Jueves 12 de julio

Jueves 12 de julio
XIV semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 10, 7-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca: Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.
No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni otra túnica, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento.
Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis.
Al entrar en una casa saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella.
Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros. Si alguno no os recibe o no os escucha, al salir de su casa o del pueblo, sacudid el polvo de los pies. Os aseguro que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra, que a aquel pueblo.

Pistas: Jesús envía a sus Apóstoles con poder y autoridad para la misión que les encomienda. Primero les envía: “id”. Sólo este verbo da para pensar mucho. ¿Cómo vives tu fe cristiana, “yendo” o “estando”? ¿cómo es la Iglesia que construyes, “está” o “va”? ¿sólo se mira a sí misma o “proclama”?
La fe es un don, un regalo, por eso se recibe gratis y por eso se ha de dar gratis. Sin dobleces o intereses ocultos (por eso les dice que no anden cambiando de casa).
Te envía Jesús (hoy te envía también la Iglesia, que continúa la misión de Cristo). No vas en tu nombre, no es algo que dependa sólo de ti. Es una tarea que da fruto y tiene sentido porque lo llevas a Él, su Palabra, su Reino… Los que escuchan son libres de aceptar o no, pero también responsables de la respuesta que ofrecen. Tu labor no es triunfar, sino sembrar, anunciar, con gratuidad, con verdad, dando testimonio (por eso les da unas instrucciones concretas de cómo actuar).
Este mandato, Jesús lo repitió tras su resurrección. Lo repite la Iglesia a cada bautizado y en cada vocación particular… ¿A qué te llama Dios? Gratis lo recibiste, tienes poder para hacerlo. Acércate a Jesús más para poder escuchar su voz y llénate del Espíritu Santo para poder ser dócil a su voluntad.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 11 de julio

Miércoles, 11 de julio
San Benito, abad, patrono de Europa

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 19, 27-29
En aquel tiempo, dijo Pedro a Jesús: «Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?» Jesús les dijo: «Os aseguro: cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.»

Pistas: Normalmente ante preguntas de este estilo Jesús responde enseñando que el camino es hacerse pequeños, servidores de todos, amar, servir y entregar la vida como Él ha hecho. Pero hoy les enseña que la entrega que implica seguirle tendrá como premio mucho más de lo que pueden esperar. Por supuesto, mucho más de lo que entregan y algo que no se puede merecer ni alcanzar, a menos que Dios quiera dárnoslo: “La vida eterna”.
Es un camino exigente el de seguir a Jesús (en realidad como todo lo que realmente merece la pena en la vida requiere esfuerzo, renuncia, entrega…). Pero la recompensa, la meta, e incluso el camino para llegar a ella es mucho más grande de lo que se puede esperar.
El premio es la vida. Pero una vida más plena aquí y vida eterna después. El precio es estar dispuesto a entregar todo lo que tienes y todo lo que eres.
Si quieres, relee el Evangelio pensando qué te pide el Señor, qué estás dispuesto a darle, qué le has dado ya… Y dale gracias porque a cambio ganas algo que no puedes ni imaginar pero Él lo ha reservado para ti.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 10 de julio

Martes 10 de julio
XIV semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 9, 32-38
En aquel tiempo, llevaron a Jesús un endemoniado mudo. Echó al demonio, y el mudo habló. La gente decía admirada: Nunca se ha visto en Israel cosa igual.
En cambio, los fariseos decían: Este echa los demonios con el poder del jefe de los demonios.
Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el evangelio del Reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias.
Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».
Entonces dijo a sus discípulos: La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.

Pistas: Jesús siente compasión de las gentes porque están «extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor”. Él ya está luchando contra el demonio, el mal, el sufrimiento y el pecado. Ya está anunciando la Buena Noticia, el Evangelio del Reino. Cura y sana. Pero Jesús quiere trabajadores que vayan con Él, en su nombre, que hagan lo mismo que Él ha hecho. Que traigan el Reino, anuncien la Palabra, luchen contra el demonio, sanen a las personas… Para que la muchedumbre no se sienta ni estén como ovejas sin pastor.
Hoy el Evangelio te pide rezar para que Dios envíe trabajadores a su pueblo. Pero esta oración implica un compromiso. ¿Y si Dios te llama a ti a ser su obrero? ¿en qué te llama a trabajar a su lado?
La acción de Dios siempre tendrá personas que se admiren y otras que critiquen. Unas que lo acepten y otras que busquen la manera de darle la vuelta y negarla. Reza y escucha qué te pide Dios a ti. No tengas miedo y déjate guiar por Él, que nunca defrauda.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 9 de julio

Lunes 9 de julio
Santos Agustin Zhao Rong, presbítero y compañeros mártires

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 9, 18-26
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se arrodilló ante él y le dijo: Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la mano en la cabeza, y vivirá. Jesús lo siguió con sus discípulos. Entretanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, pensando que con sólo tocarle el manto se curaría. Jesús se volvió, y al verla le dijo: ¡Animo, hija! Tu fe te ha curado. Y en aquel momento quedó curada la mujer. Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: ¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida. Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia se divulgó por toda aquella comarca.

