Archivo de la categoría: Lectio divina

Domingo 6 de enero

Domingo, 6 de enero
Epifanía del Señor, solemnidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 2, 1-12.
Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos Magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos pontífices y a los letrados del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el Profeta: «Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel.»
Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos, para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño, y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

Pistas: Qué bonito caer en la cuenta de lo que hemos celebrado durante toda la Navidad: Dios ha querido manifestarse (eso significa epifanía), ha querido mostrarse, darse a conocer a todos los hombres. La luz ha venido al mundo. El rey esperado por los judíos, el Mesías ha nacido.
Y este Evangelio parece el mundo al revés: unos extranjeros siguiendo una estrella buscan al rey que ha nacido para adorarle y darle sus regalos. Y el pueblo ni se entera de la promesa (sólo unos pastores, leíamos hace unos días). Herodes y tantos otros quieren quitarlo de en medio para que nada cambie ¿Dónde estaban los poderosos? ¿dónde estaban las personas influyentes? ¿dónde las autoridades religiosas y políticas de la época? Sólo unos extranjeros, siguiendo una estrella, lo buscan y al final lo encuentran. Sólo unos pastores que velaban de noche fueron a adorarle. Todo fue silencioso, sin estridencias.
Muy probablemente aquellos hombres de Oriente eran astrónomos. Desde su punto de observación, situado al Oriente con respecto a Palestina, tal vez en Mesopotamia, habían notado la aparición de un nuevo astro y habían interpretado este fenómeno celestial como anuncio del nacimiento de un rey. Precisamente, según las Sagradas Escrituras, del rey de los judíos.
Puedes fijarte en algunos detalles que te ayudarán a rezar ¿Qué simboliza la estrella? Es la búsqueda de aquellos hombres, que siguen los signos que ven. ¿Qué pensarían de ellos cuando se ponen en camino a buscar al rey por una estrella? ¿qué buscarían? ¿cuáles serían sus motivaciones?… Y tú ¿buscas?
Encuentran a Herodes, con la Palabra de Dios los guía. Él no se entera, pero ellos sí. Aparece nuevamente la estrella y llegan al Niño. La verdadera luz. Puedes pensar también en tu vida de fe ¿Tienes encendida la luz de Jesús en tu corazón? En tu parroquia o comunidad ¿brilla lo suficiente para que otros encuentren el camino para llegar a Jesús?
Cuando lo encuentran, le adoran. Se postran ante él, reconocen su grandeza y le dan sus regalos. Le ofrecen lo que tienen. Qué bonito descubrir que adorar es admirar, contemplar, arrodillarse y reconocer la propia pequeñez; pero a la vez descubrir el profundo amor y el gran regalo que es el Dios-con-nosotros, y amar. Adorar y amar.
“Se llenaron de alegría”. “Volvieron por otro camino”. Todo cambia cuando Jesús aparece ¿quieres acercarte a Él? Ora una vez más con la Palabra de Dios y deja que toque tu corazón en este día.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Sábado 5 de enero

Sábado, 5 de enero
II semana de Navidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 1, 43-51
En aquel tiempo, determinó Jesús salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice: «Sígueme.»
Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encuentra a Natanael y le dice: «Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.» Natanael le replicó: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?» Felipe le contestó: «Ven y verás.»
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.» Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?»
Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.»
Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»
Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.»
Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

Pistas: “Sígueme”, Jesús llama. Da igual que estés en el camino o te hayas apartado a un lado. Jesús te ve y te llama.
“Ven y verás”. Es el que esperábamos, es el Mesías. Los que conocen a Jesús invitan a otros a estar con Él: «Ven y verás». Los prejuicios dificultan el encuentro con Jesús, pero la invitación se repite: «Ven y verás».
“¿De qué me conoces?”. Jesús conoce lo más íntimo de tu ser y te ama incondicionalmente. Lo que no has contado a nadie (¿qué estaría haciendo Natanael –Bartolomé- debajo de la higuera?). Lo que ni siquiera tú entiendes. Él te conoce.
Y Jesús te llama a ti, te invita a estar con Él y a ser su discípulo. Es asombroso lo que promete. Y es para ti. “Has de ver cosas mayores”.
Jesús es el hombre en quien se cumplen las promesas de Dios, como estamos celebrando en este tiempo de Navidad. Es el Hijo de Dios hecho hombre y lleno de Espíritu Santo. Tiene poder para hacer todo nuevo en tu vida y en el mundo. Te mostrará la verdad, te dará esperanza, fuerzas para cambiar, vida plena…
Deja que resuene en ti la Palabra de Dios de este día y respóndele. Escoge una frase que llame la atención y reza con ella. Acércate a Jesús, porque Él ya está cerca, es el Dios-con-nosotros. “Ven y verás”.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Manuel

Viernes 4 de enero

Viernes 4 de enero
II semana de Navidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 1, 35-42
En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Éste es el Cordero de Dios.»
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?» Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?». Él les dijo: «Venid y lo veréis.»
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde.
Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).» Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tu eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).»

