Archivo de la categoría: Lectio divina

Domingo 17 de marzo

Domingo, 17 de marzo
II domingo de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 9, 28b-36
En aquel tiempo, Jesús cogió a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña, para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos.
De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén.
Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» No sabía lo que decía.
Todavía estaba hablando, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle.»
Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

Pistas: El relato de hoy está lleno de simbolismo. En el Antiguo Testamento el monte, la nube, son lugares en los que Dios se manifiesta. Moisés y Elías son la Ley y los Profetas.
Jesús sube a orar. Es en oración cuando Jesús les muestra su gloria, la gloria de su divinidad. En oración comienzan a vislumbrar quién es Jesús. En oración la Biblia (Moisés y Elías, Ley y profetas) se puede entender. En oración Jesús comprende la cruz y el camino que le lleva a Jerusalén. Comprende su misión, comprende el significado de la misma cruz.
Pedro, Santiago y Juan no se enteran mucho, no saben lo que dicen. Sus planes no tienen demasiado sentido. Después entenderán y profundizarán. Pero seguirán con Jesús: “éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle”. Caminarán con Él. Tienen que seguir rezando. Llegará la Pascua y Pentecostés y entonces comprenderán mejor. Ya sabrán contar y explicar. De momento sólo pueden orar e ir conociendo a Jesús.
Éste es el camino que todo discípulo de Jesús recorre. Descubrirle, asomarse a su misterio, con Jesús, con la Palabra de Dios. Ir teniendo experiencia de Él, aprendiendo a mirar la propia vida, el camino que uno recorre –como el de Jesús a Jerusalén-, la cruz. Un camino que sólo podrás recorrer aprendiendo a orar. Escuchando lo que Jesús te dice. Es en oración donde escucharás la voz del Padre. Esa voz que es Jesús. Esa voz interior. Esa experiencia que ni siquiera puedes contar o expresar con palabras. Sigue rezando. Cuando te llegue el momento podrás llevar a otros lo que Jesús es.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Sábado 16 de marzo

Sábado 16 de marzo
I semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 5, 27-32
En aquel tiempo, Jesús vio a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.»
Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Los fariseos y los escribas dijeron a sus discípulos, criticándolo: «¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?»
Jesús les replicó: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan.»

Pistas: No hace mucho que leímos este Evangelio. Te invito a que te metas en la escena. A que te la imagines, a que te pongas en el lugar de los personajes y puedas pensar qué sienten, qué piensan. Y también a que reflexiones sobre qué te dice a ti.
Fíjate en los detalles. Un publicano, un traidor a su pueblo que trabaja para el imperio invasor, cobrador de impuestos. Jesús le llama y él lo deja todo para seguirle.
Leví que deja entrar a Jesús en su vida, con sus amigos, en su casa… y Jesús y sus discípulos (la Iglesia, la comunidad) que se sientan con ellos. Los que supuestamente son más religiosos (fariseos y escribas) juzgan a Jesús y sus discípulos. Precisamente hacen todo lo contrario de lo que predican.
«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan.» Un doble mensaje: si te sientes un pecador, Jesús ha venido a salvarte y te invita a la conversión. La Iglesia continúa la misión de Jesús: ¿buscamos a los pecadores, a los perdidos, a los que están lejos? ¿o sólo queremos quedarnos el mensaje para nosotros y encerrarnos en nosotros mismos, en nuestra Iglesia hecha a medida?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 15 de marzo

Viernes 15 de marzo
I semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 5, 20-26
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: «No matarás», y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano «imbécil», tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama «renegado», merece la condena del fuego.
Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.»

