Miércoles 22 de mayo

Miércoles 22 de mayo
Santa Joaquina Vedruna, religiosa
Santa Rita de Casia, religiosa

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 15, 1-8
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador.
A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.
Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada.
Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.
Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.»

Pistas: Seguimos en el discurso de despedida de Jesús. Quiere que sus discípulos entiendan bien quién es. Él es la vid, a la que los ellos tienen que estar unidos. Es de donde sale la savia que da vida. Jesús ha dicho de muchas maneras que es el Padre el que atrae, el que llama, el que da la fe. Hoy usa la metáfora del labrador para referirse a Él.
Vamos a analizar varias de las imágenes que hoy utiliza para hablar de la relación de sus discípulos con Él y con el Padre: -El que no da fruto será arrancado.
-Ser podado. En las viñas esto hay que hacerlo para que lo superfluo no se lleve la fuerza de la planta, para que el fruto y la planta tengan vigor y no sean solo hojas sin fruto. Es lo contrario al que no da fruto, pero exige sufrimiento, renuncia, obediencia… ¿Te arriesgas a ser “podado”?
-Permanecer en la vid para dar fruto. Porque si no, el sarmiento se seca y no sirve. Es arrancado y arrojado fuera. Sin Jesús, sus discípulos no pueden nada. ¿Cómo va tu relación con Jesús?
-Dar fruto abundante para dar gloria al Padre y ser discípulos. No basta con estar sin estar o creer a medias. Esto implica un estilo de vida (estar unido, ser discípulo), en ocasiones un cambio (ser podado) y dar fruto. ¿Qué frutos estás dando? ¿qué fruto está dando tu comunidad, tu parroquia, tu familia?
Pero en esta exigencia hay una promesa: si permaneces en Jesús y en su Palabra tendrás el poder de Jesús en ti y se cumplirá lo que desees. No es magia, ni buscarás tu voluntad o tus deseos, sino que descubrirás que lo más grande que puedes hacer es seguir el camino de Jesús (porque su palabra está en ti). La oferta es permanecer en Jesús, estar unidos a Él, crecer quitando –podando- lo que sobra. La promesa es dar fruto.
¿Cuál es el poder que hará dar fruto, cuál es la savia que da vida al que está unido a Jesús? Es el Espíritu Santo. Cada vez hablaremos más de Él porque se va acercando la fiesta de Pentecostés. El Espíritu da vida y fuerza para que la Palabra permanezca en ti. Es el que hace desear y pedir con fe. Es el que hace dar fruto.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

VI Domingo de Pascua

Evangelio según San Juan 14,23-29.
Jesús le respondió: «El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él.
El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió.
Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes.
Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho.»
Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡ No se inquieten ni teman !
Me han oído decir: ‘Me voy y volveré a ustedes’. Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo.
Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean.

Lunes 20 de mayo

Lunes 20 de mayo
V Semana de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 14, 21-26
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.»
Le dijo Judas, no el Iscariote: «Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?». Respondió Jesús y le dijo: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.»

Pistas: Todo de lo que habla Jesús, todo lo que ha enseñado y revelado, sólo puede comprenderse en plenitud cuando viene el Espíritu Santo. Él es el que recordará a los discípulos lo que Jesús ha dicho. Es quien les inspira y guía para dar los primeros pasos de la Iglesia. Es quien les ayudará a entender y a vivir lo que Jesús reveló.
El Espíritu Santo permite que se haga realidad el primer versículo que has leído. Permite que aceptemos los mandamientos y los guardemos –sin su fuerza, saber los mandamientos es sólo una carga, porque no tenemos luz para entenderlos ni fuerza para vivirlos-. El Espíritu Santo es el amor del Padre derramado en nuestros corazones. Nos da a conocer a Jesús y nos descubre a Dios como Padre. Y hace posible experimentar a Dios como amor y presencia viva.
Estos días, al leer el Evangelio de San Juan, nos asomamos al misterio de la Trinidad. Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Un solo Dios y tres personas. Jesús es el Hijo hecho hombre que revela al Padre. Jesús es el único camino para creer, para ver, para escuchar, para encontrar verdad y vida. Y todo esto que revela Jesús sólo será posible con el Don de los dones, con Dios mismo dándose, como Amor que se derrama: el Espíritu Santo.
Jesús se revela a ti. ¿Por qué? Porque te acercas a su palabra, porque la crees, porque entras en la dinámica del amor de Dios. Y porque el Espíritu Santo que ya tienes en tu corazón te va haciendo entender y experimentar que Dios te ama, que Él está a tu lado. Esto es un camino a recorrer en el que descubres que Dios no es un ser aislado sino en relación, incluso en sí mismo: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y que sale de sí mismo para amar. Para amarte.
Por último, qué bonito: Jesús envía un Defensor, alguien (el Espíritu Santo) que te defiende. Te defiende del demonio, de la mentira, de la ignorancia, porque te permite vivir en el amor. Te acompaña, te orienta. Te enseña, te lleva a la verdad completa y hace posible todo lo que acabas de leer.
Pídeselo a Dios en el nombre de Jesús. Él lo prometió, cumplió su promesa y la sigue cumpliendo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Domingo 19 de mayo

Domingo 19 de mayo
V domingo de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 13, 31-33a. 34-35
Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús:
—«Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros.
Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros.»

