Archivo de la categoría: Lectio divina

Jueves 24 de octubre

Jueves, 24 de octubre
XXIX semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 12, 49-53
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: He venido a prender fuego en el mundo: ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.

Pistas: Imagina una de las primeras comunidades cristianas, perseguida pero llena de fe y con el fuego del Espíritu, leyendo este Evangelio. Imagina una iglesia hoy, en un país donde ser cristiano está prohibido y es perseguido, leyendo este Evangelio. Están viviendo las palabras de Jesús.
Sólo hay un camino para seguir a Jesús: el de encenderse en el fuego que Él ha traído, el del Espíritu Santo. Hemos leído en los días anteriores que no valen las medias tintas, que hay que estar despiertos y vigilantes. Vivir el Evangelio implica muchas veces ser signo de contradicción, como lo fue Jesús, no por “dar la nota”, sino por vivir en la verdad, por no tener miedo a dejar actuar al Espíritu Santo, por no estar a medias en el camino de la fe. Y tantas veces la consecuencia de eso es ser señalados o la persecución.
Te invito a que leas el Evangelio de hoy mirando a nuestra sociedad, en la que cada vez es más rechazado y denostado manifestarse y actuar como cristiano. Una vivencia dulzona, timorata o acomodada de la fe ¿tendrá algo que ver con lo que dice hoy Jesús?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 23 de octubre

Miércoles, 23 de octubre
XXIX semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 12, 39-48
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis, viene el Hijo del Hombre.
Pedro le preguntó: Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos? El Señor le respondió: ¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo al llegar lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes.
Pero si el empleado piensa: «Mi amo tarda en llegar», y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse; llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles. El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra, recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá.

Pistas: Jesús enseña que hay que estar preparados, vigilantes, no acomodarse. El que sigue a Jesús no puede vivir de cualquier manera. Seguirle implica una forma de actuar, unas elecciones y unas decisiones.
¿A quién exige más el Señor? ¿Quién tiene mayor responsabilidad? La respuesta de Jesús es clara: si eres de los suyos, si tienes fe, si Dios te ha regalado que le conozcas, tienes una mayor responsabilidad. Conocimiento, libertad y responsabilidad van de la mano.
El modo de explicarse Jesús en el Evangelio de hoy nos resulta extraño. Hay que situarlo en el contexto de su tiempo. Habla de la seriedad de la libertad del hombre y de la exigencia de la fe. Y de cómo esa libertad puede abrirte la puerta a que entres de pleno en la vida, en el Reino (“lo pondrá al frente de sus bienes”). Pero, si es mal usada, conducirá al sufrimiento.
Aprovecha el Evangelio de hoy para revisar tu vida ¿Qué te está pidiendo Dios? ¿Qué le estás dando? ¿Qué haces con lo que Él te ha confiado? ¿Cómo lo administras?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Martes 22 de octubre

Martes, 22 de octubre
San Juan Pablo II, Papa

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 12, 35-38
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas: Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle, apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y si llega entrada la noche o de madrugada, y los encuentra así, dichosos ellos.

Pistas: Estar vigilante, dispuesto, activo, en guardia, preparado, con la luz encendida. Es lo contrario a acomodarse, a vaguear, a ser negligente o dejarse vencer por la pereza. Jesús invita a sus discípulos a estar tener actitud de espera y vigilancia. A alguien que está así no le dan igual las cosas. Al contrario, intenta estar preparado, que todo esté listo, lo mejor posible y dispuesto para responder.
El Evangelio no es para mediocres, porque si lo vives, si descubres el gran tesoro que es seguir a Jesús, ya no te dará igual hacer las cosas de un modo o de otro. Y te convertirás en una persona que se deja mover por el Espíritu, que no se conforma con estar de cualquier manera, sino que quiere amar y servir, que quiere vivir y ayudar a vivir a los demás.
No se trata de estar en tensión, nerviosos, agobiados… sino vigilantes, despiertos, preparados, atentos.
Relee el evangelio y mira a tu vida y a la Iglesia que construyes ¿Cuál es la actitud que tienes? Y pide el Espíritu Santo que te despierte y te haga estar dispuesto para amar y servir.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Lunes 21 de octubre

Lunes 21 de octubre
XXIX semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 12, 13-21
En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: Maestro dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia. Él le contestó: Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?
Y dijo a la gente: Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.
Y les propuso una parábola: Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: ¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha. Y se dijo: Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: «Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años: túmbate, come, bebe y date buena vida». Pero Dios le dijo: «Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?» Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.

