Jueves 3 de octubre

Jueves, 3 de octubre
San Francisco de Borja, presbítero

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 10, 1-12
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él.
Y les decía: La mies es abundante y los obreros pocos. Rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos.
No llevéis talega ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa, decid primero: «Paz a esta casa». Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: «Está cerca de vosotros el Reino de Dios».
Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: «Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos sabed que está cerca el Reino de Dios». Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo.

Pistas: Primero, Jesús designa de entre sus discípulos a unos que envía de dos en dos. Van delante de Él, preparando el camino, anunciando el Reino. Lo importante es que va a ir Jesús. Van en comunidad.
La tarea es desbordante, como lo es hoy en el mundo y en la Iglesia. Mucha gente necesitada y ¿cuántos obreros? Por eso hay que pedir más fuerzas, más discípulos, más evangelizadores.
“Poneos en camino”. Hay que dar el paso, lanzarse, obedecer, atreverse. Pero no como un inconsciente o un ingenuo. La tarea será difícil, habrá lobos que quieran destrozar lo que se va a hacer. Por eso hay que ir preparado como discípulo de Jesús. Dios proveerá. No hay que llevar seguridades, sólo lo necesario.
No hay tiempo que perder cuando Jesús envía, porque es urgente lo que nos pide: llevar al mundo el Reino de Dios.
Desea y construye la paz, pero ésta no se puede imponer, es un don. Si la construyes, aunque estés rodeado de personas que la rechazan, tú la tendrás. No se trata de prosperar, por eso les manda permanecer en la misma casa.
Se realizarán los signos del Reino, curaciones y un nuevo tipo de relación entre las personas.
Tienes libertad para acoger o no. Jesús y sus discípulos sólo proponen, invitan… Pero la respuesta tiene consecuencias: la salvación o la condenación.
Muchas ideas aparecen en el Evangelio de hoy ¿Cuál te toca el corazón? ¿cuál te hace rezar? Escucha lo que Dios te quiere decir hoy y respóndele.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

XXVII Domingo del tiempo ordinario

Evangelio según San Lucas 17,5-10.

Los Apóstoles dijeron al Señor: «Auméntanos la fe».
El respondió: «Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: ‘Arráncate de raíz y plántate en el mar’, ella les obedecería.»
Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, ¿acaso le dirá: ‘Ven pronto y siéntate a la mesa’?
¿No le dirá más bien: ‘Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después’?
¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó?
Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: ‘Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber’.»

Miércoles 2 de octubre

Miércoles, 2 de octubre
Santos Ángeles Custodios

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Mateo 18, 1-5. 10
En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: -«¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?»
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:
-«Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí.
Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial.»

Pistas: Si nos preguntan quién es el más grande en el Reino de los Cielos, lo más probable es que escogiéramos a Madre Teresa de Calcuta, al Papa Francisco, a ésta o aquella persona que nos parece que destaca por su fe, su entrega, su amor o su actividad. Pero Jesús nos da hoy una lección: llama a un niño cualquiera y lo pone en medio. No sabemos si es bueno o malo, si es agradable o refunfuñón… Pero sí sabemos que sin amor, sin dirección, sin cuidados, no acabará bien. Esto no significa que tengamos que volvernos infantiles. Nada de eso. Jesús siempre manda a sus discípulos que sean astutos, que estén vigilantes; pero también que sean humildes, sencillos, que amen a Dios y a las personas. Que se sientan necesitados de Dios, que se dejen guiar por Él.
Jesús va más allá. Y enseña que acoger al que no te puede dar nada a cambio es ser grande en su Reino. Ése es el camino, aprender a amar, sin esperar nada a cambio, sin intereses, sin dobles intenciones, Por eso todo lo contrario a ser discípulo de Jesús son actitudes como el orgullo de creerse superior, el afán de poder y posiciones, el juicio a los demás…
¿Quién es el más grande en el Reino de los cielos? ¿cómo te comportas con los pequeños? ¿ves en ellos a Jesús? Porque el Padre no quiere que nadie se pierda. Y tu actitud con el prójimo va de la mano con tu actitud con Dios.
Por último, mírate también a ti mismo. ¿Te sientes pequeño, perdido? Jesús te dice que no temas, que aunque consideres que no cuentas o que no eres importante, lo más grande, el Reino, es para ti. Sólo tienes que descubrir el camino de dejarte amar por Dios y amar a los demás.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Martes 1 de octubre

Martes, 1 de octubre
Santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 9, 51-56.
Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén.
Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo y acabe con ellos? Él se volvió y les regañó, y dijo: No sabéis de qué espíritu sois. Porque el Hijo del Hombre no ha venido a perder a los hombres, sino a salvarlos. Y se marcharon a otra aldea.

Pistas: Jesús decide ir a Jerusalén a entregar la vida. Nadie le obliga, Él sabe lo que hace.
En el camino se presentan dificultades. Rechazan a Jesús porque va Jerusalén. Esto sucederá muchas veces en tu vida. Cuando decidas buscar la voluntad de Dios tendrás dificultades y ante ellas encontrarás dos respuestas, la de Santiago y Juan, o la de Jesús. La del rechazo y la condena, o la del perdón y la salvación (que sólo Jesús y la presencia del Espíritu Santo pueden dar).
Mira tu vida, tu comunidad, tu parroquia ¿actúas como Santiago y Juan ante las dificultades o caminas con Jesús como discípulo suyo? ¿de qué espíritu eres? Lo importante es que Jesús se dirige a cumplir la voluntad del Padre y así va caminando con sus discípulos.
Un ejemplo: Jesús va delante. Una decisión: ir a Jerusalén. Y una actitud ante las dificultades: llevar la salvación a todos los que quieran acogerla.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.