Archivo de la categoría: Lectio divina

Domingo 4 de octubre

Domingo, 4 de octubre
XXVIII semana del tiempo ordinario

Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 21, 33-43
En aquel tiempo dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo: Escuchad otra parábola:
Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje.
Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon.
Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: «Tendrán respeto a mi hijo.»
Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: «Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia.» Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron.
Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?
Le contestaron: Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a sus tiempos.
Y Jesús les dice: ¿No habéis leído nunca en la Escritura: «La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente»?
Por eso os digo que se os quitará a vosotros el Reino de los Cielos y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.

Pistas: El pueblo judío tenía conciencia de ser el elegido. La viña del Señor les había sido entregada. Todo lo que está simbolizado en esta imagen se lo había entregado Dios: la salvación, el ser pueblo, la elección, la promesa, la alianza… Pero ellos se lo quisieron apropiar para sus intereses. A los profetas, los rechazaron, los persiguieron, aunque finalmente la verdad se impusiera. Todos fueron rechazados al reclamar los frutos que debía dar la viña.
El último enviado es el hijo, el heredero, es Jesús, el Hijo de Dios, y también le van a rechazar y matar. Sus mismas palabras tras la conclusión de la parábola serán acusadoras para ellos. Jesús intenta hacerles pensar: ¿no os dais cuenta: la piedra desechada soy yo? Él, a quien no aceptan, a quien van a asesinar, se va a convertir en el que sustenta todo. Los milagros y signos que hace, su manera de predicar y actuar, intentan hacerles pensar pero ellos no están dispuestos a moverse de su comodidad, de sus ideas y prejuicios. A pesar de todo, a pesar de que lo matarán, resucitará y Jesús será el cimiento, la roca sobre la que se construirá el edificio de la Iglesia, sobre el que edificar el Reino.
Ahora viene el reto. Preguntarnos: ¿somos nosotros dignos? ¿estamos dando fruto? ¿o nos estamos apropiando de la viña, rechazamos a los mensajeros y tomamos lo que no es nuestro? Jesús nos pide ser una Iglesia que dé fruto, una vida que dé fruto, que esté construida sobre la piedra angular y que sepa vivir como Él enseñó, para así poder dar, por el poder del Espíritu Santo, mucho fruto.
Examínate, examina tu comunidad, tu parroquia y pon a Jesús en el centro. Llénate del Espíritu Santo, para amar a Dios y a los demás. Así dará fruto. De lo contrario, algo va mal. Este Evangelio es un toque que te invita a la conversión.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Sábado 3 de octubre

Sábado, 3 de octubre
XXVII semana del tiempo ordinario

Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 10, 17-24
En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron muy contentos y dijeron a Jesús: Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre. Él les contestó: Veía a Satanás caer del cielo como un rayo.
Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno.
Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.
En aquel momento, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó: Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.
Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquél a quien el Hijo se lo quiere revelar.
Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: ¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.

Pistas: Jesús envía a sus discípulos a predicar y ellos vienen sorprendidos porque han realizado las mismas señales que su Maestro. Jesús los envía con el poder y la capacidad para realizar lo que les pide.
Los discípulos de Jesús, los cristianos, no somos pobrecitos que se refugian en la fe. Somos llamados por Jesús y enviados con poder, con la fuerza del Espíritu Santo. Por eso la fe y la gracia de Dios transforman vidas y tienen fuerza para cambiar el mundo, para vencer al mal y echar el demonio.
Sin embargo, la alegría no está en lo que hacemos, en el poder, en la fuerza, los números, en la influencia… sino en la salvación. En el amor con que Dios escribe nuestros nombres en el cielo, en la vida que Dios nos da. No se trata de hacer, sino de ser y acoger.
Jesús alaba al Padre, porque se muestra a los sencillos y humildes. ¡Qué buena noticia es esto! El Evangelio no es para una élite. Es para el que lo acoge con un corazón sencillo. No sólo es un saber intelectual sino conocer en un sentido profundo. Recibir, acoger, participar. Vivirlo.
A través de Jesús Dios no da cosas, sino que se da Él mismo. Ésta es la revelación de la que habla Jesús. Dios que se entrega a nosotros y habita en nuestro corazón. Dios que nos hace participar de su misma vida.
Por eso, dichoso tú que puedes conocer y experimentar esta verdad. Dichoso tú porque tu nombre estará escrito en el cielo. Si Dios te llama y te envía ten la certeza de que te va a dar la fuerza para hacer lo que te pide. Y da gracias porque te salva, porque el camino de ser discípulo es el de dejarse amar. Y amar con sencillez.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Viernes 2 de octubre

