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Miércoles 26 de mayo

*Miércoles, 26 de mayo*
*Semana VIII del tiempo ordinario*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según San Marcos 10, 32-45*
En aquel tiempo, los discípulos iban subiendo camino de Jerusalén, y Jesús se les adelantaba; los discípulos se extrañaban y los que seguían iban asustados.
El tomó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que le iba a suceder: Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del Hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los letrados, lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán; y a los tres días resucitará.
Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir. Les preguntó: ¿Qué queréis que haga por vosotros? Contestaron: Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda. Jesús replicó: No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar? Contestaron: Lo somos. Jesús les dijo: El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado. Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.
Jesús, reuniéndolos, les dijo: Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.

*Pistas*: Se acerca la muerte de Jesús y sus discípulos se asustan.
Muchas veces, cuando las situaciones son complicadas, sacan lo mejor de nosotros. Pero también sucede al revés.
Los apóstoles se ponen a discutir de puestos, de honores… es como si no hubieran entendido nada de lo que Jesús les ha enseñado.
Él los reúne y les vuelve a enseñar que no quiere que sean como los poderosos del mundo que basan su poder en la tiranía y la opresión. ¿Quieres ser grande? hazte servidor de todos. ¿Quieres ser el primero? hazte esclavo de todos. Aprende a servir.
Piensa en tu vida, en cosas concretas. ¿Sirves o buscas que te sirvan? ¿eres humilde y amas a los demás? ¿o, más bien, intentas quedar por encima, salirte con la tuya, que reconozcan lo bueno que eres…?
Jesús entrega su vida. Ése es el modelo. Puedes hoy darle gracias por su amor y entrega. Él, siendo Dios, siendo el único hombre que ha merecido que le sirvan porque no hizo más que el bien a todos, se hizo el último, hasta el extremo de entregar la propia vida por amor a todos. Hasta el extremo de pedir el perdón para sus enemigos desde la cruz.
¿Quieres ser grande? Reza a Jesús, síguele, despréndete de todo lo que te hace buscar un camino equivocado y elige amar y servir. Y así encontrarás la verdadera vida y serás verdaderamente importante.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Solemnidad de la Santísima Trinidad

Evangelio según San Mateo 28,16-20. 
En aquel tiempo, los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado.
Al verlo, se postraron delante de el; sin embargo, algunos todavía dudaron.
Acercándose, Jesús les dijo: «Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra.
Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo».

Martes 25 de mayo semana VIII

*Martes, 25 de mayo*
*Semana VIII del tiempo ordinario*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según San Marcos 10, 28-31*
En aquel tiempo, Pedro se puso a decirle a Jesús: Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.
Jesús dijo: Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más -casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones─, y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros.

*Pistas*: Volvemos al tiempo ordinario. Y el Evangelio de hoy nos presenta esta aparente contradicción que Jesús enseña: hay que ser el último para ser el primero. Dejar para tener.
La credibilidad de Jesús viene porque Él fue delante: se hizo el último siendo el primero, el servidor de todos, entregó su vida por amor. Podría haber vivido como un rey cobrando favores y vendiendo milagros… pero no, Jesús eligió lo que anuncia y lo que invita a vivir. Y la experiencia de tantos santos a lo largo de la historia, la experiencia del que vive realmente lo que es la Iglesia, nos demuestra que es posible y es cierto lo que Jesús dice hoy.
Entregarse, darlo todo por seguir a Jesús es el camino para ser verdaderamente rico (cada uno en la vocación en la que haya sido llamado, en el momento y lugar que esté ahora en su vida). Si eres padre de familia, o si eres un joven que busca su lugar, si has entregado tu vida a un servicio, en un trabajo, si eres sacerdote o estás en la vida consagrada, sea el que sea… date cuenta de que Jesús propone un camino de entrega. Si le sigues, recibirás la verdadera riqueza que nadie te va a poder quitar. No te promete un camino de rosas, sino uno que merece la pena, que es pleno, y desemboca en la plenitud definitiva, en la eternidad.
Piensa en tu caso concreto ¿qué necesitas dejar para seguir mejor a Jesús? Y después, dale gracias por todo lo que ya has recibido.
Es verdad, hay que dejar de querer ser el primero, pero a cambio serás verdaderamente grande.
Te invito a que mires a tu vida y te preguntes dónde puedes encontrar el camino del amor y el servicio, y a que lo sigas sin otras intenciones.
La Iglesia es, debe ser, una gran familia, y cuando se vive realmente como enseñó Jesús, vayas donde vayas, si hay Iglesia, tendrás familia, tendrás un hermano, un padre, una madre. Al hilo de esto puedes pensar si eres tú esa Iglesia. ¿Construyes la familia de la Iglesia? ¿o vives tu fe de un modo individualista, buscando sólo tu propio interés?
Deja que el Evangelio de hoy ilumine tu vida. Es palabra de vida eterna y es para ti, para tu comunidad, para tu parroquia, para tu familia.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Lunes 24 de Mayo

