Viernes 4 de junio

*Viernes, 4 de junio*
*IX Semana del tiempo ordinario*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según San Marcos 12, 35-37*
En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: ¿Cómo dicen los letrados que el Mesías es hijo de David? El mismo David, movido por el Espíritu Santo, dice: «Dijo el Señor a mi Señor: siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies».
Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo? La gente, que era mucha, disfrutaba escuchándolo.

*Pistas*: Justo antes en Mc 11,23-12,34 el Evangelio nos cuenta cómo la autoridad de Jesús y su actuación es puesta en duda y molesta a los líderes religiosos y políticos judíos: sanedrín, sacerdotes, fariseos, escribas, el grupo de los saduceos… Intentan desacreditar a Jesús y ponerlo en evidencia. Intentan pillarlo y deshacerse de Él. Muchos de ellos utilizaban la religión y la Palabra de Dios para conseguir sus fines, y Jesús hacía peligrar su bienestar. No les importa la verdad, ni les importa Jesús. Sólo su posición y su ideología. Por un lado, sus intereses les tienen atrapados. Por otro, no son capaces de dejar que Jesús rompa sus esquemas.
Jesús les devuelve la moneda. Los letrados o escribas saben mucho, pero Él quiere mostrar que no entienden. No se atreven a dejar que su persona y su palabra les descoloque, les interpele, les remueva, les haga conocer la verdad.
¿De dónde vendrá el Mesías? Jesús siembra dudas sobre la imagen política de un rey terrenal. San Pablo responderá que según la carne es hijo de David (el rey de la promesa mesiánica), pero Hijo de Dios con poder por el Espíritu Santo (cf. Rm 1,3-4). En realidad, hace falta un paso en la fe para no caer en la ideología, para no convertir la Palabra de Dios en un instrumento al servicio de intereses ajenos a ella. Para que la Biblia y el mismo Evangelio, la religión, la fe, no se conviertan en algo falso, interesado, incomprensible o superficial el único camino es encontrarse y conocer a Jesús. Dejarse sorprender por Él.
Éste camino Jesús te lo propone a ti: encontrarte con Él y dejarte sorprender. Se romperán algunos esquemas, pero al final le conocerás, tendrás a Dios en tu vida y ésta cambiará.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Jueves 3 de junio

*Jueves, 3 de junio*
*Santos Carlos Luanga y compañeros mártires*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según San Marcos 12, 28b-34*
En aquel tiempo, un letrado se acercó a Jesús y le preguntó: ¿Qué mandamiento es el primero de todos? Respondió Jesús: El primero es: «Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser». El segundo es éste: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». No hay mandamiento mayor que éstos.
El letrado replicó: Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios.
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: No estás lejos del Reino de Dios. Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

*Pistas*: Amar. Hoy es una palabra tan desgastada… Se llama amor a tantas cosas que en el fondo son interés, egoísmo, deseo… Tantas veces se pronuncia de forma vacía o mentirosa. Pero Jesús cuando habla de amar, es con mayúsculas. Él ama al Padre de modo perfecto, está lleno del Espíritu Santo, que es el Amor de Dios y ama a los hombres hasta el extremo de entregar su propia vida, libremente, por todos, por los buenos y los malos, por los que le aman y los que no.
Y enseña que sólo viviendo en el amor se puede ser feliz y se puede construir el Reino de Dios.
Este Evangelio no necesita una gran explicación, es más bien para vivirlo. Dios te ama, lo ha demostrado enviando a su Hijo. Jesús, te amó entregándose y resucitado sigue mostrándote su amor cada día. El Espíritu Santo habita en ti y quiere hacerte experimentar el amor de Dios, llenándote de sus dones, de su vida, de su plenitud… Y tú, ¿estás dispuesto a amar? Ese es el mandamiento, es lo que Dios te pide, que ames.
Es verdad que tiene un componente de emoción y sentimiento, pero tiene otro de elección, decisión, de voluntad, incluso racional. Yo elijo el amor frente a la indiferencia, la fe en Dios frente a la increencia o el agnosticismo. El amor al prójimo frente a la indiferencia, el odio, la envidia, el orgullo… El amor con todo lo que uno es, es el único camino para sanar este mundo nuestro, es el único camino para llevar una existencia plena.
Ahora te invito a que te olvides de todo lo que te he escrito y leas el Evangelio. Eres tú el que le pregunta a Jesús: ¿qué mandamiento es el principal? Y escucha su respuesta te la dice a ti, es para tu vida… ¿Crees que Jesús tiene razón? Entonces el Reino de Dios está cerca de ti, lo has comprendido…

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Miércoles 2 de junio

*Miércoles, 2 de junio*
*Semana IX del tiempo ordinario*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según San Marcos 12, 18-27*
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús saduceos, de los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron: Maestro, Moisés nos dejó escrito: «Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano». Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer.
Cuando llegue la resurrección y vuelvan a la vida, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella.
Jesús les respondió: Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios. Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo.
Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: «Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob»? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados.