Viernes, 2 de octubre
Santos ángeles custodios

Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 18, 1-5. 10. 12-14
En aquel tiempo, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: ¿Quién es el más importante en el Reino de los Cielos? El llamó a un niño, lo puso en medio, y dijo: Os digo que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el Reino de los Cielos.
El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial.
¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.

Pistas: Si nos preguntan quién es el más grande en el Reino de los Cielos, lo más probable es que escogiéramos a la Madre Teresa de Calcuta, al Papa Francisco, a esta o aquella persona que nos parece que destacan por su fe, su entrega, su amor o su actividad. Pero Jesús nos da hoy una lección: toma un niño cualquiera y lo pone en medio. No sabemos si es bueno o malo, si es agradable o refunfuñón… Pero sí sabemos que sin amor, sin dirección, sin cuidados, no acabará bien. Esto no significa que tengamos que volvernos infantiles, nada de eso. Jesús siempre manda a sus discípulos que sean astutos, que estén vigilantes, que se esfuercen en pasar por la puerta estrecha, pero también que sepan que sin Él no pueden nada.
Hoy nos muestra su predilección por los pequeños, también por los que están perdidos. En ellos está Jesús mismo. Lo que le hacemos a alguien necesitado, a alguien que ha extraviado su camino, se lo hacemos a Él. Por eso son todo lo contrario a ser discípulo de Jesús actitudes como el orgullo de creerse superior, el afán de poder y posiciones, el juicio a los demás…
¿Quién es el más grande en el Reino de los cielos? ¿cómo te comportas con los pequeños y extraviados? ¿ves en ellos a Jesús? Porque el Padre no quiere que nadie se pierda. Y mírate también a ti mismo si te sientes pequeño o perdido. Jesús te dice que no temas, que aunque consideres que no cuentas o que no eres importante, lo más grande, el Reino, es para ti. Un Evangelio que te invita a ir contracorriente ¿te atreves?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Jueves 1 de octubre

Jueves, 1 de octubre
Santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia

Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 10, 1-12
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él.
Y les decía: La mies es abundante y los obreros pocos. Rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos.
No llevéis talega ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa, decid primero: «Paz a esta casa». Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: «Está cerca de vosotros el Reino de Dios».
Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: «Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos sabed que está cerca el Reino de Dios». Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo.

Pistas: Jesús designa de entre sus discípulos a unos que envía de dos en dos. Van delante de Él, preparando el camino, anunciando el Reino. Lo importante es que va a ir Jesús. Van en comunidad.
La tarea es desbordante, como lo es hoy en el mundo y en la Iglesia. Mucha gente necesitada y ¿cuántos obreros? Por eso hay que pedir más fuerzas, más discípulos, más evangelizadores.
“Poneos en camino”. Hay que dar el paso, lanzarse, obedecer, atreverse. Pero no como un inconsciente o un ingenuo. La tarea será difícil, habrá lobos que quieran destrozar lo que se va a hacer. Por eso hay que ir preparado como discípulo de Jesús. Dios proveerá. Por eso no hay que llevar seguridades, sólo lo necesario.
No hay tiempo que perder cuando Jesús envía, porque es urgente lo que nos pide, es urgente llevar al mundo el Reino de Dios.
Desea y construye la paz, pero ésta no se puede imponer, es un don. Si la construyes, aunque estés rodeado de personas que la rechazan, tú la tendrás. No se trata de prosperar, por eso les manda permanecer en la misma casa.
Se realizarán los signos del Reino, curaciones y un nuevo tipo de relación entre las personas.
Ya lo hemos dicho otras veces: hay libertad para acoger o no. Jesús y sus discípulos sólo proponen, invitan… Pero acoger o no esa invitación tiene consecuencias: la salvación o la condenación.
Muchas ideas aparecen en el Evangelio de hoy ¿Cuál te toca el corazón? ¿cuál te hace rezar? Escucha lo que Dios te quiere decir hoy y respóndele.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 30 de septiembre

