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Domingo 29 de octubre

Domingo 29 de octubre
XXX domingo del tiempo ordinario

(Recuerda: 1. Pide el Espíritu Santo 2. Lee despacio y entiende 3. Medita qué te dice la Palabra de Dios 4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 22, 34-40
En aquel tiempo, los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se acercaron a Jesús y uno de ellos le preguntó para ponerlo a prueba: Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley? Él le dijo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.» Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.

Pistas: Amar, tal como Jesús lo entendía, vivía y explicaba, es el camino para estar en Dios, para conocer a Dios, para cumplir todo lo que Dios ha querido enseñarnos. Es el cimiento. Es un ejercicio que se fundamenta en la voluntad, no sólo en el sentimiento. Que nace de nuestro corazón que desea vivir el Reino de Dios. Y sin él nada tiene sentido.
Es una palabra muy gastada también. Llamamos amor a demasiadas cosas. Al rezar con el Evangelio de hoy piensa cuántas veces llamas amor a actitudes que se parecen más al egoísmo o al interés. Puedes leer 1 Cor 13 ( https://www.bibliacatolica.com.br/es/la-biblia-de-jerusalen/i-corintios/13/ ), te ayudará a comprender la visión bíblica del amor.
Éste es el camino y no hay otro: amar. Da igual que seas muy religioso, que hagas muchas cosas por los demás… Sin amor falta la base y todo será cada vez más vacío, absurdo y triste.
Una última reflexión antes de que releas el Evangelio y reces. El amor es un don de Dios, es el Don, es el Espíritu Santo. Sólo Dios ama perfectamente, tan perfectamente que se entrega a sí mismo a nosotros y nos llena de su presencia amorosa, nos llena del Espíritu Santo. Es amor que se entrega, que se da, que transforma, que llena de fuego, de dones, de vida a aquél que lo acoge. Y es tarea. El amor crece amando. El amor se conoce sabiéndose amado y amando.
Pide hoy el Espíritu Santo, el Amor, que te inunde y te lleve a amar como Dios ama.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Sábado 28 de octubre

Sábado 28 de octubre
Santos Simón y Judas, apóstoles

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele con tu oración)

Evangelio según san Lucas 6, 12-19
En aquel tiempo, subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, apodado el Celotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Bajó del monte con ellos y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.
Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.

Pistas: Hay muchos temas sobre los que puedes orar y reflexionar en este Evangelio.
La oración: Jesús ora constantemente. Y cuando tiene que tomar decisiones intensifica su tiempo de oración, porque en su humanidad Jesús necesita la fuerza y la luz del Espíritu Santo para conocer y cumplir la voluntad de Dios, para poder entrar en relación con el Padre y traer el Reino a los hombres.
Ser discípulo. Jesús llama para que estén con Él y aprendan. También tú eres llamado a ser discípulo de Jesús y aprender cada día, conocerle mejor, amarle más…
La elección de los Doce. Entre ellos había de todo (Judas el traidor). Igual que en nuestra Iglesia. Dios llama y hay de todo. Unos son fieles, a pesar de sus pecados se convierten y acogen la misericordia de Dios. Y otros se equivocan y se alejan cada vez más.
Estar con Jesús, aprender de Él y ver cómo actúa, forma parte de ser discípulo.
El poder de la palabra de Jesús. Venían a oírlo de todos los sitios: escuchar a Jesús. El sufrimiento (la enfermedad) y el mal (el demonio) es vencido cuando aparece Jesús. La fuerza que sale de Jesús es el Espíritu Santo.
Tienes todas estas sugerencias en el Evangelio de hoy. Deja que Dios te hable en tu situación concreta. Lee despacio el Evangelio y párate en aquello que te interpele, que te llame la atención y te haga pensar. Léelo mirando a tu vida, a tu situación, a tus ilusiones y preocupaciones, y Dios te hablará.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 27 de octubre

Viernes, 27 de octubre
XXIX semana del tiempo ordinario

(Recuerda: 1. Pide el Espíritu Santo 2. Lee despacio y entiende 3. Medita qué te dice la Palabra de Dios 4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 12, 54-59
En aquel tiempo, decía Jesús a la gente: Cuando veis subir una nube por el poniente, decís enseguida: «Chaparrón tenemos», y así sucede. Cuando sopla el sur decís: «Va a hacer bochorno», y lo hace. Hipócritas: si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que se debe hacer?
Cuando te diriges al tribunal con el que te pone pleito, haz lo posible por llegar a un acuerdo con él, mientras vais de camino; no sea que te arrastre ante el juez y el juez te entregue al guardia y el guardia te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues el último céntimo.

