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Viernes 11 de junio Sagrado Corazon de Jesús

*Viernes, 11 de junio*
*Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según san Juan 19, 31-37*
En aquel tiempo, los judíos, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.
El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que atravesaron.»

*Pistas*: Hoy, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, leemos este duro relato. Jesús crucificado, muerto ya, es atravesado por la lanza del soldado. En palabras del papa San Juan Pablo II: “El Evangelista habla solamente del golpe con la lanza en el costado, del que salió sangre y agua. El lenguaje de la descripción es casi médico, anatómico. La lanza del soldado hirió ciertamente el corazón, para comprobar si el Condenado ya estaba muerto. Este corazón —este corazón humano— ha dejado de latir. Jesús ha dejado de vivir. Pero, al mismo tiempo, esta apertura anatómica del corazón de Cristo, después de la muerte —a pesar de toda la «crudeza» histórica del texto— nos induce a pensar incluso a nivel de metáfora. El corazón no es sólo un órgano que condiciona la vitalidad biológica del hombre. El corazón es un símbolo. Habla de todo el hombre interior”.
Estamos, pues, ante el corazón abierto de amor. Éste es el símbolo del Evangelio de hoy. Un corazón abierto que simboliza toda la vida de Jesús y que alcanzará un sentido pleno en su resurrección cuando Jesús se convierta en el camino hacia Dios, en el mediador del Amor de Dios, del Espíritu santo.
Un corazón que se abre para que todos puedan entrar. Un corazón del que brota agua y sangre (los padres de la Iglesia hablan de los sacramentos). Un corazón que ha cumplido las promesas de Dios: Jesús es el Mesías prometido, el que revela a Dios. Un corazón al que hay que mirar para encontrar salvación. Es un corazón que fue abierto porque llama e invita.
Hay una jaculatoria que se repite estos días: “Jesús, haz mi corazón semejante al tuyo”. Jesús ¿quién eres? ¿qué quieres decirme? ¿qué caminos abres ante mí? Mírale, rézale, encuéntrate con Él y deja que la fuerza de ese encuentro, la fuerza de su amor, te transforme.
Te envío un enlace a las letanías del Sagrado Corazón por si te apetece rezarlas ( https://drive.google.com/file/d/1jjw-AVF8slcL6mqC2J4uexF0BaA2S3kL/view?usp=sharing )

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Jueves 10 de junio semana X

*Jueves, 10 de junio*
*Semana X del tiempo ordinario*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según San Mateo 5, 20-26*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si no sois mejores que los letrados y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: No matarás, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: todo el que esté peleado con su hermano, será procesado. Y si uno llama a su hermano «imbécil», tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama «renegado», merece la condena del fuego.
Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Procura arreglarte con el que te pone pleito, enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último cuarto.

*Pistas*: Jesús invita a sus discípulos a ser mejores que los que solo viven su fe superficialmente o de apariencias. Ayer leíamos que Jesús va a dar plenitud a la Ley. Estos días veremos cómo. La pregunta que puedes hacerte hoy es ¿te conformas con el mero cumplimiento? ¿te conformas con las apariencias o una vivencia superficial?
Jesús propone un camino de plenitud, por eso lleva a otro nivel el “no matarás”. Se convierte en amarás, perdonarás, no juzgarás. No sólo se trata de no ser malo, no se trata de unos mínimos, sino de parecernos a Él, de ser como Él.
Dejarte llevar por la falta de perdón, por la queja, por el juicio… puede hacer que tu vida termine en la “cárcel”. Sin libertad, una vida gris, sin esperanza…
Jesús te invita a cambiar las cosas, a vivir una fe que nace de la presencia del Espíritu Santo en tu corazón. Te invita a ser libre, a vivir en el amor, a liberarte de comparar tu vida con la de los demás o dejarte encarcelar por el odio. Y te propone cambiar lo que está mal en tu propia vida, perdonar y pedir perdón.
Cuando la religión o la religiosidad se reduce a la exigencia de unos mínimos deja de merecer la pena, deja de tener sentido, porque Dios no puede llamarte a vivir bajo mínimos. Él te llama a su plenitud, te propone un ideal, una vida que realmente merezca la pena.
Por eso, pregúntate si te estás dejando encarcelar, si estás llevando una vida de mínimos. Pon cara a las personas que te parecen insoportables o con las que te tienes que reconciliar y pídele a Dios la fuerza para cambiar lo que está mal en tu vida.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Miércoles 9 de junio semana X

*Miércoles, 9 de junio*
*Semana X del tiempo ordinario*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según San Mateo 5, 17-19*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: No creáis que he venido a abolir la ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el Reino de los Cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los Cielos.

