Archivo de la categoría: Lectio divina

Viernes 6 de noviembre

Viernes, 6 de noviembre
Santos Pedro Poveda Castroverde e Inocencio de la Inmaculada Canoura Arnau, presbíteros; y compañeros mártires

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 16, 1-8
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: ¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido. El administrador se puso a echar sus cálculos: ¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa. Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo, y dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo? Este respondió: Cien barriles de aceite. Él le dijo: Aquí está tu recibo: aprisa, siéntate y escribe «cincuenta». Luego dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes?; Él contestó: Cien fanegas de trigo. Le dijo: Aquí está tu recibo: Escribe «ochenta». Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido.
Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.

Pistas: Es muy curiosa esta parábola de Jesús. Ya en otras ocasiones hace hincapié en que quiere que sus discípulos sean astutos. No quiere gente cobarde, acomodada o conformista, sino que intenta espolearles para que pongan sus dones, su esfuerzo, sus capacidades, todo lo que son y todo lo que tienen, en marcha. Porque así funciona el amor: moviliza, crea, apasiona… Y así actúa el Espíritu Santo: hace crecer los dones naturales y concede los dones de Dios.
Está claro que Jesús no puede aprobar la actitud del administrador infiel. Le llama hijo de este mundo. Pero sí su determinación, su inteligencia para encontrar caminos… podríamos decir su creatividad. El que le va a despedir por derrochar sus bienes le felicita porque ha sido astuto.
Parece que el mal tiene facilidad para conectarse, como que va extendiendo sus tentáculos o creando una especie de red. Y Jesús pide a sus discípulos, a los que queremos caminar a su luz, a ti y a mí, que trabajemos, que no nos conformemos, que usemos la inteligencia, que nos unamos. Que no dejemos a la oscuridad ganar camino.
Examina tu vida a la luz de este Evangelio. ¿Qué encuentras de comodidad, de torpeza, de ingenuidad infantil…? Pide a Jesús la luz del Espíritu. Él te hará sabio, te hará capaz de vivir como hijo de la luz, de encontrar caminos, te dará sus dones. Y serás capaz de construir con Jesús su Reino, un mundo nuevo, e ir quitando terreno a los hijos de este mundo, a la oscuridad.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 4 de noviembre

Miércoles, 4 de noviembre
San Carlos Borromeo, obispo

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 14, 25-33
En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío.
Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: «Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar» ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.
Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.

Pistas: El Evangelio de hoy nos resulta difícil de entender. Pero si pensamos en las primeras comunidades cristianas ¿cuántas familias se dividían porque alguien se hacía cristiano? ¿qué dificultades atravesarían en las comunidades cuando eran perseguidas?
Elegir a Jesús implica renunciar a lo que aparta de Él. Incluso a cosas que no son malas. Pero sin seguir a Jesús no puede haber verdadera felicidad ni plenitud. En ese seguimiento, el amor a los demás y a uno mismo será verdadero, libre y pleno. Es renunciar para ganar. Morir para vivir.
Llevar la cruz significa desterrar la queja, descubrir que la vida está en manos de Dios. ¿Cuántas veces nos quedamos bloqueados pensando en lo mal que nos va y no somos capaces de seguir al único que puede sacarnos de ahí?
Jesús ha vencido al mal, incluso a la muerte. Si el camino pasa por la cruz, encontrarás la salvación y la vida siguiendo a Jesús, no lamentándote o buscando otros caminos.
Y ¿si las fuerzas fallan? Echa bien los cálculos, porque con Jesús no pueden fallar. Si los haces contando con tus solas fuerzas, fallarán. Si son cálculos humanos, fallarán. Pero si sigues a Jesús, el único que puede salvar, construirás tu casa y podrás vencer la batalla.
Jesús es el verdadero bien y descubrir esto hace que se pueda comprender el Evangelio de hoy. Jesús es tu salvación. Sólo desde ahí podrás disfrutar tu propia vida y todo lo que tienes y ser feliz.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a la vida.

