*Lunes, 14 de junio*
*Semana XI del tiempo ordinario*
(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)
*Evangelio según San Mateo 5, 38-42*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Sabéis que está mandado: «Ojo por ojo, diente por diente».
Pues yo os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñalo dos; a quien te pide, dale; y al que te pide prestado, no lo rehuyas.
*Pistas*: El mensaje de Jesús es profundamente trasformador, incluso revolucionario. Propone un cambio de perspectiva más allá del interés y de que cada uno tenga lo que merece. Jesús propone el perdón, el amor, la compasión, la gratuidad, la solidaridad…. con todos. Con el que la merece y con el que no. Propone vivir las bienaventuranzas y no la revancha o la venganza. Esto podría sonar a un ideal irrealizable si no fuera por dos cosas: Jesús vivió de este modo y los santos son ejemplo de que es posible este estilo de vida con la fuerza del Espíritu Santo que Él prometió y envió.
Imagina un mundo en el que se construya una sociedad basada en el mensaje de Jesús. En el que tú y yo seamos discípulos de Jesús y transformemos las relaciones, la cultura, la política, la economía, el ocio… En el que la compasión, la ayuda, la misericordia, el perdón, la solidaridad fuesen los valores imperantes. Y ahora mira tu vida. Está en tu mano acercarte a Jesús, que lo hace posible. Deja que transforme tu vida y tu corazón con la fuerza de su Espíritu Santo. Que transforme tus actitudes y tu manera de relacionarte.
Un mundo con la justicia de Dios: que es su amor y misericordia, que es Jesús muriendo en la cruz y venciendo al pecado y a la muerte, que es el Espíritu Santo derramando el amor de Dios en los hombres. Jesús te invita a entrar en su Reino y hacerlo realidad en tu vida.
¿Te atreves a dar el paso y vivir lo que dice Jesús? Piensa y reza. Él lo hará posible.
*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*