.
¿Dónde pones tu confianza? El muchacho del Evangelio de hoy era un buen hombre, pero se marchó pesaroso. Se fue sin encontrar la dicha de seguir a Jesús. Y, sin embargo, cuántos santos a lo largo de la historia han explicado que su camino de entrega les ha hecho profundamente felices. Que encontraron a Dios cuando se desprendieron de las ataduras mundanas.
Sólo Dios puede hacernos “buenos”. Sólo Dios es el verdadero tesoro. Y buscándole a Él encontrarás tu camino. Éste puede ser vender todo y seguirle, pero también puede ser triunfar en tu trabajo y mostrar tu fe cristiana. La clave está en dónde tienes puesta tu confianza.
Si tienes un poco de tiempo te invito a que veas esta entrevista ¿Dónde merece la pena poner el corazón? https://www.youtube.com/watch?v=IzXhfiD94zE

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Domingo 3 de marzo

Domingo, 3 de marzo
VIII domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 6, 39-45
En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es más que su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Hermano, déjame que te saque la mota del ojo», sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano.
No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto; porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.
El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca.»

Pistas: ¿A quién sigues? ¿Quién es tu maestro?
Cuántos caminos e ideologías se nos presentan en la vida como el camino a seguir para ser felices y no causan más que sufrimiento y vacío. Jesús nos dice hoy: no os dejéis guiar por un ciego. El pecado, la mentira, las falsas promesas de felicidad son ese ciego al que a veces seguimos. El egoísmo, el consumismo, el materialismo… Puedes pensar si en tu vida hay algo de esto y a dónde te está llevando.
Jesús es el Maestro. Si decides ser discípulo suyo Él puede llenar tu corazón del Espíritu Santo y sus dones. Puede hacerlo nuevo. Entonces podrás dar buen fruto. Y podrás también ayudar al prójimo porque sacarás la viga de tu ojo. Podrás ver con la mirada de Jesús, amar con el amor de Dios, vivir en su gracia.
En nuestra sociedad es fácil vivir como un hipócrita, fingiendo y señalando a los demás como peores que nosotros. Es fácil el postureo. Y tantas veces es signo de un corazón que está vacío…
Jesús, el Maestro, te propone seguirle a Él que es camino, verdad y vida. Y te invita a vivir en la verdad y en el amor. ¿Qué camino eliges: llenar tu corazón de Dios o de falsas promesas? ¿El bien o el mal?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración

Sábado 2 de marzo

Sábado 2 de marzo
VII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Pistas: hoy te invito a que pienses algo antes de leer el Evangelio. ¿Cómo terminarías las frases: “si quieres ser buen cristiano tienes que…”, “si quieres entrar en el Reino de Dios tienes que…”? Piénsalo un momento y lee el Evangelio.
Evangelio según San Marcos 10, 13-16
En aquel tiempo, presentaron a Jesús unos niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban.
Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el Reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el Reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.

Pistas: ¿Cómo terminarías ahora las frases: “si quieres ser buen cristiano tienes que…”, “si quieres entrar en el Reino de Dios tienes que…”?
Jesús las termina diciéndonos que debemos aceptar el Reino como si fuésemos un niño. O mejor, como lo haría un niño.
Si quieres ser buen cristiano, si quieres entrar en el Reino de Dios, acércate a Jesús como aquellos niños lo hacían. Con sencillez, sin perjuicios, sin maldad ni dobles intenciones, sin buscar una recompensa por un trabajo hecho, sin dejarse manipular.
Puede ayudarte a rezar imaginarte la escena. Las actitudes de cada personaje. Los discípulos no querían que molestaran al Maestro, los niños buscando acercarse a Él ¿Por qué? ¿cómo actuaba Jesús con ellos? Los discípulos impidiendo que se acerquen a Jesús ¿Cuántas veces nosotros impedimos que otros más sencillos y pequeños se acerquen a Jesús? Los niños insistiendo y dejando que Jesús les abrace y les bendiga.
¿Quieres entrar en el Reino de Dios? ¿quieres conocer a Jesús? Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 1 de marzo

Viernes 1 de marzo
VII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 10, 1-12
En aquel tiempo, Jesús se marchó a Judea y a Transjordania; otra vez se le fue reuniendo gente por el camino, y según costumbre les enseñaba.
Se acercaron unos fariseos y le preguntaron para ponerlo a prueba: ¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer? Él les replicó: ¿Qué os ha mandado Moisés? Contestaron: Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio. Jesús les dijo: Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto.
Al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.
Él les dijo: Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.

Pistas: La mujer en tiempo de Jesús tenía muy pocos derechos. El hombre podía separarse de ella por cualquier motivo. Pero la norma no era recíproca. El divorcio no era un derecho, sino una forma de someter a la mujer. También la institución familiar atravesaba una importante crisis en tiempos de Jesús.
Pero Jesús va siempre a lo profundo de las normas y mandamientos. Enseña que cuando dos personas forman una familia se convierten en una sola carne y es Dios el que realiza esa unión. Y si miras en lo profundo de tu corazón, esto es lo que sueña una persona cuando se enamora. Formar algo que dure para siempre. Encontrar el amor de verdad y tener como objetivo el bien de la otra persona como si fuera tu propia carne, por encima de tu sola necesidad e intereses.
En nuestra sociedad, ahora que la institución familiar está tan minusvalorada, qué bonito sería que hiciéramos lo que esté en nuestra mano para mostrar la belleza y la felicidad que hay en vivir lo que Jesús enseña. Sin juzgar ni imponer. Pero con la verdad. Superando dificultades, enseñando a los jóvenes a tener relaciones que puedan desembocar en una familia cristiana, acompañando a los matrimonios en sus retos y compartiendo su realidad…
Puedes aprovechar el Evangelio de hoy para rezar por tu matrimonio y por tu familia, en tu situación concreta. El Evangelio siempre muestra un camino de amor, de misericordia y de verdad.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 28 de febrero

Jueves 28 de febrero
VII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 9, 40-49
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: El que os dé a beber un vaso de agua, porque seguís al Mesías, os aseguro que no se quedará sin recompensa.
El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar.
Si tu mano te hace caer, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al abismo, al fuego que no se apaga.
Y si tu pie te hace caer, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies al abismo.
Y si tu ojo te hace caer, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el Reino de Dios, que ser echado con los dos ojos al abismo, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga. Todos serán salados a fuego.
Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la sazonaréis? Repartíos la sal y vivid en paz unos con otros.

