Lunes 21 de octubre

Lunes 21 de octubre
XXIX semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 12, 13-21
En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: Maestro dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia. Él le contestó: Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?
Y dijo a la gente: Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.
Y les propuso una parábola: Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: ¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha. Y se dijo: Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: «Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años: túmbate, come, bebe y date buena vida». Pero Dios le dijo: «Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?» Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.

Pistas: “Guardaos de toda clase de codicia”.
¿Cuántas veces en tu vida pones tu confianza en lo material? ¿Cuántos enfrentamientos y divisiones causa esto en las familias? ¿Cuántas luchas para conseguir cierto estatus y recursos económicos tenemos en la vida? ?¿Cuántos esfuerzos y sacrificios? Y, de repente, viene una enfermedad grave, o la muerte de un ser querido y ¿para qué sirvió todo?
Esto es lo que dice hoy Jesús: sé rico en lo que vale a los ojos de Dios. Sé rico llenándote del Espíritu Santo y viviendo como discípulo de Jesús. Busca llenar tu vida de riquezas a los ojos de Dios, entrégate a los demás, a tu familia, en tu trabajo. Vive el Evangelio y llévalo a los demás. Construye un mundo más justo. Porque esas riquezas son las que te cambiarán la vida y nadie ni nada te las podrá quitar. Todo lo demás, pasará. Sólo lo eterno permanecerá.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Domingo 20 de octubre

Domingo 20 de octubre
XXIX domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 18, 1-8
En aquel tiempo, Jesús, para explicar a sus discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: —«Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: «Hazme justicia frente a mi adversario.»
Por algún tiempo se negó, pero después se dijo:
«Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara.»» Y el Señor añadió:
—«Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?»
Pistas: Jesús ¿encuentras esta fe en mí?
La queja, la desconfianza, el pensar que Dios no nos quiere porque no sucede lo que hemos planeado, porque parece que rezamos y no nos escucha, son tentaciones constantes en la vida de un creyente. Pero tenemos que redescubrirle: la historia, la Iglesia, mi vida… todo está en manos de Dios. ¿Cómo no va a escucharnos?
“Gritan día y noche”. Día y noche, sin desconfiar, sin cansarse. La oración que propone el Evangelio no es: Señor, haz lo que yo quiero, sino: “Señor, hazme justicia”. Dios no es como ese juez injusto que al final acabó haciendo lo que tenía que hacer por cansancio. Dios es misericordioso, poderoso, Padre, hermano, amigo, consuelo, fortaleza ¿te dará largas?
Y su justicia es salvarte. Su justicia es darse a sí mismo en el Espíritu Santo. Es darte lo que no tienes por medio de Él. Su justicia es enviar a Jesús a tu encuentro. Porque Él es camino, verdad y vida. Por eso, no te desanimes. Dios está a tu lado y te pide que perseveres. Pregúntate: Jesús ¿encuentras esa fe en mí? Y pídele: “Auméntame la fe”.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Sábado 19 de octubre

Sábado 19 de octubre
San Pedro de Alcántara, presbítero. Santos Juan de Brebéuf e Isaac Jogues, presbíteros y compañeros mártires. San Pablo de la Cruz, presbítero

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 12, 8-12
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si uno se pone de mi parte ante los hombres, también el Hijo del Hombre se pondrá de su parte ante los ángeles de Dios. Y si uno me reniega ante los hombres, lo renegarán a él ante los ángeles de Dios.
Al que hable contra el Hijo del Hombre se le podrá perdonar, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.
Cuando os conduzcan a la sinagoga, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de lo que vais a decir, o de cómo os vais a defender. Porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir.

