Archivo de la categoría: Lectio divina

Lunes 15 de abril

Lunes 15 de abril
Lunes Santo

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, lleva a tu vida la oración)

Evangelio según san Juan 12,1-11
Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien habla resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa.
María tomó una libra de perfume de nardo, autentico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice: «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?» Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa llevaba lo que iban echando.
Jesús dijo: «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis.»
Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos.
Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.

Pistas: Por un lado están Lázaro, María y Marta. Aman a Jesús. Son sus amigos. Jesús va a su casa a descansar. Recuerda cómo nos cuenta Juan que Jesús lloró cuando su amigo murió y la confianza con la que le hablan María y Marta.
En la Última Cena Jesús tendrá un gesto para enseñar a sus discípulos a amar y servir. María lo tiene hoy con Jesús. Frente a la violencia, el sufrimiento, la injusticia que se avecina, Jesús descansa con sus amigos y se siente amado.
Por otro lado, aparecen los que van a acabar con Jesús. Su apóstol, Judas, que lo traicionará. Todo se fue fraguando con la vida que Judas llevaba. A pesar de estar con Jesús y conocerle, no vive lo que Él enseña… Posiblemente estaba ya muy lejos de amar a su Maestro, su dios era otro (por un puñado de monedas traicionará a Jesús).
Aparecen también los curiosos. Para ver al que Jesús había resucitado. Sabían que Jesús tenía muchos enemigos y querían comprobar si se había atrevido a acercarse a Jerusalén.
Por último, los que quieren acabar con Jesús porque la gente se les va. Han corrompido la fe judía: mienten, engañan, manipulan, con tal de salirse con la suya. La religión se ha convertido en su modo de vida, en una forma de justificarse, no en expresión de la vida interior. Y no es algo que suceda de repente. Además, no sólo quieren acabar con Jesús, sino con todos los que hacen que la gente crea en Jesús.
Qué poco ha cambiado el mundo, cuántos cristianos son perseguidos porque su vida es testimonio de Jesús. Y cuántos se aferran a ciertas actitudes con tal de que su estatus no cambie.
Se acerca el Triduo Pascual en el que recorreremos con Jesús desde su Última Cena hasta su resurrección. Y las lecturas de estos días nos acercan a personajes que son clave: Lázaro y su resurrección. Judas que traicionará a Jesús. Los curiosos que no serán capaces de tomar partido. Y los enemigos de Jesús que quieren acabar con Él.
Quizás pueda servirte para orar con este Evangelio pensar con cuál de los personajes te identificas más o con cuál te gustaría hacerlo. También pensar en la humanidad de Jesús, sus amigos, su mundo, la situación… tan complicada como lo es muchas veces nuestra vida.
Lo que hará Jesús al morir en la Cruz cambiará el mundo. Pero no lo hará desde fuera, sino implicándose hasta entregar la propia vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a la vida.

Domingo 14 de abril

Domingo 14 de abril
Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a la vida)

Hoy las pistas introducen el Evangelio. En la liturgia de este día se comienza conmemorando la entrada de Jesús en Jerusalén. Se lee el Evangelio que nos cuenta esta escena, llena de simbolismo. En ella se cumple la promesa del Mesías entrando como un rey manso y humilde a lomos de un borrico.
Parece que Jesús lo tiene planeado todo. Da instrucciones a sus discípulos. Va delante a Jerusalén. Decide ir, no tiene miedo. Y entra triunfante, aclamado por los suyos y sus simpatizantes. Parece mentira que pocos días después nadie grite pare defenderlo. Pero hoy se proclama bien fuerte: es el Mesías.
Y a continuación en la misa se lee el relato de la Pasión de Jesús según san Lucas. Lo que en el Triduo Pascual se va a recorrer paso a paso, nos lo adelanta la celebración es este día: la última cena, la pasión y muerte de Jesús en la cruz, y su sepultura.
Te invito a que leas despacio este relato. Lo puedes imaginar, ponerte en el lugar de los personajes, pensar que Jesús hace todo esto por ti.
Si en alguna escena la Palabra de Dios te interpela, párate, reza, contempla, adora, da gracias, o pide perdón… lo que Dios ponga en tu corazón. Si puedes, saca un rato para leer la pasión y hazlo con el método que has ido aprendiendo. Léelo en oración. O escoge un fragmento y reza con él. Lo importante es que te hagas esta pregunta: ¿Qué te dice a ti el Señor hoy? Y que le respondas con tu oración.

