Miércoles 13 de marzo

Miércoles 13 de marzo
I semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, para llevar a la vida la oración)

Evangelio según san Lucas 11, 29-32
En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles:
—«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.
Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.»

Pistas: Jonás es un personaje del Antiguo Testamento que aquí tiene un doble significado. Por un lado, el signo que será la resurrección Jesús: “Porque si tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre de la ballena, también tres días y tres noches estará este Hombre en el seno de la tierra” (Mt 12,40). Y el otro significado tiene que ver con la conversión a la que Jesús invita, como Jonás, que gracias a su predicación se convirtió la ciudad de Nínive. No es casual la elección de este personaje porque Jesús abre la salvación a todos. Dios es compasivo y misericordioso con todo el que se acerca a Él. Es más, Jesús trasparenta el rostro misericordioso de Dios. Y el que se acerca a Él con fe, encuentra salvación.
Otro ejemplo que pone Jesús es la «reina del sur» –también una extranjera-, que va buscando sabiduría en tiempos de Salomón (sabiduría que Dios le concedió a este rey que pidió conocer su voluntad y saber gobernar a su pueblo, antes que una larga vida, riquezas o la vida de los enemigos). Jesús es la Sabiduría definitiva, el que revela a Dios de modo pleno.
Cuántas personas buscan también hoy un signo, un motivo para creer. Pero, tal vez, muchos lo busquen como aquellos a los que se dirige Jesús hoy y no podrán descubrirlo. Porque el único signo es Jesús. Da igual lo lejos que puedas haber estado, si te encuentras con Jesús encontrarás el camino hacia Dios. Ésa es la única manera de poder comprender quién es Dios y encontrar lo que el corazón de todo hombre busca.
¿Qué implicaciones tiene esto para tu vida y para tu pastoral? ¿qué signos busca la gente o buscas tú y no podrás encontrar? Hoy tienes una nueva oportunidad de acercarte a Jesús. Reza con este Evangelio.
Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Martes 12 de marzo

Martes 12 de marzo
I semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, lleva a la vida lo que has aprendido en la oración)

Evangelio según san Mateo 6, 7-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis.
Vosotros rezad así: «Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno.»
Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.»

Pistas: Ayer el Evangelio nos ayudaba a entender mejor qué significa dar limosna y qué implicaciones tiene. Y hoy nos enseña sobre la oración.
No se trata de convencer a Dios, de hacer ritos para intentar manipularle. No es magia, ni arrancar favores a un dios que pasa de nosotros. Dios es Padre, Dios ama y se preocupa por ti. “Vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis”. ¿Qué actitud nace de esto? La confianza. Por eso, para rezar, toma primero conciencia de quién y cómo es Dios, sitúate ante Él y piensa en quién eres tú para Él.
Jesús les enseña la oración del Padre Nuestro. Puedes hoy rezarla despacio. Parándote en el significado de cada palabra o cada frase. Aquí te doy sólo unas pistas. Hay libros enteros comentando cada frase del Padre Nuestro. No quieras abarcarlo todo. Cuando releas párate en algo que te haga rezar y déjate llevar:
-Padre: Jesús, llama así a Dios. Abba, “papá”. Un padre bueno, que ama, que te hace hijo suyo, que hace que los demás sean tus hermanos. -Nuestro: la comunidad, no rezas solo, rezas con muchos, rezas por muchos.
-Del cielo: Dios trasciende este mundo, está por encima de él. El cielo hace referencia a las cosas altas, de él viene la lluvia, en él está el sol, que dan vida. -Santificado sea tu nombre. Que Dios sea Dios, que todos santifiquen a Dios.
-Venga tu Reino: una petición y un compromiso ¿qué es el Reino? ¿cuáles son las características de ese Reino? ¿tú que puedes hacer para que venga?
-Hágase tu voluntad…: una petición y un compromiso. En todo “en la tierra como en el cielo”. ¿Tú que haces para que se haga la voluntad de Dios?
-Danos el pan. Estamos en manos de Dios. El de cada día. No pedimos más, porque Dios es Padre, porque podemos confiar en Él, porque sabe lo que necesitas antes que lo pidas. Pero tu vida está en sus manos.
-Perdónanos, pues perdonamos. Nuevamente, una petición y un compromiso. Jesús manda vivir en el amor y sólo ese es el camino.
-No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno. Nuestra lucha es contra el demonio, contra el mal, contra esa fuerza que hay en el mundo y en nuestra vida que nos inclina al mal. Y sólo se puede vencer con la ayuda de Dios. Nuevamente una petición y un compromiso. Luchar contra el demonio.
Lo último es remarcar que pides y rezas, pero tienes que actuar. No vale con pedir perdón sino perdonas. No vale el “venga tu Reino”, “hágase tu voluntad” o “perdónanos” si no construyes el Reino, buscas la voluntad de Dios o perdonas.
Por eso la última parte de la oración tiene que ser siempre llevarlo a la vida. Actuar con la fuerza y el poder de Dios que has recibido en la oración. Y por eso a partir de ahora vamos a añadir un quinto paso en el recordatorio. Actúa: lleva a tu vida lo que has recibido en la oración.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a la vida.