Pistas: El Espíritu Santo es el don (regalo) de los dones, es la promesa de Jesús, el que continuará su obra llevando a plenitud todo lo que Él ha anunciado y habitará en el corazón de sus discípulos. Es el que realiza la salvación de Dios, actuando en el interior del hombre, fortaleciéndole y dándole sus dones y la vida de Dios.
Por eso, rechazar el Espíritu Santo es rechazar a Dios mismo y la salvación que regala. Es lo mismo que rechazar la acción salvadora de Dios. Es tener a Dios y no querer verlo, tener la luz encendida y cerrar los ojos para no ver. Es no dejarse amar y cerrarse.
Jesús promete que Él nunca abandona a los suyos, y que si alguna vez le eres infiel podrás encontrar perdón. Pero necesitas querer acogerlo. Si rechazas al Espíritu Santo, si rechazas su amor, te quedarás sin experimentarlo, por mucho que quiera hacer Dios por ti.
Las palabras finales que recuerda el Evangelio de hoy tuvieron que suponer una gran fortaleza y consuelo para los primeros cristianos, y para tantos perseguidos. No estás solo, el Espíritu Santo te guía y te enseña. También a ti en tus dificultades y luchas.
Hoy el Evangelio te invita a decidir: ¿te pones de parte de Jesús? ¿te dejas llenar y guiar por el Espíritu Santo? No te preocupes, no tengas miedo, Dios está contigo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Viernes 18 de octubre

Viernes 18 de octubre
San Lucas, evangelista

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 10, 1-9
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:
-«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies.
¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario.
No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: “Está cerca de vosotros el reino de Dios.”»

Pistas: Jesús elige de entre sus discípulos a unos y los envía por delante, de dos en dos. Todos estos detalles tienen su significado. Son discípulos y enviados. En comunidad, de dos en dos.
No son suficientes, hay mucho trabajo por delante. Pero no van por iniciativa propia, es Dios quien los envía.
Tienen que ponerse en camino. Sin esto, nada sucede. Ellos se tienen que fiar y lanzarse.
Jesús los prepara y no los envía como incautos. Habrá “lobos”. Pero no necesitan seguridades (porque el mismo Reino de Dios que anuncian, el poder de Dios, será su seguridad). Hay prisa, no hay que detenerse por el camino, porque es urgente que las personas conozcan a Jesús y sean evangelizadas.
Llevan la paz de Dios. No se trata de triunfos, de imposiciones o de conquistas. Se trata de preparar el camino a Jesús para que puedan conocerle. No hay que buscar prosperar (por eso que no anden cambiando de casa), pero van a tener lo que necesitan: “el obrero merece su salario”.
Finalmente, harán los mismos signos de Jesús. Pero lo importante es que Jesús viene, que el Reino de Dios está cerca.
Y todo esto ¿a mí qué? Deja que la Palabra de Dios te hable hoy. Eres discípulo suyo ¿te está llamando? ¿te está enviando? ¿te ha llamado? ¿te ha enviado? ¿qué te está pidiendo? Deja a Jesús que te hable hoy y reza.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Jueves 17 de octubre

Jueves, 17 de octubre
San Ignacio de Antioquía, obispo y mártir

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 11, 47-54
En aquel tiempo, dijo el Señor: ¡Ay de vosotros, que edificáis mausoleos a los profetas, después que vuestros padres los mataron! Así sois testigos de lo que hicieron vuestros padres, y lo aprobáis; porque ellos los mataron y vosotros les edificáis sepulcros. Por algo dijo la sabiduría de Dios: «Les enviaré profetas y apóstoles: a algunos los perseguirán y matarán»; y así a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario. Sí, os lo repito: se le pedirá cuenta a esta generación.
¡Ay de vosotros, juristas, que os habéis quedado con la llave del saber: vosotros que no habéis entrado y habéis cerrado el paso a los que intentaban entrar!
Al salir de allí, los letrados y fariseos empezaron a acosarlo y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, para cogerlo con sus propias palabras.