*Lunes, 24 de mayo*
*Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según San Juan 19, 25-34*
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre».
Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio.
Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dijo: «Tengo sed».
Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca.
Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo: «Está cumplido». E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día grande, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.

*Pistas*: El día después de Pentecostés celebramos la fiesta de Santa María Madre de la Iglesia. María acompaña a la Iglesia naciente en Pentecostés y es a quién Jesús ha entregado como madre a sus discípulos. Y la Iglesia que como madre comienza su andadura y continúa la obra de Cristo.
Este Evangelio que hemos leído está lleno de simbolismo. Jesús cumple todo lo anunciado sobre el Mesías. Muere entregando hasta a su propia Madre. Y en el discípulo al pie de la Cruz está representada toda la Iglesia.
La imagen del costado abierto nos habla del inmenso amor de Jesús que abre su corazón. La sangre y el agua, de los sacramentos.
Jesús dice: “Está cumplido”. Él ha llevado a término misión, ahora es el tiempo del Espíritu, el tiempo de la Iglesia, el tiempo de la comunidad en la que la Virgen ocupa un lugar privilegiado. Está cumplido y la Iglesia continúa la misión salvadora de Jesús.
María y la Iglesia. Jesús que entrega todo lo que tiene para salvarte a ti personalmente. Piensa en estas realidades y reza con el Evangelio de hoy.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Domingo 23 de mayo Pentecostes

*Domingo, 23 de mayo*
*Pentecostés*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según San Juan 7, 37-39.*
El último día, el más solemne de las fiestas, Jesús en pie gritaba: El que tenga sed, que venga a mí; el que cree en mí que beba. (Como dice la Escritura: de sus entrañas manarán torrentes de agua viva). Decía esto refiriéndose al Espíritu, que habían de recibir los que creyeran en él. Todavía no se había dado el Espíritu, porque Jesús no había sido glorificado.