Evangelio según san Lucas 19, 28-40
En aquel tiempo, Jesús echó a andar delante, subiendo hacia Jerusalén. Al acercarse a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos, mandó a dos discípulos, diciéndoles:
—«Id a la aldea de enfrente; al entrar, encontraréis un borrico atado, que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta: «¿Por qué lo desatáis?», contestadle: «El Señor lo necesita».»
Ellos fueron y lo encontraron como les había dicho. Mientras desataban el borrico, los dueños les preguntaron: —«¿Por qué desatáis el borrico?»
Ellos contestaron:
— «El Señor lo necesita.»
Se lo llevaron a Jesús, lo aparejaron con sus mantos y le ayudaron a montar. Según iba avanzando, la gente alfombraba el camino con los mantos.
Y, cuando se acercaba ya la bajada del monte de los Olivos, la masa de los discípulos entusiasmados, se pusieron a alabar a Dios a gritos, por todos los milagros que habían visto, diciendo:
—«¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en lo alto.» Algunos fariseos de entre la gente le dijeron:
—«Maestro, reprende a tus discípulos.»
Él replicó:
—«Os digo que, si éstos callan, gritarán las piedras.»

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida

Sábado 13 de abril

Sábado 13 de abril
San Martín I, papa y mártir. San Hermenegildo, mártir

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 11, 45-57
En aquel tiempo, muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.
Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.
Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron: «¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación.»
Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo: «Vosotros no entendéis ni palabra; no comprendéis que os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera.»
Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no sólo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos.
Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente con los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos.
Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban: «¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta?»?»
Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo.

Pistas: Jesús ha resucitado a su amigo Lázaro. Muchos creen en Él por este signo. Por otra parte, el enfrentamiento con las autoridades judías ha ido aumentando. Y hoy una mezcla de envidia y miedo les hacen poner en marcha los acontecimientos que acabarán con la muerte de Jesús.
Realmente no les importa la verdad, ni quién es Jesús, ni por qué es capaz de hacer lo que hace. Sólo tienen miedo a perder el control de la situación. Se consideran amenazados en su posición social. Y prefieren que las cosas sigan igual y mantener su poder. Se excusan en buscar el bien de los demás. Pero en el fondo tampoco creen en su Dios: el Dios de la alianza, el que no les ha abandonado nunca, que les sacó de Egipto… Sólo quieren hacer las cosas a su manera.
Tal vez algo parecido pasa a veces en tu vida. No dejas entrar a Dios, no te acercas a Jesús porque temes perder el aparente control que tienes…
Pero, volviendo al Evangelio, no saben que en realidad lo que va a suceder es tan grande que cambiará la historia. Y ellos, de un modo misterioso, cumplen la voluntad de Dios: “Os conviene que uno muera por el pueblo”, “también para reunir a los hijos de Dios dispersos”. La decisión está tomada. Jesús morirá.
Es curioso ver cómo el mal enreda las cosas. Un acontecimiento extraordinario, la resurrección de Lázaro, se convierte en el detonante y parece que todo estará orquestado para llevar a Jesús a la muerte. Pero todavía es más grande descubrir cómo el amor, el poder, la misericordia, la fuerza de Dios, es mayor que el mal y éste será vencido precisamente donde parece más fuerte.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Viernes 12 de abril

Viernes 12 de abril
V semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 10, 31-42
En aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús.
Él les replicó: «Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedreáis?»
Los judíos le contestaron: «No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios.»
Jesús les replicó: «¿No está escrito en vuestra ley: «Yo os digo: Sois dioses»? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y no puede fallar la Escritura), a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿decís vosotros que blasfema porque dice que es hijo de Dios? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis, pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que comprendáis y sepáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.»
Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes habla bautizado Juan, y se quedó allí. Muchos acudieron a él y decían: «Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de éste era verdad.» Y muchos creyeron en él allí.