Martes 3 de noviembre

Martes, 3 de noviembre
Semana XXXI del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 14, 15-24
En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús: ¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!
Jesús le contestó: Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados: Venid, que ya está preparado. Pero ellos se excusaron uno tras otro.
El primero le dijo: He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor. Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor. Otro dijo: Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir. El criado volvió a contárselo al amo.
Entonces el dueño de casa, indignado, le dijo al criado: Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos.
El criado dijo: Señor, se ha hecho lo que mandaste y todavía queda sitio. Entonces el amo dijo: Sal por los caminos y senderos, e insísteles hasta que entren y se me llene la casa. Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete.

Pistas: Jesús está comiendo en la casa de un fariseo con otros fariseos y personas importantes. Acaba de preguntarles si debe curar a un hombre en sábado y ante su silencio los deja en evidencia. También les ha hablado de la humildad como camino para entrar en el Reino de Dios, diciéndoles que busquen los últimos puestos, no los primeros. Les pone como ejemplo dar un banquete en el que inviten a los pobres, lisiados, cojos y ciegos. Ya que ellos no pueden agredecérselo, lo hará Dios.
Los fariseos estaban muy seguros de su propia salvación porque “cumplían” la ley. Sin embargo, Jesús les interpela constantemente. En el pasaje que hemos leído hoy les anuncia cómo ellos van a rechazar la invitación al banquete por andar a sus asuntos. Y que éste se va a extender a todos.
La invitación es para el que quiera aceptarla. Esto implica tener que cambiar de planes, elegir ir al banquete. No es para el más “digno” de ser invitado, sino para el que lo acepta, deja cosas, cambia de vida y va. Esta es una buena noticia: ¿te sientes indigno? ¿tropiezas muchas veces? ¿has vivido o tal vez ahora vives lejos de Dios? Que se llene la casa del banquete, hay sitio para ti. Sólo levántate y vete.
Tal vez tú seas de los que son enviados a los caminos a invitar. Si es así, no catalogues a nadie como indigno. Invita a todos, es para todos, para el que te cae bien y para el que te cae mal, para el que nunca invitarías también. Insísteles a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos (cuántos conocemos que van por la vida sin ver, sin caminar, sin fuerzas, sin nada de valor en su vida). Quizás la nueva evangelización también vaya por aquí, una Iglesia que acoja desde la verdad, empezando por los que están en los cruces de los caminos de la vida.
Todavía hay sitio, si estás lejos acepta la invitación y ven. Si estás invitando, no te canses, sigue, persevera.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Lunes 2 de noviembre

Lunes, 2 de noviembre
Conmemoración de los fieles difuntos

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 14, 1-6
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.» Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»
Jesús le responde: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí.»

Pistas: ¿Cómo podemos saber el camino? ¿Habrá algo más? ¿Será bueno? No podemos entender, ni imaginar, la grandeza del Reino.
Jesús ha ido delante preparando el camino. Es más, Él mismo es el camino. No temas, no dudes. Cree. Sabemos que hay vida eterna porque Jesús ha ido delante.
Jesús es camino hacia Dios, porque en Él y cerca de Él puedes descubrir quién es Dios, encontrarte con Él, experimentarlo. Jesús es verdad, porque en Él puedes hallar la verdad sobre Dios, sobre el hombre, sobre la existencia… Y es vida, porque da plenitud, porque a través de Él recibimos el Espíritu Santo que lo vivifica todo. Cristo no quedó vencido por la cruz, ni muerto en el sepulcro. Su palabra es verdad, encontrarse con Él es vida.
Acércate a Jesús y encontrarás el camino, encontrarás la verdad y tendrás vida plena que dura hasta la eternidad. Descubrirás el camino de vida, de luz, de esperanza y de alegría que es la fe en Jesús.

Relee el evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida

Domingo 1 de noviembre

Domingo, 1 de noviembre
Solemnidad de todos los santos

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 5, 1-12
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles: Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la Tierra.
Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.
Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán «los Hijos de Dios».
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.