Miércoles, 30 de septiembre
San Jerónimo, presbítero y doctor de la iglesia

Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 9, 57-62
En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos, le dijo uno: Te seguiré a donde vayas. Jesús le respondió: Las zorras tienen madriguera y los pájaros, nido, pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza.
A otro le dijo: Sígueme. El respondió: Déjame primero ir a enterrar a mi padre. Le contestó: Deja que los muertos entierren a sus muertos, tú vete a anunciar el Reino de Dios.
Otro le dijo: Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia. Jesús le contestó: El que echa mano al arado y sigue mirando atrás, no vale para el Reino de Dios.

Pistas: Seguir a Jesús es exigente. Es una aventura en la que no valen medias tintas. Porque Jesús ha venido a hacer las cosas nuevas.
Esto no es afiliarse a una asociación para perseguir ciertos intereses, en la que en el fondo no importa cómo se vive. Jesús abre un camino nuevo: el de la entrega, el del amor, el del Reino de Dios. Y llama a estar con Él. Sin engañar a nadie. Otros (las zorras y los pájaros) tienen sus refugios, sus intereses. Pero Jesús no.
La novedad de seguir a Jesús implica dejar atrás ciertas cosas. Porque seguir a Jesús es encontrar el mejor camino que uno puede desear o soñar. Por eso ¿para qué mirar hacia atrás? En una carrera, mirar hacia atrás hace perder tiempo y es peligroso. Añorar el tiempo en que uno estaba perdido es echar de menos las tinieblas, el pecado, la mentira, el egoísmo, la comodidad…
Lee el Evangelio y deja que Jesús te diga: ¡Sígueme! Será el mejor camino que puedas soñar, pero también el más exigente. Jesús te dará todo, te llenará de su Espíritu, te dará sus dones. Todo. No te dejará solo, caminará a tu lado. Lo ha prometido y cumple sus promesas. Por eso en esta entrega no valen medias tintas. Y Jesús hará nuevas las cosas en tu vida y en el mundo a través de ti.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Martes 29 de septiembre

Martes, 29 de septiembre
Santos arcángeles Gabriel, Miguel y Rafael

Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 1, 47-51
En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.» Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?» Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.» Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.» Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.» Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

