Jueves 17 de junio

*Jueves, 17 de junio*
*Semana XI del tiempo ordinario*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según San Mateo 6, 7-15*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Cuando recéis no uséis muchas palabras como los paganos, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que se lo pidáis.
Vosotros rezad así: Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno.
Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.

*Pistas*: Jesús nos enseña a orar. Para ello, lo primero es reconocer quién es Dios. No necesita palabrería, no es para tener suerte o que no nos vaya mal, no es una superstición… sino para establecer una relación con Dios. Y por eso lo primero es ponerte en su presencia.
Es decir: Padre. Rezas por medio de Jesús y con la fuerza del Espíritu Santo que se une a tu espíritu para que puedas orar. Ayuda a rezar reconocer la grandeza de Dios, su poder, alabarle por ser quien es… y, después, cuando ya estás en su presencia, orar, pedir, llenarte de Dios… Así hace Jesús en el Padre Nuestro.
Te propongo que lo reces despacio, descubriendo el significado de cada frase, dejando que te acerque a Dios y que ilumine tu vida. Si en alguna petición Dios te inspira, déjate llevar, sigue por ahí. No importa que no llegues al final. Lo importante es que lo que hables con el Padre, lo digas con todo el sentido y consciencia. Porque Él te escucha.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Martes 15 de junio Semana XI

*Martes, 15 de junio*
*Semana XI del tiempo ordinario*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según San Mateo 5, 43-48*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo.
Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestro hermano, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los paganos? Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.

*Pistas*: Jesús nos dice a sus discípulos: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”.
¿Amar a los enemigos? ¿hacer el bien a los que te aborrecen? y ¿rezar por los que te persiguen o calumnian? ¿pero quién puede hacer esto?
El cristianismo no te dice: “No robes ni mates y ya está” o “tú cumple con lo externo y te llega”. Al contrario, te propone un camino de perfección porque eres hijo de Dios, tienes el Espíritu Santo y Jesús ha dado su vida por ti. Jesús te dice que si crees en Él y le sigues podrás entrar en la vida de Dios y Dios entrará en tu vida. ¿Cómo podrás entonces vivir lejos del amor? No podrás vivir de cualquier modo. El camino es el amor, para Jesús no hay otro. Pero no un amor acomodado, de superioridad moral o de indiferencia… Sino un amor concreto, realizado en las obras y que lleva a entregar hasta la propia vida.
¿Te has acomodado? ¿te estás conformando con menos de lo que Dios te ofrece y te pide? Pues entonces no estás siendo discípulo de Jesús. No estás siendo cristiano.
¿Qué haces de extraordinario? Si acoges el Espíritu Santo, si en Jesús encuentras la verdad, el camino, la vida, la libertad, la luz, si por medio de Jesús llegas al Padre, tu vida cambiará. Vivirás en el amor, sabrás que Jesús está contigo todos los días hasta el fin del mundo. Experimentarás que en lo que Él ha vencido, tú también sales vencedor. Tú eres hijo de Dios, estás lleno del Espíritu Santo (de Dios mismo) y tienes sus dones para que puedas crecer día a día en perfección, en santidad. ¿Te atreves a seguir a Jesús? ¿Te atreves a vivir algo extraordinario?

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Lunes 14 de junio semana XI

*Lunes, 14 de junio*
*Semana XI del tiempo ordinario*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según San Mateo 5, 38-42*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Sabéis que está mandado: «Ojo por ojo, diente por diente».
Pues yo os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñalo dos; a quien te pide, dale; y al que te pide prestado, no lo rehuyas.

*Pistas*: El mensaje de Jesús es profundamente trasformador, incluso revolucionario. Propone un cambio de perspectiva más allá del interés y de que cada uno tenga lo que merece. Jesús propone el perdón, el amor, la compasión, la gratuidad, la solidaridad…. con todos. Con el que la merece y con el que no. Propone vivir las bienaventuranzas y no la revancha o la venganza. Esto podría sonar a un ideal irrealizable si no fuera por dos cosas: Jesús vivió de este modo y los santos son ejemplo de que es posible este estilo de vida con la fuerza del Espíritu Santo que Él prometió y envió.
Imagina un mundo en el que se construya una sociedad basada en el mensaje de Jesús. En el que tú y yo seamos discípulos de Jesús y transformemos las relaciones, la cultura, la política, la economía, el ocio… En el que la compasión, la ayuda, la misericordia, el perdón, la solidaridad fuesen los valores imperantes. Y ahora mira tu vida. Está en tu mano acercarte a Jesús, que lo hace posible. Deja que transforme tu vida y tu corazón con la fuerza de su Espíritu Santo. Que transforme tus actitudes y tu manera de relacionarte.
Un mundo con la justicia de Dios: que es su amor y misericordia, que es Jesús muriendo en la cruz y venciendo al pecado y a la muerte, que es el Espíritu Santo derramando el amor de Dios en los hombres. Jesús te invita a entrar en su Reino y hacerlo realidad en tu vida.
¿Te atreves a dar el paso y vivir lo que dice Jesús? Piensa y reza. Él lo hará posible.
*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Domingo 13 de junio Domingo XI