Pistas: Sitúate para comprender el alcance de las palabras que recoge el Evangelio de hoy. Jesús sube al monte, el lugar de las teofanías –manifestaciones o revelaciones de Dios- en el Antiguo Testamento. Allí le dio a Moisés la Ley, ahí se reveló como el Yo Soy que está con su pueblo… Se sienta como el Maestro en su cátedra para enseñar, es el nuevo Moisés y trae la nueva ley. Y, así, comienza este sermón: “Dichosos…”
Seguro que lo has escuchado muchas veces. Pero la Palabra de Dios es siempre nueva, y las bienaventuranzas son especialmente densas: reflejan el estilo de vida de Jesús. Son el camino para alcanzar la santidad y al mismo tiempo la consecuencia de la misma.
Me explico. ¿Qué es ser santo? Ser bueno, cumplir los mandamientos, rezar mucho, hacer cosas extraordinarias, anunciar el Evangelio, vender todo e irse de misiones… Sí, todo eso puede darse. Pero, en realidad, ser santo es ir de la mano con Jesús, acoger la salvación que Él da, amarle y dejarte amar por Él, y, por tanto, vivir lleno del Espíritu Santo. En definitiva, ser feliz, ser dichoso, ser bienaventurado. ¿Porque eres bueno? No, porque Jesús te hace bueno. ¿Porque cumples y te esfuerzas? No, porque Jesús te da la fuerza para hacerlo y cuando caes te perdona y te levanta. Ser santo es un don y como tal hay que recibirlo, pero a la vez trae una consecuencia, un estilo de vida.
Ahora sí, ponle a las bienaventuranzas el verbo. Dichosos “sois” los pobres en el espíritu, los sufridos, los que lloráis… Eres tú, si eliges este camino.
Ojo, vas a ir contracorriente, el mundo te dice otra cosa. Incluso tu cabeza a veces te dirá otra cosa: ¿cómo voy a ser feliz llorando? Pero la clave no está en llorar, ni en luchar por la paz, ni en ser perseguido (como las personas que están asesinando en Francia). La clave está en ser discípulo, en amar y dejar que el amor te guíe y entonces vivirás las bienaventuranzas, serás santo y serás feliz en cualquier circunstancia.
Y, además, esta felicidad empieza aquí, pero no acabará, alcanzará plenitud en la eternidad, en el cielo. Allí será la verdadera dicha.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Sábado 31 de octubre

Sábado, 31 de octubre
XXX semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 14, 1. 7-11
En aquel tiempo, entró Jesús un sábado en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando.
Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso este ejemplo: Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro, y te dirá: Cédele el puesto a éste. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto.
Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales.
Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

Pistas: Los puestos, los honores, el reconocimiento, el orgullo, el postureo y las apariencias. ¡Esto sigue tan de moda! Tal vez incluso en muchas cosas de tu propia vida. Pero Jesús eligió y enseñó el camino de la humildad.
¿Qué significa ser humilde? La humildad es lo contrario del orgullo y la soberbia, también del tenerse por menos o despreciarse dejando así de usar los dones que Dios nos da y no pudiendo alcanzar la plenitud de vida que nos quiere regalar. La humildad tiene que ver con la verdad. Reconocer la verdad de quién soy y quién es Dios, mi lugar respecto a los demás y en el mundo. Soy un pecador, soy débil, pero soy hijo de Dios, tengo la fuerza del Espíritu Santo y sus dones. Ser humilde abre la puerta a los dones de Dios.
En realidad, la humildad hace ver que la vida sin Dios no conduce a la felicidad. Necesito a Dios en mi vida, en mis decisiones, en mi realidad. Dicho de otro modo: sé que por mí mismo, por mis solas fuerzas, no voy a encontrar felicidad (por eso el que se enaltece será humillado). La humildad permite vivir en el amor porque hace descubrir que el verdadero tesoro es vivir como Jesús (que fue “manso y humilde”), que amó y sirvió hasta entregar la vida. Siendo Dios eligió el camino de la entrega y el amor.
Enaltecerse lleva a la caída y al sufrimiento. Hoy Jesús te propone otro camino: el de la verdad, el amor, la verdadera grandeza, la paz… y pasa por la humildad. Revisa tu vida a la luz de este Evangelio.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Viernes 30 de octubre

