Archivo de la categoría: Lectio divina

Domingo 28 de julio

Domingo 28 de julio
XVII domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 11, 1-13
Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: —«Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.» Él les dijo:
—«Cuando oréis decid: «Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación.»» Y les dijo:
—«Si alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche para decirle:
«Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle.» Y, desde dentro, el otro le responde:
«No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos.»
Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite. Pues así os digo a vosotros:
Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre. ¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra?
¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?»

Pistas: En el Evangelio de hoy Jesús enseña la oración del Padre nuestro. Te invito a que lo leas despacio, pensando en el alcance da cada petición. Son a la vez petición y compromiso. Si llamo a Dios Padre, significa que soy su hijo y me puedo comportar como tal. Si le pido a Dios que venga su Reino, a la vez le digo que quiero que así sea, que haré lo que está en mi mano. Y, así puedes pensar cada una de las peticiones del Padre Nuestro.
Jesús explica después que hay que orar con perseverancia, sabiendo que por muy inoportuna que sea nuestra petición, nunca va a caer en saco roto. Pero Dios no es una varita mágica. Lo dice al final del Evangelio. Quiere darnos lo más importante, lo más grande: a Él mismo, su Espíritu Santo, su vida en nosotros. El resto de las cosas que podemos pedirle algún día nos fallarán: la salud, las fuerzas, el dinero, que las cosas nos salgan bien… Todo eso, podemos y debemos pedírselo, pero siempre como Jesús mismo nos enseñó: que venga el Reino, que se haga la voluntad de Dios, que nos perdone, que sepamos perdonar, que tengamos el pan de cada día, que venzamos la tentación. Y lo que nadie podrá quitarnos es la vida del Espíritu, la presencia de Dios en nosotros, su salvación que se abre a la eternidad venciendo a la muerte.
Jesús enseña también que Dios es bueno. Nunca nos va a dar nada malo. No es un dios enfadado o justiciero que nos mira desde su cielo entreteniéndose con nosotros y riéndose de nuestra vida. Es el Dios que nos enseñó a llamarle Padre, que en el Hijo se hizo carne en Jesús, y murió y resucitó para salvarnos; y que en el Espíritu Santo habita en nosotros y nos da sus dones. Por eso, relee el Evangelio y reza, reza con lo que el Espíritu Santo te inspire, y no te canses de rezar, sigue caminando y creciendo en experiencia de Dios.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Sábado 27 de junio

Sábado 27 de julio
XVI semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 13, 24-30
En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la gente: El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga, apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña? Él les dijo: Un enemigo lo ha hecho. Los criados le preguntaron: ¿Quieres que vayamos a arrancarla? Pero él les respondió: No, que podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega, y cuando llegue la siega diré a los segadores: Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.

Pistas: Dios ha sembrado buena semilla en la humanidad, ha enviado a su Hijo Jesús, su obra y palabra, y ha dado el Espíritu Santo que nos transforma en buena semilla. Pero en el mundo, y también en la Iglesia (la que continúa la obra de Jesús de hacer presente el Reino de Dios), hay cizaña que nace de la semilla del Enemigo (recuerda la parábola de ayer: Dios siembra la Palabra. Hoy nos dice Jesús que el mal también siembra).
Si preguntas a un agricultor, te dirá que al principio es imposible distinguir las malas hierbas y las buenas. Hay plantas que parecen trigo, pero serán cizaña; y al revés. Crecen juntas y si arrancas una, dañas la otra. Entonces ¿a qué atenerse? ¿qué hay que hacer? ¿hay que permitir el mal?
Jesús enseña muchas veces que el camino es en lo personal convertirse día a día y en la comunidad amar y vivir en la verdad, vivir en la Gracia y dar fruto. A pesar de que a veces la presencia de cizaña lo haga difícil. Si esperas a la Iglesia o a la comunidad perfecta, nunca las encontrarás.
Es una enseñanza muy bonita e importante la del Evangelio de hoy, y aplicable a tu vida de discípulo ¿Miras a los demás clasificándolos? Hay que crecer y dejar crecer a los que te rodean. Así es la Iglesia: santa (llena de trigo que da fruto) y pecadora (con cizaña que sembró el enemigo). La Iglesia en la que hay que tener paciencia y esperar a conocer por los frutos. Por eso esto sirve también para la vida eclesial. Tu labor no es señalar la cizaña, sino ser trigo.
Por último, el destino de la cizaña es terrible, será quemado. Pero el trigo finalmente dará su fruto.
Ahora relee el Evangelio pensando en tu situación personal y en tu vida eclesial, tu comunidad o parroquia. ¿Qué te dice el Evangelio de hoy?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Viernes 26 de julio