Pistas: “Has de ver cosas mayores”.
Si Jesús se cruza en tu vida, “has de ver cosas mayores”.
No sabemos qué pasaría debajo de la higuera… pero lo importante es que este árbol representa lo que vives cada día. Y en ello Jesús está presente. Él te conoce. Sabe lo que pasa en tu día a día. Y si ahora estás leyendo estas líneas significa que Él ya se ha cruzado en tu vida.
Por eso, si se lo permites, si decides seguirle, “verás cosas mayores”. Y es que Jesús hace nuevas las cosas. No cabe la rutina, ni el aburrimiento, ni la mediocridad…
¿Quién sabe lo que sorprendió a Natanael (el Apóstol San Bartolomé)? ¿qué estaría haciendo? Felipe le llama para que conozca a Jesús y este encuentro es sorprendente para él. Pero sólo es el principio de un camino que tendrá que recorrer yendo con Jesús. Y que termina en el cielo. Un cielo abierto. Dios que nos deja entrar en su presencia por medio de Jesús.
Natanael no podía ni siquiera imaginarse lo que le esperaba. Y se embarcó en la aventura de seguir a Jesús. Milagros, palabras que tenían poder, el mal, el demonio y el pecado vencidos, la cruz, la resurrección, la venida del Espíritu Santo, el poder del Espíritu Santo en su propio interior… Tú también verás cosas mayores si decides conocer y seguir a Jesús. Y todo esto termina en la eternidad, en la que el Hijo del hombre (Jesús) muerto y resucitado es la puerta del cielo, de la vida plena con Dios.
Es el “Hijo de Dios”, “el Rey de Israel”, los ángeles le sirven… y tú verás todo eso. Acércate a Jesús en oración hoy ¿Qué te pide? ¿qué te dice? Síguele y cree su promesa porque “has de ver cosas mayores”.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Lunes 28 de septiembre

Lunes, 28 de septiembre
Semana XXVI del tiempo ordinario

Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 9, 46-50
En aquel tiempo los discípulos se pusieron a discutir quién era el más importante. Jesús adivinando lo que pensaban, cogió de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo:
El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado. El más pequeño de vosotros es el más importante.
Juan tomó la palabra y dijo: Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y, como no es de los nuestros, se lo hemos querido impedir.
Jesús le respondió: No se lo impidáis: el que no está contra vosotros, está a favor vuestro.

Pistas: ¿Quién es el más importante? ¿quién es el primero? Piensa las respuestas a estas preguntas según la mentalidad de nuestra sociedad, y también según tu propia manera de pensar. Y dentro de un momento relee la respuesta que da Jesús: El más pequeño es el más importante. Ésa tiene que ser la actitud de los discípulos de Jesús. Pero ¿es la tuya? ¿es la de la Iglesia que construyes? En cómo acogemos a los pequeños nos jugamos la acogida que hacemos al mismo Jesús.
En la segunda parte del Evangelio Jesús propone a sus discípulos construir unidad, descubrir todo lo bueno, lo verdadero, lo que realiza el Reino de Dios y crea comunión. Ellos prefieren clasificar a las personas, sentirse especiales. En cambio, Jesús busca unir a las personas. Piensa también si esto es lo que tú haces en tu vida y en tu comunidad. Y abre el corazón al Espíritu Santo, que es el único que puede hacer realidad lo que te pide el Evangelio de hoy.
¿Quién es el más importante? ¿Quién es de los nuestros? Jesús nos propone hoy un camino a recorrer ¿te atreves?.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Domingo 27 de septiembre

Domingo, 27 de septiembre
Semana XXV del tiempo ordinario

Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 21, 28-32
En aquel tiempo dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
—¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: «Hijo, ve hoy a trabajar en la viña.» El le contestó:
— «No quiero.» Pero después se arrepintió y fue.
Se acercó al segundo y le dijo lo mismo.
El le contestó:
— «Voy, señor.» Pero no fue.
¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?
Contestaron:
—El primero.
Jesús les dijo:
—Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y aun después de ver esto vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis.