Pistas: Este Evangelio es como un resumen de la Navidad: “Hemos encontrado al Mesías”. Ahí está lo que la humanidad esperaba.
Juan le señala: es “el Cordero de Dios”, el Esperado, el Prometido. Después descubrirán lo que el evangelista San Juan escribió unas líneas más arriba, que Jesús es mucho más que un hombre: es la Palabra, el Hijo, que se hace hombre.
Y Jesús no les da un discurso o una catequesis a aquellos que le siguen. Simplemente les invita a vivir, a compartir su vida: “Venid y lo veréis”.
Recuerda todo lo que estos días de Navidad nos ha presentado la liturgia: luz, vida, alegría, esperanza, Jesús es Dios con nosotros. Pero no te limites a vivir de oídas. Sigue a Jesús y descubrirás que hay otro modo de vivir.
Jesús te invita, te llama, te mira (como a Pedro). ¿Te atreves a seguir a Jesús? “Ven y verás”.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 3 de enero

Jueves, 3 de enero
Santísimo Nombre de Jesús

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 1, 29-34
Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo dije: «Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel.»
Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él.
Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: «Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo.» Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»

Pistas: ¿Quién es Jesús? Es el que quita el pecado del mundo, en Él hay salvación. Jesús vencerá al pecado, al mal y a la muerte. Como nos recuerdan estos días, nada volverá a ser igual después de Él. Es el que existe desde antes. Es la Palabra que existe desde siempre y que en Jesús se encarna, se hace hombre –lo leíamos el día de Navidad-. Es el Mesías que el Antiguo Testamento anunció y Juan el Bautista señala. Es el que está lleno de Espíritu Santo y bautizará con Espíritu Santo. Es el Hijo de Dios.
Hoy celebramos la fiesta del Santísimo Nombre de Jesús. Es el nombre que le pusieron, como le había dicho el ángel a María, porque salvará al pueblo de sus pecados. Y Jesús dice que en su nombre hay poder, que lo que pidamos en su nombre Dios nos lo dará.
Es Navidad, tiempo de acercarse a Jesús. ¿Quién es Jesús? En su nombre hay poder. Acércate a Él y adórale, alábale, pídele… En Él hay salvación.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 2 de enero

Miércoles, 2 de enero
Santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 1, 19-28
Éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?» El confesó sin reservas: «Yo no soy el Mesías.»
Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?»
Él dijo: «No lo soy.»
«¿Eres tú el Profeta??»
Respondió: «No.»
Y le dijeron: «¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?»
Él contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: «Allanad el camino del Señor», como dijo el profeta Isaías.»
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?»
Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.» Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

Pistas: Juan, en el prólogo de su Evangelio, quiere responder a la pregunta ¿quién es Jesús? El lunes leíamos los versículos 1-18 con una profunda carga teológica: Jesús, la Palabra hecha carne, la luz, el que hace hijos de Dios, el que da la gracia, el esperado, aquel de quien Juan Bautista había dado testimonio.
Hoy continuamos con Juan el Bautista, que afirma que su misión es preparar el camino del Señor. Y parece que regresamos al adviento. Volvemos atrás para tener más perspectiva: ¿Quién es Jesús? Es el que está en medio de nosotros pero no lo conocéis, el que tiene poder, el que es digno…
Te has ido preparando para saber quién es Jesús y para reconocerlo. Así que, si te lo sugiere el Evangelio, acércate al misterio de Jesús y adórale, dale gracias, pide conocerle… ¿Quién es Jesús? ¿Quién eres, Jesús?
Hoy es la Iglesia la que nos dice quién es Jesús. También puede servirte esta lectura para pensar cómo es tu vida cristiana. O, si tienes responsabilidad en una comunidad o parroquia, preguntarte: ¿qué preocupación hay en ella para señalar al que está en medio de los que buscan pero no le conocen? A los cristianos y a la Iglesia también nos preguntan: ¿qué decís de vosotros mismos? Y, personalmente ¿qué haces tú? ¿señalas a Jesús con tus palabras y con tu vida? Y tu comunidad o parroquia ¿qué hace? Jesús está en medio de ellos y no le conocen. No conocen a la razón de su existencia, a la luz de su vida, al que salva y da plenitud.
Es tiempo para acercarse a la luz de Jesús, llenarse de su presencia y poder decirle al mundo dónde está lo que buscan y necesitan.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 1 de enero