Pistas: Hace un par de domingos leíamos este pasaje en el Evangelio de Marcos y hoy leemos la versión de Mateo.
Los que se acercan a Jesús confían en su poder. Jesús está hablando y un hombre se pone de rodillas ante Él para suplicarle por su hija que acaba de morir. De camino, una mujer toca el borde de su manto y queda curada. Jesús tiene poder para cambiar las cosas de los que se acercan a Él con fe. Se acercan a Jesús, se encuentran con Él. Ésta es una de las claves de este Evangelio. El encuentro con Jesús, la fe, y la salvación que Jesús regala.
Donde había muerte, surge vida. Donde hay confusión, alboroto, lloros, con Jesús llega la tranquilidad, su cercanía y esperanza. Los que estaban derrotados, tienen una nueva oportunidad.
La mujer del flujo de sangre en la mentalidad judía era impura, por eso no quería ni tocar a Jesús, ni pedirle que la tocase. Sólo rozarle el borde del manto y quedaría curada. No se sentía digna, pero Jesús no le reprocha nada, al contrario.
Jesús rompe las barreras de la impureza ritual judía, se acerca a la niña muerta y la coge de la mano. Le devuelve la vida, la pone en pie. Ya no hay impureza con Jesús.
Piensa en tu vida al releer el Evangelio. ¿Necesitas que Jesús te levante? ¿quieres llevar a otros a Jesús? Da igual cómo te sientas o que no te consideres ejemplar, porque no se trata de eso. Si te acercas a Jesús con fe, Él te salvará.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Domingo 8 de julio

Domingo, 8 de julio
XIV domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Marcos 6, 1-6
En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?» Y esto les resultaba escandaloso.
Jesús les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.» No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Pistas: “Se extrañó de su falta de fe”. Creían que conocían a Jesús y esto les impedía descubrir quién es realmente. Ni los milagros, ni la sabiduría, ni su manera de hablar y actuar podían conducirles a descubrir la verdad. Se escandalizaban.
Tal vez eso mismo le pase a nuestra sociedad. Incluso puede que te pase a ti. Creen saber quién es Jesús, pero sólo ven sus prejuicios. No ven la Iglesia que continúa la obra de Jesús, sólo la debilidad de los que la formamos. Y ponen esto, o lo que no entienden, como excusa para no profundizar.
Dejarse asombrar, estar dispuesto a cambiar de manera de pensar, descubrir que hay más de lo que parece a simple vista… son condiciones para que se pueda despertar la fe en nosotros y para poder conocer a Jesús y establecer una relación con Él.
Relee el Evangelio y piensa qué ideas preconcebidas tienes de Jesús o de la Iglesia en la que puedes encontrarle. Reflexiona sobre lo que te impide acercarte a Él… Tal vez debas atreverte a profundizar, a buscar la verdad, a cambiar tu manera de pensar y de vivir. ¿Quién es Jesús?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Manuel

Sábado 7 de julio

Sábado 7 de julio
XIII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 9, 14-17
En aquel tiempo, los discípulos de Juan se le acercaron a Jesús, preguntándole: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan? Jesús les dijo: ¿Es que pueden guardar luto los amigos del novio, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio y entonces ayunarán.
Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque revientan los odres: se derrama el vino y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan.

Pistas: Jesús enseña un estilo de vida que implica unas normas, una manera de hacer las cosas. Pero al mismo tiempo quiere que sus discípulos descubran que se trata de estar con Él, de seguirle a Él, de descubrir que va a hacer las cosas nuevas.
Jesús entra a lo profundo de la ley, a la plenitud de lo que Dios ha ido revelando a su pueblo. Ya sabes que los judíos habían ido convirtiendo la fe en algo basado en el cumplimiento externo de normas, ritos y tradiciones… Y Jesús no quiere eso para sus discípulos. Por eso no se enzarza en discusiones sino que va a la raíz. Y con los dos ejemplos que pone quiere explicarlo.
La novedad es tal que la fe en Jesús traerá un corazón nuevo para poder ser acogida. Las tradiciones solas no valen, hacer las cosas porque toca no vale. Jesús quiere que descubran que Él ha venido a hacer las cosas nuevas. El vino nuevo (el Espíritu Santo) necesita odres nuevos (un nuevo corazón que su misma presencia te regala).
Si en tu vida de fe se ha metido la rutina, si te dedicas a mirar más lo que hacen los demás que tu propia vivencia de la fe, entonces necesitas redescubrir el mensaje que Jesús da hoy. Necesitas dejar que el Espíritu Santo haga las cosas nuevas en ti, necesitas dejarte sorprender por Dios. Y entonces podrás descubrir cada día la novedad de la fe en Jesús, los dones y el poder de Dios en tu vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 5 de julio