Pistas: Amar es el nuevo mandamiento, el que lo resume todo, el que Jesús quiere que sea la seña de identidad de sus discípulos. El distintivo que tiene que haber en la Iglesia es el amor. Por ello se nos tiene que identificar. El modelo es Jesús. Él va delante, nos ha enseñado que amar es entregar la vida, es vivir unido al Padre, es buscar y cumplir su voluntad.
El Evangelio de hoy es una invitación a que examines tu vida. ¿Estás amando? ¿está tu comunidad o parroquia cumpliendo lo que Jesús ha mandado?
El que hace que todo esto sea posible es el Espíritu Santo, Él lleva a plenitud la obra de Jesús. Por eso, pídelo, y camina con Jesús. Y así se hará realidad para ti el Evangelio de hoy.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Sábado 18 de mayo

Sábado 18 de mayo
San Juan I, papa y mártir

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 14, 7-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.» Felipe le dice:
—«Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
Jesús le replica:
—«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mi ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: «Muéstranos al Padre»? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mi? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras. creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.».

Pistas: Pistas: Conocer al Padre. ¿Cómo es posible conocer lo que no se ve? ¿Cómo podemos conocer a Dios? San Juan intenta ayudarnos a entender a Dios haciendo que nos asomemos al misterio de Jesús. Ver al Padre es estar con Jesús, es escuchar su Palabra. Y, por eso, estos Evangelios te invitan a orar, a entrar en relación con Jesús, a aprender a rezar rezando.
Las obras dan testimonio de quién es Jesús. Hoy las obras de Jesús las hacemos los cristianos, con la fuerza del Espíritu Santo y en su Nombre. Las hace la Iglesia: “El que cree en mí, también él hará las obras que yo hago y aún mayores”. Esto tiene una doble lectura: por un lado, saber descubrir la acción de Dios en el mundo y en tu propia vida. Por otro lado, tú y yo que somos Iglesia ¿sabemos el poder que tiene la oración? ¿hacemos las obras del Padre? Así el Padre será glorificado.
Recuerda esta promesa de Jesús: “Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré”. Jesús nos enseña a rezar, a comunicarnos con el Padre, de esta manera tan clara y sencilla. Habla con Jesús, rézale y conocerás a Dios.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida

Viernes 17 de mayo

Viernes 17 de mayo
San Pascual Bailón, religioso

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 14, 1-6
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mi. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.» Tomás le dice:
—«Señor, no sabemos adonde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Jesús le responde:
—«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mi.»

Pistas: A veces hay motivos para que tiemble el corazón. Tantas dificultades, miedos, tristezas, luchas… El Evangelio de hoy comienza diciéndonos: “que no tiemble vuestro corazón”. No tengas miedo. Y para ello, cree. Para vivir sin miedo, ten fe. Para superar los sufrimientos, ten fe. Cree en Jesús.
Incluso para lo más definitivo que nos puede pasar, la muerte, Jesús tiene una respuesta. Él va delante, preparando sitio. Esto sólo se puede descubrir desde fe y con la luz de la muerte y resurrección de Jesús. Tomás quiere seguir a Jesús, quiere comprender y pregunta.
La respuesta de Jesús nos ha dejado una frase que nos hace asomarnos a su misterio: ¿Quién es? Es el camino, el que acerca a Dios a los hombres y a los hombres a Dios. Por medio de Jesús tenemos acceso a la vida divina. Es la verdad, porque en Jesús podemos encontrar la plenitud de la verdad sobre Dios y sobre el hombre; la plenitud de la revelación (no sólo como conocimientos, sino como relación con Dios). Y la vida. Porque el que se encuentra con Jesús entra en la vida de Dios, en plenitud de vida, ya aquí y por/para la eternidad. Jesús camino, verdad y vida. ¿Qué te dice y qué le dices hoy?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Jueves 16 de mayo

Jueves 16 de mayo
IV semana de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 13, 16-20
Cuando Jesús acabó de lavar los pies a sus discípulos, les dijo:
—«Os aseguro, el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: «El que compartía mi pan me ha traicionado.» Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy.
Os lo aseguro: El que recibe a mi enviado me recibe a mí; y el que a mí me recibe, recibe al que me ha enviado.»