*Pistas*: Pentecostés. Hoy celebramos el acontecimiento que puso en marcha la Iglesia.
He elegido el Evangelio de la Víspera porque es una invitación: ¿Tienes sed? ¿quieres descubrir en tu vida todo lo que hemos estado celebrando y anunciando en Pascua? Jesús ya ha sido glorificado (ha resucitado, está vivo): ¿Quieres que sus promesas se hagan realidad en tu vida? Acude a Él y llénate del Agua Viva. Acude a Jesús y llénate del Espíritu Santo.
Esta invitación no es para una élite de elegidos. Jesús lo promete para todo el que crea en Él. Jesús glorificado, por medio de su humanidad rebosante del Espíritu Santo, nos da acceso a la vida divina. Jesús, te “grita” -te dice con todas sus fuerzas- que acudas a Él y bebas. Entonces, llenará tu ser, saciará tu sed de plenitud, de libertad, de felicidad, de amor, de verdad, de vida…
Dios no es una teoría. Se le descubre entrando en relación con Él. Y el Dios cristiano, el que reveló Jesús, es así: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Hoy te asomas al misterio de la Trinidad pero no de una manera teórica. Sino de una manera vivencial. El Padre y el Hijo envían el Espíritu y este actúa en ti, es Dios en ti, es el que calma la sed y te permite vivir como Jesús anunció.
Dios siempre, siempre, cumple lo que promete. No hubo un solo Pentecostés. Si lees el libro de los Hechos de los Apóstoles descubrirás que forma parte de la vida de la Iglesia. Y si estudias la historia de la Iglesia verás que no es un hecho del pasado. Hoy lo necesitamos nuevamente. En la Iglesia y en la vida de cada uno de nosotros.
Te propongo un reto para esta semana: Pregúntate ¿qué sed hay dentro de ti? ¿qué necesitas? ¿qué buscas? Y acércate a Jesús con fe, rézale, saca un rato cada día (no hace falta que sea muy largo, pero hazlo cada día), y pídele a Jesús el agua de su Espíritu que podrá saciarte de verdad. Te garantizo que todo será nuevo, que podrás experimentarlo. ¡Ven, Espíritu Santo!

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Viernes 21 de mayo

*Viernes, 21 de mayo*
*VII semana de Pascua*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según san Juan 21 ,15-19*
Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?» Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Jesús le dice: «Apacienta mis corderos.»
Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?» Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Él le dice: «Pastorea mis ovejas.»
Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.» Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: «Sígueme.»

*Pistas*: «¡Sígueme!». Así termina la Pascua. Mañana también nos dirá el Evangelio: ¡Sígueme!. Porque todo esto no sirve de nada si no te pones en marcha, si no sigues a Jesús, si te quedas estancado.
San Pedro negó a Jesús tres veces. Y hoy, Jesús resucitado deja que Pedro le diga tres veces que le ama. Parece como si quisiera ayudar a Pedro a borrar las huellas del pecado ya perdonado por Jesús. Es muy bonito caer en la cuenta de que amor -por tanto, la compasión y el perdón-, y misión van unidos. Pedro no es como un asalariado que hace el trabajo por compromiso o por necesidad. La misión nace y se sostiene en la relación personal con Jesús. ¡Sígueme!
Hoy, al finalizar la Pascua, después de haberte asomado al misterio de Jesús resucitado y su alcance, significado e implicaciones; después de todos estos días en los que has orado acercándote a Él, también te lanza a ti personalmente una pregunta: ¿Me amas?
Y si miras en lo profundo de tu ser descubrirás que te encomienda una misión. Hoy es un buen día para escuchar la voz de Jesús en lo profundo de tu corazón. Seguro que sabes lo que quiere de ti, que lo intuyes. Eso que no te quitas de la cabeza, que sabes que te pide que le entregues, ese camino que se está abriendo ante ti, eso que las “casualidades” te van haciendo ver cada día. Y Jesús te dice: “¿Me amas? ¿me quieres?”. A pesar de que le hayas negado o te hayas equivocado. Y también te pide que te fíes de Él y sigas el camino que pone ante ti.
La pregunta de Jesús podríamos decir que tiene truco, porque Él mismo te va a dar la fuerza para amar y saberte amado, para responder y seguirle, y para hacer lo que te pide. Esa fuerza es más que un poder o una energía es Dios mismo, es el Espíritu Santo y sus dones. Pídelo, Jesús lo prometió, y siempre, siempre, cumple lo que promete. Y cuando lo pidas estate dispuesto a cambiar de vida y seguir a Jesús.
Jesús ha vencido a la muerte, al pecado y al mal. San Pedro, siguiendo a Jesús, acaba muriendo crucificado como su Maestro. Pero pone en marcha la Iglesia y trae al mundo el mayor regalo que le podemos hacer: vencer el mal con el poder de Jesús, hacer las cosas nuevas en Cristo, traer esperanza y amor. Hoy Jesús te invita a salir de tu pecado –como Pedro-, a superar tu pobreza. Te invita a vencer la mediocridad y la comodidad. Jesús te dice: Sígueme ¿me amas? ¡Sígueme!

