Viernes 21 de junio

Viernes 21 de junio
XV del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 12, 1-8
Un sábado de aquellos, Jesús atravesaba un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas. Los fariseos, al verlo, le dijeron: Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado. Les replicó: ¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes presentados, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes. ¿Y no habéis leído en la ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa? Pues os digo que aquí hay uno que es más que el templo.
Si comprendierais lo que significa «quiero misericordia y no sacrificio», no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del Hombre es señor del sábado.

Pistas: Jesús no está en contra de las normas o los mandamientos, no está en contra de la ley ni de los ritos. Pero sí del legalismo y de los ritos rígidos vacíos de contenido. En disputa con los judíos sobre el sábado, Jesús intenta hacerles ver que han absolutizado una norma, una tradición, poniéndola por encima de las personas y de lo verdaderamente importante.
Esto nos advierte a nosotros también para que no convirtamos nuestra práctica religiosa, nuestra vida de fe o nuestra Iglesia en algo legalista, vacío, superficial o acomodado. Lo central es el encuentro con Jesús, “que es más que el templo”, que “es señor del sábado” y que nos enseña a ser sus discípulos. ¿A quién te pareces más, a los fariseos que señalan a los discípulos de Jesús o a Jesús que vive en la misericordia y el amor?
“Si comprendiérais lo que significa ‘quiero misericordia y no sacrificio’, no condenaríais a los que no tienen culpa”. Quizás tampoco entendemos esto nosotros ¿Qué nos quiere decir Jesús? Es una tentación señalar al que no lo hace bien o ser rígidos y estrictos con los demás, para parecer mejores nosotros o para camuflar nuestros defectos. En muchas ocasiones es fácil guardar las formas y señalar al que no lo hace. Pero Jesús nos enseña que el camino es el amor y la misericordia. Así se comporta Él con nosotros y así nos invita a vivir, de un modo nuevo y auténtico.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 20 de junio

Jueves 20 de junio
XV del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 11, 28-30
En aquel tiempo, Jesús exclamó: Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.

Pistas: Una de las sensaciones más agradables de la vida es encontrar paz en una situación de agobio, o poder descansar cuando las cosas están difíciles. Poder salir de ese círculo de estrés, preocupación y cansancio. Jesús es la respuesta. «Venid a mí», nos dice. En Él, no en otro lugar, en Jesús, encontrarás paz, descanso y alivio.
Ir con Él y aprender de Él. Seguir a Jesús es ser discípulo suyo. Su propuesta no es la violencia, estar por encima de los demás por la fuerza o el poder, ni es manipular, mentir, tener… Es seguir adelante con lo que nos toque vivir (sin ser tontos o engañarnos. Recordad siempre: sencillos como palomas y astutos como serpientes. No es la paz que nace de la mentira o la cobardía). Cargar con su yugo es vivir como discípulo suyo, es seguirle. Y ahí encontrarás tu descanso.
Piensa en tu propia vida y mira a Jesús. Piensa en tus cargas, tus agobios, tus cansancios y mira a Jesús. Acude a Él, aprende de Él, síguele y sé su discípulo. Y entonces todo se pondrá en su lugar, el cansancio estará lleno de paz; el agobio estará lleno de esperanza y de alivio, porque Jesús va delante. Él ya nos mostró el camino.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 19 de junio

miércoles 19 de junio
XIV del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 11, 25-30

