I Domingo de Cuaresma

Evangelio según San Lucas 4,1-13.
Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó de las orillas del Jordán y fue conducido por el Espíritu al desierto,
donde fue tentado por el demonio durante cuarenta días. No comió nada durante esos días, y al cabo de ellos tuvo hambre.
El demonio le dijo entonces: «Si tú eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan».
Pero Jesús le respondió: «Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan».
Luego el demonio lo llevó a un lugar más alto, le mostró en un instante todos los reinos de la tierra
y le dijo: «Te daré todo este poder y el esplendor de estos reinos, porque me han sido entregados, y yo los doy a quien quiero.
Si tú te postras delante de mí, todo eso te pertenecerá».
Pero Jesús le respondió: «Está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto».
Después el demonio lo condujo a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del Templo y le dijo: «Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo,
porque está escrito: El dará órdenes a sus ángeles para que ellos te cuiden.
Y también: Ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra».
Pero Jesús le respondió: «Está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios».
Una vez agotadas todas las formas de tentación, el demonio se alejó de él, hasta el momento oportuno.

Lunes 4 de marzo

Lunes 4 de marzo
San Casimiro

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 10, 17-27
En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le contestó: ¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios.
Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre. El replicó: Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.
Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres ─así tendrás un tesoro en el cielo─, y luego sígueme.
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios! Los discípulos se extrañaron de estas palabras.
Jesús añadió: Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el Reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios.
Ellos se espantaron y comentaban: Entonces, ¿quién puede salvarse? Jesús se les quedó mirando y les dijo: Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.

Pistas: ¿Llega con ser bueno para entrar en el Reino de Dios? Jesús explica que de lo que se trata es de seguirle a Él. Puedes ser una persona buena, pero dice el Evangelio de hoy que si tu confianza está puesta en el dinero, sólo en lo material, no podrás entrar en el Reino de Dios. Dicho de otra manera: no podrás ser verdaderamente libre si algo ocupa en tu vida el lugar de Dios.
¿Dónde pones tu confianza? El muchacho del Evangelio de hoy era un buen hombre, pero se marchó pesaroso. Se fue sin encontrar la dicha de seguir a Jesús. Y, sin embargo, cuántos santos a lo largo de la historia han explicado que su camino de entrega les ha hecho profundamente felices. Que encontraron a Dios cuando se desprendieron de las ataduras mundanas.
Sólo Dios puede hacernos “buenos”. Sólo Dios es el verdadero tesoro. Y buscándole a Él encontrarás tu camino. Éste puede ser vender todo y seguirle, pero también puede ser triunfar en tu trabajo y mostrar tu fe cristiana. La clave está en dónde tienes puesta tu confianza.
Si tienes un poco de tiempo te invito a que veas esta entrevista ¿Dónde merece la pena poner el corazón? https://www.youtube.com/watch?v=IzXhfiD94zE

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Domingo 3 de marzo

Domingo, 3 de marzo
VIII domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 6, 39-45
En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es más que su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Hermano, déjame que te saque la mota del ojo», sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano.
No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto; porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.
El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca.»

Pistas: ¿A quién sigues? ¿Quién es tu maestro?
Cuántos caminos e ideologías se nos presentan en la vida como el camino a seguir para ser felices y no causan más que sufrimiento y vacío. Jesús nos dice hoy: no os dejéis guiar por un ciego. El pecado, la mentira, las falsas promesas de felicidad son ese ciego al que a veces seguimos. El egoísmo, el consumismo, el materialismo… Puedes pensar si en tu vida hay algo de esto y a dónde te está llevando.
Jesús es el Maestro. Si decides ser discípulo suyo Él puede llenar tu corazón del Espíritu Santo y sus dones. Puede hacerlo nuevo. Entonces podrás dar buen fruto. Y podrás también ayudar al prójimo porque sacarás la viga de tu ojo. Podrás ver con la mirada de Jesús, amar con el amor de Dios, vivir en su gracia.
En nuestra sociedad es fácil vivir como un hipócrita, fingiendo y señalando a los demás como peores que nosotros. Es fácil el postureo. Y tantas veces es signo de un corazón que está vacío…
Jesús, el Maestro, te propone seguirle a Él que es camino, verdad y vida. Y te invita a vivir en la verdad y en el amor. ¿Qué camino eliges: llenar tu corazón de Dios o de falsas promesas? ¿El bien o el mal?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración

Sábado 2 de marzo

Sábado 2 de marzo
VII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Pistas: hoy te invito a que pienses algo antes de leer el Evangelio. ¿Cómo terminarías las frases: “si quieres ser buen cristiano tienes que…”, “si quieres entrar en el Reino de Dios tienes que…”? Piénsalo un momento y lee el Evangelio.
Evangelio según San Marcos 10, 13-16
En aquel tiempo, presentaron a Jesús unos niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban.
Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el Reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el Reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.

Pistas: ¿Cómo terminarías ahora las frases: “si quieres ser buen cristiano tienes que…”, “si quieres entrar en el Reino de Dios tienes que…”?
Jesús las termina diciéndonos que debemos aceptar el Reino como si fuésemos un niño. O mejor, como lo haría un niño.
Si quieres ser buen cristiano, si quieres entrar en el Reino de Dios, acércate a Jesús como aquellos niños lo hacían. Con sencillez, sin perjuicios, sin maldad ni dobles intenciones, sin buscar una recompensa por un trabajo hecho, sin dejarse manipular.
Puede ayudarte a rezar imaginarte la escena. Las actitudes de cada personaje. Los discípulos no querían que molestaran al Maestro, los niños buscando acercarse a Él ¿Por qué? ¿cómo actuaba Jesús con ellos? Los discípulos impidiendo que se acerquen a Jesús ¿Cuántas veces nosotros impedimos que otros más sencillos y pequeños se acerquen a Jesús? Los niños insistiendo y dejando que Jesús les abrace y les bendiga.
¿Quieres entrar en el Reino de Dios? ¿quieres conocer a Jesús? Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 1 de marzo

Viernes 1 de marzo
VII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 10, 1-12
En aquel tiempo, Jesús se marchó a Judea y a Transjordania; otra vez se le fue reuniendo gente por el camino, y según costumbre les enseñaba.
Se acercaron unos fariseos y le preguntaron para ponerlo a prueba: ¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer? Él les replicó: ¿Qué os ha mandado Moisés? Contestaron: Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio. Jesús les dijo: Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto.
Al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.
Él les dijo: Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.

Pistas: La mujer en tiempo de Jesús tenía muy pocos derechos. El hombre podía separarse de ella por cualquier motivo. Pero la norma no era recíproca. El divorcio no era un derecho, sino una forma de someter a la mujer. También la institución familiar atravesaba una importante crisis en tiempos de Jesús.
Pero Jesús va siempre a lo profundo de las normas y mandamientos. Enseña que cuando dos personas forman una familia se convierten en una sola carne y es Dios el que realiza esa unión. Y si miras en lo profundo de tu corazón, esto es lo que sueña una persona cuando se enamora. Formar algo que dure para siempre. Encontrar el amor de verdad y tener como objetivo el bien de la otra persona como si fuera tu propia carne, por encima de tu sola necesidad e intereses.
En nuestra sociedad, ahora que la institución familiar está tan minusvalorada, qué bonito sería que hiciéramos lo que esté en nuestra mano para mostrar la belleza y la felicidad que hay en vivir lo que Jesús enseña. Sin juzgar ni imponer. Pero con la verdad. Superando dificultades, enseñando a los jóvenes a tener relaciones que puedan desembocar en una familia cristiana, acompañando a los matrimonios en sus retos y compartiendo su realidad…
Puedes aprovechar el Evangelio de hoy para rezar por tu matrimonio y por tu familia, en tu situación concreta. El Evangelio siempre muestra un camino de amor, de misericordia y de verdad.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.