Pistas: Jesús es muy duro, en su predicación y en sus acciones, con los fariseos y los escribas, las personas que en teoría debían ser más religiosas y creyentes. Les critica una vivencia superficial de la fe. Saben la Ley, conocen la Escritura, pero viven para sus propios intereses y acomodados. Jesús, nos dice hoy: “tenéis que ser mejores que ellos”. No valen medias tintas, ni cumplimientos, ni apariencias… Una cosa es la debilidad, el pecado, y otra la corrupción o acomodarse.
Así Jesús lleva a comprender los mandamientos no en negativo –no hagas esto, no hagas aquello- sino en positivo. No matarás se convierte en ama, perdona, sé misericordioso. Si te acercas a Dios, si le quieres ofrecer a Dios algo, mira tu vida y si no está en orden tu relación con el prójimo, arréglalo. No se trata sólo de no ser malo, sino de elegir el camino mejor y más pleno posible.
De lo contrario quedarás encerrado en la cárcel, no serás libre. Si lo piensas bien, una de las mejores sensaciones de la vida es estar en paz con las personas que te rodean. No me refiero a tener razón, o a que te pidan perdón, o a no tener conflictos, sino a ser libre interiormente si te han ofendido o te hacen daño. Y también a ser capaz de pedir perdón y arreglar las cosas cuando lo has hecho tú. Es verdad que a veces hace falta paciencia, que las cosas no se pueden arreglar inmediatamente, pero si puedes decidir arreglarlas.
¿Tienes odios o rencores? ¿te han ofendido o has ofendido? ¿te han hecho daño o has hecho daño? La Palabra de Dios hoy te invita a solucionarlo. No son sentimientos solamente, sino un acto de voluntad y de libertad. Porque si te quitas la mochila de la queja y la deuda serás más libre. Porque si Dios te ama y te perdona, te invita también a hacer lo mismo con los demás.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración

Jueves 14 de marzo

Jueves 14 de marzo
I semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, para llevar la oración a tu vida)

Evangelio según san Mateo 7, 7-12
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden!
En resumen: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas.»

Pistas: Pide, busca y llama, se te dará, encontrarás y se te abrirá. Jesús invita a acercarse a Dios con total confianza, como lo haría un hijo a su padre (“pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas…”). ¿Qué necesitas pedirle a Dios?
¿Qué estás buscando?
¿Dónde estás llamando?
Nos habla este Evangelio de un doble movimiento en el que Dios siempre está dispuesto a responder si te acercas a Él. Por eso la oración es una relación, un encuentro personal, una experiencia que involucra todo el ser (como las relaciones personales). No sólo la inteligencia, o la emoción, o la libertad… todo el ser.
La conclusión final da qué pensar. Es como si fuese la conclusión de otra parte y el evangelista se hubiera equivocado. Pero si miramos el mensaje de Jesús en su conjunto comprendemos que la relación con Dios se mide y se manifiesta con el amor al prójimo, en cómo tratamos a los demás. Así que, si Dios es bueno contigo, si Dios te ama, si Dios se da, se hace el encontradizo y te abre ¿cómo tendrás tú que actuar con los demás?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 13 de marzo

Miércoles 13 de marzo
I semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, para llevar a la vida la oración)

Evangelio según san Lucas 11, 29-32
En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles:
—«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.
Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.»

Pistas: Jonás es un personaje del Antiguo Testamento que aquí tiene un doble significado. Por un lado, el signo que será la resurrección Jesús: “Porque si tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre de la ballena, también tres días y tres noches estará este Hombre en el seno de la tierra” (Mt 12,40). Y el otro significado tiene que ver con la conversión a la que Jesús invita, como Jonás, que gracias a su predicación se convirtió la ciudad de Nínive. No es casual la elección de este personaje porque Jesús abre la salvación a todos. Dios es compasivo y misericordioso con todo el que se acerca a Él. Es más, Jesús trasparenta el rostro misericordioso de Dios. Y el que se acerca a Él con fe, encuentra salvación.
Otro ejemplo que pone Jesús es la «reina del sur» –también una extranjera-, que va buscando sabiduría en tiempos de Salomón (sabiduría que Dios le concedió a este rey que pidió conocer su voluntad y saber gobernar a su pueblo, antes que una larga vida, riquezas o la vida de los enemigos). Jesús es la Sabiduría definitiva, el que revela a Dios de modo pleno.
Cuántas personas buscan también hoy un signo, un motivo para creer. Pero, tal vez, muchos lo busquen como aquellos a los que se dirige Jesús hoy y no podrán descubrirlo. Porque el único signo es Jesús. Da igual lo lejos que puedas haber estado, si te encuentras con Jesús encontrarás el camino hacia Dios. Ésa es la única manera de poder comprender quién es Dios y encontrar lo que el corazón de todo hombre busca.
¿Qué implicaciones tiene esto para tu vida y para tu pastoral? ¿qué signos busca la gente o buscas tú y no podrás encontrar? Hoy tienes una nueva oportunidad de acercarte a Jesús. Reza con este Evangelio.
Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Martes 12 de marzo

Martes 12 de marzo
I semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, lleva a la vida lo que has aprendido en la oración)

Evangelio según san Mateo 6, 7-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis.
Vosotros rezad así: «Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno.»
Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.»

Pistas: Ayer el Evangelio nos ayudaba a entender mejor qué significa dar limosna y qué implicaciones tiene. Y hoy nos enseña sobre la oración.
No se trata de convencer a Dios, de hacer ritos para intentar manipularle. No es magia, ni arrancar favores a un dios que pasa de nosotros. Dios es Padre, Dios ama y se preocupa por ti. “Vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis”. ¿Qué actitud nace de esto? La confianza. Por eso, para rezar, toma primero conciencia de quién y cómo es Dios, sitúate ante Él y piensa en quién eres tú para Él.
Jesús les enseña la oración del Padre Nuestro. Puedes hoy rezarla despacio. Parándote en el significado de cada palabra o cada frase. Aquí te doy sólo unas pistas. Hay libros enteros comentando cada frase del Padre Nuestro. No quieras abarcarlo todo. Cuando releas párate en algo que te haga rezar y déjate llevar:
-Padre: Jesús, llama así a Dios. Abba, “papá”. Un padre bueno, que ama, que te hace hijo suyo, que hace que los demás sean tus hermanos. -Nuestro: la comunidad, no rezas solo, rezas con muchos, rezas por muchos.
-Del cielo: Dios trasciende este mundo, está por encima de él. El cielo hace referencia a las cosas altas, de él viene la lluvia, en él está el sol, que dan vida. -Santificado sea tu nombre. Que Dios sea Dios, que todos santifiquen a Dios.
-Venga tu Reino: una petición y un compromiso ¿qué es el Reino? ¿cuáles son las características de ese Reino? ¿tú que puedes hacer para que venga?
-Hágase tu voluntad…: una petición y un compromiso. En todo “en la tierra como en el cielo”. ¿Tú que haces para que se haga la voluntad de Dios?
-Danos el pan. Estamos en manos de Dios. El de cada día. No pedimos más, porque Dios es Padre, porque podemos confiar en Él, porque sabe lo que necesitas antes que lo pidas. Pero tu vida está en sus manos.
-Perdónanos, pues perdonamos. Nuevamente, una petición y un compromiso. Jesús manda vivir en el amor y sólo ese es el camino.
-No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno. Nuestra lucha es contra el demonio, contra el mal, contra esa fuerza que hay en el mundo y en nuestra vida que nos inclina al mal. Y sólo se puede vencer con la ayuda de Dios. Nuevamente una petición y un compromiso. Luchar contra el demonio.
Lo último es remarcar que pides y rezas, pero tienes que actuar. No vale con pedir perdón sino perdonas. No vale el “venga tu Reino”, “hágase tu voluntad” o “perdónanos” si no construyes el Reino, buscas la voluntad de Dios o perdonas.
Por eso la última parte de la oración tiene que ser siempre llevarlo a la vida. Actuar con la fuerza y el poder de Dios que has recibido en la oración. Y por eso a partir de ahora vamos a añadir un quinto paso en el recordatorio. Actúa: lleva a tu vida lo que has recibido en la oración.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a la vida.

Lunes 11 de marzo

Lunes 11 de marzo
I semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 25, 31-46
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.
Entonces dirá el rey a los de su derecha: «Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.»
Entonces los justos le contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?»
Y el rey les dirá: «Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.»
Y entonces dirá a los de su izquierda: «Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis.»
Entonces también éstos contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?»
Y él replicará: «Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo.» Y éstos Irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»