Pistas: ¿Quién es Jesús? Ayer leíamos que Jesús decía: “Antes que existiera Abraham, Yo soy”. Jesús se pone a sí mismo como igual a Dios. El Padre lo ha enviado, hace sus obras, Él está en el Padre y el Padre en Él. Nuevamente nos asomamos al misterio de Jesús: Dios y hombre. Y al de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Jesús intenta hacerles creer, darles motivos para que descubran quién es. Pero ellos lo rechazan. Se escapa a su manera de pensar. Tal vez nuestra sociedad de hoy, en el fondo es muy parecida a aquella. Con otros presupuestos, pero al final ¿cómo va a ser Jesús Dios? ¿cómo va a existir o acercarse Dios a nosotros? Y, sin embargo, así es en Jesús.
El Evangelio de Juan sólo se puede entender desde la perspectiva de la resurrección que da un nuevo valor a las palabras de Jesús. Hay muchas cosas en la Iglesia, en los cristianos, en el mundo, que nos pueden hacer mirar a Dios, pero sólo si nos encontramos con Jesús podremos descubrir esos signos y creer en Él. Por eso, una vez más, reza a Jesús y asómate a su misterio.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración.y llévalo a tu vida.

Jueves 11 de abril

Jueves 11 de abril
San Estanislao, obispo y mártir

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 8, 51-59
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Os aseguro: quien guarda mi palabra no sabrá lo que es morir para siempre.»
Los judíos le dijeron: «Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán murió, los profetas también, ¿y tú dices: «Quien guarde mi palabra no conocerá lo que es morir para siempre»? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?»
Jesús contestó: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien vosotros decís: «Es nuestro Dios», aunque no lo conocéis. Yo sí lo conozco, y si dijera: «No lo conozco» seria, como vosotros, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría.»
Los judíos le dijeron: «No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?» Jesús les dijo: «Os aseguro que antes que naciera Abrahán, existo yo.»
Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo.

Pistas: Tras leer este Evangelio sólo hay tres opciones respecto a Jesús: O es el Hijo de Dios hecho hombre, o era un farsante, o un loco.
Jesús dice que creer y guardar su palabra da vida. Que Él no habla de oídas, sino que viene de Dios, que su gloria se la da su Padre. Que conoce a Dios, porque existe desde siempre como Dios mismo. Es decir, porque Él mismo es Dios. “Antes… existo yo”. Acusarán a Jesús de hacerse igual a Dios y así es. Con estas palabras Jesús deja entrever su divinidad.
Cuando muera en la cruz todo esto parecerán falsas promesas. Un endemoniado, un loco, un demente, un farsante, un revolucionario judío que se creía el Mesías, un fanático religioso… Pero cuando resucita, la pregunta es inevitable: ¿Quién es éste? Y el misterio es asombroso: verdadero Dios y verdadero hombre que revela al único Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Nos acercamos a la Semana Santa. Pronto acompañaremos a Jesús en sus últimos días y celebraremos la Pascua. Después tenemos cincuenta días por delante para seguir celebrando la resurrección de Jesús. Y al final Pentecostés, la promesa del Espíritu Santo que se cumple.
Un modo de rezar con esta lectura es asomarte al misterio de Jesús, y admirarle, darle gracias, adorarle, alabarle. Lo que los judíos no fueron capaces de descubrir tú puedes hacerlo con la luz de la Pascua y la presencia del Espíritu Santo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 10 de abril

Miércoles 10 de abril
V semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, lleva la oración a tu vida)

Evangelio según san Juan 8, 31-42
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: «Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.»
Le replicaron: «Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: «Seréis libres»?»
Jesús les contestó: «Os aseguro que quien comete pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre. Y si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. Ya sé que sois linaje de Abrahán; sin embargo, tratáis de matarme, porque no dais cabida a mis palabras. Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre.» Ellos replicaron: «Nuestro padre es Abrahán.»
Jesús les dijo: «Si fuerais hijos de Abrahán, haríais lo que hizo Abrahán. Sin embargo, tratáis de matarme a mí, que os he hablado de la verdad que le escuché a Dios, y eso no lo hizo Abrahán. Vosotros hacéis lo que hace vuestro padre.»
Le replicaron: «Nosotros no somos hijos de prostitutas; tenemos un solo padre: Dios.»
Jesús les contestó: «Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios, y aquí estoy. Pues no he venido por mi cuenta, sino que él me envió.»

