Sábado 20 de junio

Sábado, 20 de junio
Inmaculado Corazón de María

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 2, 41-51
Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: -«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.» Él les contestó: -«¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón.

Pistas: María conservaba todo en su corazón. ¡Qué sorprendente imaginar la vida de Jesús! Cómo va Él mismo y los que le rodean descubriendo quién es.
La encarnación es algo veraz. La humanidad de Jesús no es un disfraz. La revelación de Dios ha sucedido en un hombre llamado Jesús, que es el Hijo de Dios, que nació de María Virgen desposada con José y creció en la familia que ellos formaron. En una religión, la judía, en una cultura y situación histórica concretas. …Y en la historia de ese hombre sucede el milagro, el acontecimiento más grande que podíamos soñar y que ha cambiado la misma historia de la humanidad.
Por eso, la actitud que nos presenta este Evangelio es la de María. Si ayer la liturgia nos hacía mirar al Sagrado Corazón de Jesús, hoy nos hace contemplar el Inmaculado Corazón de María, en el que se guardaban las cosas de Dios, las que la sorprendían y asombraban. Un corazón en el que el pecado no tenía cabida.
Te invito a que pongas en tu corazón esta pregunta: ¿Quién es Jesús? O este deseo: conocer a Jesús. A veces cuesta entenderle, reconocerlo, descubrir quién es y dónde está. Incluso a veces parece que se ha ido… Pero Jesús no te abandona nunca. Quizás no te dé una respuesta inmediata o rotunda, pero no hay duda de que Él es nuestra familia, es el camino al Padre (a Dios). Y caminará con nosotros.
Este Evangelio te invita a pasar las cosas de la cabeza al corazón. Y, si quieres, a ir guardando ahí, como un tesoro, todo lo que te ayuda a conocer quién es Jesús.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Viernes 19 de junio SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Viernes, 19 de junio
Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 11, 25-30
En aquel tiempo, Jesús exclamó: Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.

Pistas: La fiesta del Sagrado Corazón de Jesús nos hace mirar a la humanidad del Hijo de Dios. ¿Qué te viene a la cabeza cuando escuchas la palabra ‘corazón’? Amor, vida, valentía, alma, entrega, totalidad, humanidad… Esta fiesta es Jesús que ama, que entrega su vida y es vida, que es valiente y da valor, verdadero hombre, el hombre nuevo.
El corazón de Jesús lleno del Espíritu Santo. Es el corazón humano del Hijo de Dios. ¡Qué misterio! Dios no está lejos. Es el Dios que ama. El Padre envía a su Hijo. El Hijo hecho hombre ama con todo el corazón y transforma nuestra humanidad. Lo humano entra en la vida de Dios y Dios da vida a lo humano. Jesús entrega su vida en la Cruz. Tan grande es ese amor y entrega que su corazón traspasado por la lanza del soldado romano, y abierto, es signo del amor absoluto, de la valentía, de la entrega total de Jesús, frente a la injusticia y al pecado que lo han traspasado y rasgado. El amor no podía quedar atrapado por la muerte. Y Jesús resucitado es el vencedor sobre el pecado, el mal, el odio y la muerte. Es el corazón que ha vencido al odio con amor, al pecado con fidelidad al Padre. Es el corazón que lleva a plenitud la humanidad y si acudes a Él tendrás tú también un nuevo corazón.
En el contexto de esta fiesta el Evangelio de hoy te dice que sólo necesitas ser sencillo para poder descubrir y acceder a este misterio, para poder conocer a Jesús y a través de Él llegar al Padre, para tener tu corazón lleno del Espíritu Santo como lo estuvo el de Jesús. No necesitas ser sabio y entendido. Ni perfecto. Sólo ser sencillo y acercarte a Jesús.
Estés como estés, hoy Jesús te invita a entrar en su corazón, a dejarte amar. A dejar de mirar tus cargas y tu pobreza, tus agobios y cansancios, y seguirle a Él. Eso significa cargar con el yugo, y aprender de Jesús. Y ahí encontrarás descanso y libertad. Tal y como te encuentres, Jesús te invita a entrar en su corazón.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 18 de junio

Miércoles, 18 de junio
Semana XI del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 6, 7-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Cuando recéis no uséis muchas palabras como los paganos, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que se lo pidáis.
Vosotros rezad así: Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno.
Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.