Viernes 26 de julio
Santos Joaquín y Ana, padres de la Bienaventurada Virgen María

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 13, 18-23
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador: Si uno escucha la palabra del Reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino.
Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la Palabra, sucumbe.
Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la Palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril.
Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la Palabra y la entiende; ese dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno.

Pistas: Jesús mismo explica la parábola que leíamos hace un par de días. Cada vez que rezas con el Evangelio te conviertes en tierra buena “que escucha la Palabra y la entiende”. Ése es el camino que estás recorriendo y ésa es la meta. Todo lo demás sólo lleva al fracaso.
¿En qué aspectos de tu vida estás siendo el borde del camino, o terreno pedregoso o con zarzas? La Palabra de Dios te invita a profundizar y esforzarte por seguir creciendo. Lo decíamos hace unos días, la Palabra siempre dará fruto si se acoge.
Sigue rezando, persevera, quita piedras, arranca zarzas y, sobre todo, estate con Jesús. Reza, conócele, escúchale, e intenta llevar a tu vida lo que aprendes. Así serás tierra buena, así darás fruto que nadie te podrá quitar.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Jueves 25 de julio

Jueves 25 de julio
Solemnidad de Santiago Apóstol, patrono de España

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Mateo 20, 20-28
En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: ¿«Qué deseas?»
Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»
Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?» Contestaron: «Lo somos.»
Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.»
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.
Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.»

Pistas: ¿Cuál es el modo de vivir de los discípulos de Jesús? ¿El poder, los puestos, los honores? El grupo de los más cercanos a Jesús se divide y se enfrenta por este tema. Y esto mismo sucede hoy en el mundo. Luchas, envidias, rivalidades, mentiras, corrupción, hipocresía, postureo, intereses… También entre nosotros, los cristianos.
Jesús les enseña cuál es su propuesta. Y no consiste en ser como los jefes y los poderosos del mundo. Piensa en los políticos, en los poderosos, las multinacionales ¿cómo hacen las cosas?
Si sigues a Jesús, tú no puedes ser así. Su propuesta es que para ser grande hay que servir. Es el primero el que tiene que servir a los demás (el Evangelio dice como un esclavo). Y esto no es una teoría que Jesús explica desde fuera. Él va delante, Él enseña cómo servir y amar, entregando la vida.
Si quieres vivir como discípulo de Jesús, las decisiones de tu vida tienen que llevarte por ese camino que Él propone aunque a veces suponga ir a contracorriente. Y esto sólo podrá ser realidad en tu vida con la fuerza del Espíritu Santo que Él ha prometido y enviado.
Tú eliges. El camino de los puestos y los honores, o el de ser discípulo de Jesús.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 24 de julio

Miércoles 24 de julio
San Sarbelio Makhlûf, presbítero

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 13, 1-9
Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Acudió tanta gente, que tuvo que subirse a una barca; se sentó y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas: Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó, y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron.
El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos, que oiga.

Pistas: A veces, cuando un texto es muy conocido se puede pensar que nada nuevo puede enseñarnos. Pero la Palabra de Dios es viva, en ella actúa el Espíritu Santo. Si dejas que dé luz a tu vida podrás descubrir algo que Dios quiere decirte hoy a ti.
El mensaje de hoy es la salvación, el anuncio del Reino de Dios. En último término es Dios quien siembra, por medio de la Iglesia, por medio de su Palabra, por medio incluso de lo que pone en tu corazón. ¿Qué tipo de terreno eres para acoger esa siembra? Muchas veces tenemos mezcla de los terrenos que Jesús explica. La meta es quitar todo lo que impida que seamos tierra buena.
Vamos a pensar cada uno de los terrenos. El borde del camino ¿Te quedas a la puerta sin profundizar? ¿qué pájaros, distracciones, tentaciones, hay en tu vida y se llevan lo que Dios intenta sembrar en tu corazón?
El terreno pedregoso ¿Qué piedras hay en tu corazón y en tu vida, que hacen que no pueda echar raíces la Palabra de Dios? ¿en qué cosas eres inconsistente?
Las zarzas ¿Qué cosas enredan tu vida? ¿qué dejas crecer en tu corazón y a tu alrededor que te ahoga? ¿qué aspectos de tu vida se parecen a esas zarzas?
La buena noticia es que trabajando y dejando a Dios trabajar, todo en tu corazón puede cambiar. Podrás profundizar y salir del borde del camino, podrás quitar piedras y zarzas.
Y serás tierra buena, en la que la Palabra de Dios dará fruto. Esto está garantizado, dará fruto. Así que, si no das fruto significa que hay algo que trabajar.
Nuevamente te invito a que dejes que la Palabra de Dios te hable al corazón y reces con ella.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Martes 23 de julio