Pistas: ¿Quién es Jesús? Aquel cuya Palabra da a conocer la verdad. El que hace libres a los que le escuchan y creen en Él.
¿Necesitas libertad? ¿te sientes atrapado por las circunstancias o por tu actitud o la de los demás? ¿estás encerrado en algún tipo de adicción o hábito? ¿la vida parece un sueño del que escapar? Jesús te dice hoy que si le escuchas, si crees en Él, descubrirás la verdad y serás libre.
Para ello es necesario superar el “somos hijos de…” o “nosotros somos…”. O, dicho de otro modo, hay que superar la autosuficiencia de creer que te puedes autosalvar, que tienes la verdad de todo, que por tus propias fuerzas o méritos puedes alcanzar la salvación. Todo esto te dejará atrapado lejos de Jesús. Sin embargo, si le escuchas, le sigues y crees en Él un nuevo camino se abrirá ante ti.
“Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”. Acércate a Jesús y tendrás verdad y libertad.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Martes 9 de abril

Martes 9 de abril
V Semana de Cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, lleva a tu vida la oración.)

Evangelio según san Juan 8, 21-30
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
—«Yo me voy y me buscaréis, y moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no podéis venir vosotros.» Y los judíos comentaban:
—«¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: «Donde yo voy no podéis venir vosotros»?» Y él continuaba:
—«Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de allá arriba: vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón os he dicho que moriréis por vuestros pecados: pues, si no creéis que yo soy, moriréis por vuestros pecados.» Ellos le decían:
—«¿Quién eres tú?»
Jesús les contestó:
—«Ante todo, eso mismo que os estoy diciendo. Podría decir y condenar muchas cosas en vosotros; pero el que me envió es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él.» Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre. Y entonces dijo Jesús:
—«Cuando levantéis al Hijo del hombre, sabréis que yo soy, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada.» Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.

Pistas: Jesús anuncia su muerte en la Cruz. Juan la presenta más como un trono y una glorificación que como un terrible instrumento de tortura. Jesús es el Yo soy (en el Antiguo Testamento, uno de los nombres de Dios), el testigo de la verdad, el Hijo, el que hace siempre la voluntad del Padre. En la Cruz será levantado pero no podrán reconocerlo por sus pecados.
Es dramático lo que refleja el Evangelio de hoy: Jesús será acusado y traicionado, lo crucificarán. Ya en aquel momento podían sorprenderse de cómo afronta Jesús la Cruz, pero no quieren ver. Después podrán escuchar que resucita, que la tumba queda vacía, pero no serán capaces de creer en Él.
Jesús dice que esto es por los pecados de los hombres y porque son del mundo. Por eso la Iglesia te invita en esta cuaresma a que seas menos del mundo (que cuides tu espíritu, que luches contra la tentación, contra el egoísmo…) y a que te arrepientas y te conviertas de tus pecados. No sólo eso. Te ha invitado a rezar más, a dar limosna, a ayunar… a cuidar el bien y luchar contra el mal.
Si crees en Jesús todo cambiará. Le buscarás y le encontrarás. Mirarás la cruz y descubrirás en ella el poder de Dios que hace las cosas nuevas, que acepta el sacrificio de amor y obediencia de Jesús. Ahí la muerte es vencida, el pecado derrotado. Encontrarás en Jesús el camino a Dios y podrás descubrir la verdad.
Deja que el Evangelio de hoy te interpele. Y si hay mundo y pecado en ti, si no eres capaz de reconocer a Jesús, si te da miedo la cruz, si juzgas y condenas a otros como hacen los judíos en el Evangelio de hoy con Jesús, arrepiéntete y acércate a Jesús con humildad. Él hará también todo nuevo en tu corazón. Tú sólo tienes que querer acogerlo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Lunes 8 de abril

Lunes 8 de abril
VI semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, lleva a tu vida la oración.)