Pistas: “Guardaos de toda clase de codicia”.
¿Cuántas veces en tu vida pones tu confianza en lo material? ¿Cuántos enfrentamientos y divisiones causa esto en las familias? ¿Cuántas luchas para conseguir cierto estatus y recursos económicos tenemos en la vida? ?¿Cuántos esfuerzos y sacrificios? Y, de repente, viene una enfermedad grave, o la muerte de un ser querido y ¿para qué sirvió todo?
Esto es lo que dice hoy Jesús: sé rico en lo que vale a los ojos de Dios. Sé rico llenándote del Espíritu Santo y viviendo como discípulo de Jesús. Busca llenar tu vida de riquezas a los ojos de Dios, entrégate a los demás, a tu familia, en tu trabajo. Vive el Evangelio y llévalo a los demás. Construye un mundo más justo. Porque esas riquezas son las que te cambiarán la vida y nadie ni nada te las podrá quitar. Todo lo demás, pasará. Sólo lo eterno permanecerá.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Domingo 20 de octubre

Domingo 20 de octubre
XXIX domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 18, 1-8
En aquel tiempo, Jesús, para explicar a sus discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: —«Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: «Hazme justicia frente a mi adversario.»
Por algún tiempo se negó, pero después se dijo:
«Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara.»» Y el Señor añadió:
—«Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?»
Pistas: Jesús ¿encuentras esta fe en mí?
La queja, la desconfianza, el pensar que Dios no nos quiere porque no sucede lo que hemos planeado, porque parece que rezamos y no nos escucha, son tentaciones constantes en la vida de un creyente. Pero tenemos que redescubrirle: la historia, la Iglesia, mi vida… todo está en manos de Dios. ¿Cómo no va a escucharnos?
“Gritan día y noche”. Día y noche, sin desconfiar, sin cansarse. La oración que propone el Evangelio no es: Señor, haz lo que yo quiero, sino: “Señor, hazme justicia”. Dios no es como ese juez injusto que al final acabó haciendo lo que tenía que hacer por cansancio. Dios es misericordioso, poderoso, Padre, hermano, amigo, consuelo, fortaleza ¿te dará largas?
Y su justicia es salvarte. Su justicia es darse a sí mismo en el Espíritu Santo. Es darte lo que no tienes por medio de Él. Su justicia es enviar a Jesús a tu encuentro. Porque Él es camino, verdad y vida. Por eso, no te desanimes. Dios está a tu lado y te pide que perseveres. Pregúntate: Jesús ¿encuentras esa fe en mí? Y pídele: “Auméntame la fe”.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Sábado 19 de octubre

Sábado 19 de octubre
San Pedro de Alcántara, presbítero. Santos Juan de Brebéuf e Isaac Jogues, presbíteros y compañeros mártires. San Pablo de la Cruz, presbítero

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 12, 8-12
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si uno se pone de mi parte ante los hombres, también el Hijo del Hombre se pondrá de su parte ante los ángeles de Dios. Y si uno me reniega ante los hombres, lo renegarán a él ante los ángeles de Dios.
Al que hable contra el Hijo del Hombre se le podrá perdonar, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.
Cuando os conduzcan a la sinagoga, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de lo que vais a decir, o de cómo os vais a defender. Porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir.

Pistas: El Espíritu Santo es el don (regalo) de los dones, es la promesa de Jesús, el que continuará su obra llevando a plenitud todo lo que Él ha anunciado y habitará en el corazón de sus discípulos. Es el que realiza la salvación de Dios, actuando en el interior del hombre, fortaleciéndole y dándole sus dones y la vida de Dios.
Por eso, rechazar el Espíritu Santo es rechazar a Dios mismo y la salvación que regala. Es lo mismo que rechazar la acción salvadora de Dios. Es tener a Dios y no querer verlo, tener la luz encendida y cerrar los ojos para no ver. Es no dejarse amar y cerrarse.
Jesús promete que Él nunca abandona a los suyos, y que si alguna vez le eres infiel podrás encontrar perdón. Pero necesitas querer acogerlo. Si rechazas al Espíritu Santo, si rechazas su amor, te quedarás sin experimentarlo, por mucho que quiera hacer Dios por ti.
Las palabras finales que recuerda el Evangelio de hoy tuvieron que suponer una gran fortaleza y consuelo para los primeros cristianos, y para tantos perseguidos. No estás solo, el Espíritu Santo te guía y te enseña. También a ti en tus dificultades y luchas.
Hoy el Evangelio te invita a decidir: ¿te pones de parte de Jesús? ¿te dejas llenar y guiar por el Espíritu Santo? No te preocupes, no tengas miedo, Dios está contigo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Viernes 18 de octubre

