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Sábado 6 de febrero

Sábado, 6 de febrero
Santos Pablo Miki y compañeros mártires

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Llévalo a tu vida)

Evangelio según San Marcos 6, 30-34
En aquel tiempo, los Apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo: Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco. Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado.
Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

Pistas: Los apóstoles vuelven después de ser enviados como nos contaba el Evangelio de antes de ayer. Habían anunciado el Evangelio, expulsado demonios, curado enfermos… Llegan con Jesús. Y puedes imaginarte cuánta emoción, éxito, cansancio, ganas de compartir, de contar y de escuchar. Hay también una mala noticia: han matado a Juan el Bautista (algunos de ellos habían sido discípulos suyos y todos le conocían).
Pero la actividad no para, la gente les busca y no tienen ni tiempo para comer. Así que Jesús decide irse a otro sitio a descansar. Y aquí llega el meollo del Evangelio de hoy: ¿descansar o atender a la gente? ¿carga pesada o vocación? ¿rutina y hartazgo o amor y compasión?
Podemos mirar a nuestra propia vida: los que tenemos fe ¿cómo afrontamos la evangelización, la pastoral, la misión?¿como una carga o con amor? ¿cómo vemos al otro? ¿como un fastidio que me roba mi tiempo, mi energía o alguien a quien utilizar para mis intereses? ¿o por el contrario como el prójimo, aquel a quien tengo que amar? “Andaban como ovejas sin pastor” ¿cuántos están hoy así?
Jesús siente compasión. De ellos, de ti y de mi. No se cansa, una y otra vez nos mira con compasión y si queremos nos enseña, nos ayuda, nos cura, nos salva. ¿Quieres sumarte a su Reino?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida

Jueves 4 de febrero

Jueves, 4 de febrero
Semana IV del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Llévalo a tu vida)

Evangelio según San Marcos 6, 7-13
En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió: quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa. Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Pistas: Los discípulos de Jesús han visto lo que Él hace. Ahora no sólo serán testigos, podrán hacer los mismos signos que Jesús.
Les envía con autoridad (la misma que unos días atrás leíamos que Jesús tiene), con poder, con capacidad para hacer lo que les pide. Van a expulsar demonios, a curar enfermos, a predicar la conversión.
Y para este viaje no quiere que lleven muchas seguridades. Sólo lo necesario. Tampoco que busquen prosperar, la gloria, el triunfo (cambiar de casa). Sólo que siembren, que anuncien, que lleven la salvación al que quiera acogerla.
Jesús sigue llamando hoy también. Y dando autoridad (capacitando) y enviando. Tú estás caminando con Él, quieres ser su discípulo. Y en algún momento (si no lo ha hecho ya) Jesús te enviará. Con autoridad y capacidad para hacer lo que te pide. Pero también necesitas fiarte, ser fiel, no dejarte seducir por otras cosas (cambiar de casa o buscar éxito humano), y huir de acomodarte.
Deja que la Palabra de Dios te hable ¿qué te está pidiendo? ¿qué te está diciendo?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 3 de febrero

Miércoles, 3 de febrero
Semana IV del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Llévalo a tu vida)

Evangelio según San Marcos 6, 1-6
En aquel tiempo, fue Jesús a su tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: ¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí? Y desconfiaban de él. Jesús les decía: No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa. No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Pistas: Cuando crees que lo sabes todo, cuando ya no hay capacidad para sorprenderse o para confiar, cuando piensas “qué me van a enseñar a mí”, es difícil que aparezca la fe. Sin embargo, si te haces preguntas, si buscas, si sientes la necesidad de respuestas que hay en lo profundo de tu ser, pero también de felicidad, de vida, de amor, de plenitud… lo más probable es que te encuentres con Jesús y descubras algo mucho más grande de lo que podías imaginar o buscar.
La gente ha escuchado y visto lo que Jesús dice y hace. Es sorprendente lo que cuentan de Él. Pero muchos no se dejan sorprender por sus prejuicios: ¿de dónde viene ese mensaje? Creen saber el origen de Jesús y se preguntan si puede salir algo bueno de ahí. También hoy muchos piensan de la Iglesia: “hay intereses ocultos”, o miran los pecados o mediocridad de algunos para desechar el mensaje. “Lo de la Iglesia es cosa del pasado, para ignorantes o crédulos”. Y, al final, se quedan sin hacerse la pregunta fundamental: ¿Quién es Jesús? Y sin iniciar el camino para descubrirlo. Se conforman con la imagen pobre o deformada que pueden haber recibido y no intentan ir más allá.
Piensa un momento: Si Jesús es un mentiroso y realmente no es el Hijo de Dios y no te interesas por descubrirlo, no pasa nada. Pero si Jesús es quien dice ser, si conocerle a Él es encontrar Vida, Verdad, Salvación, Amor… y no lo descubres ¿no te pierdes lo más grande e importante de la vida?
Si tú ya caminas con Jesús este Evangelio puede ser una invitación a dejarte sorprender… no creas que lo sabes todo, no te quedes anclado en tus ideas, deja que tu corazón y tu mente sean transformados por el Espíritu Santo, y así avanzarás y podrás ver las maravillas de Dios en tu vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