*Pistas*: En tiempo de Jesús los saduceos eran un sector aristocrático (ricos y acomodados) y sacerdotal del judaísmo, más conservadores en el terreno religioso que los fariseos. Rechazaban la Torah (la ley) oral y las creencias, relativamente recientes, sobre la resurrección y la inmortalidad.
Pensando así os podéis imaginar cómo vivían: el dinero, el poder, la posición social… ocupaban un lugar muy importante en su vida porque no creían que hubiese nada después. Y consideraban que Dios bendice en esta vida y que la prosperidad y disfrutar son signo de la bendición de Dios.
Jesús les dice que no entienden la Escritura ni el poder de Dios. Ellos retan a Jesús. Y Él no les responde con un argumento filosófico o con una complicada reflexión. Sino, como buen judío, leyendo la Escritura, mirando a la revelación de Dios: “El Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob” (Ex 3,6). Es un Dios de vivos.
Esta afirmación de Jesús sobre la resurrección y la vida eterna alcanza su pleno sentido cuando Él mismo es resucitado venciendo a la muerte. Este acontecimiento es el que nos hace repetir: “No es Dios de muertos, sino de vivos”. También aquí y ahora, en tu situación personal es el Dios que da vida, que libera, que salva, que sana. Y su salvación, la vida que Dios da, el Espíritu Santo que habita en ti, es algo tan grande, tan profundo, tan verdadero que se abre a la eternidad con Dios.
Frente a una idea infantil de la resurrección como simple revivir un muerto para un mundo igual que este, el cielo de los dibujos animados, o la reducción de todo a la materia, los cristianos miramos a Jesús que fue delante, que nos abrió el cielo y nos hará partícipes de su resurrección en plenitud.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

Evangelio según San Marcos 14,12-16.22-26. 
El primer día de la fiesta de los panes Acimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, los discípulos dijeron a Jesús: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la comida pascual?».
El envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: «Vayan a la ciudad; allí se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo, y díganle al dueño de la casa donde entre: El Maestro dice: ‘¿Dónde está mi sala, en la que voy a comer el cordero pascual con mis discípulos?’.
El les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones y ya dispuesta; prepárennos allí lo necesario».
Los discípulos partieron y, al llegar a la ciudad, encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua.
Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Tomen, esto es mi Cuerpo».
Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, y todos bebieron de ella.
Y les dijo: «Esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos.
Les aseguro que no beberé más del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios».
Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos.

Martes 1 de junio

*Martes, 1 de junio*
*San Justino, mártir*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según San Marcos 12, 13-17*
En aquel tiempo, mandaron a Jesús unos fariseos y partidarios de Herodes, para cazarlo con una pregunta. Se acercaron y le dijeron: Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa de nadie; porque no te fijas en apariencias, sino que enseñas el camino de Dios sinceramente. ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?
Jesús, viendo su hipocresía, les replicó: ¿Por qué intentáis cogerme? Traedme un denario, que lo vea. Se lo trajeron. Y él les preguntó: ¿De quién es esta cara y esta inscripción? Le contestaron: Del César. Les replicó: Lo que es del César pagádselo al César, y lo que es de Dios a Dios. Se quedaron admirados.

*Pistas*: Jesús se enfrenta a las dobles intenciones y a la hipocresía. Quieren crear conflicto entre Él y los romanos. Buscan tener de qué acusarle para librarse de Él.
Pero utilizan algo cierto: Jesús es sincero, no se fija en las apariencias y enseña el camino de Dios. Y buscan tenderle una trampa. En el fondo se desvelan a sí mismos, no les importa la verdad, ni saber quién es Jesús… sólo su propio interés. Y utilizan los recursos que tienen a su alcance para lograrlo. Son esclavos de la mentira en la que viven, del poder, los intereses, las influencias…
Jesús es libre. Intenta hacerles pensar: ¿qué importa verdaderamente? Dad a Dios lo que es de Dios. Ellos se quedaron admirados por su habilidad, por su forma de pensar, porque no conseguían pillarle. Pero la mayoría no reaccionarán. La admiración no dará paso a cuestionarse ni a plantearse creer en Jesús.
Muchas veces se interpreta la frase: “Lo que es del César pagádselo al César, y lo que es de Dios a Dios”, como la separación entre las cosas mundanas y la fe. Esto, bien entendido, es cierto. Pero Jesús avisa a sus discípulos que la fe tiene que abarcar todos los aspectos de la vida. De nada sirve decir que se tiene mucha fe o rezar mucho, si en las decisiones esa fe no influye, si se cometen injusticias o se colabora con un sistema injusto. Jesús invita a vivir en la verdad y dejarse de dobles juegos. La verdad en la intención de los actos, la verdad en las decisiones, principios y actitudes. Ahora deja que te hable a ti este Evangelio y que ilumine tu vida.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*