Miércoles 16 de diciembre

Miércoles, 16 de diciembre
III semana de adviento

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Isaías 45, 6b-8. 18. 21b-25
«Yo soy el Señor, y no hay otro: artífice de la luz, creador de las tinieblas, autor de la paz, creador de la desgracia; yo, el Señor, hago todo esto. Cielos, destilad el rocío; nubes, derramad la victoria; ábrase la tierra, y brote la salvación, y con ella germine la justicia; yo, el Señor, lo he creado.» Así dice el Señor, creador del cielo —él es Dios—, él modeló la tierra, la fabricó y la afianzó; no la creó vacía, sino que la formó habitable: «Yo soy el Señor, y no hay otro. No hay otro Dios fuera de mí. Yo soy un Dios justo y salvador, y no hay ninguno más. Volveos hacia mí para salvaros, confines de la tierra, pues yo soy Dios, y no hay otro. Yo juro por mi nombre, de mi boca sale una sentencia, una palabra irrevocable: «Ante mí se doblará toda rodilla, por mí jurará toda lengua»; dirán: “Sólo el Señor tiene la justicia y el poder.» A él vendrán avergonzados los que se enardecían contra él; con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.»

Pistas: ¿Quién nos dice le profeta que es Dios? El creador de todo (no hay un dios bueno y uno malo, un dualismo). Dios es Dios, el único, no hay otro fuera de él. Poderoso, fuerte. Su voluntad es la salvación y la justicia. Por eso invita a los hombres de todos los confines de la tierra a volverse a Él para encontrar salvación.
“Cielos, destilad el rocío; nubes, derramad la victoria; ábrase la tierra, y brote la salvación, y con ella germine la justicia”. Dios no quiere estar lejos. Y después de Jesús no lo estará nunca. Tan cerca de nosotros que se hizo hombre. Tan cerca que asumió nuestra carne, nuestra naturaleza. Por decirlo así: se hizo de nuestro mundo y toda la realidad tiene otro sentido. Toda la creación tiende a los cielos nuevos y la tierra nueva, a tener a Cristo por cabeza dirá San Pablo. Son hermosas estas figuras del profeta Isaías, más todavía iluminadas con la luz de Jesús y el Nuevo Testamento.
Hay una promesa de victoria en las palabras del profeta, muchos esperaban un reino terrenal, un Mesías rey humano. Jesús, superó todas las expectativas y cambió la perspectiva. La justicia de Dios es su salvación, su victoria pasa por nacer en un pesebre y morir en una cruz. Y ante ese niño, ante ese hombre juzgado injustamente, pero resucitado por el Padre y vencedor, se doblará toda rodilla.
Volvemos al “ya, pero todavía no” de nuestra fe que hemos explicado en tantas ocasiones al hablar del final de los tiempos. Cristo ha vencido ya, pero todavía en el tiempo no lo vivimos en plenitud. Si nos volvemos al Señor experimentaremos en nosotros su salvación. Esta es la invitación, construir su Reino ya, descubrir que la historia está en sus manos, que vino, viene y vendrá con su salvación.

Relee la lectura, deja que Dios te hable, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.