Martes 23 de julio
Santa Brígida, religiosa, Patrona de Europa

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 15, 1-8
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador.
A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos, el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.»

Pistas: Leemos hoy un pasaje del Evangelio de San Juan. Una de las imágenes que utiliza Jesús para hablar de sí mismo y la relación con sus discípulos es la vid. Y con ella quiere ayudarnos a comprender quién es Él.
Piensa que Jesús es la vid y tú eres el sarmiento. El mensaje de hoy es claro: si estás unido a Jesús tu vida dará fruto, necesitarás ser podado, tendrás que estar a su lado…. Y por ello darás fruto y gloria a Dios.
Fíjate en la importancia de la Palabra de Jesús, que purifica y da poder para pedir, para orar. También en que Dios quiere que des mucho fruto. La vida cristiana nunca es algo pasivo o conformista. Siempre trae consigo vida, plenitud, cambio… Da fruto.
Lee el Evangelio pensando en que tú eres el sarmiento que unido a la vid darás fruto. Y si ahora mismo tu vida está un poco estancada piensa en las claves que te da hoy el Evangelio (estar unido a Jesús, escuchar su Palabra, permanecer en Él, dar fruto). Lejos de Jesús no hay esperanza, pero con Jesús hay vida. Reza con lo que el Evangelio ponga en tu corazón y pide a Jesús que te guíe para dar fruto abundante.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Domingo 21 de julio

Domingo 21 de julio
XVI domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 10, 38-42
En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano.»
Pero el Señor le contestó: «Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; solo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán.»

Pistas: El primer detalle bonito del Evangelio de hoy es que Marta y María son amigas de Jesús y le invitan a entrar en su casa, en su hogar.
Marta quiere a Jesús y quiere que todo esté listo para atenderle. Se preocupa por Él. El Evangelio no nos lo dice, pero quizás fueron los discípulos de Jesús con Él. Llega un momento en el que Marta explota, porque ve a María “sin hacer nada”, escuchando a Jesús. Y Él aprovecha para darnos la lección más importante: ¿cuántas cosas buenas hacemos en la vida que nos agobian y nos quitan la paz? En muchas ocasiones ¿cuántas cosas hacemos por Jesús, por su Iglesia, por ser fieles a Él, pero estamos como Marta?
Y Jesús nos da la clave: estar con Él para escucharle, estar a sus pies, nuestra relación con Él. Y eso nadie nos lo podrá quitar. El resto de las cosas fallarán, nuestras fuerzas para servir, nuestras capacidades, incluso nuestra fidelidad… pero si estamos con Jesús y estamos a sus pies, escuchando y aprendiendo, estaremos listos para servir, para amar, para actuar. Mira tu vida y descubre lo que te enseña el Evangelio de hoy.
Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Sábado 20 de julio

Sábado 20 de julio
XV semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 12, 14-21
En aquel tiempo, los fariseos, al salir, planearon el modo de acabar con Jesús. Pero Jesús se enteró, se marchó de allí y muchos le siguieron. El los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: «Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, mi predilecto. Sobre él he puesto mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará, hasta implantar el derecho; en su nombre esperarán las naciones».