Pistas: Jesús enseña a orar.
Lo primero es reconocer quién es Dios. No necesita palabrería, no es para tener suerte o que no nos vaya mal, no es una superstición… sino para establecer una relación con Dios. Y por eso lo primero es ponerte en su presencia. Es Padre, rezas por medio de Jesús y con la fuerza del Espíritu Santo que se une a tu espíritu para que puedas orar. Ayuda a rezar reconocer la grandeza de Dios, su poder, alabarle por ser quien es… y, después, cuando ya estás en su presencia, orar, pedir, llenarte de Dios… Así hace Jesús en el Padre Nuestro.
Tienes mucho que descubrir en esta oración. Te propongo que la reces despacio, profundizando el significado de cada frase, dejando que te acerque a Dios y que ilumine tu vida. Si en alguna petición Dios te inspira, déjate llevar, sigue por ahí. No importa que no llegues al final, importa que rezar afiance tu relación con Dios.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

XII Domingo del Tiempo Ordinario

Evangelio según San Mateo 10,26-33.
No les teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido.
Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas.
No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena.
¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo.
Ustedes tienen contados todos sus cabellos.
No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros.
Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo.
Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.»

Martes 16 de junio

Martes, 16 de junio
Semana XI del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 5, 43-48
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian.
Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestro hermano, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los paganos? Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.

Pistas: Como venimos viendo, el mensaje de Jesús no es una cuestión de mínimos. Su invitación es a una vida plena, a entrar en la perfección de la vida divina.
¿Qué mérito tienes si eres igual que los que no tienen fe? ¿qué haces de extraordinario si cumples los mínimos y con eso ya te conformas? Jesús te invita a descubrir hasta dónde alcanza el amor de Dios y a ponerlo en práctica. Porque si eres hijo de Dios tienes que parecerte a tu Padre.
Te propongo un ejercicio. Lee este Evangelio poniéndole cara y nombre ¿quién es tu prójimo, a quien amas? ¿cómo le amas? ¿quiénes son tus enemigos? ¿quién te cae mal, tratas mal o te resulta indiferente? Y ahora lee las preguntas que hizo Jesús y reza pidiendo su Espíritu Santo. Él te hará capaz de vivir como te pide. Reza por las personas en las que has pensado, y si sientes que tienes que hacer algo o cambiar algo, lánzate, fíate de Jesús.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Lunes 15 de junio

Lunes, 15 de junio
Semana XI del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 5, 38-42
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Sabéis que está mandado: «Ojo por ojo, diente por diente».
Pues yo os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñalo dos; a quien te pide, dale; y al que te pide prestado, no lo rehúyas.

Pistas: El “ojo por ojo, diente por diente” supuso en su tiempo un gran avance contra las venganzas indiscriminadas. Pero Jesús quiere ir a lo profundo de este mandato. Porque llega el tiempo nuevo, el del Reino de Dios, en el que el criterio será el amor y la misericordia que Jesús nos mostró.
¿Cuántas veces en tu vida te guías por el “ojo por ojo”? ¿Cuántas veces el único criterio es quedar por encima, salirnos con la nuestra, doblegar al otro? Jesús enseña otro camino, en el que Él va delante: el del amor (incluso al enemigo), el de la compasión. Enseña el camino de la gratuidad y la entrega. Y si queremos ser discípulos suyos, si queremos ser mejores que los fariseos y los escribas a los que Jesús llamaba hipócritas, su propuesta es vencer el mal a fuerza de bien. Su propuesta es no ser del mundo sino mostrar el amor que Dios mismo pone en nuestros corazones con nuestras actitudes y acciones.
El tiempo nuevo que Jesús inaugura es el tiempo del Espíritu Santo. Él llena nuestros corazones de amor y de sus dones para que podamos ser discípulos de Jesús. Viviendo los mandamientos no como una carga o algo extraordinario, sino como escrito en nuestro corazón y que nos hace vivir con plenitud. Es más, el Espíritu Santo nos transforma para que vivamos como hijos de Dios en Cristo.
El Evangelio de hoy nos propone un camino que nos libra del peso del odio y del rencor, de la soberbia y el orgullo. Y nos permite parecernos al Maestro.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Domingo 14 de junio

Domingo, 14 de junio
Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Juan
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que come de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.
Disputaban entonces los judíos entre sí: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?
Entonces Jesús les dijo: Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo; no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron: el que come este pan vivirá para siempre.