*Pistas*: La ley y los profetas, el Antiguo Testamento, lo que Dios ha revelado a su pueblo para que puedan conocerle y vivir de acuerdo a su voluntad, alcanza su plenitud en Jesús. Y Él no ha venido a romper o destruir lo anterior, sino a llevarlo a plenitud, a mostrar su verdadera profundidad y alcance. Por eso, uno de los criterios para interpretar la Palabra de Dios es hacerlo a la luz de Jesús.
Una fe sin vida, sin normas, sin un modo concreto de actuar, es una hipocresía y un caos. O, dicho de otro modo, la acción del Espíritu Santo y el amor de Dios se realizan en un estilo de vida, porque no todo vale. Por eso Jesús no va contra la Ley, sino contra la hipocresía, la mediocridad y la apariencia. Y también contra el legalismo vacío.
En los próximos días leeremos cómo Jesús explica algunos aspectos de la ley y comprenderemos mejor el Evangelio de hoy.
Al leer el Evangelio mira tu vida y pregúntate si estás entrando en la ley que explica Jesús. Es decir, si estás viviendo como discípulo suyo.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Martes 8 de junio semana X

*Martes, 8 de junio*
*X semana del tiempo ordinario*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según San Mateo 5, 13-16*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Vosotros sois la sal de la tierra.
Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo.
No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.

*Pistas*: Jesús usa dos símbolos para hablar de la identidad de sus discípulos: sal y luz. Y les manda que vivan de acuerdo a aquello que son. Si se esconde, si se desvirtúa ¿para qué servirá? Una fe que no cambia las cosas, que no da sabor, una fe que no ilumina ¿qué será? ¿para qué servirá?
Muchas veces nuestra sociedad propone reducir al ámbito de lo privado la fe y la vivencia religiosa. Propone ser una sal que no sala y una luz que no ilumina. No influir en la vida pública, ni en la política, ni en la cultura, ni en las familias, ni en la educación… ni en nada. Una fe reducida al ámbito de lo privado. ¿Tendrá algo que ver con el mensaje de Jesús?
Vivir la fe como Jesús enseña implica amar. Amar a Dios, amar al prójimo, recibir el Espíritu Santo y sus dones… Y todo esto transforma el corazón de las personas, de tal modo que todo cambia. El modo de relacionarse, las decisiones, las prioridades todo se hace de acuerdo a la nueva identidad que da la fe. Si dices que tienes fe y no eres sal y luz deberías hacerte esta pregunta: ¿qué le está pasando a mi fe?
Eres sal y luz. Lo eres por la presencia del Espíritu Santo en ti, por tu condición de discípulo de Jesús. Pero ¿se refleja en tu vida? ¿y en lo que perciben los demás? ¿qué necesitas, qué puedes hacer para actuar como sal y luz? ¿por qué no aprovechas este Evangelio para pedir hoy a Dios eso que crees que te falta?

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Domingo 6 de junio

*Domingo, 6 de junio*
*Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según san Marcos 14, 12-16. 22-26*
El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?»
Él envió a dos discípulos, diciéndoles: «Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo y, en la casa en que entre, decidle al dueño: «El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?» Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena.»
Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua.
Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo: «Tomad, esto es mi cuerpo.»
Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron.
Y les dijo: «Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios.» Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos.

