Domingo, 13 de diciembre
Semana III de adviento
(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Llévalo a tu vida)
Isaías 61, 1-2a. 10-11.
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos y a los prisioneros, la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor.
Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novio que se pone la corona, o novia que se adorna con sus joyas.
Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos, ante todos los pueblos.
Pistas: El profeta Isaías anuncia una buena noticia. Es un mensaje de salvación: se vendarán los corazones desgarrados, los cautivos serán amnistiados, los prisioneros, libres. El año de gracia del Señor, significa que las deudas con Dios quedan saldadas, que Dios viene a perdonar.
¿Cómo no desbordar de gozo ante estas ideas? Dios saca de la pobreza al hombre y le da un nuevo vestido para una nueva vida (como el novio y la novia tendrán). Y brotará la justicia del Señor (su salvación) y el hombre alabará a Dios (los himnos). Alabar es celebrar, festejar, reconocer a Dios.
El que hizo realidad estas promesas de un modo que ni el mismo Isaías podía imaginar fue Jesús. Pero ésta no es una historia del pasado. Es para ahora, para ti. Si tu corazón está desgarrado, si te sientes cautivo, si tus pecados te tienen lejos de Dios, hay una buena noticia para ti: Él viene a salvar, una vez más. Llama a la puerta de tu corazón. Y este adviento te invita a despertar, a convertirte, a llenarte de esperanza, a alegrarte porque viene a salvarte.
Y a la Iglesia la invita también a continuar la obra de Jesús, a señalarle como hizo el profeta Isaías, como hizo después Juan, como el único que puede salvar. La Iglesia está llamada a anunciar que viene el que salva, el que sana, el que libera, el que de nueva vida, el que trae justicia y motivos para alabar a Dios.
Tienes una oportunidad preciosa para llenar tu vida de esperanza y alegría, y contagiarla a tantos que la han perdido. Acércate a Jesús. Él salva.
Relee la lectura, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.