Pistas: El enfrentamiento entre Jesús y las autoridades religiosas judías va creciendo. Jesús les acusa de no haber querido acoger lo que Dios reveló a través de los profetas. Y aunque les edifican “mausoleos a los profetas”, no acogen el mensaje que ellos transmitieron. Esto traerá consecuencias para su vida, porque tampoco serán capaces de acogerle a Él.
Son duras las acusaciones de Jesús. Ni han entrado en la sabiduría de Dios (en lo que Dios ha revelado) ni dejan entrar a otros. Ésta puede ser una enseñanza importante para todo cristiano, pero mayor cuanto más grande sea tu responsabilidad dentro de la Iglesia. Ya seas sacerdote, religioso o religiosa, padre o madre de familia, catequista, profesor, o tal vez el único cristiano practicante en tu grupo de amigos… el Evangelio de hoy te invita a entrar en la sabiduría de Dios, que es Jesús mismo. Te dice que no es suficiente con reconocer que se puede hacer más o vivir la palabra de Dios de otra manera, sino que hay que llevarlo a la práctica. Hay que dejar de mirar para otro lado o lamentarse. Hay que ponerse manos a la obra siguiendo a Jesús, cada cual desde su responsabilidad.
La Palabra de Dios te invita a conocer cada vez más a Jesús, aprendiendo a ser su discípulo, amándole cada día más, convirtiéndote. Y tú eres la llave que dejará entrar a otros o les impedirá pasar. Porque por medio de tu palabra, tu vida y tu testimonio, otros podrán asomarse al misterio de Dios, podrán encontrarse con Jesús. Él no fue cobarde ante la salvación y la verdad. ¿Y tú?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

XXIX Domingo del tiempo ordinario

Evangelio según San Lucas 18,1-8.

Jesús enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse:
«En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres;
y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: ‘Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario’.
Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: ‘Yo no temo a Dios ni me importan los hombres,
pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme'».
Y el Señor dijo: «Oigan lo que dijo este juez injusto.
Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, aunque los haga esperar?
Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?».

Miércoles 16 de octubre

Miércoles, 16 de octubre
Santa Eduvigis, religiosa
Santa Margarita María de Alacoque, virgen

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 11,42-46
En aquel tiempo, dijo el Señor:
–¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de legumbres, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios! Esto habría que practicar sin descuidar aquello.
¡Ay de vosotros, fariseos, que os encantan los asientos de honor en las sinagogas y las reverencias por la calle!
¡Ay de vosotros, que sois como tumbas sin señal, que la gente pisa sin saberlo! Un jurista intervino y le dijo:
–Maestro, diciendo eso nos ofendes también a nosotros.
Jesús replicó:
–¡Ay de vosotros también, juristas, que abrumáis a la gente con cargas insoportables, mientras vosotros no las tocáis ni con un dedo!

Pistas: Lo sabemos. Jesús no tiene reparos en denunciar lo que está mal y enseñar cuál es el camino del Reino.
Hoy, fariseos y juristas le recriminan a Él y a sus discípulos que no sigan las costumbres judías para antes de comer. Y esto le sirve a Jesús para denunciar la hipocresía del fariseísmo. Tan preocupados por aparentar y tan poco por experimentar el amor de Dios. Cómo les gustaba a los fariseos hacer un cumplimiento exagerado de costumbres y ritos ante los demás para que los viesen y además se lo reconociesen. Sin embargo, en su interior eran egoístas, engreídos y se creían autosuficientes. Por eso Jesús les afea que se ocupen tanto de que la fachada, el exterior, esté lustroso, y tan poco de la verdadera limpieza que importa: la interior.
¿Qué ocurre dentro de ti cuando cumples escrupulosamente con tus deberes de ciudadano, pagas tus impuestos, incluso con tu parroquia o grupo colaboras en lo material pero te olvidas del desvalido, del huérfano, de la viuda, del que no tiene trabajo, del que sufre…? Jesús nos dio su propio ejemplo de entrega total. Hasta la muerte. Y no lo hizo pensando en la opinión de los demás, sino poniendo en práctica el amor que no tiene límites.
Este Evangelio te puede ayudar a reflexionar sobre todas esas veces que nos constituimos en jueces de otros y nos consideramos en posesión de la verdad absoluta. O en cuántas ocasiones no es el amor lo que nos guía. Es una invitación a cambiar el corazón y vivir con coherencia y fidelidad.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Martes 15 de octubre

