Jueves 24 de enero

Jueves 24 de enero
San Francisco de Sales, obispo y doctor de la iglesia

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 3, 7-12
En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del lago, y lo siguió una muchedumbre de Galilea.
Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, de Jerusalén y de Idumea, de la Transjordania, de las cercanías de Tiro y Sidón.
Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una lancha, no lo fuera a estrujar el gentío.
Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo.
Cuando lo veían, hasta los espíritus inmundos se postraban ante él, gritando: Tú eres el Hijo de Dios. Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.

Pistas: Jesús ha ido recorriendo Galilea. Vienen a Él de todas partes. Y se van haciendo grupos: los que se fían de Él y le siguen –sus discípulos-, muchos que le buscan porque le necesitan y los que quieren destruirle (ayer leíamos cómo los fariseos y los herodianos, que se llevaban muy mal entre ellos, son capaces de negociar y entenderse para acabar con Jesús).
Mañana leeríamos -si no fuera fiesta- cómo Jesús llama a algunos para que le sigan. Y de modo especial a un grupo de doce para que estén con Él. Ellos serán sus apóstoles. Sus testigos.
Jesús no deja indiferente a nadie. Ni entonces, ni ahora. Por eso también tú tienes que posicionarte ante Jesús. La indiferencia es también una posición (“se quedaron callados”, decía el Evangelio de ayer). Tómate un tiempo para releer este Evangelio y pensar dónde estás: ¿Voy con Jesús o prefiero observar desde fuera? ¿Me da igual? Por la actitud de Jesús se puede adivinar que vendrán dificultades. Se va ganando enemigos poderosos porque lo que dice no es popular. Es la verdad y a veces la verdad escuece. Ser discípulo implica afrontar dificultades, pero en Jesús hay salvación. ¿En qué grupo estás tú?
Jesús no busca el triunfo, busca poder instruir a sus discípulos y predicar el Reino. Por eso muchas veces manda callar a los que dicen que es el Mesías o el Hijo de Dios. Necesita tiempo para llevar a cabo su misión. Si eres una persona implicada en la Iglesia, fíjate qué importante es tener en cuenta esto. No se trata de éxitos momentáneos, sino de ser fiel a la voluntad de Dios. Se trata de construir una comunidad de personas que siguen a Jesús y a pesar de las dificultades (internas y externas) viven como Él enseña. ¿En qué grupo quieres estar tú?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.