En aquel tiempo, Jesús exclamó: Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla. Si, Padre, así te ha parecido mejor.
Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Pistas: Hace un par de domingos que leíamos este Evangelio. Jesús, dando gracias al Padre porque se revela a la gente sencilla. Y ¿cuál es el camino para acceder a Dios? El mismo Jesús. “El Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar”, dice la lectura.
Una vez más la Palabra de Dios nos indica el camino de dejarse sorprender (no se trata de ser sabio y entendido, sino sencillo) y el del encuentro con Jesús que gratuita y libremente nos puede dar a conocer a Dios. No es una teoría, no son un conjunto de ideas. Es relacionarnos con el Hijo de Dios hecho hombre. “El Señor de cielo y tierra” quiere revelarse a la gente sencilla. ¡Esto es tan hermoso! ¡Tan impresionante! El Dios altísimo, todopoderoso, prefiere un corazón sencillo. En realidad, si fuéramos capaces de explicarlo y de entenderlo no sería Dios. Sólo podemos conocerlo porque Él ha querido que así sea. Porque se nos ha querido revelar.
Así que, si quieres conocer a Dios, recuerda, el camino es Jesús. El camino es ser sencillo y dejarse sorprender por el Hijo de Dios a quien el Padre le ha entregado todo, y que nos da el Espíritu Santo y sus dones. Y nos abre así la puerta de la vida divina. Dios no será un desconocido, sino que habitará en nosotros. Es el misterio al que nos podemos asomar y en el que podemos entrar ¿Te atreves a entrar con un corazón sencillo en este misterio? ¿te atreves a acercarte a Jesús y a través de Él conocer al Padre?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 18 de julio

Martes 18 de julio
XV semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 11, 20-24
En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho casi todos sus milagros, porque no se habían convertido: ¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza. Os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras.
Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al Abismo. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy. Os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti.

Pistas: Tiro y Sidón (Amós 1,9-10) y Sodoma y Gomorra (Gn 19,24-28) eran en el Antiguo Testamento símbolo de ciudades pecadoras. En tiempos de Jesús, Tiro era una ciudad muy importante debido a su puerto y su comercio. Jesús compara a estas ciudades con los lugares en los que ha realizado milagros y predicado. Y les reprocha que no se convierten a pesar de ello. En sus gentes no se ha despertado interés por conocer a Jesús. Y la dureza de su corazón les lleva a no convertirse.
Este Evangelio es una invitación a abrir los ojos y darnos cuenta de lo afortunados que somos por el regalo de la fe. Jesús te anima a descubrirle. Se hace el encontradizo en tu vida y en tus circunstancias. Y tú… ¿le aceptas o miras hacia otro lado?
A veces queremos buscar la salvación por nuestras propias fuerzas. Endiosar nuestras ideas de tal modo que da igual lo que Jesús quiera hacer en nuestra vida y a nuestro alrededor, porque ni siquiera nos daremos cuenta. “¿Piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo”. ¿Quieres alcanzar la felicidad, la verdad, a Dios, “el cielo”, sin Jesús, sin descubrirle y encontrarte con Él? Ay de ti… ése no es el camino. Mira con ojos de fe y podrás descubrir a Jesús. Conviértete y encontrarás todo lo que anhela tu corazón.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 17 de julio

Lunes 17 de julio
XV semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 10, 34-11, 1
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz: no he venido a sembrar paz, sino espadas.
He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.
El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue, no es digno de mí.
El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá paga de justo.
El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.
Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

Pistas: Parece contradictorio todo el texto. Pero Jesús avisa a sus discípulos de las dificultades a las que se enfrentarán si deciden serle fieles y seguirle. Porque su mensaje hace temblar las estructuras de pecado: la injusticia, el egoísmo, la mentira… son rechazados por el que quiere seguir a Jesús. Primero en la propia vida, pero también en el mundo y en la sociedad. A eso se refiere Jesús cuando dice que no ha venido a traer paz. Y por eso seguirle significa a veces ser señalado, atacado o perseguido.
Seguir a Jesús como Él propone no es un camino de medias tintas (que, por otra parte ¿merecen la pena?). Para seguir a Jesús hay que amarle con todo el ser (porque así nos ha amado Él primero) y esto nos llevará a amar mejor y más a los nuestros. Incluso las cosas buenas si ocupan el lugar de Dios se convierten en ídolos que nos llevan a perder la vida creyendo ganarla. Incluidos el amor a la familia u otras cosas. Entiende bien que Jesús no puede decir que no es importante amar. Lo que enseña es el orden. Porque si le amas a Él y le sigues a Él, vas a estar lleno de un amor que no tiene límites, que no se agota, que se entrega. Vas a estar lleno del Amor que es el Espíritu Santo.
Todo esto implica coger la cruz. Aceptar que el camino de la fe no es un conjuro mágico en el que con la oración o con palabras todo se soluciona. Amar a Dios no quiere decir que todo vaya a ser como en una película. Seguir a Jesús es amar, es encontrar a Dios, es vivir con plenitud, en la verdad, verdaderamente libres… Pero también es convertirse, vivir en la verdad, perdonar, cargar con la cruz… Y, por eso, “el que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará”. Esto es ir a contracorriente. Ya lo era en tiempos de Jesús, en los primeros años del cristianismo y lo sigue siendo ahora. Si encuentras tu vida como te propone el mundo, la perderás. Pero si la pierdes por Jesús, por amor, la ganas.
Y, finalmente, Jesús enseña que quien acoge a sus discípulos, por ser discípulos suyos, le acoge a Él. Es decir, que en los que somos discípulos de Jesús, Él se hace presente. Esto es un don y una tarea. Si te miras a ti mismo, en tu ser discípulo se hace presente Jesús. Y en la Iglesia, por eso los cristianos no podemos vivir ni comportarnos de cualquier modo.
Hoy nos trae muchas ideas este Evangelio. Reléelo y quédate en aquello que te llame la atención. Arrojará luz sobre tu modo de ser discípulo. Es cuestión de amor, entrega y fidelidad. Jesús lo ha dado todo y te pide que vayas recorriendo tú también ese camino.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Domingo 16 de junio