*Pistas*: Estamos en la Última Cena de Jesús. Aquí se instituye la Eucaristía.
Está reunido el grupo de sus discípulos más cercanos, en la cena Pascual judía, con todo lo que significaba para ellos: la liberación de la esclavitud de Egipto, el cordero que sacrificaron para marcar sus puertas al paso del ángel que exterminó a los primogénitos de Egipto, la alianza, el ser pueblo de Dios. Y, en medio de ese contexto, Jesús hace la Nueva Alianza, que es su vida entregada por amor. Y en el Pan y el Vino promete quedarse: este Pan soy yo, es mi carne; este vino, soy yo, es mi sangre. Ésta es la alianza para siempre (hasta el reino de Dios, hasta el cielo, hasta la eternidad). Es el mayor acto de amor posible, un amor hasta la eternidad, un amor que da la vida.
Fue y es por ti, para que puedas entrar en comunión con Él. Esto es la Eucaristía. Todo el poder salvador de lo que sucedió en Jesús, de su muerte y resurrección. No sólo eso, sino su presencia real y verdadera, su presencia salvadora en el Pan y el Vino.
Cuando parece el final, se abre el comienzo de todo. Jesús no se va, se queda en la Eucaristía. Jesús presente por ti y para ti.
Aprovecha este día para acercarte al sacramento de la Eucaristía y poder adorar a Jesús. Relee el Evangelio y deja que te sumerja en el misterio de amor que es la entrega de Jesús. En el misterio de amor que es la Eucaristía.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Viernes 4 de junio

*Viernes, 4 de junio*
*IX Semana del tiempo ordinario*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según San Marcos 12, 35-37*
En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: ¿Cómo dicen los letrados que el Mesías es hijo de David? El mismo David, movido por el Espíritu Santo, dice: «Dijo el Señor a mi Señor: siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies».
Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo? La gente, que era mucha, disfrutaba escuchándolo.

*Pistas*: Justo antes en Mc 11,23-12,34 el Evangelio nos cuenta cómo la autoridad de Jesús y su actuación es puesta en duda y molesta a los líderes religiosos y políticos judíos: sanedrín, sacerdotes, fariseos, escribas, el grupo de los saduceos… Intentan desacreditar a Jesús y ponerlo en evidencia. Intentan pillarlo y deshacerse de Él. Muchos de ellos utilizaban la religión y la Palabra de Dios para conseguir sus fines, y Jesús hacía peligrar su bienestar. No les importa la verdad, ni les importa Jesús. Sólo su posición y su ideología. Por un lado, sus intereses les tienen atrapados. Por otro, no son capaces de dejar que Jesús rompa sus esquemas.
Jesús les devuelve la moneda. Los letrados o escribas saben mucho, pero Él quiere mostrar que no entienden. No se atreven a dejar que su persona y su palabra les descoloque, les interpele, les remueva, les haga conocer la verdad.
¿De dónde vendrá el Mesías? Jesús siembra dudas sobre la imagen política de un rey terrenal. San Pablo responderá que según la carne es hijo de David (el rey de la promesa mesiánica), pero Hijo de Dios con poder por el Espíritu Santo (cf. Rm 1,3-4). En realidad, hace falta un paso en la fe para no caer en la ideología, para no convertir la Palabra de Dios en un instrumento al servicio de intereses ajenos a ella. Para que la Biblia y el mismo Evangelio, la religión, la fe, no se conviertan en algo falso, interesado, incomprensible o superficial el único camino es encontrarse y conocer a Jesús. Dejarse sorprender por Él.
Éste camino Jesús te lo propone a ti: encontrarte con Él y dejarte sorprender. Se romperán algunos esquemas, pero al final le conocerás, tendrás a Dios en tu vida y ésta cambiará.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Jueves 3 de junio

*Jueves, 3 de junio*
*Santos Carlos Luanga y compañeros mártires*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según San Marcos 12, 28b-34*
En aquel tiempo, un letrado se acercó a Jesús y le preguntó: ¿Qué mandamiento es el primero de todos? Respondió Jesús: El primero es: «Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser». El segundo es éste: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». No hay mandamiento mayor que éstos.
El letrado replicó: Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios.
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: No estás lejos del Reino de Dios. Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