Martes, 1 de enero de 2019
Solemnidad de Santa María Madre de Dios

¡Feliz año!
“El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor; el Señor se fije en ti y te conceda la paz”. (Primera lectura misa de año nuevo)

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 2, 16-21
En aquel tiempo los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, les contaron lo que les habían dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.
Al cumplirse los ocho días tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

Pistas: El primer día del año la Iglesia nos invita a mirar el acontecimiento tan sorprendente que se da en María, que podemos llamarla: “Madre de Dios”. Jesús es verdaderamente el Hijo de Dios hecho hombre. Así que como los ángeles a los pastores del Evangelio, la Iglesia hoy te anuncia quién es Jesús y te invita a acercarte a Él y conocerle. Mira a la Virgen Madre, a José y al Niño Jesús, porque salvará al pueblo. Hoy todo nos invita a adentrarnos en el misterio de Cristo.
También puede ser buen día para dar gloria y alabar a Dios por las maravillas que hace en la historia, por las maravillas que hace en tu vida, por venir a salvarnos y estar a nuestro lado…
Hoy miramos hacia atrás, al año terminado, con sus luces y sus sombras, con sus logros y sus fracasos. Pero la Palabra de Dios te invita a acercarte a Jesús, a glorificar y alabar a Dios porque es verdad: Jesús salva. Y al mirar hacia Él, pon tus propósitos y deseos para este año, pídele que te guíe, que te bendiga.
Como a José y a María, Dios también a nosotros nos quiere guiar. Si escuchamos su voz, si descubrimos sus signos, si obedecemos como ellos y guardamos en el corazón lo que vamos aprendiendo… entonces podremos recibir a Jesús, podremos tener su salvación. Bendito y feliz año 2019. Ora con este Evangelio y acércate a Jesús. Él salva.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración

Lunes 31 de diciembre

Lunes, 31 de diciembre.
Día VII dentro del a octava de Navidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 1, 1-18
En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios.
Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre.
Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre.
Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y grita diciendo:
«Éste es de quien dije: «El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.»» Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Pistas: El día de Navidad leíamos este texto en el que Juan intenta ayudarnos a descubrir quién es Jesús. Y en este último día del año la liturgia nos lo vuelve a ofrecer. Probablemente hoy será un día lleno de muchas cosas que hacer, encuentros con personas queridas y a las que tal vez hace tiempo que no ves. Pero qué bonito será también sacar un momento para volver a asomarte al misterio de Jesús y orar.
Nació un niño en Belén hace algo más de dos mil años. El Evangelio te dice hoy que ese Niño es la Palabra hecha carne, es el Hijo de Dios hecho hombre.
Con cada una de las ideas que aparece se podría rezar mucho tiempo y desde muchas perspectivas. Jesús es la Palabra… Piensa el alcance de esto, todo lo que haces, sientes, vives, tiene sentido para ti porque puedes pensarlo en palabras. Si quieres comunicarlo, necesitas palabras (o su equivalente). Y que Jesús sea la Palabra hecha carne ¿qué significa?
Es la luz. Piensa en un lugar oscuro en el que enciendes una luz. O si tienes miedo y se enciende una luz… Cómo todo se clarifica.
Es el que da la gracia y la verdad. El que ha visto a Dios. Aquel a quien esperaban los judíos y de quien da testimonio Juan Bautista. Es el que te hace hijo de Dios.
Te invito a que releas el Evangelio y te quedes con aquella idea o ideas que te hagan pensar y te impacten. Reza con eso, pide, contempla, adora… Y la luz de Jesús se encenderá en tu corazón.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración

Domingo 30 de diciembre

Domingo 30 de diciembre
Fiesta de la Sagrada Familia: Jesús, María y José

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 2, 41-52
Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.
Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.
Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.
A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:
—«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.» Él les contestó:
—«¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.
Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad.
Su madre conservaba todo esto en su corazón.
Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.