Pistas: Jesús habla hoy a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo. A los que, en teoría, ya estaban trabajando en la viña. Les dirá: los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el Reino. Los primeros dicen: vamos. Pero no están entrando en el Reino porque no acepta a Jesús. Los publicanos y prostitutas, sin embargo, escucharon la predicación de Juan el Bautista y se convirtieron, pero ni siquiera eso les hace creer a los primeros. Jesús intenta hacerles ver su incoherencia y cerrazón.
Y ¿a nosotros? ¿qué nos puede enseñar la Palabra de Dios hoy? En primer lugar, si has dicho “sí” a Jesús, ten cuidado de no ser como los sumos sacerdotes y los ancianos, que dicen “sí”, pero no van, es solo de boquilla. Segundo, si has estado lejos, si le has dicho que no a Dios con tus elecciones o con tu manera de vivir, estás a tiempo. Acércate a Él, entra en su viña (en la Iglesia, en el Reino de Dios). Por muy lejos que hayas estado, no importa.
Es fácil vivir en las apariencias, en la comodidad, en el decir una cosa y hacer otra. Pero al final te quedas fuera, en la frustración, fuera del Reino de Dios. Jesús propone hoy que actuemos, que vivamos, que vayamos… a pesar de que a veces digamos que no, a pesar de que a veces nos apartemos.
El reto para esta semana es examinar tu “sí”, ¿palabras y vida, palabras y hechos van de la mano?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Sábado 26 de septiembre

Sábado, 26 de septiembre
Semana XXV del tiempo ordinario

Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 9, 44b-45
En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: Meteos bien esto en la cabeza: al Hijo del Hombre lo van a entregar en manos de los hombres. Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro, que no cogían el sentido. Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto.

Pistas: Siguen a Jesús, se admiran de Él y su poder. Pero no acaban de entenderle e incluso tienen miedo de profundizar más. Prefieren seguir en la gloria y el triunfo, en el aplauso de la gente, antes que comprender lo que Jesús les venía avisando.
El Evangelio de hoy puede servirte para examinar tu vida de fe: mientras la gente te admira y dice lo bueno que eres, mientras no existen contrariedades, cuando parece que eres el vencedor, todo es fácil. Pero Jesús enseña que el verdadero camino no es un paseo triunfal, sino descubrir que pase lo que pase, y aunque la cruz forma parte del camino que tenemos que recorrer, vamos a salir vencedores.
Nosotros no debemos tener miedo, porque sabemos cómo terminó la historia de Jesús y su victoria es la nuestra. Nada ni nadie de este mundo nos la podrá arrebatar. Pero no por ello debemos dormirnos o acomodarnos. Necesitamos hacer un camino de fe, de confianza y fidelidad. Sin miedo a llamar a las cosas por su nombre, sin miedo a las complicaciones, sin miedo de encontrar el camino de Dios para nuestra vida.
La luz del Espíritu Santo vencerá la oscuridad y las palabras de Jesús serán claras. La luz del Espíritu en tu corazón vencerá también la oscuridad, las dudas, la falta de fe… Tú persevera en oración, persevera cerca de Jesús, vence el miedo. Porque tuya es la victoria de Jesús.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Viernes 25 de septiembre

Viernes, 25 de septiembre
Semana XXV del tiempo ordinario

Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio Según San Lucas 9, 18-22
Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: ¿Quién dice la gente que soy yo? Ellos contestaron: Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas. Él les preguntó: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Pedro tomó la palabra y dijo: El Mesías de Dios. Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie.
Y añadió: El Hijo del Hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y letrados, ser ejecutado y resucitar al tercer día.

Pistas: ¿Quién es Jesús?
Hay muchas maneras de conocer a alguien: por lo que cuentan de él, por la imagen que da, por la manera de actuar, por los hechos… Pero, en realidad, no se conoce a alguien de verdad hasta que se establece una relación personal con esa persona. Para responder a la pregunta “¿quién decís vosotros que soy yo?” necesitas estar con Jesús. Si quieres saber si de verdad Jesús es lo que dicen de Él, lo que dice la Palabra de Dios, lo que dice la Iglesia… si quieres saber quién es de verdad: acércate a Él, rézale, búscale, arriésgate a vivir como Él enseña.
Tal vez te desmonte ideas preconcebidas (lo hizo con sus discípulos explicándoles que iba a padecer, no a ser un Mesías político o un líder social). Algunas ideas sobre Él, sobre Dios, sobre su manera de actuar en el mundo es probable que también cambien… eso es conocer a alguien. ¿Quién es Jesús? ¿quién es para ti?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a la tu vida