Pistas: Aquellos que están viendo a Jesús y sus acciones no son capaces de entenderlo y aceptarlo, porque en realidad no quieren ver. La hipocresía no les deja ver, prefieren vivir en la mentira antes que buscar la verdad. Prefieren buscar excusas, porque no quieren ver ni quieren reconocer quién es Jesús. Prefieren quedarse cómodamente en sus situaciones personales y no disponerse a un cambio profundo de vida.
Tal vez nos suceda a nosotros esto en ocasiones: Dios obra en nuestra vida, actúa en la Iglesia, en la Historia, y preferimos no verlo. Buscamos justificaciones y miramos sólo lo que consideramos negativo. O partimos de nuestros prejuicios con tal de no entender lo que Dios nos quiere mostrar. Dios no está lejos, no se esconde, aunque para encontrarlo hay que buscarlo y hay que aprender a mirar. Sólo busca a Jesús, sólo acércate a la Iglesia, busca la verdad.
En la segunda parte parece que Jesús les está diciendo que hay prisa. En la vida hay momentos en los que hay que tomar decisiones y hay que actuar. Y si se deja pasar puede que se llegue a una situación en la que no haya remedio. Como en el día a día, tenemos que aprovechar las ocasiones y el momento oportuno para tomar decisiones. Ante Jesús también tienes que tomar una decisión. Exige discernimiento, sí; pero también decisión de actuar. No hay que esperar a que no tenga remedio, sino aprovechar el momento mientras vas de camino. Jesús escucha tu respuesta.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 26 de octubre

Jueves, 26 de octubre
XXIX semana del tiempo ordinario

(Recuerda: 1. Pide el Espíritu Santo 2. Lee despacio y entiende 3. Medita qué te dice la Palabra de Dios 4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 12, 49-53
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: He venido a prender fuego en el mundo: ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.

Pistas: A primera vista resultan extrañas las palabras de Jesús. Pero si lo miras desde la perspectiva de lo que sucederá tras su muerte, entenderás a qué se refiere. Jesús, resucitado por el poder del Espíritu Santo, envía ese mismo fuego, el del Espíritu. Y ya nada volverá a ser igual.
Los discípulos de Jesús participan de su bautismo, que aquí hace referencia a la muerte y resurrección. San Pablo dirá que por el bautismo somos sepultados con Cristo para nacer a la vida (Rom 6,4-6). Y su vida cambia, mueren al pecado y nacen a la vida nueva que Jesús ha venido a traer. Viven llenos del Espíritu Santo y guiados por Él, con la fuerza de sus dones.
Esto hará que sean rechazados en muchas ocasiones y perseguidos, como lo fue el mismo Jesús. El Evangelio refleja lo que las primeras comunidades viven. Creer en Jesús les lleva a tomar postura, sin amoldarse a los criterios de su tiempo. Y esto hace que muchos les rechacen, incluso sus propias familias. Pero eso no les importó, porque su vida estaba llena de Espíritu Santo, porque habían descubierto a Jesús.
Al leer este Evangelio puedes pensar en cómo es tu fidelidad a Dios, si arde en ti el fuego del Espíritu Santo. Es algo que no se puede esconder, que tiene que notarse en tu día a día, en tus relaciones con los demás, en tu trabajo o estudios, en tus quehaceres cotidianos, en tu tiempo libre, en tus diversiones… Y puede que esto haga que te señalen o te juzguen.
Creer en Jesús es ser valiente y ser fiel. Es arder en el fuego del Espíritu Santo. No valen medias tintas ni tibiezas, porque si no, la fe se apaga y se muere.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 25 de octubre

Miércoles 25 de octubre
XXIX semana del tiempo ordinario

(Recuerda: 1. Pide el Espíritu Santo 2. Lee despacio y entiende 3. Medita qué te dice la Palabra de Dios 4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 12, 39-48
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis, viene el Hijo del Hombre.
Pedro le preguntó: Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos? El Señor le respondió: ¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo al llegar lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes.
Pero si el empleado piensa: «Mi amo tarda en llegar», y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse; llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles. El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra, recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá.

