Miércoles 19 de mayo

*Miércoles, 19 de mayo*
*VII Semana de Pascua*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según san Juan 17, 11b-19*
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo:
—«Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros.
Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Y por ellos me consagro yo, para que también se consagren ellos en la verdad.»

*Pistas:* En el Evangelio de hoy Jesús pide que el Padre guarde a los que creen en Él para que sean uno. Esta unidad tan profunda sólo puede nacer del amor, como el que hay entre el Padre y el Hijo. Perfectamente unidos, es un solo Dios, perfectamente personales, distintos. Esta es la unidad que Dios quiere para su Iglesia. El grupo de personas con el que compartes la fe, tu parroquia, tu comunidad, la Iglesia… está llamado a caminar hacia esa unidad en el amor y la diferencia personal.
“Están en el mundo, guárdalos del mal” dice también Jesús. Cuando miro dentro de mí, a veces, me asusto. ¡Cuántas cosas del mundo (entendido como opuesto a Dios, tendencia al pecado) se me han pegado! Mentiras, egoísmo, materialismo, indiferencia, relativismo… éstas son las raíces de la división.
Todo esto es vencido en nuestra vida cuando acogemos el Amor de Dios, cuando dejamos que el Espíritu Santo, Espíritu de Verdad, Espíritu de Amor, actúe en nuestro interior y guíe nuestra vida.
Se trata de aterrizar esto en tu vida: Vivir en el amor, vivir en la verdad, estar unidos. Estar en el mundo sin hacerse del mundo. La vida en el Espíritu es don que Dios da y tarea porque tiene que cambiarte la vida.
Cerca de Jesús podrás descubrir la verdad de Dios y la verdad sobre ti mismo (no lo que te dice la sociedad o lo que te dices a veces a ti mismo, ni lo que te dicen los demás), podrás descubrir el amor incondicional de Dios y que tú has nacido para ser feliz, para vivir en plenitud, para ser libre, para vivir en el amor.
En nuestra sociedad el concepto de verdad ha perdido valor. De manera contradictoria se afirma que la única verdad es que no existe la verdad, todo es opinable. Quizás la única que se acepta es la verdad científica, pero ya ni esa (fíjate cuanta gente duda de todo). Además, la vida y las decisiones se mueve más por verdades de índole filosófico, antropológico, moral, teológico, incluso emocional, y ese no es el campo de la ciencia. Seguir a Jesús significa creer que hay verdad, que Él es la verdad y nos enseña la verdad.
Por último, unidos y caminando en verdad, somos enviados a llevar la verdad, a llevar a Jesús, al mundo. No pienses que esto solo lo tienen que hacer los curas y las monjas o los misioneros. Por el bautismo eres enviado a vivir como hijo de Dios, esto implica, por tanto, un modo de actuar en tus decisiones, tus relaciones, tu vida laboral, social, familiar…. No es más, pero tampoco menos. Si has descubierto el tesoro del amor de Dios, no puedes guardártelo para ti. Si quieres vivir en el amor y la verdad, eres enviado a actuar de este modo.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*