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Miércoles 19 de mayo

*Miércoles, 19 de mayo*
*VII Semana de Pascua*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según san Juan 17, 11b-19*
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo:
—«Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros.
Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Y por ellos me consagro yo, para que también se consagren ellos en la verdad.»

*Pistas:* En el Evangelio de hoy Jesús pide que el Padre guarde a los que creen en Él para que sean uno. Esta unidad tan profunda sólo puede nacer del amor, como el que hay entre el Padre y el Hijo. Perfectamente unidos, es un solo Dios, perfectamente personales, distintos. Esta es la unidad que Dios quiere para su Iglesia. El grupo de personas con el que compartes la fe, tu parroquia, tu comunidad, la Iglesia… está llamado a caminar hacia esa unidad en el amor y la diferencia personal.
“Están en el mundo, guárdalos del mal” dice también Jesús. Cuando miro dentro de mí, a veces, me asusto. ¡Cuántas cosas del mundo (entendido como opuesto a Dios, tendencia al pecado) se me han pegado! Mentiras, egoísmo, materialismo, indiferencia, relativismo… éstas son las raíces de la división.
Todo esto es vencido en nuestra vida cuando acogemos el Amor de Dios, cuando dejamos que el Espíritu Santo, Espíritu de Verdad, Espíritu de Amor, actúe en nuestro interior y guíe nuestra vida.
Se trata de aterrizar esto en tu vida: Vivir en el amor, vivir en la verdad, estar unidos. Estar en el mundo sin hacerse del mundo. La vida en el Espíritu es don que Dios da y tarea porque tiene que cambiarte la vida.
Cerca de Jesús podrás descubrir la verdad de Dios y la verdad sobre ti mismo (no lo que te dice la sociedad o lo que te dices a veces a ti mismo, ni lo que te dicen los demás), podrás descubrir el amor incondicional de Dios y que tú has nacido para ser feliz, para vivir en plenitud, para ser libre, para vivir en el amor.
En nuestra sociedad el concepto de verdad ha perdido valor. De manera contradictoria se afirma que la única verdad es que no existe la verdad, todo es opinable. Quizás la única que se acepta es la verdad científica, pero ya ni esa (fíjate cuanta gente duda de todo). Además, la vida y las decisiones se mueve más por verdades de índole filosófico, antropológico, moral, teológico, incluso emocional, y ese no es el campo de la ciencia. Seguir a Jesús significa creer que hay verdad, que Él es la verdad y nos enseña la verdad.
Por último, unidos y caminando en verdad, somos enviados a llevar la verdad, a llevar a Jesús, al mundo. No pienses que esto solo lo tienen que hacer los curas y las monjas o los misioneros. Por el bautismo eres enviado a vivir como hijo de Dios, esto implica, por tanto, un modo de actuar en tus decisiones, tus relaciones, tu vida laboral, social, familiar…. No es más, pero tampoco menos. Si has descubierto el tesoro del amor de Dios, no puedes guardártelo para ti. Si quieres vivir en el amor y la verdad, eres enviado a actuar de este modo.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Martes 18 de mayo

*Martes, 18 de mayo*
*VII Semana de Pascua*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según san Juan 17, 1-11a*
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste.
Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste.
Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese. He manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra.
Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado.
Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos que tú me diste, y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado.
Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti.»