Pistas: Sabemos muy pocas cosas de la infancia de Jesús, pero la escena que nos cuenta el Evangelio de hoy es relevante. Nos presenta a José y María buscándole.
Jesús crece en una familia. Y la Iglesia nos la presenta como modelo. Una familia como las nuestras, con sus luchas, sus dificultades, sus sobresaltos… Pero una familia en la que está Jesús.
Es muy bonito caer en la cuenta de que José y María tienen que ir descubriendo quién es Jesús. Y cómo Jesús se desarrolla y aprende en esa familia. Ésta es una de las claves del Evangelio de hoy: hacernos descubrir que Jesús creció, aprendió, vivió bajo la autoridad de José y María, y fue siendo consciente de su propia identidad. El Hijo de Dios hecho hombre, verdadero hombre, con todas las consecuencias.
Puedes leer el Evangelio pensando qué puedes aprender para tu vida, para tu familia ¿Cuáles son las actitudes de cada uno? Jesús vive en esa familia y en ella aprende. María y José también tienen que aprender que Jesús tiene una misión. Y al final será Jesús el que les abra a ellos un camino nuevo. Lo mismo que hará para ti y tu familia.
Por eso, confía tu familia a Jesús. Reza por ella. Aunque haya dificultades, Jesús no la abandonará.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Sábado 29 de diciembre

Sábado 29 de diciembre
Santo Tomás Becket, obispo y mártir

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 2, 22-35
Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.»
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis oídos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.» Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.
Simeón los bendijo, diciendo a María su madre: «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»

Pistas: Lucas insiste en que en Jesús se cumplen las promesas del Antiguo Testamento. María y José cumplieron la ley judía, porque como dice San Pablo, “cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo Ley para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiesen el ser hijos de Dios” (Gal 4,4-5). Jesús es verdadero hombre, en una historia y situación concretas.
Simeón es reflejo de la esperanza que no defrauda. El Espíritu Santo se lo había revelado y él, de avanzada edad, seguía esperando el cumplimiento de la promesa. Entonces, cuando ve a Jesús descubre que es el Salvador: «Luz para alumbrar a las naciones”.
La Navidad nos hace recordar, junto con la esperanza cumplida en Jesús, quién es Él. Y nos invita a asomarnos al misterio de Dios. También nos advierte que no va a ser un camino fácil. Jesús será una bandera discutida, una espada traspasará el alma a la Virgen, y los suyos, como decía San Juan el día de Navidad, no le acogen.
Hoy pueden servirte para rezar algunas de las ideas anteriores: Jesús es verdadero hombre, Dios se hace hombre con todas las consecuencias. La esperanza del anciano Simeón le lleva a ser capaz de reconocer a Jesús. La presencia del Espíritu Santo posibilita conocer a Jesús. El camino del Salvador no es fácil pero trae la luz y la salvación para todos.
Como le ocurrió a Simeón, nuestra esperanza se sigue cumpliendo hoy también en Jesús. Y no te defraudará.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 27 de diciembre

Jueves 27 de diciembre
San Juan Apóstol y evangelista

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 20, 2-8
El primer día de la semana, María Magdalena echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: -«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró.
Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

Pistas: Hoy celebramos la fiesta de San Juan Evangelista. Siempre se ha identificado al otro discípulo al que Jesús tanto quería con San Juan. María Magdalena les cuenta a los discípulos que el sepulcro está vacío. Y ellos corren a ver qué ha sucedido. El signo que les hace creer es precisamente que Cristo no está en el sepulcro.
El discípulo joven simboliza el acercamiento al misterio de la muerte y resurrección de Jesús. De lo que se trata en estos días de Navidad es de acercarnos a Cristo y comprender quién es, de dejarnos asombrar por él, de descubrirlo. Y, con ello, orar, agradecer, adorar.
Juan llega, ve el sepulcro vacío y entonces cree. Se asoma al misterio y su fe se despierta.
Puedes pensar en el camino que recorrió Jesús hasta su resurrección. Hace dos días lo encontrábamos envuelto en pañales en un pesebre. Pero hoy ya nos encontramos las vendas por el suelo, el sudario enrollado y el sepulcro vacío.
Es Jesús, verdadero hombre y verdadero Dios. El que nace de María por obra del Espíritu Santo y resucita del sepulcro con el poder del Espíritu Santo.
Contempla hoy el misterio de Jesús ¿Quién es? Como hombre, nació y murió. Pero la muerte no pudo con Él. Es el que resucitó y vive para siempre.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.