Pistas: Estar vigilantes, perseverancia, esfuerzo, responsabilidad… son palabras que resumen lo que nos enseña hoy el Evangelio.
“Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá”. Estas palabras de Jesús nos invitan a la responsabilidad. A veces hemos tratado de enseñar y vivir un cristianismo de rutinas y ritos, que no afecta en nada a la vida, a lo cotidiano. Y al final ese tipo de creencia se vuelve vacía. Y lleva a la frustración y al sufrimiento, a la increencia o a la hipocresía.
Sin embargo, si te preocupa no dejar entrar al mal y al pecado en tu vida (estar atento a que el ladrón no abra un boquete). Si quieres ser fiel al Señor porque sabes que te ama, que no hay mejor camino que servirle y corresponderle. Si no te apropias de lo que el Señor ha puesto en tus manos (como el empleado de la parábola). Si vives de este modo, ayudarás a Jesús a extender su Reino. Las personas que te rodean podrán descubrir el gran tesoro del Evangelio. Experimentarás la alegría de la fe y de contagiarla. Podrás ver cómo las cosas se transforman en tu propia vida y a tu alrededor. Cuanto más te entregues, más podrás percibirlo.
Elige entre una vida acomodada que acaba lejos de la fe, o la entrega y la fidelidad que te harán crecer, que transforma las cosas y está presente en tu día a día.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 24 de octubre

Martes 24 de octubre
San Antonio María Claret, obispo

(Recuerda: 1. Pide el Espíritu Santo 2. Lee despacio y entiende 3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 12, 35-38
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas: Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle, apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y si llega entrada la noche o de madrugada, y los encuentra así, dichosos ellos.

Pistas: Estar vigilantes es lo contrario de acomodarse, estar dispuesto es lo contrario de ser pasivos y perezosos. Jesús invita hoy a estar preparado. Porque la fe es un camino, no vale decir: “Ya creo, gracias Señor” y que esto no afecte para nada a tus decisiones, a tu día a día.
Estar vigilantes. Con la cintura ceñida (imaginaos la vestimenta judía, para ponerse en camino, para trabajar, había que ceñirse la ropa), dispuestos al trabajo, atentos a lo que Dios pida. Con las lámparas encendidas, con la luz del Espíritu Santo en el corazón, llenos de Él y sus dones, para no andar a oscuras, con miedo, tropezando… sino ver el camino que Dios nos pide. Para poder abrir al Señor cuando venga y llame. Para lo que sea, cuando sea. En castellano lo decimos con un refrán “no dejar para mañana…”. La mediocridad, la pereza, acomodarse en el pecado o la mentira… es un camino contrario a la fe en Jesús e impide que crezcamos, que seamos felices, que podamos abrir la puerta a Cristo.
Revisa con todo esto tu vida ¿Te da pereza dedicar tiempo a la oración, a conocer más a Jesús, a dejar que Dios sea el centro de tu vida? Jesús te invita a estar preparado, vigilante, dispuesto, con la luz del Espíritu en ti, con la puerta abierta para cuando Él llegue. Pídele que no te deje anclarte y ponte en camino.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración

Lunes 23 de octubre

Lunes, 23 de octubre
San Juan de Capistrano, presbítero

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 12, 13-21
En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: Maestro dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia. Él le contestó: Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros? Y dijo a la gente: Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.
Y les propuso una parábola: Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: ¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha. Y se dijo: Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: «Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años: túmbate, come, bebe y date buena vida». Pero Dios le dijo: «Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?» Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.