Evangelio según san Juan 8, 12-20
En aquel tiempo, Jesús volvió a hablar a los fariseos:
—«Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.» Le dijeron los fariseos:
—«Tú das testimonio de ti mismo, tu testimonio no es válido.»
Jesús les contestó: —«Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es válido, porque sé de dónde he venido y adónde voy; en cambio, vosotros no sabéis de dónde vengo ni adónde voy. Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie; y, si juzgo yo, mi juicio es legítimo, porque no estoy yo solo, sino que estoy con el que me ha enviado, el Padre; y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos es válido. Yo doy testimonio de mí mismo, y además da testimonio de mí el que me envió, el Padre.» Ellos le preguntaban:
—«¿Dónde está tu Padre?»
Jesús contestó:
—«Ni me conocéis a mí ni a mi Padre; si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre.»
Jesús tuvo esta conversación junto al arca de las ofrendas, cuando enseñaba en el templo. Y nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora.

Pistas: Jesús es la luz del mundo. Seguirle a él es caminar en la luz y tener vida. Si alguna vez has estado en una noche oscura en el bosque o en la montaña sin una linterna se pasa miedo, no sabes lo que puede aparecer, no ves por donde vas. Todo es distinto cuando hay luz y todavía más cuando hay una luz que seguir. Sabes dónde estás y a dónde vas.
A los judíos les resulta escandaloso que Jesús diga esto. Comienza una discusión sobre la validez del testimonio de Jesús. No pueden aceptarlo porque en el fondo no conocen a Dios. Es necesario superar la carne (es decir, el mundo, los criterios mundanos), es necesario asomarse al misterio de Dios, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, que en el Hijo se hizo hombre, y este hombre, Jesús, se convirtió en el camino para conocer a Dios mismo.
Todo el misterio de Dios se revela en Jesús, por eso es la luz. Pero no una luz tenue, mortecina o estática, sino una luz que ilumina, que guía, que da vida. Su testimonio es el de la Palabra, el Hijo de Dios hecho hombre. Hace las obras que el Padre le manda, cumple su voluntad.
Acércate al misterio de Jesús una vez más. Recuerda que al releer el Evangelio no hace falta fijarse en todo, si algo te llama la atención o te hace pensar. Detente ahí y reza con ello. Y la luz te iluminará.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Domingo 7 de abril

Domingo, 7 de abril
V domingo de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, lleva a tu vida la oración.)

Evangelio según san Juan 8, 1-11
En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.
Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron:
—«Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?» Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra.» E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer, en medio, que seguía allí delante.
Jesús se incorporó y le preguntó: —«Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?» Ella contestó:
—«Ninguno, Señor.»
Jesús dijo:
—«Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.»

Pistas: Jesús hace las cosas nuevas. Ése será el final de la Cuaresma, todo será nuevo por la resurrección de Jesús.
También para la mujer del Evangelio de hoy todo comienza de nuevo. En la cultura judía de tiempo de Jesús la mujer está relegada a un segundo plano. Pero Jesús tiene una actitud distinta: las personas son iguales entre sí, más allá de cualquier otro tipo de condicionante. Entre sus discípulos hay todo tipo de personas: pobres, ricos, publicanos…. y también un grupo de mujeres que le seguía.
Por otra parte, Jesús enseña a ser misericordiosos. Forma parte esencial de su mensaje: el amor a Dios va unido al amor al prójimo.
Puedes imaginarte la escena. El miedo de la mujer. La ira de los que la llevan ante Jesús. Su malicia. Y Jesús… da la vuelta a las cosas. “El que esté sin pecado que le tire la primera piedra”. ¿Quién eres tú para juzgar a tu hermano? ¿quién eres tú para condenar a nadie si tienes tus pecados y tus miserias como él?
Y queda sola ante Jesús. ¡Qué momento! Imaginarlo puede ayudarte a rezar. Él sí puede condenarla… pero le da una nueva oportunidad. Hace nuevas las cosas. Jesús siempre hace nuevas las cosas en la vida de los que se encuentran con Él.
Así que mira tu propia vida con el Evangelio de hoy. Tal vez te esté diciendo que no juzgues, que no señales con el dedo a otros, o que no quieras poner a prueba a Jesús sino conocerlo. O puede que haya cosas en tu vida que necesitas cambiar, que te avergüenzan. Jesús también se acerca a ti.
“En adelante no peques más”. Jesús te lanza al futuro, a seguir luchando y caminando. Una nueva vida y un camino por delante. No tengas miedo, porque existe una garantía, y es que sólo Él, si lo necesitas, puede poner de verdad tu contador a cero