Pistas: Jesús enseña a llamar a Dios Padre, enseña que es compasivo y misericordioso. Deja claro que la salvación es para todos, y que especialmente ha venido para los que están más perdidos, para los pecadores, para los más débiles. Los acoge, les perdona, les llama. Pero a la vez su mensaje es exigente y transformador. Si te encuentras con Jesús, si conoces a Dios, tu vida tiene que cambiar. Tu relación con el mundo y con el prójimo cambiará. Hasta tal punto esto es así que Jesús explica que lo que le hacemos a los demás es como si se lo hiciéramos a Él.
¿Y nuestra sociedad, nuestra cultura? Dejamos que miles de personas se mueran de hambre, explotamos los recursos de los países más pobres para poder llevar el estilo de vida que tenemos, cerramos nuestras fronteras a los que huyen del sufrimiento y de la guerra, tenemos una doble moral: vendemos armas con las que se realizan las guerras y a la vez condenamos esas mismas guerras… y mucho más.
El mensaje de Jesús es revolucionario. Invita a no vivir en el interés, el egoísmo, el poder… sino a mirar al que tenemos a nuestro lado como nuestro prójimo, sobre todo al que está sufriendo. Así que, si crees que tienes fe, hazte esta pregunta: ¿quién es mi prójimo y cómo lo trato? Jesús dice: “Cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, conmigo lo hicisteis”. Una fe sin obras es mentira.
Recuerda la invitación de este tiempo de cuaresma a la limosna, que no sólo es lo material (que también), sino un estilo de vida: el de ser capaz de mirar al que tengo al lado y ver lo que necesita y yo puedo ofrecerle. Y hacerlo, no por creerme mejor, sino porque me lo pide el corazón.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Domingo 10 de marzo

Domingo, 10 de marzo
I domingo de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 4, 1-11
En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al final sintió hambre.
Y el tentador se le acercó y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes. Pero él le contestó diciendo: Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Entonces el diablo lo lleva a la Ciudad Santa, lo pone en el alero del templo y le dice: Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: Encargará a los ángeles que cuiden de ti y te sostendrán en sus manos para que tu pie no tropiece con las piedras. Jesús le dijo: También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios.
Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y mostrándole todos los reinos del mundo y su esplendor le dijo: Todo esto te daré si te postras y me adoras.
Entonces le dijo Jesús: Vete, Satanás, porque está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto. Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.

Pistas: Estamos en el comienzo de la cuaresma y el Evangelio de hoy nos presenta a Jesús orando y ayunando. Acaba de ser bautizado en el Jordán y de quedar lleno del Espíritu Santo. Ha tomado conciencia más plena de su propia identidad de Hijo de Dios. Es muy interesante darnos cuenta de que Jesús como verdadero hombre tuvo que ir descubriendo su propio ser y misión.
Cuando se busca a Dios, cuando se elige luchar y crecer, conocer la voluntad de Dios… el diablo aparece para tentar. Cuando decides seguir el camino de la fe, “el buen camino”, la tentación llamará a tu puerta. Antes de los momentos importantes, siempre aparecen las tentaciones. Vamos a fijarnos en las tentaciones de Jesús.
La primera, la tentación de lo material, de satisfacer lo que necesita y quiere. El diablo le tienta a usar su poder para su propia satisfacción. ¿Tú sientes esta tentación alguna vez? Fíjate en cómo responde Jesús: Dios es más importante, la palabra de Dios es verdadero alimento, la voluntad de Dios es lo que de verdad te va a saciar.
Segunda ¿Qué tipo de Mesías va a ser Jesús? ¿El que busca que Dios cumpla sus caprichos? ¿El que da espectáculo? ¿O el que busca fiarse de Dios y seguir el camino que Él le pone delante? Esta tentación es más sutil. Le tienta con la misma Palabra de Dios. Pero Jesús tiene claro que lo importante es poner al Padre en el centro.
Tercera, “todo esto te daré”. El poder, el dominio, el control, la superioridad. Todo será tuyo. Lo único que tienes que hacer… elegir el camino fácil, el de dejarse llevar por el pecado. Es la tentación de doblegarse ante el mal para obtener un supuesto beneficio. Jesús, una vez más, mira al Padre, sólo Él merece culto y adoración.
Finalmente, los ángeles le sirven. Después de la tentación viene la paz cuando ésta ha sido vencida.
Jesús fue tentado y venció la tentación confiando en el Padre. Ante las tentaciones de tu vida el Evangelio de hoy te propone un camino: oración, palabra de Dios y confianza en Él.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Sábado 9 de marzo

Sábado, 9 de marzo
Santa Francisca Romana, religiosa

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 5, 27-32
En aquel tiempo, Jesús vio a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.»
Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Los fariseos y los escribas dijeron a sus discípulos, criticándolo: «¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?»
Jesús les replicó: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan.»