Pistas: Este texto sólo se puede comprender a la luz de la Última Cena y la institución de la Eucaristía. ¿Quién es Jesús? Es el Pan vivo bajado del cielo. Su carne, su sangre, su vida, vida eterna, su presencia… en el Pan. No como el maná del desierto, porque este pan alimenta para siempre. No como la antigua alianza, porque ésta es la nueva, la del Espíritu Santo, la del resucitado, el hombre que vive para siempre en Dios y que nos abre la puerta del cielo.
¿Cómo va a Jesús a convertirse en alimento? ¿cómo vamos a comer su carne? Más que entenderlo hay que vivirlo y contemplarlo. Hay que acercarse al misterio de la Eucaristía. Y así, como a los dos de Emaús, se nos abrirá el corazón; como a los discípulos reunidos el primer día de la semana (el domingo partiendo el pan) nos encontraremos con el resucitado; como en Pentecostés, podremos experimentar todo el poder de Dios en nosotros. Así, en la Eucaristía podrás reconocer a Jesús y alimentarte haciendo realidad la Palabra que has leído hoy.
Vida y vida eterna. “El que come de este pan vivirá para siempre”. Hay un cielo, hay algo más allá de la muerte. No sólo un recuerdo, una sombra, un pervivir de algún modo… es muchísimo más. Es vida plena, es estar con Dios. Y Jesús se hace alimento que abre ese camino.
Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. ¿Cuántas veces buscamos lo que nos sacie por caminos equivocados y por mucho que nos empeñemos sólo encontramos vacío y sed? Buscar parece el destino del hombre… Pero hoy el Evangelio nos dice: Ahí tienes el verdadero alimento, algo firme, cierto, sólido. Ahí tienes la respuesta. Una vida entregada, la de Jesús. No son ideas, promesas vacías, construcciones teóricas o manipulaciones interesadas. Es Jesús, el hombre que lleva la verdad y el amor hasta las últimas consecuencias, que entrega su vida en la cruz por todos los que no nos entregamos al amor.
Verdadera comida y verdadera bebida, que alimenta, fortalece, sacia, da vida… y hace estar en comunión. Porque es una persona, se trata de una relación. Habita en nosotros. Es estar con Dios, ser con Él, con lo que Él nos da. No es algo externo, sino que marca nuestra identidad. Somos hijos en el Hijo de Dios. El cielo está en nosotros. Jesús, Dios, quiere ser tan íntimo a ti, que se convierte en tu alimento. No hay manera más simbólica de expresarlo. Quiere formar parte de ti y que tú formes parte de Él. Entrar en comunión. Dios no está lejos.
“El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí». Y esta comunión transforma, envía, da una misión, un sentido, un propósito. Qué triste la vida sin objetivos, sin motivaciones. Qué fuerza, esperanza y alegría dan tener motivos, un porqué, saber qué puedo hacer. Jesús nos enseña que estar unido a Él es el único camino para ser discípulos suyos. ¿Qué camino tiene Jesús para ti? Descúbrelo, pregúntale… En cada cosa concreta de tu vida: con tu familia, en tus quehaceres, con tus amistades, en tu tiempo libre, en la Iglesia, en la evangelización…
Te propongo un reto doble, según el momento que estés pasando en tu vida. Si hace tiempo que no te acercas a la Eucaristía, pregúntate ¿qué te puede aportar acercarte al Pan que ha bajado del cielo? Si frecuentas la misa pregúntale a Jesús ¿qué significa para mi vivir por ti? ¿qué me estás pidiendo?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Sábado 13 de junio

Sábado, 13 de junio
San Antonio de Padua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 5, 33-37
En aquel tiempo, dijo, Jesús a sus discípulos: Sabéis que se mandó a los antiguos: «No jurarás en falso» y «Cumplirás tus votos al Señor».
Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir sí o no.
Lo que pasa de ahí viene del Maligno.