Domingo 16 de junio

XV semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 13, 1-23
Aquel día salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó y la gente se quedó de pie en la orilla.
Les habló mucho rato en parábolas: Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y como la tierra no era profunda brotó en seguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga.
Se le acercaron los discípulos y le preguntaron: ¿Por qué les hablas en parábolas? Él les contestó: A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del Reino de los Cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías: «Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure.»
Dichosos vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen. Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.
Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador: Si uno escucha la palabra del Reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y en cuanto viene una dificultad o persecución por la Palabra, sucumbe. Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la Palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la Palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o setenta o treinta por uno.

Pistas: Jesús cuenta la parábola del sembrador y la explica a sus discípulos. “¿Por qué les hablas en parábolas?” Es sorprendente la respuesta. Parece que Jesús quiere que no entiendan. Pero no es así. Sólo constata una realidad: “Miran sin ver y escuchan sin oír ni entender”.

Pero tú que estás leyendo esto eres de los que se les ha concedido conocer los secretos del Reino. Y el que está bautizado y lleno de dudas o perdido, también. Pero necesitamos ver y escuchar porque “al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no se le quitará hasta lo que tiene”. Parece injusto ¿verdad? La enseñanza de Jesús es que hay que caminar. Con una fe grande o pequeña, buscar, pedir, no conformarse… No valen las excusas (recuerda la parábola de los talentos, no vale enterrarlo, hay que usarlo, negociar, moverse…). Así que la fe -que Dios se revele y tú le digas que sí, acojas su Palabra- es un don, pero también requiere poner de tu parte, no pensar que ya está todo hecho. Porque si no actúas la parábola de hoy te parecerá una ocurrencia y no podrás asomarte al misterio de Jesús.

Jesús mismo explica la parábola. Te dejo unas pistas para aplicarla a tu vida. Tú eres tierra buena, y si la semilla de la Palabra de Dios cae en tierra buena y preparada germina y crece y a su tiempo da fruto. Las situaciones que presenta la parábola son las formas de acoger la Palabra de Dios. Pero en muchas ocasiones nuestra vida es una mezcla de ellas. Y por eso a veces la Palabra cae al borde del camino. Porque estás en otras cosas y te roban la semilla. Otras veces el terreno es pedregoso y la semilla tiene poca raíz ¿Necesitas quitar piedras en tu vida? Piensa cuáles son ¿Necesitas regar para que la raíz profundice? La oración y los sacramentos son el agua que pueden hacer germinar la Palabra de Dios. Y ¿las zarzas? Ponles nombre. O las arrancas o te ahogarán….

Y ahora, sí. Recuerda, eres tierra buena y darás fruto. Unas veces treinta, otras sesenta y otras cien. Sólo prepara la tierra. Sé tierra buena. Acude a Jesús para que te sane y te puedas convertir. Escucha lo que tiene que decirte y ponlo en práctica. Y tu vida estará llena del fruto que Dios quiere.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración

Sábado 15 de julio

Sábado 15 de julio
San Buenaventura, obispo y doctor de la Iglesia

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 10, 24-33

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados! No les tengáis miedo, porque nada hay cubierto, que no llegue a descubrirse; nada hay escondido, que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche, decidlo en pleno día, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea.
No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones.
Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.