Pistas: “Guardaos de toda clase de codicia”. Jesús intenta enseñar siempre a no llevar una vida superficial o materialista. En la sociedad judía estaba muy arraigada la idea de que la prosperidad material es signo de la bendición de Dios. Y el cambio de perspectiva de Jesús es importante. Si caes en la codicia, lo material, la posición social, el tener será el centro de tu vida. Te des cuenta o no, será así.
Jesús dice que serás necio si vives sólo para lo material. Si tener, comer, beber y darte buena vida es tu máxima aspiración. Porque tu vida estará llena de cosas materiales y de actividades, pero, piénsalo bien ¿acumular dinero y cosas da la felicidad? ¿cuántas personas conocemos que tienen su vida ‘solucionada’ en lo económico pero notan que les falta algo, se sienten vacías?
Jesús propone ser rico ante Dios. Entrar en relación con Él, conocerle cada vez mejor y vivir como hijo suyo. No hay nada de malo en lo material, en disfrutar de las cosas de la vida, siempre y cuando no se conviertan en ídolos que sustituyen a Dios o te lleven a pecar alejándote de Dios.
La Vida, la vida verdadera, la vida plena, es don de Dios. Y cuanto más cerca estés de Él más plena va a ser tu existencia, que además no termina aquí sino que se abre a la eternidad. Es don de Dios, y tarea, porque se acoge libremente, porque tú tienes que elegir hacer crecer tu vida de fe y vivirla en tus decisiones y acciones. Se trata de vivir como discípulo de Jesús, y sólo así serás “rico ante Dios”, porque acogerás su gracia y su salvación, y entonces comprenderás que ya no te falta nada

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Domingo 22 de octubre

Domingo, 22 de octubre
Ciclo C. XIX del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 22, 15-21

En aquel tiempo, los fariseos se retiraron y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no te fijas en las apariencias. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: ¡Hipócritas!, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto. Le presentaron un denario. Él les preguntó: ¿De quién son esta cara y esta inscripción? Le respondieron: Del César. Entonces les replicó: Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

Pistas: En una sociedad dividida como la judía, esta pregunta pretendía comprometer a Jesús. Por un lado, los partidarios de Herodes eran colaboracionistas con los romanos. Por otro, los zelotes y, en teoría, los fariseos no estaban dispuestos a permitir que una nación extranjera dominase al pueblo de Dios y se oponían al impuesto. Así que, fuese cual fuese la respuesta de Jesús se iba a enfrentar con una de las posiciones.
Detrás de la pregunta no hay ningún deseo de buscar la verdad. Utilizan todos los recursos a su alcance para intentar quitar a Jesús del medio. Les molesta que Jesús viva en la verdad porque les señala sus pecados. Y le tienden una trampa.
Nuestra sociedad actual no es muy distinta ¿Cuántas veces vamos contra el inocente porque nos deja en evidencia? ¿Cuántas veces fomentamos la división, sin importarnos la verdad, para lograr nuestros fines? La hipocresía, la apariencia, mantener la imagen o la posición siguen siendo en nuestra sociedad el origen de muchos males.
La respuesta de Jesús es sorprendente. A aquellos que no buscan la verdad les intenta poner frente a su verdadera motivación: "¿Por qué me tentáis?" Pero no responden. Realmente buscan tener motivos para acusar a Jesús. Así que Jesús contesta de tal modo que hace que cada cual tiene que enfrentarse a su propia realidad y decidir personalmente: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.
No significa que los cristianos tengamos que mantenernos al margen de la vida política y administrativa. Busca dejar patentes tus motivaciones y que cada uno dé sus propias respuestas.
El Evangelio te plantea que tienes dos opciones: Vivir en la verdad o dejar que la hipocresía, la mentira y el interés se apoderen de tu vida. Si das a Dios lo que es de Dios eso te hará luchar por una sociedad justa y encontrar el camino para hacerlo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Sábado 21 de octubre

Sábado 21 de octubre
XXVIII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele con tu oración)

Evangelio según San Lucas 12, 8-12
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si uno se pone de mi parte ante los hombres, también el Hijo del Hombre se pondrá de su parte ante los ángeles de Dios. Y si uno me reniega ante los hombres, lo renegarán a él ante los ángeles de Dios. Al que hable contra el Hijo del Hombre se le podrá perdonar, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.
Cuando os conduzcan a la sinagoga, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de lo que vais a decir, o de cómo os vais a defender. Porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir.