Viernes 18 de octubre
San Lucas, evangelista

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 10, 1-9
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:
-«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies.
¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario.
No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: “Está cerca de vosotros el reino de Dios.”»

Pistas: Jesús elige de entre sus discípulos a unos y los envía por delante, de dos en dos. Todos estos detalles tienen su significado. Son discípulos y enviados. En comunidad, de dos en dos.
No son suficientes, hay mucho trabajo por delante. Pero no van por iniciativa propia, es Dios quien los envía.
Tienen que ponerse en camino. Sin esto, nada sucede. Ellos se tienen que fiar y lanzarse.
Jesús los prepara y no los envía como incautos. Habrá “lobos”. Pero no necesitan seguridades (porque el mismo Reino de Dios que anuncian, el poder de Dios, será su seguridad). Hay prisa, no hay que detenerse por el camino, porque es urgente que las personas conozcan a Jesús y sean evangelizadas.
Llevan la paz de Dios. No se trata de triunfos, de imposiciones o de conquistas. Se trata de preparar el camino a Jesús para que puedan conocerle. No hay que buscar prosperar (por eso que no anden cambiando de casa), pero van a tener lo que necesitan: “el obrero merece su salario”.
Finalmente, harán los mismos signos de Jesús. Pero lo importante es que Jesús viene, que el Reino de Dios está cerca.
Y todo esto ¿a mí qué? Deja que la Palabra de Dios te hable hoy. Eres discípulo suyo ¿te está llamando? ¿te está enviando? ¿te ha llamado? ¿te ha enviado? ¿qué te está pidiendo? Deja a Jesús que te hable hoy y reza.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Jueves 17 de octubre

Jueves, 17 de octubre
San Ignacio de Antioquía, obispo y mártir

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 11, 47-54
En aquel tiempo, dijo el Señor: ¡Ay de vosotros, que edificáis mausoleos a los profetas, después que vuestros padres los mataron! Así sois testigos de lo que hicieron vuestros padres, y lo aprobáis; porque ellos los mataron y vosotros les edificáis sepulcros. Por algo dijo la sabiduría de Dios: «Les enviaré profetas y apóstoles: a algunos los perseguirán y matarán»; y así a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario. Sí, os lo repito: se le pedirá cuenta a esta generación.
¡Ay de vosotros, juristas, que os habéis quedado con la llave del saber: vosotros que no habéis entrado y habéis cerrado el paso a los que intentaban entrar!
Al salir de allí, los letrados y fariseos empezaron a acosarlo y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, para cogerlo con sus propias palabras.

Pistas: El enfrentamiento entre Jesús y las autoridades religiosas judías va creciendo. Jesús les acusa de no haber querido acoger lo que Dios reveló a través de los profetas. Y aunque les edifican “mausoleos a los profetas”, no acogen el mensaje que ellos transmitieron. Esto traerá consecuencias para su vida, porque tampoco serán capaces de acogerle a Él.
Son duras las acusaciones de Jesús. Ni han entrado en la sabiduría de Dios (en lo que Dios ha revelado) ni dejan entrar a otros. Ésta puede ser una enseñanza importante para todo cristiano, pero mayor cuanto más grande sea tu responsabilidad dentro de la Iglesia. Ya seas sacerdote, religioso o religiosa, padre o madre de familia, catequista, profesor, o tal vez el único cristiano practicante en tu grupo de amigos… el Evangelio de hoy te invita a entrar en la sabiduría de Dios, que es Jesús mismo. Te dice que no es suficiente con reconocer que se puede hacer más o vivir la palabra de Dios de otra manera, sino que hay que llevarlo a la práctica. Hay que dejar de mirar para otro lado o lamentarse. Hay que ponerse manos a la obra siguiendo a Jesús, cada cual desde su responsabilidad.
La Palabra de Dios te invita a conocer cada vez más a Jesús, aprendiendo a ser su discípulo, amándole cada día más, convirtiéndote. Y tú eres la llave que dejará entrar a otros o les impedirá pasar. Porque por medio de tu palabra, tu vida y tu testimonio, otros podrán asomarse al misterio de Dios, podrán encontrarse con Jesús. Él no fue cobarde ante la salvación y la verdad. ¿Y tú?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 16 de octubre