*Domingo, 13 de junio*
*Domingo XI del tiempo ordinario*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según san Marcos 4, 26-34*
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega.»
Dijo también: «¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas.»
Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

*Pistas*: Jesús predica la llegada del Reino de Dios. Invita a la conversión y a entrar en ese Reino que no hace referencia a una realidad estática, a un reinado político o basado en el poder o la fuerza. El Reino es creer en Jesús y vivir como Él enseña, es acoger el mensaje de salvación que Jesús enseña y regala con el don del Espíritu Santo. Hoy les explica con unas parábolas algunas características del Reino.
Se parece a una semilla que tiene en sí misma la fuerza, la capacidad, el poder para nacer, crecer y dar fruto. La única condición es sembrarla en la tierra y dejar pasar el tiempo. La Palabra de Dios en nuestra vida, si la acogemos, si la metemos en la tierra de nuestro corazón, crecerá y dará fruto. El Reino es un regalo, tiene poder en sí mismo. Es creer en Jesús y acoger el don de su Espíritu. Afortunadamente no depende de nuestras fuerzas y capacidades, y por eso es para todos. El esfuerzo humano, el merecer humano o cualquier intento de conseguir esas cosas por nuestras fuerzas… no sirve de nada. El Reino es un regalo, la fuerza de Dios lo mueve y lo hará brotar, crecer y dar fruto.
Se parece también a una semilla de mostaza. Es la más pequeña, pero se convierte en un arbusto capaz de cobijar a los pájaros. Es el símil de lo pequeño, lo débil, que parece que no va servir. Pero va a crecer y a dar fruto. Va a dar vida y proteger la vida. Y es que el Reino se juega en lo pequeño, en lo cotidiano, en lo humilde. Y ahí es donde la Iglesia siempre acaba respondiendo a las necesidades del mundo: cuidando, protegiendo. Con Cáritas, con la atención a los ancianos, a los marginados, a los que sufren… Pero sólo desde lo pequeño será capaz.
¿Qué significan estas parábolas para tu vida, para tu parroquia o comunidad, para tu trabajo pastoral o tu responsabilidad? Perder la perspectiva de cómo es el Reino y verlo con criterios humanos significa no entender lo que enseñó Jesús. El Reino se abre paso en la Iglesia, en tu vida y en el mundo. ¿Cuál es tu actitud respecto a él?

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Sábado 12 de junio inmaculado corazón de María

*Sábado, 12 de junio*
*Inmaculado Corazón de la Bienaventurada Virgen María*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según san Lucas 2, 41-51*
Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.
A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: -«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»
Él les contestó: -«¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.
Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón.

*Pistas*: María conservaba todo en su corazón. ¡Qué sorprendente imaginar la vida de Jesús! Cómo va Él mismo y los que le rodean descubriendo quién es.
La encarnación es algo veraz. La humanidad de Jesús no es un disfraz. La revelación de Dios ha sucedido en un hombre llamado Jesús, que es el Hijo de Dios, que nació de María Virgen desposada con José y creció en la familia que ellos formaron. En una religión, la judía, en una cultura y situación histórica concretas. …Y en la historia de ese hombre sucede el milagro, el acontecimiento más grande que podíamos soñar y que ha cambiado la misma historia de la humanidad.
Por eso, la actitud que nos presenta este Evangelio es la de María. Si ayer la liturgia nos hacía mirar al Sagrado Corazón de Jesús, hoy nos hace contemplar el Inmaculado Corazón de María. Un corazón en el que se guardaban las cosas de Dios, las que la sorprendían y asombraban. Un corazón en el que el pecado no tenía cabida.
Te invito a que pongas en tu corazón esta pregunta: ¿Quién es Jesús? O este deseo: conocer a Jesús. A veces cuesta entenderle, reconocerlo, descubrir quién es y dónde está. Incluso a veces parece que no está… Pero Jesús no te abandona nunca. Quizás no te dé una respuesta inmediata o rotunda, pero no hay duda de que Él es nuestra familia, es el camino al Padre (a Dios). Y caminará con nosotros.
Este Evangelio te invita a pasar las cosas de la cabeza al corazón. Y, si quieres, a ir guardando ahí, como un tesoro, todo lo que te ayuda a conocer quién es Jesús.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Viernes 11 de junio Sagrado Corazon de Jesús

*Viernes, 11 de junio*
*Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según san Juan 19, 31-37*
En aquel tiempo, los judíos, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.
El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que atravesaron.»