II Domingo de Cuaresma

Evangelio según San Lucas 9,28b-36.
Unos ocho días después de decir esto, Jesús tomó a Pedro, Juan y Santiago, y subió a la montaña para orar.
Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante.
Y dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías,
que aparecían revestidos de gloria y hablaban de la partida de Jesús, que iba a cumplirse en Jerusalén.
Pedro y sus compañeros tenían mucho sueño, pero permanecieron despiertos, y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él.
Mientras estos se alejaban, Pedro dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». El no sabía lo que decía.
Mientras hablaba, una nube los cubrió con su sombra y al entrar en ella, los discípulos se llenaron de temor.
Desde la nube se oyó entonces una voz que decía: «Este es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo».
Y cuando se oyó la voz, Jesús estaba solo. Los discípulos callaron y durante todo ese tiempo no dijeron a nadie lo que habían visto.

Lunes 11 de marzo

Lunes 11 de marzo
I semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 25, 31-46
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.
Entonces dirá el rey a los de su derecha: «Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.»
Entonces los justos le contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?»
Y el rey les dirá: «Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.»
Y entonces dirá a los de su izquierda: «Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis.»
Entonces también éstos contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?»
Y él replicará: «Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo.» Y éstos Irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»

Pistas: Jesús enseña a llamar a Dios Padre, enseña que es compasivo y misericordioso. Deja claro que la salvación es para todos, y que especialmente ha venido para los que están más perdidos, para los pecadores, para los más débiles. Los acoge, les perdona, les llama. Pero a la vez su mensaje es exigente y transformador. Si te encuentras con Jesús, si conoces a Dios, tu vida tiene que cambiar. Tu relación con el mundo y con el prójimo cambiará. Hasta tal punto esto es así que Jesús explica que lo que le hacemos a los demás es como si se lo hiciéramos a Él.
¿Y nuestra sociedad, nuestra cultura? Dejamos que miles de personas se mueran de hambre, explotamos los recursos de los países más pobres para poder llevar el estilo de vida que tenemos, cerramos nuestras fronteras a los que huyen del sufrimiento y de la guerra, tenemos una doble moral: vendemos armas con las que se realizan las guerras y a la vez condenamos esas mismas guerras… y mucho más.
El mensaje de Jesús es revolucionario. Invita a no vivir en el interés, el egoísmo, el poder… sino a mirar al que tenemos a nuestro lado como nuestro prójimo, sobre todo al que está sufriendo. Así que, si crees que tienes fe, hazte esta pregunta: ¿quién es mi prójimo y cómo lo trato? Jesús dice: “Cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, conmigo lo hicisteis”. Una fe sin obras es mentira.
Recuerda la invitación de este tiempo de cuaresma a la limosna, que no sólo es lo material (que también), sino un estilo de vida: el de ser capaz de mirar al que tengo al lado y ver lo que necesita y yo puedo ofrecerle. Y hacerlo, no por creerme mejor, sino porque me lo pide el corazón.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Domingo 10 de marzo

Domingo, 10 de marzo
I domingo de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 4, 1-11
En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al final sintió hambre.
Y el tentador se le acercó y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes. Pero él le contestó diciendo: Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Entonces el diablo lo lleva a la Ciudad Santa, lo pone en el alero del templo y le dice: Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: Encargará a los ángeles que cuiden de ti y te sostendrán en sus manos para que tu pie no tropiece con las piedras. Jesús le dijo: También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios.
Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y mostrándole todos los reinos del mundo y su esplendor le dijo: Todo esto te daré si te postras y me adoras.
Entonces le dijo Jesús: Vete, Satanás, porque está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto. Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.

Pistas: Estamos en el comienzo de la cuaresma y el Evangelio de hoy nos presenta a Jesús orando y ayunando. Acaba de ser bautizado en el Jordán y de quedar lleno del Espíritu Santo. Ha tomado conciencia más plena de su propia identidad de Hijo de Dios. Es muy interesante darnos cuenta de que Jesús como verdadero hombre tuvo que ir descubriendo su propio ser y misión.
Cuando se busca a Dios, cuando se elige luchar y crecer, conocer la voluntad de Dios… el diablo aparece para tentar. Cuando decides seguir el camino de la fe, “el buen camino”, la tentación llamará a tu puerta. Antes de los momentos importantes, siempre aparecen las tentaciones. Vamos a fijarnos en las tentaciones de Jesús.
La primera, la tentación de lo material, de satisfacer lo que necesita y quiere. El diablo le tienta a usar su poder para su propia satisfacción. ¿Tú sientes esta tentación alguna vez? Fíjate en cómo responde Jesús: Dios es más importante, la palabra de Dios es verdadero alimento, la voluntad de Dios es lo que de verdad te va a saciar.
Segunda ¿Qué tipo de Mesías va a ser Jesús? ¿El que busca que Dios cumpla sus caprichos? ¿El que da espectáculo? ¿O el que busca fiarse de Dios y seguir el camino que Él le pone delante? Esta tentación es más sutil. Le tienta con la misma Palabra de Dios. Pero Jesús tiene claro que lo importante es poner al Padre en el centro.
Tercera, “todo esto te daré”. El poder, el dominio, el control, la superioridad. Todo será tuyo. Lo único que tienes que hacer… elegir el camino fácil, el de dejarse llevar por el pecado. Es la tentación de doblegarse ante el mal para obtener un supuesto beneficio. Jesús, una vez más, mira al Padre, sólo Él merece culto y adoración.
Finalmente, los ángeles le sirven. Después de la tentación viene la paz cuando ésta ha sido vencida.
Jesús fue tentado y venció la tentación confiando en el Padre. Ante las tentaciones de tu vida el Evangelio de hoy te propone un camino: oración, palabra de Dios y confianza en Él.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Sábado 9 de marzo

Sábado, 9 de marzo
Santa Francisca Romana, religiosa

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 5, 27-32
En aquel tiempo, Jesús vio a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.»
Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Los fariseos y los escribas dijeron a sus discípulos, criticándolo: «¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?»
Jesús les replicó: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan.»

Pistas: La Cuaresma es seguir a Jesús. Escuchar a Dios que llama. Salir de la vida acomodada y del pecado para caminar con Jesús.
Da igual quién seas y cómo estés. Leví era un publicano, es decir, un traidor para su pueblo, trabajaba cobrando impuestos para los romanos. Un puesto en el que era fácil ser un corrupto y aprovecharse. Por todo esto tenían mala fama. Pero, entonces, aparece Jesús: “Sígueme”. Y él “dejándolo todo, se levantó y lo siguió”.
Aquí hay dos opciones. Primera: Quedarse parado. ¿A dónde te sigo? ¿qué vas a pedirme que haga? ¿qué voy a tener que cambiar? ¿qué condiciones me pones? O, segunda: lanzarse. A la invitación: “sígueme” respondo: te sigo. Dejo lo que tenga que dejar y me levanto. Me pongo en camino. Te dejo entrar en mis cosas. Te doy un banquete en mi casa y con mis amigos. Respondo: Jesús, eres de los míos, y yo quiero ser de los tuyos. Luego habrá que recorrer el camino de hacerse discípulo, pero lo primero es dejar ciertas cosas y levantarse.
¿Ya te has puesto en camino? Qué bonito si este Evangelio te sirve para renovar tu respuesta. Recuerda, da igual como estés: “no necesitan médicos los sanos… no he venido a llamar a los justos”. Pero levántate y síguele, conviértete o, mejor dicho, deja que el Espíritu Santo te convierta. ¿Todavía no te has lanzado? Jesús te dice hoy: “sígueme”. Su palabra es para ti, será una aventura en la que encontrarás el mayor tesoro: Dios que te ama, te perdona, te salva y te da su vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 8 de marzo

Viernes 8 de marzo
San Juan de Dios, religioso

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 9, 14-15
En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole:
—«¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?» Jesús les dijo:
—«¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán.»

Pistas: El Evangelio de hoy nos habla sobre el ayuno. Esta práctica es común en diferentes religiones y generalmente es un medio para acercarse a Dios y dominar los propios deseos.
Vamos a acercarnos brevemente a la visión bíblica del ayuno. En el libro del Levítico se dice que el día dedicado al ayuno es El Día de la Expiación. El Antiguo Testamento nos cuenta que frecuentemente se ayunaba sin ningún mandamiento específico en tiempos de aflicción, colectiva o individualmente. También como una forma de penitencia o de arrepentimiento, para pedir perdón a Dios o ante un peligro inminente.
El Nuevo Testamento nos cuenta que Jesús ayunó en muchas ocasiones. Antes de comenzar su vida pública ayunó cuarenta días en el desierto. Enseña a sus discípulos a ayunar como un medio para vencer al demonio, que unido a la oración da fuerza y poder al que lo realiza. Pero Jesús no quiere que sea algo meramente ritual y obligatorio, sino un acto libre que lleve al hombre a entregarse más a Dios. Por eso, invita a sus discípulos a buscar el momento oportuno para ayunar.
En la vida de la Iglesia siempre ha tenido importancia esta práctica. El miércoles leíamos que es uno de los tres consejos que nos da la Palabra de Dios para este tiempo: oración, limosna y ayuno. Entonces, ayunar ¿para qué? Para acercarte más a Dios, para decirle que es más importante que el propio sustento, que los deseos o apetencias. Para sentir incluso físicamente hambre de Dios, para comprender mejor a los pobres, para compartir lo que ayunamos con ellos.
Ayunar ¿para qué? El Evangelio de hoy nos dice que porque ya no tenemos al novio. Porque es un modo de acercarnos a Jesús, al banquete de bodas que es la salvación. Es porque nos falta Jesús y así podemos acercarnos a Él. Ésa es la finalidad del ayuno y de la Cuaresma.
Piensa el mejor modo en que puedes hacerlo. Estamos en un tiempo propicio para ello. La Iglesia aconseja abstenerse de carne los viernes de cuaresma. Los santos nos enseñan que es un camino que da mucho fruto. ¿Te animas a probarlo?
Hoy también celebramos el día de la mujer. Las mujeres tenéis un papel fundamental en la Iglesia y estáis llamadas a seguir teniéndolo e incrementándolo. Feliz día, con el Evangelio. Jesús tiene un mensaje de amor y salvación para cada mujer.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 7 de marzo

Jueves 7 de marzo
Santas Perpetua y Felicidad, mártires

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 9, 22-25
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.»
Y, dirigiéndose a todos, dijo: «El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo?»

Pistas: Jesús va a recorrer el camino de ser fiel a Dios y a su voluntad. Sabe que amar al Padre y cumplir su voluntad tendrá como consecuencia ser perseguido, desechado y ejecutado. Pero también tiene la certeza de que Dios no le va a abandonar, de que la historia no puede acabar mal y por eso Jesús anuncia su resurrección. Aunque el camino para llegar a ella pasa por la cruz. Y esta experiencia la comparte con sus discípulos.
Buscar a Dios y querer cumplir su voluntad es lo mejor, lo más grande, lo más importante que una persona puede hacer. Pero Cristo no engaña a nadie: si quieres seguirle y cumplir la voluntad de Dios tendrás que pasar por lo mismo que Él. Tendrás que negarte a ti mismo. En realidad, en todas las cosas importantes de la vida llega un momento en el que tienes que elegir entre lo que te apetece y lo que quieres, lo que te piden tus impulsos y lo que te va a hacer feliz o lo correcto. Si quieres ganar tu vida, si buscas el camino fácil, si buscas la satisfacción inmediata, no la encontrarás, y perderás lo que pensaste que ibas a ganar. Pero si entregas tu vida por Jesús, si te conviertes en discípulo suyo y le sigues, entonces ganarás de verdad.
Cuántos creen que las riquezas, el poder, la fama, tener éxito profesional, rodearse de un determinado tipo de gente… va a hacerles felices. Y cuando lo logran sólo encuentran vacío. Eso es “querer salvar la vida”. Y cuántos entregan su vida, su tiempo, sus fuerzas, en amar a Dios y al prójimo, en seguir a Jesús. Y, pase lo que pase, con riqueza o pobreza, con salud o sin ella, en una situación mejor o peor, son profundamente felices y marcan la diferencia.
Jesús es el único que salva y, si lo descubres, podrás negarte a ti mismo, podrás cargar con la cruz de cada día y podrás seguirle. Y al final ganarás la vida, vida plena. Porque Jesús siempre merece la pena.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 6 de marzo miércoles de ceniza

