Miércoles 3 de febrero

Miércoles, 3 de febrero
Semana IV del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Llévalo a tu vida)

Evangelio según San Marcos 6, 1-6
En aquel tiempo, fue Jesús a su tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: ¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí? Y desconfiaban de él. Jesús les decía: No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa. No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Pistas: Cuando crees que lo sabes todo, cuando ya no hay capacidad para sorprenderse o para confiar, cuando piensas “qué me van a enseñar a mí”, es difícil que aparezca la fe. Sin embargo, si te haces preguntas, si buscas, si sientes la necesidad de respuestas que hay en lo profundo de tu ser, pero también de felicidad, de vida, de amor, de plenitud… lo más probable es que te encuentres con Jesús y descubras algo mucho más grande de lo que podías imaginar o buscar.
La gente ha escuchado y visto lo que Jesús dice y hace. Es sorprendente lo que cuentan de Él. Pero muchos no se dejan sorprender por sus prejuicios: ¿de dónde viene ese mensaje? Creen saber el origen de Jesús y se preguntan si puede salir algo bueno de ahí. También hoy muchos piensan de la Iglesia: “hay intereses ocultos”, o miran los pecados o mediocridad de algunos para desechar el mensaje. “Lo de la Iglesia es cosa del pasado, para ignorantes o crédulos”. Y, al final, se quedan sin hacerse la pregunta fundamental: ¿Quién es Jesús? Y sin iniciar el camino para descubrirlo. Se conforman con la imagen pobre o deformada que pueden haber recibido y no intentan ir más allá.
Piensa un momento: Si Jesús es un mentiroso y realmente no es el Hijo de Dios y no te interesas por descubrirlo, no pasa nada. Pero si Jesús es quien dice ser, si conocerle a Él es encontrar Vida, Verdad, Salvación, Amor… y no lo descubres ¿no te pierdes lo más grande e importante de la vida?
Si tú ya caminas con Jesús este Evangelio puede ser una invitación a dejarte sorprender… no creas que lo sabes todo, no te quedes anclado en tus ideas, deja que tu corazón y tu mente sean transformados por el Espíritu Santo, y así avanzarás y podrás ver las maravillas de Dios en tu vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.