Miércoles, 16 de octubre
Santa Eduvigis, religiosa
Santa Margarita María de Alacoque, virgen

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 11,42-46
En aquel tiempo, dijo el Señor:
–¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de legumbres, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios! Esto habría que practicar sin descuidar aquello.
¡Ay de vosotros, fariseos, que os encantan los asientos de honor en las sinagogas y las reverencias por la calle!
¡Ay de vosotros, que sois como tumbas sin señal, que la gente pisa sin saberlo! Un jurista intervino y le dijo:
–Maestro, diciendo eso nos ofendes también a nosotros.
Jesús replicó:
–¡Ay de vosotros también, juristas, que abrumáis a la gente con cargas insoportables, mientras vosotros no las tocáis ni con un dedo!

Pistas: Lo sabemos. Jesús no tiene reparos en denunciar lo que está mal y enseñar cuál es el camino del Reino.
Hoy, fariseos y juristas le recriminan a Él y a sus discípulos que no sigan las costumbres judías para antes de comer. Y esto le sirve a Jesús para denunciar la hipocresía del fariseísmo. Tan preocupados por aparentar y tan poco por experimentar el amor de Dios. Cómo les gustaba a los fariseos hacer un cumplimiento exagerado de costumbres y ritos ante los demás para que los viesen y además se lo reconociesen. Sin embargo, en su interior eran egoístas, engreídos y se creían autosuficientes. Por eso Jesús les afea que se ocupen tanto de que la fachada, el exterior, esté lustroso, y tan poco de la verdadera limpieza que importa: la interior.
¿Qué ocurre dentro de ti cuando cumples escrupulosamente con tus deberes de ciudadano, pagas tus impuestos, incluso con tu parroquia o grupo colaboras en lo material pero te olvidas del desvalido, del huérfano, de la viuda, del que no tiene trabajo, del que sufre…? Jesús nos dio su propio ejemplo de entrega total. Hasta la muerte. Y no lo hizo pensando en la opinión de los demás, sino poniendo en práctica el amor que no tiene límites.
Este Evangelio te puede ayudar a reflexionar sobre todas esas veces que nos constituimos en jueces de otros y nos consideramos en posesión de la verdad absoluta. O en cuántas ocasiones no es el amor lo que nos guía. Es una invitación a cambiar el corazón y vivir con coherencia y fidelidad.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Martes 15 de octubre

Martes 15 de octubre
Santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Mateo 11, 25-30
En aquel tiempo, exclamó Jesús:
«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.
Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Pistas: “Venid a mí”.
Jesús da gracias al Padre, Señor de todo lo que existe, por haberse querido revelar a los sencillos. No está reservado a una élite social o intelectual. El camino es acercarse a Jesús. Al Hijo hecho hombre, porque Él conoce a Dios y lo revela. No es una teoría, es encontrarse con Jesús y por medio de Él con Dios.
“Venid a mí”, dice Jesús. ¿Estás agobiado o cansado? Acércate a Él y encontrarás descanso. No en la queja o la rebeldía, tampoco en quedarse parado en el lamento o la tristeza. Sino cerca de Jesús, que tiene poder para transformar todo. Ahí puedes encontrar descanso. Siguiendo adelante, recorriendo el camino, pero con Jesús (cargando con el yugo y siendo manso y humilde de corazón, como lo fue Él). Sólo con la fuerza y la luz del Espíritu Santo que Jesús da, el “yugo” será llevadero y ligero (por muy grande y pesado que pueda parecer), porque el poder de Jesús lo transforma todo.
Piensa en tu propia vida ¿En qué situaciones necesitas poner a Jesús? ¿en qué tienes que hacerte más sencillo para poder encontrarte con Él? ¿qué cosas o circunstancias te impiden experimentar su amor? Reza y acércate a Jesús. Encontrarás a Dios, encontrarás paz y podrás descansar.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida