Sábado 26 de julio semana XII

*Sábado, 26 de julio*
*Semana XII del tiempo ordinario*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según San Mateo 8, 5-17*
En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó diciéndole: Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho. Él le contestó: Voy yo a curarlo. Pero el centurión le replicó: Señor, ¿quién soy yo para que entres bajo mi techo? Basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes: y le digo a uno «ve», y va; al otro, «ven», y viene; a mi criado, «haz esto», y lo hace.
Cuando Jesús lo oyó quedó admirado y dijo a los que le seguían: Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de Oriente y Occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el Reino de los Cielos; en cambio a los ciudadanos del Reino los echarán afuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. Y al centurión le dijo: Vuelve a casa, que se cumpla lo que has creído. Y en aquel momento se puso bueno el criado.
Al llegar Jesús a casa de Pedro, encontró a la suegra en cama con fiebre; la cogió de la mano, y se le pasó la fiebre; se levantó y se puso a servirles.
Al anochecer, le llevaron muchos endemoniados; él con su palabra expulsó los espíritus y curó a todos los enfermos.
Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: «Él tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades».

*Pistas*: Dos milagros de Jesús: el criado de un centurión (un extranjero) y la suegra de Pedro (una mujer). La fe del centurión obra el milagro. Jesús pone de relieve la confianza absoluta de este hombre en su poder.
El centurión respeta a Jesús, sabe que para un judío entrar en casa de un pagano significaba quedar impuro. No quiere poner a Jesús en un compromiso, pero cree en Él, en su poder.
El Evangelio de San Mateo se escribe cuando ya se ha producido la ruptura entre el judaísmo y los seguidores de Jesús. Y nos deja como mensaje que no hay privilegios. Muchos extranjeros entrarán en el Reino de los cielos y muchos ciudadanos serán echados fuera. No se trata de posición social o de la clase a la que se pertenezca. Jesús rompe con todo esto. Es cuestión de fe. De encontrarse con Jesús y creer en Él.
O el caso de la suegra de Pedro. Cuando Jesús la toca, sana y ella se pone a servirles. ¿Qué quiere decir esto? Que Jesús te salva y te libera. El pecado ya no tiene poder sobre ti, el mal ya no te esclavizará. Jesús es tu carta de libertad.
Ayer un leproso, hoy un extranjero y una mujer… Jesús invita a todos a la fe, escucha a todos, llama… Endemoniados y enfermos son sanados por Jesús: cura, salva, libra del mal y del pecado. Y todo esto no es algo del pasado. Es para tu vida y la de los tuyos. No importa cómo estés, quién seas… sólo necesitas tener fe. Recuerda el Evangelio de ayer: “Señor, si quieres…”.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*