Miércoles 6 de marzo
Miércoles de Ceniza

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 6, 1-6. 16-18
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.
Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga.
Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.»

Pistas: Te invito a que respondas a dos preguntas ¿Qué hacer esta Cuaresma? y ¿cómo hacerlo? Para muchos la Cuaresma es una tradición desfasada que consiste en no comer carne los viernes. Ya sabes que es mucho más: conversión, preparación, búsqueda, penitencia, combate contra el mal, oración, ayuno, limosna…
El Evangelio de hoy nos sitúa ¿qué hacer?: oración, limosna y ayuno como camino para encontrarnos con Dios y profundizar en nuestra relación con Él.
Practica la justicia, da limosna. Ayuda al que te necesita, también en lo material. No porque eres bueno, no para que te vean, sino porque es justo. Y porque te hace parecerte a Jesús.
Reza. En tiempos de Jesús estaba de moda ser religioso, daba prestigio. ¿Qué está de moda hoy? Tal vez en el ambiente en el que te mueves algunos digan: “Fíjate, qué bueno es, y reza y va a misa”. Piensa en tus motivaciones. ¿Sales en una cofradía en Semana Santa? ¿Por qué? El Evangelio te dice: reza para encontrarte con Dios y eso dará fruto.
Ayuna. ¿Para qué? Jesús lo explica en otras ocasiones. Para decirle a Dios que es lo más importante en tu vida, para fortalecer el espíritu y tener poder para vencer el mal, para sentir hambre de Dios, para compartir con el hambriento. Qué bonito si lo que ahorres el día que haces ayuno se lo das a alguien que lo necesita.
La segunda lectura de la misa de hoy dice que es tiempo favorable y es día de salvación, y que no se deje caer en saco roto la gracia de Dios. Otra Cuaresma, otro regalo, otro tiempo favorable y de salvación. ¿Lo dejarás caer en saco roto?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 5 de marzo

Martes 5 de marzo
VIII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 10, 28-31
En aquel tiempo, Pedro se puso a decirle a Jesús: Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.
Jesús dijo: Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más ─casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones─, y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros.

Pistas: Pedro, después de escuchar lo que dice Jesús al joven rico que se le había acercado y tras la conversación sobre las riquezas, le dice a Jesús: “nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”.
Y Jesús les recuerda lo que lleva enseñándoles desde que se pusieron a seguirle: Él ha venido a formar una nueva familia –esto debería ser la Iglesia-. Les invita a vivir un nuevo modo de relaciones que desembocará en la vida eterna.
No se trata de ser el primero “porque muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros”. Se trata de seguirle a Él. No les engaña prometiéndoles un camino de glorias y honores. Les dice que habrá persecuciones, problemas, pero también que recibirán mucho más de lo que dejan.
La palabra de Jesús sigue siendo para hoy. No sólo es actual. Es imprescindible. Si decides ser discípulo suyo estás invitado a construir una nueva familia, la Iglesia. Y la meta última es la vida eterna. No importa el puesto que ocupes, importa tu fidelidad en el seguimiento. Recuerda, como ayer nos decía el Evangelio, que la clave no está en renunciar a lo material, sino en dónde pones tu confianza y en preguntarte qué te pide Dios a ti siendo fiel a la llamada.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.