Viernes, 30 de octubre
XXX semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 14, 1-6
Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Jesús se encontró delante un hombre enfermo de hidropesía y dirigiéndose a los letrados y fariseos, preguntó: ¿Es lícito curar los sábados, o no? Ellos se quedaron callados.
Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió. Y a ellos les dijo: Si a uno de vosotros se le cae al pozo el burro o el buey, ¿no lo saca enseguida, aunque sea sábado? Y se quedaron sin respuesta.

Pistas: Hay que ver cómo somos a veces las personas… Cuando alguien se encierra en ideologías, en posturas inamovibles; puede quedarse sin descubrir la verdad. Es más, puede ser el más ciego del mundo creyéndose el que mejor ve.
También pone de manifiesto la doble vara de medir. No hay que irse tan lejos para ver cuánta hipocresía podemos alcanzar: políticos que prometen y dicen una cosa, pero hacen la contraria; curas, monjas, padres, madres, maestros, empresarios, policías… Tú y yo ¿cuántas veces usamos la doble vara de medir? ¿cuántas veces estamos instalados en la hipocresía, en la apariencia, en el juicio y en el fondo nos da igual la verdad, nos da igual el de al lado?
Jesús propone un camino de autenticidad, cuyo resumen es el amor, como leíamos hace poco. ¿Amaban aquellos letrados y fariseos del Evangelio al hombre enfermo? Es más ¿lo veían si quiera? Y nosotros ¿amamos? ¿buscamos la verdad? ¿vemos lo que nos rodea? Es tan fácil dejarse arrastrar por la masa, es tan fácil volverse un mediocre y acomodado. Pero Jesús nos propone otro camino ¿Estás dispuesto a dejarte transformar por Él y seguirle?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Jueves 29 de octubre

Jueves, 29 de octubre
XXX semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 13, 31-35
En aquella ocasión, se acercaron unos fariseos a decirle: Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte.
Él contestó: Id a decirle a ese zorro: «Hoy y mañana seguiré curando y echando demonios; pasado mañana llego a mi término». Pero hoy y mañana y pasado tengo que caminar, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus pollitos bajo las alas! Pero no habéis querido. Vuestra casa se os quedará vacía. Os digo que no me volveréis a ver hasta el día que exclaméis: «Bendito el que viene en nombre del Señor».

Pistas: La situación de Jesús no es nada cómoda. Herodes había acabado con Juan Bautista.
Un grupo de fariseos, de los que a veces le atacan y conspiran contra Él, en esta ocasión le avisan de las intenciones del rey. Y la respuesta de Jesús es clara. Él sabe que tiene que cumplir lo que el Padre le encomienda. No se deja subyugar por el poder político.
¿No debería ser así la Iglesia siempre? ¿No deberíamos ser así los discípulos de Jesús? Libres y valientes. Es Dios quien determina los plazos y Jesús lo tiene claro.
Puedes pensar en cómo es tu relación con el poder (con el dinero y los influyentes). ¿Qué lugar ocupan en tu corazón? ¿Dejas a Dios el primer puesto? ¿Te preocupas por conocer y obedecer su voluntad?
También hay cierto simbolismo en la respuesta: al tercer día subirá a Jerusalén. Jesús intuye cuál va a ser su final. Cuántas veces intentó que se convirtiera Jerusalén… Pero su corazón endurecido no se lo permite y Jesús se lamenta por ello.
Jerusalén es la ciudad elegida por Dios, pero lejos de ganarse ese favor día a día y vivirlo con humildad, se muestra engreída, caprichosa, desobediente y rebelde. Y Jesús les avisa de lo que va a suceder… No amenaza sino que avisa, invitándolos a la conversión.
Jesús trató muchas veces de convertir a Jerusalén, pero las autoridades religiosas se resistían, anclados en su comodidad y en una sociedad que moldearon a su antojo y se fue alejando de Dios. Pero como siempre, tenemos que dejar a la Palabra de Dios hablarnos: Y ¿tú y yo, nos resistimos a convertirnos? ¿Queremos seguir anclados en posturas cómodas y no escuchamos a Jesús? No dejes que tu casa se quede vacía y llénala de Dios.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 28 de octubre

Miércoles, 28 de octubre
San Simón y San Judas, Apóstoles

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 6, 12-19
En aquel tiempo, subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, apodado el Celotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Bajó del monte con ellos y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.
Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.