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Sábado 6 de abril

Sábado 6 de abril
IV semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, lleva a tu vida la oración.)

Evangelio según san Juan 7, 40-53
En aquel tiempo, algunos de entre la gente, que hablan oído los discursos de Jesús, decían: «Éste es de verdad el profeta.» Otros decían: «Este es el Mesías.» Pero otros decían: «¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?» Y así surgió entre la gente una discordia por su causa. Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima.
Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y éstos les dijeron: «¿Por qué no lo habéis traído?» Los guardias respondieron: «Jamás ha hablado nadie como ese hombre.» Los fariseos les replicaron: «¿También vosotros os habéis dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la Ley son unos malditos.»
Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo: «¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?» Ellos le replicaron: «¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas.» Y se volvieron cada uno a su casa.

Pistas: Nicodemo pregunta a los fariseos y sumos sacerdotes: «¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?». Pero a ellos no les importa eso. Ya tienen claro lo que piensan de Jesús y buscan la manera de confirmar sus ideas, no de encontrar la verdad. Jesús se convierte en alguien molesto que pone en duda unas tradiciones hechas a la imagen de los hombres que buscan unos intereses concretos, pero no a imagen de Dios.
La gente al oír y ver a Jesús, por sus palabras y sus signos, y por su propio estilo de vida, creían en Él. Pero cuando los prejuicios religiosos y los intereses entran por medio todo se oscurece. La Ley y los Profetas anuncian a Jesús, en Él se cumple de un modo absolutamente sorprendente y extraordinario las promesas y esperanzas del Antiguo Testamento, y alcanza su plenitud la revelación de Dios. Pero estos hombres expertos en la ley prefieren su religiosidad a entrar en lo profundo de la Palabra de Dios y descubrir en ella el camino hacia Jesús. Algunos sí lo logran, y los Evangelios y el Nuevo Testamento está repleto de referencias al Antiguo Testamento que iluminan la figura de Jesús y muestran cómo en Él se cumplen y alcanzan plenitud.
Puedes llevar a tu propia vida lo que cuenta este Evangelio. “La gente que no entiende la Ley”, los que saben que necesitan más verdad, más luz en su vida, son capaces de reconocer a Jesús. En cambio, los que se quedan encerrados en las tradiciones, los intereses o la religiosidad no son capaces de reconocer y acoger a Jesús. ¿Puede estar pasándote esto a ti? ¿o si tienes responsabilidad en la Iglesia? ¿o a tu comunidad?
A veces sucede en la vida de fe que nos estancamos, que la fe se enfría. Uno de los motivos puede ser una falsa, deformada o equivocada imagen de Dios. Y es necesaria la humildad de Nicodemo, que era un experto en la Ley pero se acercó a Jesús a pesar de que hacía tambalear sus esquemas. Jesús hace las cosas nuevas, también en tu vida, pero tienes que querer acogerle y dejar a un lado tus prejuicios. Si quieres encontrarte con Dios, Él es el único camino. Deja tus comodidades, tus ideas preconcebidas, y confía en Él. Quizás las cosas no sean como tú esperas, pero Jesús tiene sus propios caminos.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.