*Pistas*: Hoy, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, leemos este duro relato. Jesús crucificado, muerto ya, es atravesado por la lanza del soldado. En palabras del papa San Juan Pablo II: “El Evangelista habla solamente del golpe con la lanza en el costado, del que salió sangre y agua. El lenguaje de la descripción es casi médico, anatómico. La lanza del soldado hirió ciertamente el corazón, para comprobar si el Condenado ya estaba muerto. Este corazón —este corazón humano— ha dejado de latir. Jesús ha dejado de vivir. Pero, al mismo tiempo, esta apertura anatómica del corazón de Cristo, después de la muerte —a pesar de toda la «crudeza» histórica del texto— nos induce a pensar incluso a nivel de metáfora. El corazón no es sólo un órgano que condiciona la vitalidad biológica del hombre. El corazón es un símbolo. Habla de todo el hombre interior”.
Estamos, pues, ante el corazón abierto de amor. Éste es el símbolo del Evangelio de hoy. Un corazón abierto que simboliza toda la vida de Jesús y que alcanzará un sentido pleno en su resurrección cuando Jesús se convierta en el camino hacia Dios, en el mediador del Amor de Dios, del Espíritu santo.
Un corazón que se abre para que todos puedan entrar. Un corazón del que brota agua y sangre (los padres de la Iglesia hablan de los sacramentos). Un corazón que ha cumplido las promesas de Dios: Jesús es el Mesías prometido, el que revela a Dios. Un corazón al que hay que mirar para encontrar salvación. Es un corazón que fue abierto porque llama e invita.
Hay una jaculatoria que se repite estos días: “Jesús, haz mi corazón semejante al tuyo”. Jesús ¿quién eres? ¿qué quieres decirme? ¿qué caminos abres ante mí? Mírale, rézale, encuéntrate con Él y deja que la fuerza de ese encuentro, la fuerza de su amor, te transforme.
Te envío un enlace a las letanías del Sagrado Corazón por si te apetece rezarlas ( https://drive.google.com/file/d/1jjw-AVF8slcL6mqC2J4uexF0BaA2S3kL/view?usp=sharing )

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Jueves 10 de junio semana X

*Jueves, 10 de junio*
*Semana X del tiempo ordinario*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según San Mateo 5, 20-26*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si no sois mejores que los letrados y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: No matarás, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: todo el que esté peleado con su hermano, será procesado. Y si uno llama a su hermano «imbécil», tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama «renegado», merece la condena del fuego.
Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Procura arreglarte con el que te pone pleito, enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último cuarto.

*Pistas*: Jesús invita a sus discípulos a ser mejores que los que solo viven su fe superficialmente o de apariencias. Ayer leíamos que Jesús va a dar plenitud a la Ley. Estos días veremos cómo. La pregunta que puedes hacerte hoy es ¿te conformas con el mero cumplimiento? ¿te conformas con las apariencias o una vivencia superficial?
Jesús propone un camino de plenitud, por eso lleva a otro nivel el “no matarás”. Se convierte en amarás, perdonarás, no juzgarás. No sólo se trata de no ser malo, no se trata de unos mínimos, sino de parecernos a Él, de ser como Él.
Dejarte llevar por la falta de perdón, por la queja, por el juicio… puede hacer que tu vida termine en la “cárcel”. Sin libertad, una vida gris, sin esperanza…
Jesús te invita a cambiar las cosas, a vivir una fe que nace de la presencia del Espíritu Santo en tu corazón. Te invita a ser libre, a vivir en el amor, a liberarte de comparar tu vida con la de los demás o dejarte encarcelar por el odio. Y te propone cambiar lo que está mal en tu propia vida, perdonar y pedir perdón.
Cuando la religión o la religiosidad se reduce a la exigencia de unos mínimos deja de merecer la pena, deja de tener sentido, porque Dios no puede llamarte a vivir bajo mínimos. Él te llama a su plenitud, te propone un ideal, una vida que realmente merezca la pena.
Por eso, pregúntate si te estás dejando encarcelar, si estás llevando una vida de mínimos. Pon cara a las personas que te parecen insoportables o con las que te tienes que reconciliar y pídele a Dios la fuerza para cambiar lo que está mal en tu vida.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Miércoles 9 de junio semana X

*Miércoles, 9 de junio*
*Semana X del tiempo ordinario*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según San Mateo 5, 17-19*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: No creáis que he venido a abolir la ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el Reino de los Cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los Cielos.