Pistas: ¿Cómo es el Mesías? ¿Cómo es Jesús? No tiene nada que ver con una idea triunfalista, o con un líder político o un revolucionario… Jesús no hace un grupo de partidarios para luchar o conspirar contra sus enemigos. Sólo le importa cumplir la voluntad del Padre y hacer presente el Reino de Dios. Cuando tiene que marcharse a otro sitio para seguir su misión, lo hace. Cuando tenga que ir a Jerusalén, y dar la cara, también lo hará.
Ése es Jesús, el que habían prometido los profetas, en quien se cumplen las promesas del Antiguo Testamento de un modo sorprendente.
Puedes aprovechar este Evangelio para asomarte al misterio de Jesús, adorarle, alabarle por quién es. Ha venido a curar, a salvar, a anunciar la justicia de Dios (la salvación de Dios), a traer esperanza sin romper al que está herido o hacer caer al que vacila. Justo al contrario. Es el apoyo del que sufre, la luz del que camina en las tinieblas, la confianza del que desespera.
Quieren acabar con Él. Y tienen la ilusión de haberlo logrado. Hoy también Jesús está vivo y te invita a encontrarte con Él y aprender su modo de hacer las cosas. Fíjate en que a pesar de las conspiraciones de los fariseos muchos siguen a Jesús y encuentra en Él salvación. En cambio, los demás quedan encerrados en un mundo de conspiraciones y maldad. Y tú… ¿decides seguir a Jesús?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Viernes 19 de julio

Viernes 19 de julio
XV semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 12, 1-8
Un sábado de aquellos, Jesús atravesaba un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas. Los fariseos, al verlo, le dijeron: Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado. Les replicó: ¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes presentados, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes. ¿Y no habéis leído en la ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa? Pues os digo que aquí hay uno que es más que el templo.
Si comprendierais lo que significa «quiero misericordia y no sacrificio», no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del Hombre es señor del sábado.

Pistas: Jesús es Señor del sábado y es mayor que el Templo. Dos de las instituciones más importantes en la religión judía. Estas afirmaciones, vistas desde nuestra perspectiva creyente, son más fáciles de aceptar y de entender, porque vemos a Jesús como Hijo de Dios y leemos el Evangelio con la perspectiva de la resurrección. Sin embargo, para un judío, escuchar eso no era fácil. Jesús argumenta citando casos del Antiguo Testamento porque así hacían los judíos, pero finalmente recurre a su propia autoridad.
La clave de este texto está al final: “Si comprendiérais lo que significa quiero misericordia y no sacrificio”. La misericordia tiene que nacer del corazón y se concreta en actitudes y acciones. El cumplimiento por mero cumplimiento no sirve para nada. Piensa en las veces en que vives en lo externo, en la apariencia o el cumplimiento en vez de recorrer el camino del amor a Dios y al prójimo y la misericordia. Éste es un camino verdaderamente exigente en el que no te puedes conformar con cumplir, con un sacrificio sin alma. La enseñanza de Jesús nace de su propia experiencia de Dios y de la autoridad que Él tiene para revelar a Dios.
Alaba a Dios por enseñarnos en Jesús el camino de la misericordia, el del amor, que supera un conjunto de normas o ritos, y nos invita a transformar el corazón. Jesús no fue un teórico. Vivió lo que predicó. Por eso, el Evangelio de hoy te llama a ir a lo profundo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Jueves 18 de julio

Jueves 18 de julio
XV semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 11, 28-30
En aquel tiempo, Jesús exclamó: Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.

Pistas: El camino para encontrar paz es estar cerca de Jesús y aprender de Él. Ésa es su promesa. Cargar con el yugo y aprender de Él requiere mansedumbre y humildad. Dicho de otra manera: aprender a ver la realidad, lo que nos sucede, con la mirada de Jesús.
Piensa en tu propia vida y pregúntate ¿cómo afrontaría Jesús esas situaciones? Rézale para que las ilumine. ¿Cuál es el yugo que debes cargar? ¿Cuáles las cosas contra las que debes luchar? Recuerda que la humildad es la verdad y la mansedumbre es ser capaz de controlar el enfado, la ira, desde la razón y con la fuerza del Espíritu Santo. No tiene nada que ver con consentir la injusticia o con dejarse llevar por las circunstancias.
Jesús no promete un camino fácil, sino uno que vas a ser capaz de llevarlo y para el que te dará las fuerzas necesarias.
Lee el Evangelio pensando en tu vida y ora con él, porque será tu alivio y descanso.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.