*Pistas*: Amar. Hoy es una palabra tan desgastada… Se llama amor a tantas cosas que en el fondo son interés, egoísmo, deseo… Tantas veces se pronuncia de forma vacía o mentirosa. Pero Jesús cuando habla de amar, es con mayúsculas. Él ama al Padre de modo perfecto, está lleno del Espíritu Santo, que es el Amor de Dios y ama a los hombres hasta el extremo de entregar su propia vida, libremente, por todos, por los buenos y los malos, por los que le aman y los que no.
Y enseña que sólo viviendo en el amor se puede ser feliz y se puede construir el Reino de Dios.
Este Evangelio no necesita una gran explicación, es más bien para vivirlo. Dios te ama, lo ha demostrado enviando a su Hijo. Jesús, te amó entregándose y resucitado sigue mostrándote su amor cada día. El Espíritu Santo habita en ti y quiere hacerte experimentar el amor de Dios, llenándote de sus dones, de su vida, de su plenitud… Y tú, ¿estás dispuesto a amar? Ese es el mandamiento, es lo que Dios te pide, que ames.
Es verdad que tiene un componente de emoción y sentimiento, pero tiene otro de elección, decisión, de voluntad, incluso racional. Yo elijo el amor frente a la indiferencia, la fe en Dios frente a la increencia o el agnosticismo. El amor al prójimo frente a la indiferencia, el odio, la envidia, el orgullo… El amor con todo lo que uno es, es el único camino para sanar este mundo nuestro, es el único camino para llevar una existencia plena.
Ahora te invito a que te olvides de todo lo que te he escrito y leas el Evangelio. Eres tú el que le pregunta a Jesús: ¿qué mandamiento es el principal? Y escucha su respuesta te la dice a ti, es para tu vida… ¿Crees que Jesús tiene razón? Entonces el Reino de Dios está cerca de ti, lo has comprendido…

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Miércoles 2 de junio

*Miércoles, 2 de junio*
*Semana IX del tiempo ordinario*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según San Marcos 12, 18-27*
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús saduceos, de los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron: Maestro, Moisés nos dejó escrito: «Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano». Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer.
Cuando llegue la resurrección y vuelvan a la vida, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella.
Jesús les respondió: Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios. Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo.
Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: «Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob»? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados.

*Pistas*: En tiempo de Jesús los saduceos eran un sector aristocrático (ricos y acomodados) y sacerdotal del judaísmo, más conservadores en el terreno religioso que los fariseos. Rechazaban la Torah (la ley) oral y las creencias, relativamente recientes, sobre la resurrección y la inmortalidad.
Pensando así os podéis imaginar cómo vivían: el dinero, el poder, la posición social… ocupaban un lugar muy importante en su vida porque no creían que hubiese nada después. Y consideraban que Dios bendice en esta vida y que la prosperidad y disfrutar son signo de la bendición de Dios.
Jesús les dice que no entienden la Escritura ni el poder de Dios. Ellos retan a Jesús. Y Él no les responde con un argumento filosófico o con una complicada reflexión. Sino, como buen judío, leyendo la Escritura, mirando a la revelación de Dios: “El Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob” (Ex 3,6). Es un Dios de vivos.
Esta afirmación de Jesús sobre la resurrección y la vida eterna alcanza su pleno sentido cuando Él mismo es resucitado venciendo a la muerte. Este acontecimiento es el que nos hace repetir: “No es Dios de muertos, sino de vivos”. También aquí y ahora, en tu situación personal es el Dios que da vida, que libera, que salva, que sana. Y su salvación, la vida que Dios da, el Espíritu Santo que habita en ti, es algo tan grande, tan profundo, tan verdadero que se abre a la eternidad con Dios.
Frente a una idea infantil de la resurrección como simple revivir un muerto para un mundo igual que este, el cielo de los dibujos animados, o la reducción de todo a la materia, los cristianos miramos a Jesús que fue delante, que nos abrió el cielo y nos hará partícipes de su resurrección en plenitud.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Martes 1 de junio

*Martes, 1 de junio*
*San Justino, mártir*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según San Marcos 12, 13-17*
En aquel tiempo, mandaron a Jesús unos fariseos y partidarios de Herodes, para cazarlo con una pregunta. Se acercaron y le dijeron: Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa de nadie; porque no te fijas en apariencias, sino que enseñas el camino de Dios sinceramente. ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?
Jesús, viendo su hipocresía, les replicó: ¿Por qué intentáis cogerme? Traedme un denario, que lo vea. Se lo trajeron. Y él les preguntó: ¿De quién es esta cara y esta inscripción? Le contestaron: Del César. Les replicó: Lo que es del César pagádselo al César, y lo que es de Dios a Dios. Se quedaron admirados.