Pistas: Jesús invita a vivir en la verdad.
¿Cómo sería un mundo en el que nos podemos fiar unos de otros, en el que la palabra tenga auténtico valor? Pues esto es lo que Jesús propone a sus discípulos. Lejos de la mentira y el engaño, de la desconfianza y el cansancio de tener que analizar todo y buscar dobles sentidos. Lo importante no es si los demás viven así, sino cómo vives tú. Y qué haces tú por cambiar la tendencia.
Recuerda que Jesús enseña lo que hay detrás de la ley, ayuda a profundizar en ella. Hoy propone el valor de la palabra, de la verdad, de la honestidad… Y los cristianos estamos llamados a ser esto, a poner estos valores en medio del mundo.
Cuánta mentira, cuánto bulo, cuánto interés, qué poco valor tiene la verdad, qué pocas consecuencias tiene mentir y engañar… Jesús propone otro modo de vida.
Reza, llénate de la fuerza del Espíritu Santo y aprende a vivir como Jesús. ¿Qué te dice el Señor en este Evangelio?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Viernes 12 de junio

Viernes, 12 de junio
X semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 5, 27-32
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído el mandamiento «no cometerás adulterio».
Pues yo os digo: el que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo.
Más te vale perder un miembro, que ser echado entero en el Abismo.
Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro, que ir a parar entero al Abismo. Está mandado: «El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio».
Pues yo os digo: el que se divorcie de su mujer excepto en caso de prostitución la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio.

Pistas: Continúa Jesús con el esquema: “Habéis oído…, pero yo os digo”. Jesús va a la raíz de las cosas. No quiere una comprensión superficial de los mandamientos, sino que le da importancia a lo que sale del corazón. Por eso si algo te lleva a pecar, es mejor apartarlo de tu vida.
Propone Jesús hoy el ideal del amor: la entrega, la fidelidad. En el trasfondo está también la familia. Esto es lo que todas las personas buscan: amar y ser amados. Y la fe cristiana nos propone este mismo ideal.
El adulterio lleva a pensar que el placer y el propio interés es lo principal. Muchas veces lleva también a utilizar a las personas o a sentirse utilizado. Por eso, el “no cometerás adulterio” es elevado por Jesús a otro nivel y situado no como una norma externa a la persona sino como algo que responde a lo escrito en su interior. Es una llamada a vivir en el amor, a superar el egoísmo, a ser más libre y más feliz.
Porque la fe es un camino hacia la felicidad en el que Dios siempre te está esperando.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 10 de junio

Miércoles, 10 de junio
X Semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 5, 17-19
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: No creáis que he venido a abolir la ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el Reino de los Cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los Cielos.

Pistas: La ley y los profetas, el Antiguo Testamento, lo que Dios ha revelado a su pueblo para que puedan conocerle y vivir de acuerdo a su voluntad, alcanza su plenitud en Jesús. Él no ha venido a romper o destruir lo anterior, sino a llevarlo a plenitud, a mostrar su verdadera profundidad y alcance. Por eso, uno de los criterios para interpretar la Palabra de Dios es hacerlo a la luz de Jesús.
Una fe sin vida, sin normas, sin un modo concreto de actuar, al final es una hipocresía. O, dicho de otro modo, la acción del Espíritu Santo y el amor de Dios se realizan en un estilo de vida, porque no todo vale. Por eso Jesús no va contra la Ley, sino contra la hipocresía, la mediocridad y la apariencia. Y también contra el legalismo vacío.
En los próximos días leeremos cómo Jesús explica algunos aspectos de la ley y comprenderemos mejor el Evangelio de hoy.
Al leer el Evangelio mira tu vida y pregúntate si estás entrando en la ley que explica Jesús. Es decir, si estás viviendo como discípulo suyo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.