Domingo 13 de junio Domingo XI

*Domingo, 13 de junio*
*Domingo XI del tiempo ordinario*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según san Marcos 4, 26-34*
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega.»
Dijo también: «¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas.»
Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

*Pistas*: Jesús predica la llegada del Reino de Dios. Invita a la conversión y a entrar en ese Reino que no hace referencia a una realidad estática, a un reinado político o basado en el poder o la fuerza. El Reino es creer en Jesús y vivir como Él enseña, es acoger el mensaje de salvación que Jesús enseña y regala con el don del Espíritu Santo. Hoy les explica con unas parábolas algunas características del Reino.
Se parece a una semilla que tiene en sí misma la fuerza, la capacidad, el poder para nacer, crecer y dar fruto. La única condición es sembrarla en la tierra y dejar pasar el tiempo. La Palabra de Dios en nuestra vida, si la acogemos, si la metemos en la tierra de nuestro corazón, crecerá y dará fruto. El Reino es un regalo, tiene poder en sí mismo. Es creer en Jesús y acoger el don de su Espíritu. Afortunadamente no depende de nuestras fuerzas y capacidades, y por eso es para todos. El esfuerzo humano, el merecer humano o cualquier intento de conseguir esas cosas por nuestras fuerzas… no sirve de nada. El Reino es un regalo, la fuerza de Dios lo mueve y lo hará brotar, crecer y dar fruto.
Se parece también a una semilla de mostaza. Es la más pequeña, pero se convierte en un arbusto capaz de cobijar a los pájaros. Es el símil de lo pequeño, lo débil, que parece que no va servir. Pero va a crecer y a dar fruto. Va a dar vida y proteger la vida. Y es que el Reino se juega en lo pequeño, en lo cotidiano, en lo humilde. Y ahí es donde la Iglesia siempre acaba respondiendo a las necesidades del mundo: cuidando, protegiendo. Con Cáritas, con la atención a los ancianos, a los marginados, a los que sufren… Pero sólo desde lo pequeño será capaz.
¿Qué significan estas parábolas para tu vida, para tu parroquia o comunidad, para tu trabajo pastoral o tu responsabilidad? Perder la perspectiva de cómo es el Reino y verlo con criterios humanos significa no entender lo que enseñó Jesús. El Reino se abre paso en la Iglesia, en tu vida y en el mundo. ¿Cuál es tu actitud respecto a él?

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*