Pistas: No tengas miedo. Si eliges a Jesús, no tengas miedo. Si vives como discípulo suyo, si proclamas lo que pone en tu corazón (“lo que os digo en la noche”), no tengas miedo. Si te amenazan, insultan, persiguen o calumnian por dar testimonio de Jesús, no tengas miedo. Dios cuida de ti. Y está de tu parte.
Lo que debes temer es que el pecado o el mundo te seduzcan, porque son los que pueden matar tu alma. Puedes examinar tu vida, también tu comunidad ¿está del lado de Jesús o has dejado que te seduzca el mundo, te has acomodado, te has amoldado al que puede matar tu alma? ¿vives como discípulo de Jesús o no te distingues en nada del resto? ¿tu comunidad, tu parroquia, sigue al Maestro o teme las consecuencias y se ha encerrado en sí misma?
No tengas miedo, Jesús está de tu parte. No te negará porque eres de los suyos. Cuando apuestas por Jesús nunca resultarás defraudado. Por eso, aprende a ser discípulo cada día. Aprende a contar lo que te enseña el Maestro. Lleva a tu comunidad o parroquia a crecer en fidelidad a Jesús y a evangelizar. Y ¡no tengas miedo!

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 14 de julio

Viernes 14 de julio
San Camilo de Lelis, presbítero

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 10, 16-23

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: Mirad que os mando como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas.
Pero no os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán
comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles.
Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os
sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.
Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán.
Todos os odiarán por mi nombre: el que persevere hasta el final, se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra.
Creedme, no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del Hombre.

Pistas: El Evangelio de hoy refleja la situación que ya está atravesando la comunidad a la que escribe San Mateo. Jesús había anunciado las persecuciones de judíos y gentiles, y lo refleja así en estas líneas que hemos leído.
Hoy sigue habiendo persecución contra los cristianos llegando, en algunos lugares, hasta la muerte. La fe abarca toda la existencia del discípulo de Jesús. Y por eso no vale vivir de cualquier modo. Tienes que contar con que en muchas ocasiones serás signo de contradicción, incómodo por tu manera de posicionarte ante las situaciones o por tu escala de valores.Y te criticarán, te marginarán, te atacarán las autoridades, la sociedad, hasta la familia. Pero “el que persevere hasta el final se salvará”.
Las dificultades están ahí, pero “el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros”. Jesús nos da su Espíritu y nos pide que perseveremos, aunque haya persecución o burla. Perseverar nos salvará haciéndonos participar de la victoria de Jesús sobre el pecado, el mal y la muerte; aunque esa victoria pasara por la cruz y la muerte misma. Sin embargo, Cristo venció.
Al principio del Evangelio había un aviso interesante: “Mirad que os mando como ovejas entre lobos, por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas”. No hay nada más alejado de la fe cristiana que un buenismo acomodado, que la falsa paz del todo vale. En el mundo hay mal, hay estructuras del pecado, hay personas que se parecen a lobos. Por eso, seamos astutos, sagaces; pero a la vez sencillos. Unos acogerán y otros rechazarán el Evangelio, pero todos necesitan escucharlo. Nuestro ejemplo es Jesús, misericordioso y justo, compasivo y veraz. Si quieres perseverar y ser fiel pon todo lo que sabes, lo que tienes y lo que eres a la luz del Evangelio, para ser astuto (para usar todos tus dones y capacidades) pero sencillo (porque sabes que todo depende de Dios, que eres discípulo de Jesús y el camino es el que Él nos enseñó: el amor y la misericordia).
Jesús te llama y te envía. Si eres discípulo suyo tienes que anunciarle. Pero no te manda a ciegas. Te avisa de las dificultades y te dice que Él estará contigo y que nada te podrá vencer.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 13 de julio

Jueves 13 de julio
San Enrique

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 10, 7-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca: Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.
No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni otra túnica, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros. Si alguno no os recibe o no os escucha, al salir de su casa o del pueblo, sacudid el polvo de los pies. Os aseguro que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra, que a aquel pueblo.