Pistas: El Evangelio de hoy es como una recopilación de dichos de Jesús. Jesús avisa sobre escandalizar a los pequeños. Invita a evitar aquello que te lleva a pecar. Y habla de la sal con un doble sentido, como purificación y como autenticidad.
Jesús opta por los pequeños, por los pobres y los débiles, y enseña a sus discípulos a vivir de esa manera. Cada vez que un cristiano, cada vez que la Iglesia se olvida de esto, causa un daño terrible porque hace lo contrario de lo que debería. Fíjate qué palabras tan duras dirige Jesús. Evita aquello que te lleve a pecar, porque más te vale privarte de algo, renunciar, elegir el camino difícil, que acabar en la frustración absoluta a la que conduce el pecado y que puede desembocar en una eternidad lejos de Dios, es decir, en el infierno. Jesús enseña que existe la posibilidad real de condenarse, de que la existencia acabe en la no salvación, lejos de Dios, donde lo único que espera es sufrimiento y vacío.
Piensa en que Jesús se pone siempre del lado de los pequeños y desvalidos. Acoge a los que sufren y a los que se equivocan. Podemos pensar ¿de qué lado nos ponemos nosotros?
¿Cómo estás viviendo tú? Jesús te invita a un camino de felicidad y plenitud. Y avisa que lejos de ahí sólo hay sufrimiento. Si sigues a Jesús puede que el camino no sea sencillo, pero garantiza que la meta merecerá la pena.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 27 de febrero

Miércoles 27 de febrero
VII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 9, 37-39
En aquel tiempo, dijo Juan a Jesús: Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros.
Jesús respondió: No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro.

Pistas: Las personas siempre tenemos la tentación de hacer grupos: “Éste es de los nuestros y aquél no”, “a éste le damos una oportunidad, aquél es un caso perdido”. Sin embargo, Jesús quiere hacer ver a sus discípulos cuál ha de ser la manera de juzgar: “El que no está contra nosotros está a favor nuestro”. Se trata de construir, no de encasillar y marcar con una equis a los que no parecen de los nuestros.
Ésta es una gran lección para todos los tiempos, pero quizás para el que vivimos ahora tenga unas implicaciones todavía mayores. Urge dentro de la Iglesia ser capaces de construir juntos, no hacer bandos que dividan a los nuestros de los demás.
La premisa es muy exigente: “Uno que hace milagros en mi nombre”. Se trata de ser un verdadero discípulo. Jesús no da manga ancha y todo vale. Al contrario. Echar demonios, hacer milagros, es traer el Reino de Dios, es hacer presente a Jesús.
Relee el Evangelio pensando en tu comunidad, en tu parroquia, en la Iglesia y en tu vivencia de la fe ¿Qué te dice hoy el Señor?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 26 de febrero

Martes 26 de febrero
VII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 9, 29-36
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon del monte y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos.
Les decía: El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará. Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle.
Llegaron a Cafarnaún, y una vez en casa, les preguntó: ¿De qué discutíais por el camino? Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante.
Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.
Y acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.

Pistas: Jesús eligió unas personas para que fueran con Él, con una misión especial: dar testimonio de lo que han visto y oído, y transmitir su enseñanza. Él se asegura de que estén preparados, los instruye, los prepara para lo que está por venir. Quiere que comprendan quién es Él realmente. Pero ellos siguen con su pensamiento mundano, con los puestos, las glorias humanas… Y no serán capaces de comprender hasta que reciban el Espíritu Santo. No quieren oír hablar de lo que se le viene encima a Jesús, ni quieren entenderlo. Sólo sienten miedo y rechazo. Su zona de confort son los criterios del mundo.
Jesús le da la vuelta a esto: ¿Quieres ser grande? hazte pequeño ¿Quieres ser importante? hazte el último y el servidor de todos.
El modelo no son los poderosos de este mundo, ni los que tienen autoridad ganada a base de poder, dinero, influencia, violencia… Parece que deberían serlo porque muchas veces se salen con la suya y parece que llevan las riendas del mundo y de la historia. Pero Jesús coge a un niño, lo pone en medio y les dice que el camino es amar al que no puede darte nada a cambio. Amar y acoger al que te necesita. El camino es amar sin límites. Y, haciendo esto, le acoges y le amas a Él, y acoges y amas a Dios.
Así que tu grandeza depende de cómo tratas al prójimo. Da igual que destaques por tu puesto y tu influencia en la Iglesia, en la sociedad, en tu familia o en tu grupo de amistades… Lo que de verdad te hará grande es si eres capaz de amar, de servir, de acoger, de entregarte, sin esperar nada a cambio, sin hacerlo por una recompensa.
Revisa esto hoy en tu vida ¿A qué te está llamando Jesús? ¿hay cosas que cambiar? ¿cuál es tu medida de las cosas: el mundo o Dios? Pídele su Espíritu y descubre el camino que Él te llama a seguir.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.