Pistas: Después de lavar los pies a sus discípulos, Jesús les hace caer en la cuenta de que si Él ha actuado de ese modo, los que le siguen deben también descubrir que en entregar la vida, amar y servir, está la verdadera grandeza. Lejos de una visión triunfalista o política del Mesías, Él quiere que los suyos tengan claro el camino que les puede hacer felices.
También Jesús advierte a sus discípulos de la traición que va a sufrir. Él elige entregar su vida y quiere que puedan reconocerle como el Yo soy (una de las maneras de dirigirse a Dios en el Antiguo Testamento). Quiere que entiendan que Dios y Él son lo mismo, que el misterio que esto entraña es reconocerle como el enviado entre los hombres y mujeres para que el mensaje de Dios se haga presente en la humanidad. Y que ellos comprendan que les toca seguir esta tarea cuando Él ya no esté.
A pesar de las dificultades que pueda traerme ¿intento vivir lo que Jesús ha enseñado y entregarme a los demás, servir y amar como Jesús lo hizo?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 15 de mayo

Miércoles 15 de mayo
San Isidro Labrador

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 12, 44-50
En aquel tiempo, Jesús dijo, gritando:
—«El que cree en mí, no cree en mi, sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí ve al que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas.
Al que oiga mis palabras y no las cumpla yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, ésa lo juzgará en el último día. Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo lo hablo como me ha encargado el Padre».

Pistas: A Dios no le da igual que las personas le conozcan o no, que se salven o no. Dios quiere que todos se salven. Jesús no ha venido a juzgar sino a salvar. Ha venido a ser luz y sacar el mundo de las tinieblas. Ha venido a hablarte a ti, personalmente.
La palabra de Jesús y la fe en Él abren la puerta a la vida de Dios. Por eso, Dios quiere que le conozcas, y que establezcas una relación con Él por medio de Jesús. Y por eso en su palabra encuentras vida.
Sólo en Jesús hay vida, sólo en Él hay salvación. ¿Quieres creer? ¿Quieres tener vida y salvación? Sigue buscando, sigue rezando con la Palabra de Dios, sigue acercándote a Jesús cada día. Porque su palabra es verdadera y es vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Martes 14 de mayo

Martes 14 de mayo
San Matías, apóstol

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 15, 9-17
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
No sois vosotros los que no me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.»

Pistas: ¿Para qué es todo esto? ¿qué es lo que Dios quiere? La respuesta es sorprendente: quiere darte su vida, hacerte partícipe de su vida eterna, decía ayer el Evangelio. Quiere que su alegría esté en ti y que llegue a plenitud. Quiere responder a la sed de plenitud que hay en tu corazón.
Y ¿cuál es el camino? Permanecer en el amor de Jesús. Dicho de otro modo, encontrarse con Él, experimentar su amor y vivir en él. Y esto se concreta en cumplir los mandamientos de Jesús. En un estilo de vida determinado. Y es que el amor cambia la vida (piensa en tu propia experiencia, cuando alguien te ha amado de verdad o tú has amado de verdad).
Y luego, Jesús explica más. El mandamiento es el amor. Ayer decíamos, Jesús va delante. También en el amor, entregó la vida y nos enseñó así el camino. No es un amor egoísta (que ni merece ese nombre), no es un amor sólo de sentimiento, ni es un amor que se pueda vivir con las solas fuerzas humanas. Es el mismo amor que llevó a Jesús a entregar su vida por sus amigos. Es decir, por ti y por mí y por todos. Entonces, si haces lo que Jesús manda, si vives en su amor, serás su amigo. ¡Qué grande es esto! Porque no vas a vivir de oídas, vas a vivir con la experiencia de Dios, con la fuerza del Espíritu Santo, con la presencia y la amistad de Jesús. No eres un siervo al que Dios dice lo que tiene que hacer, eres su amigo, al que da su vida, al que da su alegría, al que lleva a plenitud. Y el mandato es precisamente vivir esto.
Es Él el que elige. La fe es un don. Tú eres un elegido por Dios para recibir su fe, para que le conozcas, para que se haga realidad todo lo que lees y oras cada día. Y esto dará fruto. Tiene que darlo. No puede ser de otro modo, si vives en el amor de Jesús.
Hay poder en el nombre de Jesús. Qué bonito descubrir esto. Los cristianos no somos unos acomplejados, flojos y ñoños. En el nombre de Jesús tienes poder. Si le pides al Padre en el nombre de Jesús (como hacemos en cada misa: “por Jesucristo nuestro Señor”) tu oración tendrá fuerza. Dios te escucha.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

V Domingo de Pascua

Evangelio según San Juan 13,31-33a.34-35.
Después que Judas salió, Jesús dijo: «Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él.
Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto.
Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: ‘A donde yo voy, ustedes no pueden venir’.
Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros.
En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros».