Archivo de la categoría: Lectio divina

Miércoles 17 de julio

Miércoles 17 de julio
XV semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 11, 25-27
En aquel tiempo, Jesús exclamó: Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor.
Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Pistas: Después de las duras palabras de ayer en las que Jesús recrimina su falta de fe a las ciudades en las que realizó milagros da una clave para ser capaces de acoger su mensaje: ser sencillos. Ayer decía ¿pretendéis alcanzar el cielo? No podréis ser sabios y entendidos si los prejuicios y el orgullo se convierten en obstáculos. Porque esto es un regalo y, o se acepta con sencillez, o no se puede conseguir sólo por las propias fuerzas. Y, por eso, sólo en el encuentro personal, en la escucha de la Palabra, en la vida cotidiana como discípulo de Jesús se puede recibir.
Sólo Jesús es el camino. A Él le ha entregado todo el Padre. Y, por eso, lo que haces cada día al rezar es entrar en ese camino de relación que te abre el acceso a la vida divina, a la salvación, a la Gracia de Dios.
Así que sigue profundizando en el encuentro con Jesús, día a día, como se hace con una amistad. Es un regalo de Dios que ha querido compartir contigo todo a través de Jesús. Piensa en los aspectos de tu vida que Dios te está pidiendo que entregues para ser más sencillo. Y dale gracias por este regalo, alaba a Dios, entra en su presencia reconociendo su grandeza, su amor, su bondad…

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Martes 16 de julio

Martes 16 de julio
Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 11, 20-24
En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho casi todos sus milagros, porque no se habían convertido: ¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza. Os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras.
Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al Abismo. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy. Os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti.

Pistas: Jesús critica la dureza de corazón de ciudades en las que ha estado predicando y haciendo milagros, y las compara con ciudades paganas, que son tenidas por pecadoras.
Un refrán español dice: “No hay peor ciego que el que no quiere ver”. Así les sucede a estos hombres, y tal vez a muchos hoy en día. Jesús ha hecho mil cosas para que le conozcan pero no quieren. Los discípulos de Jesús hoy siguen mostrando (en medio de la debilidad y de los pecados de muchos) la salvación que se encuentra en Jesús. Pero muchos están encerrados en su orgullo, en su “sabiduría». A veces con ideologías o justificaciones para llevar un determinado estilo de vida. Creen que pueden “escalar el cielo”, y en realidad son tantas las promesas de verdad, de libertad o de felicidad, que producen todo lo contrario.
Pero, cuando la vida te da insatisfacciones, sufrimientos… es cuando muchos se replantean qué es lo verdaderamente importante. Nunca es tarde, pero qué bonito descubrir y disfrutar ya, desde hoy, que sólo Jesús salva. Cerrar el corazón a su mensaje es perder la oportunidad de acercarse a la verdadera vida, a la que da plenitud, y quedarse anclado en lo fugaz. Es condenarse a la destrucción.
Por eso, este Evangelio es una invitación a abrir los ojos y preguntarte ¿piensas escalar al cielo? ¿con qué fuerzas? ¿te atreves a abrir el corazón a Dios y dejar que te dé una nueva mirada sobre la realidad para poder descubrir su acción?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Lunes 15 de julio

Lunes, 15 de julio
San Buenaventura, obispo y doctor de la Iglesia

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 10, 34-11, 1
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz: no he venido a sembrar paz, sino espadas. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.
El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.
Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

Pistas: “No he venido a sembrar paz, sino espadas” ¡Qué extraño resulta que Jesús haya dicho esto! Pero es que la paz de Jesús no es la que nace del triunfo de los intereses de algún grupo, ni de mentiras compartidas. Jesús luchó contra la hipocresía, la mediocridad, la mentira. Y los discípulos de Jesús estamos llamados a hacer lo mismo. Anunciar la verdad, vivir en la verdad. Y esto, a veces, puede enfadar a algunas personas o grupos.
Continúa Jesús diciendo que ni siquiera la familia puede ocupar el lugar de Dios en nuestra vida. Ojo, no dice que no haya que amar. Todo lo contrario, dice que si le amamos a Él por encima de todo, le encontraremos en plenitud. Lo que te pregunta hoy Jesús es qué orden de prioridades tienes en tu vida, porque el peligro es que cuando algo o alguien (aunque sea bueno) ocupa el lugar de Dios en nuestra vida se convierte en un ídolo. Si sigues a Jesús, te llenarás del Espíritu Santo y el mismo amor de Dios llenará y fortalecerá tu corazón.
La cruz. ¿Cuántas veces nos rebelamos contra ella? Nos instalamos en la queja y desconfianza hacia Dios. Hay que luchar contra el mal y el sufrimiento en la propia vida y en la de los demás. Pero aceptar la cruz significa confiar en Dios en medio de cualquier circunstancia, sabiendo que lo que nos puede robar la felicidad son nuestros propios pecados. Puede que estés atravesando una cruz tremendamente dura y difícil. Mira a Jesús, confía en Dios. La Cruz de Jesús se convirtió en instrumento de salvación y a ti te ayudará también.
Encontrar la vida se refiere a vivir para uno mismo. Perder la vida por Jesús es entregarse como lo hizo Él. Lo primero promete la felicidad pero no la da. Lo segundo es un camino muchas veces duro, pero lleno de paz, de alegría, de esperanza y que transforma el mundo. Lo primero te dejará encerrado en ti mismo, perder la vida te hará vivir más plena y auténticamente.
Ir en el nombre de Jesús. Esto va en la línea del mandamiento del amor al prójimo. La medida que uses, la usarán contigo. Y es también una promesa. Jesús garantiza su presencia en los que van en su nombre.
Reflexiona sobre el aspecto que más te toque el corazón y seguro que ahí encontrarás qué te quiere decir Jesús.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Domingo 14 de julio

Domingo 14 de julio
XV domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 10, 25-37
En aquel tiempo, se presentó un maestro de la Ley y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?». Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?».
Él contestó: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo.» Él le dijo: «Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida.»
Pero el maestro de la Ley, queriendo justificarse. preguntó a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?».
Jesús dijo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayo en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo.
Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo: «Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta.» ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?». Él contestó: «El que practicó la misericordia con él.»
Jesús le dijo: «Anda, haz tú lo mismo.»

Pistas: En un encuentro de evangelización al que asistí había curas, monjas, catequistas, responsables de movimientos… mucha gente preocupada por evangelizar. Uno de los ponentes se disfrazó de mendigo y algunos le echaron unas monedas, otros se apartaban de él, pero nadie se preocupó de qué le pasaba. Ésa fue la primera lección de su ponencia y en esencia ése es el mensaje del Evangelio de hoy. Sin amor, todo es mentira.
¿Qué hay que hacer para llegar al cielo, para alcanzar la vida eterna? Ama a Dios y ama al prójimo. Ama de verdad, implícate. El samaritano sintió, se compadeció, lo curó, lo llevó en su cabalgadura. Gastó su tiempo y su dinero. No es un amor teórico, es un amor real, que actúa, que implica el tiempo y los propios recursos.
“Anda y haz tú lo mismo”. Jesús fue delante enseñándonos que es posible, nos dio su Espíritu Santo que nos regala un corazón como el suyo y la fuerza para vivir del mismo modo que Él.
Mira tu vida y piensa ¿a quién te pareces? ¿a los que dieron un rodeo, a los que iban a lo suyo o al que se implicó? Sólo uno marcó la diferencia.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida

Sábado 13 de julio

Sábado 13 de julio
San Enrique

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 10, 24-33
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados! No les tengáis miedo, porque nada hay cubierto, que no llegue a descubrirse; nada hay escondido, que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche, decidlo en pleno día, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.

Pistas: ¡Ojalá fuésemos como Jesús y viviésemos como discípulos suyos! Pero eso implica que vamos a provocar en las personas las mismas reacciones que Él causó. Unos serán capaces de descubrir a Dios, pero otros se rebelarán, criticarán, conspirarán, lucharán contra su acción en el mundo.
Jesús nos deja un mensaje de esperanza en el Evangelio de hoy: no tengas miedo a las dificultades por vivir la fe y ser testigo de ella. La verdad siempre resplandece. No tengas miedo a anunciar lo que Jesús te dice en lo escondido (en la intimidad de la oración), porque el Padre cuida de ti. Jesús te promete que Dios es providente, que no te abandona, que te cuida y protege. No tengas miedo. Ponte de parte de Jesús y no podrán engañarte llevándote por caminos que te hagan daño, porque seguir a Jesús es vivir en la verdad.
“Temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo”. Se refiere al pecado, al demonio…. y a las consecuencias de esto en la vida.
Te invito a que releas el Evangelio pensando en tu vida ¿Eres discípulo de Jesús y no tienes miedo a las dificultades que pueda haber? ¿Te pones con valentía de parte de Jesús? ¿O te dejas llevar por el mundo y sus criterios… por una vida acomodada?
Descubre que si pones tu confianza en Dios y caminas en verdad, Él no falla, por dura que pueda ser la circunstancia. Con Él nada hay que temer, lejos de Él no hay esperanza. Por eso: No tengas miedo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 10 de julio

Miércoles 10 de julio
XIV semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 10, 1-7

En aquel tiempo, Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia.
Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, el llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el fanático, y Judas Iscariote, el que lo entregó.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca.

Pistas: El nuevo Israel está representado en estos doce hombres. Los números no son casuales. Doce tribus de Israel, y los Doce Apóstoles que Jesús elige para que estén con Él. En sus apóstoles y discípulos comenzará la Iglesia. Jesús les llama y les da autoridad como la suya para que puedan proclamar el Reino de los Cielos.
Jesús deja claro que sus discípulos continuarán su obra y que les capacitará para ello. Enviará el Espíritu Santo, que dará poder para ir, ya no sólo a las ovejas descarriadas de Israel, sino al mundo entero (así termina el Evangelio de Mateo).
Hoy Jesús resucitado sigue llamando y capacitando para ir y anunciar el Reino que en Él se ha hecho ya presente. A cada uno desde nuestra vocación particular: laico, consagrado, ordenado… El bautizado tiene el poder del Espíritu Santo, es hijo de Dios, forma parte de la Iglesia y tiene el poder y capacidad para anunciar y hacer presente el Reino.
Ser discípulo significa seguir a Jesús y recibir el poder del Espíritu Santo con autoridad para luchar contra el mal, el pecado, el sufrimiento… haciendo lo mismo que hizo Jesús y que ha hecho la Iglesia desde el comienzo. Y hoy la Iglesia nos invita si cabe más vivamente a ser discípulos misioneros, es decir, a vivir la propia fe y anunciarla.
Este Evangelio puede servirte para un doble examen de conciencia. Por un lado, tu parroquia, comunidad, grupo cristiano ¿vive esta dimensión de ser discípulo, ir y proclamar con poder? Por otro, tú mismo, personalmente ¿eres consciente de la autoridad que Jesús te da al llamarte y enviarte en tu situación concreta?
Fueron un puñado de personas concretas, con sus nombres, sus personalidades, su manera de hacer las cosas, lo que Jesús eligió. Necesitó su sí. Ellos respondieron. ¿Y tú?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Martes 9 de julio

Martes, 9 de julio
Santos Agustín Zhao Rong, presbítero y compañeros mártires

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 9, 32-38
En aquel tiempo, llevaron a Jesús un endemoniado mudo. Echó al demonio, y el mudo habló. La gente decía admirada: Nunca se ha visto en Israel cosa igual.
En cambio, los fariseos decían: Este echa los demonios con el poder del jefe de los demonios.
Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el evangelio del Reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias.
Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».
Entonces dijo a sus discípulos: La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.