*Pistas*: Jesús se enfrenta a las dobles intenciones y a la hipocresía. Quieren crear conflicto entre Él y los romanos. Buscan tener de qué acusarle para librarse de Él.
Pero utilizan algo cierto: Jesús es sincero, no se fija en las apariencias y enseña el camino de Dios. Y buscan tenderle una trampa. En el fondo se desvelan a sí mismos, no les importa la verdad, ni saber quién es Jesús… sólo su propio interés. Y utilizan los recursos que tienen a su alcance para lograrlo. Son esclavos de la mentira en la que viven, del poder, los intereses, las influencias…
Jesús es libre. Intenta hacerles pensar: ¿qué importa verdaderamente? Dad a Dios lo que es de Dios. Ellos se quedaron admirados por su habilidad, por su forma de pensar, porque no conseguían pillarle. Pero la mayoría no reaccionarán. La admiración no dará paso a cuestionarse ni a plantearse creer en Jesús.
Muchas veces se interpreta la frase: “Lo que es del César pagádselo al César, y lo que es de Dios a Dios”, como la separación entre las cosas mundanas y la fe. Esto, bien entendido, es cierto. Pero Jesús avisa a sus discípulos que la fe tiene que abarcar todos los aspectos de la vida. De nada sirve decir que se tiene mucha fe o rezar mucho, si en las decisiones esa fe no influye, si se cometen injusticias o se colabora con un sistema injusto. Jesús invita a vivir en la verdad y dejarse de dobles juegos. La verdad en la intención de los actos, la verdad en las decisiones, principios y actitudes. Ahora deja que te hable a ti este Evangelio y que ilumine tu vida.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Lunes 31 de mayo

*Lunes, 31 de mayo
Visitación de la Bienaventurada Virgen María*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según san Lucas 1, 39-56*
En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»
María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.» María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

*Pistas*: El ángel le ha dicho a María que va a ser la madre de Jesús y que su prima Isabel, ya anciana, está embarazada. Y ella se va “aprisa a la montaña”. Es bonito este detalle. Lo primero que uno hace cuando deja que Jesús entre en su vida es preocuparse por los demás, salir de uno mismo. Y María va corriendo a ver a su prima Isabel para ayudarla, para alegrarse con ella, para felicitarla… El relato del encuentro de las dos mujeres está lleno de simbolismo en el relato de Lucas. Fijémonos en algunos detalles.
El Espíritu Santo llena a Isabel. Jesús trae la plenitud del Espíritu Santo. Encontrarse con Jesús implica llenarse del Espíritu. No deja indiferente. E Isabel (y Juan el Bautista en su seno) reconocen al Señor, a Jesús. El Espíritu hace alabar a Dios, reconocer la verdad, ser profetas. Isabel confirma lo que el ángel había dicho a María.
María lleva a Jesús y su sola presencia hace que la gracia de Dios actúe. Y si nosotros llevamos a Jesús ¿no sucederá lo mismo? ¿no te sucede algo parecido cuando te encuentras con una persona “llena de Dios”? Contaba un niño de un sacerdote: “Tiene algo raro, es como si te quisiera abrazar cuando te habla. Cree mucho”.
Bendición, dicha, alegría, cumplimiento de las promesas… y todo sin que tengas que hacer cosas extraordinarias: “¿quién soy yo para que…?” Porque así es la gracia de Dios. Y hace responder: Juan salta en el seno de su madre, Isabel habla a voz en grito, María alaba a Dios…
La Virgen responde con una oración que la Iglesia reza en vísperas cada tarde, el Magnificat. Es una alabanza a Dios por lo que ha hecho en ella y por lo que hace en medio de su pueblo. Léela despacio y hazla tuya, pensando en las bendiciones que Dios te ha regalado, en el alcance de lo que sucede en María –el Hijo de Dios se hace hombre para salvarnos-, en acontecimientos concretos de la historia de la salvación, de la Iglesia y de tu propia vida.
Alaba y bendice a Dios con María. Y si alguna frase te llama la atención, párate, repitela, piénsala, dirígete a Dios con tus propias palabras.
Vuelve a leer el Evangelio ¿qué te dice la Palabra? ¿dejas que Dios actúe dentro de ti? ¿eres vehículo para llevar su Palabra a otros? Y reza con ello.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida. *