Pistas: Los que rechazaron al Hijo de hombre, es decir, a Jesús durante su ministerio terreno, serán perdonados y se les dará una nueva oportunidad mediante el don del Espíritu. Pero si alguien rechaza al Espíritu, que ofrece el don del perdón, el arrepentimiento y la renovación ¿cómo podrá ser perdonado? Rechazar el Espíritu Santo es impedir la acción de Dios, es cerrarse a su salvación y amor.
La comunidad cristiana tiene la experiencia de la presencia y el poder del Espíritu Santo. Primero en Jesús. La vida de Cristo estaba llena del Espíritu Santo. Como verdadero hombre, sólo por la fuerza y poder del Espíritu Santo Jesús podía hacer milagros. Necesitaba su luz para tomar decisiones y seguir la voluntad del Padre. Las palabras de Jesús tenían autoridad y convertían los corazones por la presencia del Espíritu Santo. Y, asimismo, resucita por la acción del Espíritu Santo.
Después del día de Pentecostés sus discípulos experimentaron que la promesa de Jesús sobre el Espíritu Santo era cierta. Su cobardía se convirtió en valor. De estar encerrados y escondidos pasaron a anunciar a todos la victoria de Jesús sobre el pecado y la muerte. Y con el Espíritu Santo nada volvió a ser igual. Imagínate: es Dios y sus dones actuando en el corazón del hombre. Y también experimentaron que el Espíritu Santo les enseñaba lo que tenían que decir. Y tantos mártires a lo largo de la historia han dado y siguen dando en nuestros días testimonio de ello.
Pide a Dios que te llene de su Espíritu Santo. También tú estás llamado a vivir de un modo nuevo. Y Dios, siempre, cumple lo que promete.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 20 de octubre

Viernes, 20 de octubre
XXVIII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 12, 1-7
En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros.
Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos: Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía. Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse. Por eso, lo que digáis de noche, se repetirá a pleno día, y lo que digáis al oído en el sótano, se pregonará desde la azotea.
A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer más. Os voy a decir a quién tenéis que temer: temed al que tiene poder para matar y después echar en el fuego. A ése tenéis que temer, os lo digo yo. ¿No se venden cinco gorriones por dos cuartos? Pues ni de uno solo se olvida Dios. Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados. Por tanto, no tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones.

Pistas: Cuidado con la hipocresía. Es una levadura. Es decir, una poca lo cambia todo y hace crecer lo peor de nosotros. Porque ésta no es una levadura buena, como el Reino, que también se parece a la levadura. Una poca en la masa y toda fermenta. La levadura de los fariseos lo estropea todo. Suele ser el refugio del que quiere llevar una doble vida, del que está acomodado y busca justificaciones para su estilo de vida. Lleva a vivir en la mentira y hace imposible la relación con Dios, porque Dios no puede bendecir la mentira. El único camino para librarse de ella es reconocer la verdad con humildad y cambiar de vida. Sólo la luz del Espíritu Santo que nos lleva a la conversión nos puede librar de ella.
A veces también es un refugio para la falta de valor. Se finge ser de una manera determinada para encajar en un grupo, para evitar problemas. También eso lleva a vivir en la mentira. Por eso Jesús dice: “No tengáis miedo”. Ni siquiera a la persecución o a la muerte. Porque la otra muerte, la de la mentira, el pecado, es peor, porque nos mete en la frustración (“echar al fuego”) y no nos permite ser felices.
Dios cuida de ti. Muchas veces nuestra oración es como una lista de deseos (te pido esto, necesito aquello, ayúdame en esto), o una rutina en la que intentamos sentirnos bien. Tal vez necesitemos alabar más a Dios. Reconocer su grandeza y su poder. Cuando comiences a rezar piensa en quién es Dios y alábale, reconoce su grandeza, que tu vida está en sus manos, que la historia está en sus manos, que es el que se ha hecho hombre en Jesús y habita en nuestro corazón con la fuerza, el poder y los dones del Espíritu Santo. Dale gracias, glorifícale, alábale… Y ahora que estás en su presencia, que sabes lo grande que es Dios, ya no tienes miedo porque todo está en sus manos, porque sabes que no te abandona. Y desde ahí puedes pedir y puedes rezar de un modo diferente. Reconociendo la verdad de tu vida y tus situaciones. Dejando que Dios te bendiga y actúe en tu vida. Y orar así te llevará a convertirte, a tomar decisiones, a comprometerte.
“No tengas miedo”, huye de la mentira, de la hipocresía y del pecado, y te encontrarás con Dios.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.