Pistas: Jesús cura a un endemoniado mudo. Le devuelve la capacidad de escuchar y hablar, de relacionarse. Qué bonito pensar en el alcance simbólico de esta curación. Porque Jesús ha venido a sacarnos de nuestro aislamiento y egoísmo permitiéndonos acercarnos a Dios y, también a las personas de un modo nuevo.
Hay dos reacciones ante Jesús: los que admiran y los que rechazan. Todos ven lo mismo, pero unos son capaces de asombrarse y otros prefieren quedarse en la crítica.
Lo que distingue a Jesús es su amor y entrega por los demás, su preocupación. Siente compasión de las gentes porque están «extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor”. Él ya está luchando contra el demonio, el mal, el sufrimiento y el pecado. Ya está anunciando la Buena Noticia, el Evangelio del Reino. Cura y sana. Pero quiere trabajadores que vayan con Él, en su nombre, que hagan lo mismo que Él ha hecho. Que traigan el Reino, anuncien la Palabra, luchen contra el demonio, sanen a las personas… Para que no se sientan que están como ovejas sin pastor.
Obedecer a lo que Jesús pide hoy significa, por un lado, ser consciente de que trabajar en el Reino de Dios es una llamada, un don, una vocación. Y, por otro lado, es un compromiso. Porque implica un compromiso. ¿Y si Dios te llama a ti a ser su obrero? ¿en qué te llama a trabajar a su lado?
La acción de Dios siempre tendrá personas que se admiren y otras que critiquen. Unas que lo acepten y otras que busquen la manera de darle la vuelta y negarla. Reza y escucha qué te pide Dios a ti. No tengas miedo y déjate guiar por Él, que nunca defrauda.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Domingo 7 de julio

Domingo, 7 de julio
XIV domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 10, 1-12. 17-20
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:
—«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies.
¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa, decid primero: «Paz a esta casa.» Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario.
No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: «Está cerca de vosotros el reino de Dios.»
Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: «Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios.» Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo.» Los setenta y dos volvieron muy contentos y le dijeron:
—«Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.»
Él les contestó:
—«Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno.
Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.»

Pistas: Vamos a fijarnos en algunos detalles del texto. Es Jesús quien llama. Él tiene la iniciativa. Y el hombre escucha y responde. Pero hasta la misma respuesta requiere la ayuda de Dios. Por eso manda orar. Para que el Padre envíe quien anuncie el Evangelio.
Hay que ponerse en camino. No valen teorías. Llega un momento en que hay que echar a andar, lanzarse y arriesgarse. ¿Te está pidiendo algo el Señor? Si quieres que se haga realidad tienes que ponerte en camino.
“Como ovejas en medio de lobos”. Jesús avisa que la tarea no es fácil. Pero para eso está Dios, para confiar en su providencia. Y por eso no hay que llevar nada más que lo necesario. Se anuncia diciendo “la paz con vosotros”. No imponiendo, obligando, ni siquiera convenciendo. Es un anuncio, de una Buena Noticia que a la vez es una invitación.
Jesús les avisa que no se trata de prosperar en comodidades, sino de llevar el Reino del modo más eficaz posible. Hay prisa para que esto suceda (por eso les pide que no se paren por el camino). Hay una misión que cumplir.
Como respuesta unos acogerán el mensaje del Evangelio y se verán las maravillas de la salvación de Dios en medio de ellos. Otros no. Jesús no dice que es obligatorio tener éxito. Manda sembrar y anunciar que su salvación, que el Reino que Él ha venido a traer, está presente. Cada cual será responsable de su actitud ante esto.
Y, por último, cuando regresan, contentos porque hacen las mismas cosas que Jesús –“hasta los demonios se nos someten en tu nombre”- Él les dice que lo más importante es que ellos mismos han acogido su salvación. Que ya han entrado en el Reino. No el poder ni la fuerza, sino que han entrado en la vida de Dios. Jesús llama y envía. ¿Qué te está pidiendo hoy a ti?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Sábado 6 de julio

Sábado, 6 de julio
Santa María Goretti, virgen y mártir

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 9, 14-17
En aquel tiempo, los discípulos de Juan se le acercaron a Jesús, preguntándole: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan? Jesús les dijo: ¿Es que pueden guardar luto los amigos del novio, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio y entonces ayunarán.
Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque revientan los odres: se derrama el vino y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan.

Pistas: Jesús enseña un estilo de vida que implica unas normas, una manera de hacer las cosas. Pero al mismo tiempo quiere que sus discípulos descubran que se trata de estar con Él, de seguirle, de descubrir que va a hacer las cosas nuevas.
Jesús entra a lo profundo de la ley, a la plenitud de lo que Dios ha ido revelando a su pueblo. Los judíos habían ido convirtiendo la fe en algo basado en el cumplimiento externo de normas, ritos y tradiciones… Y Jesús no quiere eso para sus discípulos. Por eso no se enzarza en discusiones sino que va a la raíz. Y con los dos ejemplos que pone quiere explicarlo.
Jesús traerá un corazón nuevo y una nueva mentalidad. Las tradiciones solas no valen, hacer las cosas porque toca no vale. Quiere que descubran que Él ha venido a hacer las cosas nuevas. El vino nuevo (el Espíritu Santo) necesita odres nuevos (un nuevo corazón que su misma presencia te regala).
Si en tu vida de fe se ha metido la rutina, si te dedicas a mirar más lo que hacen los demás que tu propia vivencia de la fe, hoy la Palabra de Dios te invita a dejar que el Espíritu Santo haga algo nuevo en tu corazón. Te invita a dejarte sorprender por Dios. Si te acercas a Jesús podrás descubrir la novedad de la fe en Él, podrás vivir sus dones y experimentar el poder de Dios en tu vida. No como una tradición vacía o un esfuerzo personal, sino como algo renovador.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Viernes 5 de julio

Viernes, 5 de julio
San Antonio María Zaccaría, presbítero

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 9, 9-13
En aquel tiempo, vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: Sígueme. Él se levantó y lo siguió. Y estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: ¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores? Jesús lo oyó y dijo: No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa «misericordia quiero y no sacrificios»: que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.

Pistas: Jesús llama a Mateo, acepta ir a su casa, se sienta en su mesa, con sus amigos, quiere formar parte de la vida de Mateo y éste lo acepta. Mateo representa lo que rechazamos socialmente. Pero ¿quién ha dicho que Jesús vino a cumplir los estereotipos? Vino a ver en lo profundo de las personas, no a participar de las convenciones sociales. Y, veintiún siglos después ¿avanzamos o retrocedemos?
Qué actitudes tan distintas. Mateo escucha a Jesús, decide seguirle, deja su vida anterior y mete a Jesús en su casa, en sus relaciones, en su trabajo… en todo. Y, por otro lado, ¿cómo actúan los fariseos? Deseando demostrar que son mejores, señalando al pecador, creyéndose justos. Y quedándose, de este modo, sin saber quién es Jesús. Están tan preocupados de pertenecer al grupo de los buenos y mostrar su estatus que se van a quedar sin la salvación de Jesús.
Y Jesús cita al profeta Oseas: “Misericordia quiero y no sacrificios”. Quiere hacerles pensar en lo que Él muestra con su vida y su predicación: una vivencia auténtica que nace de la relación con Dios y no una religiosidad aparente, ritual y superficial. Porque Jesús habla al corazón y a lo profundo de la persona. No le interesan las formas, no le importa el qué dirán. Sí le importan las personas, le importa que el mundo comprenda el amor del Padre, que puedan entrar en relación con Él y experimentar su salvación.
Así que, si te sientes pecador, si crees que eres indigno de que Jesús te llame, escúchale, levántate, deja lo que tengas que dejar, pon a Jesús en tu casa, en tu día a día, con tus amigos, con tu familia… Porque Él ha venido a llamarte y le da lo mismo si estás en camino, si has llegado o si empiezas tu trayectoria. Le da lo mismo si eres rico o pobre, exitoso o perdedor. Lo que no le da igual es que te quedes sin conocer su salvación, que te quedes sin disfrutar de la verdad eterna.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.