Pistas: La Cuaresma es seguir a Jesús. Escuchar a Dios que llama. Salir de la vida acomodada y del pecado para caminar con Jesús.
Da igual quién seas y cómo estés. Leví era un publicano, es decir, un traidor para su pueblo, trabajaba cobrando impuestos para los romanos. Un puesto en el que era fácil ser un corrupto y aprovecharse. Por todo esto tenían mala fama. Pero, entonces, aparece Jesús: “Sígueme”. Y él “dejándolo todo, se levantó y lo siguió”.
Aquí hay dos opciones. Primera: Quedarse parado. ¿A dónde te sigo? ¿qué vas a pedirme que haga? ¿qué voy a tener que cambiar? ¿qué condiciones me pones? O, segunda: lanzarse. A la invitación: “sígueme” respondo: te sigo. Dejo lo que tenga que dejar y me levanto. Me pongo en camino. Te dejo entrar en mis cosas. Te doy un banquete en mi casa y con mis amigos. Respondo: Jesús, eres de los míos, y yo quiero ser de los tuyos. Luego habrá que recorrer el camino de hacerse discípulo, pero lo primero es dejar ciertas cosas y levantarse.
¿Ya te has puesto en camino? Qué bonito si este Evangelio te sirve para renovar tu respuesta. Recuerda, da igual como estés: “no necesitan médicos los sanos… no he venido a llamar a los justos”. Pero levántate y síguele, conviértete o, mejor dicho, deja que el Espíritu Santo te convierta. ¿Todavía no te has lanzado? Jesús te dice hoy: “sígueme”. Su palabra es para ti, será una aventura en la que encontrarás el mayor tesoro: Dios que te ama, te perdona, te salva y te da su vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 8 de marzo

Viernes 8 de marzo
San Juan de Dios, religioso

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 9, 14-15
En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole:
—«¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?» Jesús les dijo:
—«¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán.»

Pistas: El Evangelio de hoy nos habla sobre el ayuno. Esta práctica es común en diferentes religiones y generalmente es un medio para acercarse a Dios y dominar los propios deseos.
Vamos a acercarnos brevemente a la visión bíblica del ayuno. En el libro del Levítico se dice que el día dedicado al ayuno es El Día de la Expiación. El Antiguo Testamento nos cuenta que frecuentemente se ayunaba sin ningún mandamiento específico en tiempos de aflicción, colectiva o individualmente. También como una forma de penitencia o de arrepentimiento, para pedir perdón a Dios o ante un peligro inminente.
El Nuevo Testamento nos cuenta que Jesús ayunó en muchas ocasiones. Antes de comenzar su vida pública ayunó cuarenta días en el desierto. Enseña a sus discípulos a ayunar como un medio para vencer al demonio, que unido a la oración da fuerza y poder al que lo realiza. Pero Jesús no quiere que sea algo meramente ritual y obligatorio, sino un acto libre que lleve al hombre a entregarse más a Dios. Por eso, invita a sus discípulos a buscar el momento oportuno para ayunar.
En la vida de la Iglesia siempre ha tenido importancia esta práctica. El miércoles leíamos que es uno de los tres consejos que nos da la Palabra de Dios para este tiempo: oración, limosna y ayuno. Entonces, ayunar ¿para qué? Para acercarte más a Dios, para decirle que es más importante que el propio sustento, que los deseos o apetencias. Para sentir incluso físicamente hambre de Dios, para comprender mejor a los pobres, para compartir lo que ayunamos con ellos.
Ayunar ¿para qué? El Evangelio de hoy nos dice que porque ya no tenemos al novio. Porque es un modo de acercarnos a Jesús, al banquete de bodas que es la salvación. Es porque nos falta Jesús y así podemos acercarnos a Él. Ésa es la finalidad del ayuno y de la Cuaresma.
Piensa el mejor modo en que puedes hacerlo. Estamos en un tiempo propicio para ello. La Iglesia aconseja abstenerse de carne los viernes de cuaresma. Los santos nos enseñan que es un camino que da mucho fruto. ¿Te animas a probarlo?
Hoy también celebramos el día de la mujer. Las mujeres tenéis un papel fundamental en la Iglesia y estáis llamadas a seguir teniéndolo e incrementándolo. Feliz día, con el Evangelio. Jesús tiene un mensaje de amor y salvación para cada mujer.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.