V Domingo del Tiempo Ordinario

Evangelio según San Marcos 1,29-39. 
Jesús salió de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.
La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmediato.
El se acercó, la tomó de la mano y la hizo levantar. Entonces ella no tuvo más fiebre y se puso a servirlos.
Al atardecer, después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados, y la ciudad entera se reunió delante de la puerta.
Jesús curó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males, y expulsó a muchos demonios; pero a estos no los dejaba hablar, porque sabían quién era él.
Por la mañana, antes que amaneciera, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar desierto; allí estuvo orando.
Simón salió a buscarlo con sus compañeros, y cuando lo encontraron, le dijeron: «Todos te andan buscando».
El les respondió: «Vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido».
Y fue predicando en las sinagogas de toda la Galilea y expulsando demonios.

Martes 26 de enero

Martes, 26 de enero
Santos Timoteo y Tito

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Llévalo a tu vida)

Evangelio según San Marcos 3, 31-35
En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús, y desde fuera lo mandaron llamar.
La gente que tenía sentada alrededor le dijo: Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan.
Les contestó: ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? Y paseando la mirada por el corro, dijo: Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.

Pistas: Jesús se está ganando muchos enemigos, no descansa y los suyos están preocupados. La importancia de la familia en tiempos de Jesús y en la sociedad judía es grande, fundamental. Es el núcleo de referencia, de seguridad, de protección, de supervivencia. Pero Jesús quiere ampliar los límites. La medida no es el interés, ni el egoísmo… la medida es la del amor de Dios y la voluntad del Padre. La madre y los hermanos, la familia… son también los discípulos, que crean comunidad, que suponen la nueva familia en la que somos hijos de Dios. Y en ella cabemos todos, con nuestras flaquezas y nuestras bondades, porque Dios nos acoge, porque es Padre.
¿Y tú quién eres en esta escena? ¿Uno de los que están sentados con Jesús, escuchándole? ¿De los que buscan y cumplen la voluntad de Dios? Entonces tu familia se va a ampliar. Nunca más vas a estar solo. Jesús te hace entrar en la familia de Dios. Somos hijos del Padre por medio de Jesús. Para esto necesitas el Espíritu Santo, que te muestra la voluntad de Dios y te da la fuerza para cumplirla.
Jesús te pide hoy que busques su voluntad y la cumplas, y haciendo esto formes una gran familia con Él. Que no te encierres en tus prejuicios e ideas. Una nueva relación con Dios y con los hermanos, eso es a lo que te invita hoy la Palabra de Dios.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

IV Domingo del Tiempo Ordinario

Evangelio según San Marcos 1,21-28. 
Entraron en Cafarnaún, y cuando llegó el sábado, Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar.
Todos estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.
Y había en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu impuro, que comenzó a gritar: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios».
Pero Jesús lo increpó, diciendo: «Cállate y sal de este hombre».
El espíritu impuro lo sacudió violentamente y, dando un gran alarido, salió de ese hombre.
Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: «¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad; da órdenes a los espíritus impuros, y estos le obedecen!».
Y su fama se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea.

Lunes 25 de enero

Lunes, 25 de enero
Conversión de San Pablo

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Marcos 16, 15-18
En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»

Pistas: Hoy es la fiesta de la conversión de San Pablo. De ser un perseguidor y fanático religioso, tras su experiencia de encuentro con Jesús Resucitado pasa a dedicar su vida al anuncio del Evangelio. Su papel es importantísimo en los primeros pasos del cristianismo y en la evangelización de los no judíos. Y no lo tuvo fácil, pero nunca se dio por vencido.
Este pasaje nos recuerda una dimensión fundamental de ser cristiano: ir y proclamar el Evangelio. Si eres discípulo de Jesús, si estás bautizado, evangelizar ha de formar parte de tu día a día. Porque el que acoja el Evangelio se salvará y el que se resista a creer se condenará. Nos gustaría borrar estas líneas de la Biblia, pero son parte del mensaje de Jesús. Por eso San Pablo sentía la urgencia de hacer llegar a todos el Evangelio, y por eso no da igual vivir de un modo o de otro.
Ser bautizado significa entrar a formar parte de la comunidad de los que siguen a Jesús, quedar llenos del Espíritu Santo, con fuerza para vivir como discípulos, con poder para actuar como Jesús enseña y anunciar el Evangelio a los demás. No sólo es tener la experiencia de encuentro con Jesús, sino vivir como Él propone.
La fe hará que sucedan cosas maravillosas (si lees las cartas de San Pablo verás que los signos de los que habla el Evangelio de Marcos acompañan a los discípulos de Jesús). En la historia de la Iglesia han sucedido, suceden y sucederán cosas como las que cuenta el Evangelio de hoy. Jesús pone en tus manos su promesa. Y tú decides.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida

Sábado 23 de enero

Sábado, 23 de enero
San Ildefonso, obispo

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Llévalo a tu vida)

Evangelio según San Marcos 3, 20-21
En aquel tiempo, volvió Jesús con sus discípulos a casa y se juntó tanta gente, que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales.