Martes 15 de octubre
Santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Mateo 11, 25-30
En aquel tiempo, exclamó Jesús:
«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.
Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Pistas: “Venid a mí”.
Jesús da gracias al Padre, Señor de todo lo que existe, por haberse querido revelar a los sencillos. No está reservado a una élite social o intelectual. El camino es acercarse a Jesús. Al Hijo hecho hombre, porque Él conoce a Dios y lo revela. No es una teoría, es encontrarse con Jesús y por medio de Él con Dios.
“Venid a mí”, dice Jesús. ¿Estás agobiado o cansado? Acércate a Él y encontrarás descanso. No en la queja o la rebeldía, tampoco en quedarse parado en el lamento o la tristeza. Sino cerca de Jesús, que tiene poder para transformar todo. Ahí puedes encontrar descanso. Siguiendo adelante, recorriendo el camino, pero con Jesús (cargando con el yugo y siendo manso y humilde de corazón, como lo fue Él). Sólo con la fuerza y la luz del Espíritu Santo que Jesús da, el “yugo” será llevadero y ligero (por muy grande y pesado que pueda parecer), porque el poder de Jesús lo transforma todo.
Piensa en tu propia vida ¿En qué situaciones necesitas poner a Jesús? ¿en qué tienes que hacerte más sencillo para poder encontrarte con Él? ¿qué cosas o circunstancias te impiden experimentar su amor? Reza y acércate a Jesús. Encontrarás a Dios, encontrarás paz y podrás descansar.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida

Lunes 14 de octubre

Lunes 14 de octubre
San Calixto I, papa y mártir

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 11, 29-32
En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús y él se puso a decirles: Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del Hombre para esta generación.
Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esa generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.

Pistas: Jesús es la plenitud de la revelación de Dios. Es más grande que todos los profetas anteriores a Él. Muestra a Dios de modo pleno. Con su resurrección demostrará que todo lo que dijo e hizo es verdad.
Pero aquellos hombres le pedían un signo porque no eran capaces de creer. Aunque le veían y escuchaban, y veían todos los signos que hacía, le rechazaron. Tienen la luz del mundo delante, más fuerte que la de los profetas, que la de cualquiera que pueda hablar de Dios, y no son capaces de ver. Porque en el fondo, no quieren ver, no quieren cambiar. Dan igual los signos. No quieren acogerle.
Ante Jesús hay que tomar una decisión: Rechazarlo y quedar indiferente; o escucharlo, buscar, descubrir… Jesús es más que un montón de ideas, teorías, moral. Es más que un ejemplo. Es más que un personaje del pasado o de la historia. Jesús es luz en el camino, plenitud y eternidad. Es el acceso a Dios. Dio la vida por ti y resucitó para tu salvación.
Acércate en oración a Jesús y descubre quién es y lo que tiene preparado para ti y para tu vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Domingo 13 de octubre

Domingo, 13 de octubre
XXVIII ciclo C, tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 17, 11-19
Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: —«Jesús, maestro, ten compasión de nosotros.»
Al verlos, les dijo:
—«Id a presentaros a los sacerdotes.»
Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Éste era un samaritano.
Jesús tomó la palabra y dijo:
—«¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?» Y le dijo:
—«Levántate, vete; tu fe te ha salvado.»

Pistas: «Volvió alabando a Dios a grandes gritos». Hay dos maneras de vivir: pensando en lo que no tenemos y nos falta, en lo malo, viviendo encerrados en nosotros mismos buscando nuestros propios intereses. Y otra, reconociendo lo afortunados que somos, dando gracias a Dios que nos limpia del pecado, nos da nueva vida, nos salva, valorando lo que tenemos en lo material y en lo espiritual.
Jesús no da la espalda a los desamparados de la sociedad. Se acercan a él un grupo de leprosos, que vivían en guetos, sin relación con el resto de personas. Les dice lo que tienen que hacer para ser sanados. Como a nosotros, nos dice lo que tenemos que hacer. Por nosotros mismos, pero también por los que tienen dificultades y sufren. Sólo hay que seguir su enseñanza, su luz. Y serás salvado. ¿Y después…?
Sólo uno de los salvados regresó…. ¿Y los otros? Se olvidaron de alabar y agradecer. Se olvidaron de reconocer la grandeza de Dios.
Piensa en todos los motivos que tienes para dar gracias a Dios y alábalo por ellas. Si quieres, da un paso más. Piensa en Dios, que es Padre. Que muestra su misericordia en Jesucristo. Y alaba a Dios. Si pones esta actitud en tu vida serás de los que siempre vuelven. De los que están con Jesús. De los que ven milagros y el camino de la salvación.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.