*Pistas*: A partir de hoy leeremos una larga oración de Jesús. Habla desde la perspectiva de la resurrección y casi parece que es Jesús resucitado el que habla. Vamos a ir desgranándola. Te aconsejo que cuando vuelvas a leer el Evangelio dejes que aquello que te toque el corazón resuene en ti, sin querer entenderlo todo ni profundizarlo todo.
La hora. En el Evangelio de Juan es el momento de la glorificación de Jesús. Pasa por la cruz y la condena a muerte. Jesús decide entregar la vida, nadie se la quita. Y la cruz es casi un trono, Jesús es exaltado en ella. Es la hora en que Jesús vence. Es la hora de la gloria.
La gloria es entrar en la plenitud de la vida divina. Jesús cumple su misión y es glorificado por el poder del Espíritu Santo. El Padre le confirma resucitándolo y Jesús, en su humanidad lleno, repleto y rebosante del Espíritu Santo, es glorificado junto al Padre. Ahí nos quiere llevar a los suyos, a la gloria, a la vida divina, a estar llenos del Espíritu Santo y poder entrar en la presencia de Dios. No de una manera figurada sino verdadera. Esto es orar y adorar.
Jesús tiene poder y da vida eterna. Jesús revela a Dios. Es el único camino (como venimos viendo todos estos días) para acceder a Dios. Y no lo hace por su cuenta: “Antes que el mundo existiese”. Esta frase hace referencia a que Jesús es más que un hombre. Nos ayuda a entender que Jesús se hace igual a Dios. Es la Palabra hecha carne. Es el Hijo de Dios hecho hombre. Jesús revela el nombre de Dios: nos da a conocer que Dios es Padre.
Comunica a sus discípulos las palabras del Padre. Recibirlas, guardarlas y creer en Jesús es el camino para participar de la gloria de Dios.
Jesús, ruega por los suyos. Tú y yo somos de los suyos. Jesús ora por ti y por mí. Y quiere ser glorificado en nosotros, es decir, quiere que entremos la plenitud de Dios, que tengamos vida eterna. Estamos en el mundo, pero como nos decía el Evangelio de ayer, Jesús ha vencido al mundo, Jesús va delante, nos abre el camino para poder entrar en Dios y conocerle. Y este conocimiento nos hará estar llenos de Dios y de los dones del Espíritu Santo.
Sé que hay algunos aspectos que son complicados de entender. Pero lo más importante es que vayas asomándote en oración al misterio de Jesús que revela al Padre y que da vida eterna. Y poco a poco Dios te lo irá mostrando.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Diios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida*

Lunes 17 de mayo

*Lunes, 17 de mayo*
*VII Semana de Pascua*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según san Juan 16, 29-33*
En aquel tiempo, dijeron los discípulos a Jesús:
—«Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que saliste de Dios.» Les contestó Jesús:
—«¿Ahora creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo.»

*Pistas*: “Tened valor, yo he vencido al mundo”. Jesús resucitado ha vencido, Jesús el que ha vencido, el que está a la derecha del Padre, el que envía el Espíritu, el muerto que vive, el que ha sido despreciado y desechado y se ha convertido en el único camino de salvación.
Jesús en este pasaje está hablando con los discípulos antes de su muerte. Por eso les anuncia que se dispersarán y le dejarán solo. Pero no importan sus traiciones, su abandono o su mediocridad. Todo cambiará cuando se llenen del Espíritu Santo, puedan vencer las luchas porque Jesús ha vencido y se ha convertido en el camino de la salvación.
¿Quieres encontrar paz? Jesús dice hoy que no importan las luchas sino que Él ha vencido. Las luchas son inevitables, también los errores, pero cerca de Jesús participarás de su victoria porque Él ha vencido al mundo
¿Quieres tener valor? Sigue, lucha, persevera, adelante con Jesús. Él ha vencido y tú has vencido con Él.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Solemnidad de Pentecostés

Evangelio según San Juan 15,26-27.16,12-15. 
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí.
Y ustedes también dan testimonio, porque están conmigo desde el principio.
Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.
Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.
El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.
Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: ‘Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes’.»