Pistas: Ayer leíamos que Jesús llamaba y elegía unas personas para que estuvieran con él. Jesús agranda su familia.
San Marcos nos cuenta más adelante que cuando van a buscarlo y no pueden llegar hasta Él a causa del gentío, le mandan recado: “Tu Madre y tus hermanos te buscan”. A lo que Jesús responde que su madre y sus hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen.
La relación que establece Jesús con sus discípulos es como la que se da en una familia. Y la misión es lo más importante para Él. Se entrega completamente a los demás. Todas sus fuerzas y su tiempo. Es un amor sin medida, cuya máxima expresión será su muerte en la cruz.
Hoy nos dice el Evangelio que parece que está fuera de sus cabales. Y un punto de esta «locura» tiene que tener el discípulo de Jesús. La locura de cambiar las relaciones con los demás por fidelidad al Evangelio. De entregar la vida por encima de las propias fuerzas.
Puedes orar con estas preguntas ¿Hasta dónde está llegando tu respuesta a Jesús? ¿Cómo son tus relaciones con los demás? ¿A qué dedicas tu tiempo, tu esfuerzo, tus recursos…? ¿Quieres ser parte de la familia de Jesús?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida

Viernes 22 de enero

Viernes, 22 de enero
San Esteban, diácono y mártir

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Marcos 3, 13-19
En aquel tiempo, Jesús subió a la montaña, llamó a los que quiso, y se fueron con él.
A doce los hizo sus compañeros, para enviarlos a predicar, con poder para expulsar demonios: Simón, a quien dio el sobrenombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, a quienes dio el sobrenombre de Boanerges ─Los Truenos─, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, que lo entregó.

Pistas: Jesús llama, elige y capacita a sus discípulos y apóstoles. Les llama a estar con Él. A algunos de modo especial. Les hace partícipes de su mismo poder.
Así comenzó la Iglesia y así ha sido desde entonces. Jesús llama, elige, da su Espíritu Santo (da la capacidad para ser discípulo y para la misión) y envía. Personas de toda clase y condición, incluso aquellos que al final acaban fallando, como Judas, tienen su oportunidad, son discípulos… y pueden fracasar. Pero estuvieron con Jesús. Unos, como Pedro, se levantaron de sus errores. Y otros, como Judas, acabaron perdiendo la esperanza, la fe y el amor.
Este Evangelio cuenta la historia que comenzó con ese puñado de hombres y mujeres que seguían a Jesús. Puedes pensar en la Iglesia de hoy, con sus luces y sus sombras. Reza por ella. Son ese grupo que sigue a Jesús, y en ella hay de todo, también cosas mejorables. Pero es la que continúa la obra de Cristo.
Puedes también pensar en tu propia vocación, si estás en búsqueda o ya la has encontrado, cómo la estás viviendo. Reflexiona sobre lo que te dice Jesús hoy a ti, a qué te llama o envía, cuál es tu lugar como discípulo suyo. Jesús llama, elige, capacita y envía. También hoy. También a ti.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Jueves 21 de enero

Jueves, 21 de enero
Santa Inés, virgen y mártir

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Marcos 3, 7-12
En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del lago, y lo siguió una muchedumbre de Galilea. Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, de Jerusalén y de Idumea, de la Transjordania, de las cercanías de Tiro y Sidón.
Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una lancha, no lo fuera a estrujar el gentío. Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo. Cuando lo veían, hasta los espíritus inmundos se postraban ante él, gritando: Tú eres el Hijo de Dios. Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.

Pistas: Jesús ha ido recorriendo Galilea. Vienen a Él de todas partes. Como hemos ido leyendo se van haciendo grupos: los que se fían de Él y le siguen, muchos que le buscan porque le necesitan y los que quieren destruirle (ayer leíamos cómo los fariseos y los herodianos, que se llevaban muy mal entre ellos, son capaces de negociar para acabar con Jesús).
Mañana leeremos cómo Jesús llama a algunos para que le sigan y de modo especial a un grupo de Doce para que estén con Él y sean sus Apóstoles, sus testigos.
Jesús no deja indiferente a nadie. También tú tienes que posicionarte. Una posición es la indiferencia. Por eso puedes aprovechar este Evangelio para pensar ¿dónde estoy yo? ¿voy con Jesús o prefiero observar desde fuera? ¿me da igual?…
El Evangelio de hoy puede servirte para imaginar la actividad de Jesús. Va con sus discípulos, atiende a los que le buscan, cura, expulsa demonios… Es el que trae el Reino de Dios, el que salva.
Hoy también quiero apuntar que para comprender mejor las lecturas que vamos haciendo, es recomendable alguna vez leer el Evangelio seguido. Eso te ayudará a tener una visión global y a entenderlas mejor. Te invito a que lo hagas.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.