Martes 28 de enero

Martes, 28 de enero
Santo Tomás de Aquino, presbítero y doctor de la Iglesia

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Marcos 3, 31-35
En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús, y desde fuera lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dijo: Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan. Les contestó: ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? Y paseando la mirada por el corro, dijo: Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.

Pistas: Con esta lectura hay quienes se preguntan si Jesús tenía hermanos. Vamos a situar el relato en su contexto. La familia, ya desde el antiguo Israel, la conformaban más personas que las de los propios lazos de sangre. Cuantos más miembros eran, mayor protección se daban unos a otros, mayor seguridad en su sustento y más posibilidades de futuro tenían. Por eso la familia era un clan al que se sumaban parientes y más personas. Pero en la época de Jesús este concepto de clan estaba en crisis. El peso de los impuestos romanos, incluso la obligación de acoger y pagar el sustento de los soldados en las propias familias, los pagos al templo y unas normas de vida cada vez más férreas, hacían que muchas familias se conformasen con sobrevivir. Y el mensaje de Jesús no está fuera de ese cambio social.
Jesús cambia la perspectiva. En medio de una situación de crisis, propone ampliar la familia: estos son mi madre y mis hermanos. En vez de cerrarse, defenderse, hacerse egoístas… propone que acoger la palabra de Dios y cumplirla transforma las cosas de tal modo que ya no estás solo. Hay una comunidad que te acoge por encima de cualquier otro interés: la comunidad de los cristianos, de los hermanos en Jesús, de los hijos de Dios, de la familia en la fe. Una comunidad que es familia.
Ya no se trata de unos privilegios heredados o de derechos o posiciones sociales. Jesús nos invita a salir de nosotros mismos, de nuestra propia cerrazón y de nuestros propios problemas, y a convertirnos en una familia, que según su propia enseñanza se caracteriza por el amor, la unidad y la obediencia a Dios.
Si eres de los que están con Jesús, relee una vez más este Evangelio “eres su hermano, su hermana…”, eres de los suyos. Y tú ¿te comportas y vives como uno de los suyos?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.