Jueves, 17 de diciembre
Feria mayor de Adviento
(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)
Comienzan las ferias mayores y abandonamos las primeras lecturas. Las ferias del 17 al 24 de diciembre, inclusive, tienen la finalidad de preparar más directamente la Navidad. Volvemos al Evangelio. Hoy comenzamos con uno que nos puede resultar extraño y difícil. Cuando lo leas intenta fijarte en los detalles.
Mateo 1, 1-17
Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.
Abrahán engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zara, Farés a Esrón, Esrón a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró, de Rahab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed a Jesé, Jesé engendró a David, el rey.
David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abías, Abías a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatán, Joatán a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías engendró a Manases, Manasés a Amós, Amós a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.
Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquín, Eliaquín a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matan, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Mesías, catorce.
Pistas: Está de moda entre mucha gente hacer una genealogía, buscar sus antepasados. Para los judíos era importante saber de dónde vienes, cultivaban saberlo.
Has leído una genealogía larga que se remonta a Abrahán (el patriarca, el padre de todos los hebreos), pasando por David (de cuya descendencia nacerá el Mesías, el Emmanuel) y terminando en José el esposo de María.
En Nochebuena celebraremos que el Hijo de Dios se hace hombre en una familia como la tuya y la mía. En ella hubo y hay de todo: gente buena como Abraham, reyes buenos como Josías, pero también hay idólatras, adúlteros y malvados. Hay de todo… Incluso muchos que no conocemos. Como la familia de cualquiera: creyentes, alejados, desconocidos, gente buena y mala, que dejan huella y que no. La encarnación del Hijo de Dios sucede en una familia como la de cualquiera. Y en esa historia el Hijo de Dios se hace hombre con todas las consecuencias.
Y después de repetir «engendró», un padre a un hijo y otro y otro, la historia se para en José, que es simplemente el esposo de María, pero no el que engendra a Jesús, puesto que no tiene más padre que Dios. La salvación viene de Dios. Los hombres no podemos autosalvarnos. Tenemos que hacer avanzar la historia, pero llegamos hasta un límite. San José es necesario, porque a través de él Dios cumple su promesa. Pero esta promesa supera lo que podíamos soñar y lograr por nuestras fuerzas.
Cuando la historia humana llega a José, Dios nos da una salvación que es más que lo que nosotros podemos engendrar. De una Virgen desposada con un hombre llamado José (descendiente de David) vendrá el Salvador que Dios envía. Él supera todo lo que el hombre pueda conseguir: es el Mesías, el Salvador, el Hijo de Dios. Es verdad que es uno de los nuestros, de nuestra raza, hombre de verdad, no un disfraz, no una apariencia humana. Pero por encima de todos, porque es Dios. Y, así, la palabra se cumple en esa genealogía que acabas de leer y que posiblemente no te diga mucho pero que enseña mucho: es humanidad, es sorpresa, es cumplimiento, es real, es como cualquiera, pero es regalo de Dios. Es tan humano y a la vez tan extraordinario.
Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.
Por si te ayuda, te mandaré también cada día una antífona de las vísperas que hace referencia a quién es el Mesías que viene, puedes rezar con ella: Oh, Sabiduría del Altísimo, que lo ordenas todo con firmeza y suavidad, ven y muéstranos el camino de la prudencia.