*Pistas*: La ley y los profetas, el Antiguo Testamento, lo que Dios ha revelado a su pueblo para que puedan conocerle y vivir de acuerdo a su voluntad, alcanza su plenitud en Jesús. Y Él no ha venido a romper o destruir lo anterior, sino a llevarlo a plenitud, a mostrar su verdadera profundidad y alcance. Por eso, uno de los criterios para interpretar la Palabra de Dios es hacerlo a la luz de Jesús.
Una fe sin vida, sin normas, sin un modo concreto de actuar, es una hipocresía y un caos. O, dicho de otro modo, la acción del Espíritu Santo y el amor de Dios se realizan en un estilo de vida, porque no todo vale. Por eso Jesús no va contra la Ley, sino contra la hipocresía, la mediocridad y la apariencia. Y también contra el legalismo vacío.
En los próximos días leeremos cómo Jesús explica algunos aspectos de la ley y comprenderemos mejor el Evangelio de hoy.
Al leer el Evangelio mira tu vida y pregúntate si estás entrando en la ley que explica Jesús. Es decir, si estás viviendo como discípulo suyo.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Martes 8 de junio semana X

*Martes, 8 de junio*
*X semana del tiempo ordinario*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según San Mateo 5, 13-16*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Vosotros sois la sal de la tierra.
Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo.
No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.

*Pistas*: Jesús usa dos símbolos para hablar de la identidad de sus discípulos: sal y luz. Y les manda que vivan de acuerdo a aquello que son. Si se esconde, si se desvirtúa ¿para qué servirá? Una fe que no cambia las cosas, que no da sabor, una fe que no ilumina ¿qué será? ¿para qué servirá?
Muchas veces nuestra sociedad propone reducir al ámbito de lo privado la fe y la vivencia religiosa. Propone ser una sal que no sala y una luz que no ilumina. No influir en la vida pública, ni en la política, ni en la cultura, ni en las familias, ni en la educación… ni en nada. Una fe reducida al ámbito de lo privado. ¿Tendrá algo que ver con el mensaje de Jesús?
Vivir la fe como Jesús enseña implica amar. Amar a Dios, amar al prójimo, recibir el Espíritu Santo y sus dones… Y todo esto transforma el corazón de las personas, de tal modo que todo cambia. El modo de relacionarse, las decisiones, las prioridades todo se hace de acuerdo a la nueva identidad que da la fe. Si dices que tienes fe y no eres sal y luz deberías hacerte esta pregunta: ¿qué le está pasando a mi fe?
Eres sal y luz. Lo eres por la presencia del Espíritu Santo en ti, por tu condición de discípulo de Jesús. Pero ¿se refleja en tu vida? ¿y en lo que perciben los demás? ¿qué necesitas, qué puedes hacer para actuar como sal y luz? ¿por qué no aprovechas este Evangelio para pedir hoy a Dios eso que crees que te falta?

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Domingo 6 de junio

*Domingo, 6 de junio*
*Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según san Marcos 14, 12-16. 22-26*
El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?»
Él envió a dos discípulos, diciéndoles: «Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo y, en la casa en que entre, decidle al dueño: «El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?» Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena.»
Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua.
Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo: «Tomad, esto es mi cuerpo.»
Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron.
Y les dijo: «Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios.» Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos.

*Pistas*: Estamos en la Última Cena de Jesús. Aquí se instituye la Eucaristía.
Está reunido el grupo de sus discípulos más cercanos, en la cena Pascual judía, con todo lo que significaba para ellos: la liberación de la esclavitud de Egipto, el cordero que sacrificaron para marcar sus puertas al paso del ángel que exterminó a los primogénitos de Egipto, la alianza, el ser pueblo de Dios. Y, en medio de ese contexto, Jesús hace la Nueva Alianza, que es su vida entregada por amor. Y en el Pan y el Vino promete quedarse: este Pan soy yo, es mi carne; este vino, soy yo, es mi sangre. Ésta es la alianza para siempre (hasta el reino de Dios, hasta el cielo, hasta la eternidad). Es el mayor acto de amor posible, un amor hasta la eternidad, un amor que da la vida.
Fue y es por ti, para que puedas entrar en comunión con Él. Esto es la Eucaristía. Todo el poder salvador de lo que sucedió en Jesús, de su muerte y resurrección. No sólo eso, sino su presencia real y verdadera, su presencia salvadora en el Pan y el Vino.
Cuando parece el final, se abre el comienzo de todo. Jesús no se va, se queda en la Eucaristía. Jesús presente por ti y para ti.
Aprovecha este día para acercarte al sacramento de la Eucaristía y poder adorar a Jesús. Relee el Evangelio y deja que te sumerja en el misterio de amor que es la entrega de Jesús. En el misterio de amor que es la Eucaristía.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*