Pistas: el otro día me preguntaba una señora: pero si Jesús es Dios ¿a quién ora? ¿por qué reza? Esta pregunta esconde una verdad fundamental de nuestra fe: Jesús es verdadero hombre, el Hijo de Dios se hace hombre con todas las consecuencias. Por tanto, su humanidad necesita orar al Padre y llenarse del Espíritu Santo. Necesita abrir el entendimiento, la voluntad, el ser al Padre. Hablar con Él, escucharle.
La elección de los Doce era algo tan trascendental para Jesús que se pasó la noche en oración. Elige unos hombres para que estén con Él y les nombra apóstoles, testigos. Jesús tiene conciencia de la importancia de lo que va a suceder en su vida. Por eso, busca unos hombres que lo testifiquen y ayuden a continuar lo que Él está iniciando.
Uno le sale mal, Judas. Da qué pensar. Si el Hijo de Dios eligió un traidor -al principio no lo era, seguro que estaba impresionado por Jesús como el que más- ¿cómo no va a haber en la Iglesia personas que se equivoquen, que fallen, que hagan daño? Incluso es un aviso para estar vigilantes: hoy estamos muy convencidos, pero podemos dejarnos llevar por el mismo camino que Judas…
Los nombra en el monte, el lugar de las teofanías en el Antiguo Testamento, donde Dios se manifiesta al hombre, revela las tablas de la Ley… Son Doce, igual que las doce tribus de Israel. Es el nuevo pueblo, la nueva alianza. Jesús tiene conciencia de que algo nuevo está sucediendo a través de Él.
Y baja con ellos del monte. Ante sus apóstoles predica, cura, sana, salva. De Jesús sale una fuerza que transforma todo. Jesús realizó todo eso y encargó a sus discípulos continuar la obra. Por eso, ahora, nosotros, su Iglesia, llenos del Espíritu Santo, estamos llamados a ser en el mundo también un signo de su amor y su salvación.
Orar, la elección, la misión, uno que falla, quién es Jesús, qué hace, la misión de los Doce y de la Iglesia… muchos temas para orar, deja que Dios te hable.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Martes 27 de octubre

Martes, 27 de octubre
XXX semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 13, 18-21
En aquel tiempo, Jesús decía: ¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas.
Y añadió: ¿A qué compararé el Reino de Dios? Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.

Pistas: El Reino de Dios se parece a un grano de mostaza, a un poco de levadura. Fíjate en que estos ejemplos ponen de manifiesto el poder de lo que parece pequeño. La semilla de mostaza es algo minúsculo. Un poco de levadura parece insignificante. Pero no es débil, sólo es pequeño, parece poca cosa, necesita tiempo. Y una vez que está en marcha, la planta se convierte en arbusto, la levadura transforma toda la masa.
¿En qué nos jugaremos nosotros hacer presente el Reino de Dios en nuestra vida? En lo cotidiano, en lo que parece insignificante, en lo pequeño.
Otro detalle importante que deja de manifiesto este texto es que el Reino es un don, realiza la obra por su propia fuerza. Aunque requiere nuestra colaboración. No pisar la planta que nace, mezclar la levadura en la masa. Dios va delante. Él tiene la iniciativa, en la Iglesia y en tu propia vida.
Deja hablar a este Evangelio en tu corazón ¿qué te está diciendo hoy Dios a ti? ¿cómo puedes hacer que su Reino crezca en ti y en la sociedad?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.