Pistas: Jesús envía a sus Apóstoles a proclamar el Reino, capacitándolos para ello. Les da poder para realizar signos como los que realizaba Él. Y les envía con unas instrucciones concretas. Les pide que sólo lleven lo necesario porque no les faltará nada. Van sin cosas superfluas o que les vayan a estorbar, con una disponibilidad absoluta. No les garantiza el éxito (porque les rechazarán), pero les enseña que tienen que tener paz. También que no deben aprovecharse o buscar la mejor situación. La finalidad es sembrar, es proclamar que el Reino está cerca.
“Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis”. Si has tenido la suerte de encontrarte con Jesucristo, si tienes la suerte de tener fe, si sabes que Dios te ama y está contigo ¿te lo vas a callar? ¿lo vas a esconder en lo privado de tu vida? Si Jesús te llama y te envía ¿vas a reservarte el regalo de la fe? Si haces eso, lo perderás. Jesús te dice que la fe que has recibido gratis tienes que compartirla. Si recibes el amor de Dios tienes que amar. Si encuentras la Buena Noticia (el Evangelio) la tienes que contar. Como decíamos ayer: Jesús, te llama y te envía. En tu situación y realidad concreta, por el camino que has escogido o que vas a escoger, Jesús te llama y te envía. Con capacidad para hacer lo que te pide. Dándote lo que necesitas. Con unas instrucciones concretas.
Si te sientes un poco perdido quizás necesites volver con Jesús y escuchar lo que te pide y el camino que te manda recorrer. Tal vez, al releer el Evangelio de hoy Jesús te recuerde qué es lo que necesitas. No estás solo, tienes poder y capacidad para hacer lo que te ha pedido. No necesitas aferrarte a tantas cosas y seguridades como crees. Construye paz y vive en paz. No, tampoco tú tienes el éxito garantizado (te rechazarán o no te escucharán). Pero, no temas, Él te llama y te envía.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 12 de julio

Miércoles 12 de julio
XIV semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 10, 1-7

En aquel tiempo, Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia.
Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, el llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el fanático, y Judas Iscariote, el que lo entregó.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca.

Pistas: En aquellos doce hombres está representado el nuevo Israel. Doce tribus de Israel y los Doce Apóstoles que Jesús elige para que estén con Él. Con ellos comenzará la Iglesia. Jesús les llama y les da autoridad como la suya para que puedan proclamar el Reino de los Cielos.
En los Evangelios Jesús deja claro que sus discípulos continuarán su obra y les capacitará para que puedan hacerlo. Enviará el Espíritu Santo que dará poder para ir, ya no sólo a las ovejas descarriadas de Israel -dejando fuera a los extranjeros y paganos- sino al mundo entero (así terminará el Evangelio de Mateo).
Hoy, Jesús resucitado, sigue llamando a todos los cristianos: “Vete y proclama el Reino”. El Reino que estaba cerca en Jesús se ha hecho ya presente. A cada uno desde nuestra vocación particular: laico, consagrado, ordenado… El bautizado tiene el poder del Espíritu Santo, es hijo de Dios, forma parte de la Iglesia. Ser discípulo significa seguir a Jesús y recibir el poder del Espíritu Santo con autoridad para luchar contra el mal, el pecado, el sufrimiento… haciendo lo mismo que hizo Jesús y que ha hecho la Iglesia desde el comienzo. Y, hoy, el Papa Francisco nos repite una y otra vez: sed discípulos misioneros, seguid a Jesús e id a anunciarlo.
Este Evangelio puede servirte para un doble examen de conciencia. Por un lado, tu parroquia, comunidad, grupo cristiano ¿vive esta dimensión de ser discípulo, ir y proclamar con poder? Por otro, tú mismo, personalmente ¿eres consciente de la autoridad que Jesús te da al llamarte y enviarte en tu situación concreta?
Ora y escucha a Jesús que te llama y te envía. Reza, vive como discípulo y pide ser consciente del poder del Espíritu Santo y sus dones. “Id y proclamad” nos dice también Jesús hoy, en nuestro tiempo y circunstancias.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.