Jueves 5 de julio
San Antonio María Zaccaría, presbítero

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 9, 1-8
En aquel tiempo, subió Jesús a una barca, cruzó a la otra orilla y fue a su ciudad.
Le presentaron un paralítico, acostado en una camilla. Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: ¡Animo, hijo!, tus pecados están perdonados.
Algunos de los letrados se dijeron: Este blasfema. Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo: ¿Por qué pensáis mal? ¿Qué es más fácil decir: «tus pecados están perdonados», o decir «levántate y anda»? Pues para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados dijo dirigiéndose al paralítico: Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa. Se puso en pie, y se fue a su casa. Al ver esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad.

Pistas: Mateo quiere mostrarnos quién es Jesús: somete al demonio (leíamos ayer), perdona los pecados y cura a los enfermos. Dios está con Él. Es más, Jesús, al perdonar pecados, se hace semejante a Dios –por eso dicen que blasfema-. Es el Hijo de Dios.
Vamos a fijarnos en algunos detalles. “Viendo la fe que tenían”. Jesús actúa no por la fe del paralítico, sino por la de sus acompañantes. Nos recuerda el poder de la oración de intercesión. El poder que hay en llevar a los demás, sus problemas, su vida, sus necesidades, delante de Jesús. Y al hacer esto, permiten y provocan que Jesús actúe.
Jesús perdona sus pecados ¿Qué sentiría aquel hombre? Los amigos no se van decepcionados, siguen allí con Jesús. ¿Experimentaría el perdón de Dios? Éste es el don más grande que podemos recibir: la Gracia de Dios que perdona el pecado, que da “ánimo”, que levanta al hombre. Puedes imaginarte la escena: unos dudando, otros esperando y confiando. Unos juzgando y otros amando.
Y aquí Jesús quiere mostrar quién es, quiere que puedan comprender que realmente es el Mesías. Y lo cura. Lo sana externamente e interiormente. Y le manda coger su camilla (ya no necesita que sus amigos la lleven por él, tiene fuerzas, tal vez para llevar también las camillas de otros…).
¿Con cuál de los personajes del Evangelio de hoy te sientes más identificado? Quizás te sientas paralizado y necesites que otros te acerquen a Jesús. O tal vez ha llegado el momento de llevar a otros ante Jesús para que puedan encontrarse con Él y ser salvados. O es posible que te cueste reconocer la acción de Jesús en el mundo… Nuevamente el Evangelio te dice: Acércate a Jesús, acerca a los demás a Jesús, y verás y experimentarás cosas extraordinarias.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 4 de julio

Miércoles, 4 de julio
Santa Isabel de Portugal

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 8, 28-34
En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Desde el cementerio dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino. Y le dijeron a gritos: ¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo? Una gran piara de cerdos a distancia estaba hozando. Los demonios le rogaron: Si nos echas, mándanos a la piara. Jesús les dijo: Id. Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo y se ahogó en el agua. Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados. Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.

Pistas: Es sorprendente el relato de hoy. Jesús desembarca con sus discípulos. Y dos endemoniados salen a su encuentro. Pero el demonio no puede resistir a su poder. Ante su presencia no puede hacer nada. Y ésta es la primera enseñanza: ante Jesús el demonio no puede hacer otra cosa más que huir. Es Jesús quien vence al mal y al pecado. Así que si hay mal en tu vida o a tu alrededor, si el demonio parece que actúa de un modo tal que sus consecuencias se notan (como con los endemoniados del Evangelio, a los que tenían tanto miedo que no se atrevía nadie a pasar por allí), acércate a Jesús y el demonio no tendrá más remedio que huir.
Los hombres que se dejan dominar por el demonio están vivos pero es como si estuvieran muertos (por eso están en el cementerio). Están atrapados por la violencia, alejados de la sociedad. Y los demás no quieren acercarse. La presencia del demonio conduce a la destrucción. Los cerdos (recuerda que para un judío son animales impuros) terminan por influencia de esos demonios arrojándose al mar. Nada bueno puede salir del demonio. Dicho de otra manera: nada bueno puede salir del mal (aunque las tentaciones siempre nos presentan lo malo como bueno o como camino para lograr algo que nos va a hacer felices).
Jesús salva, vence al demonio que busca nuestra destrucción. Vence al mal y al pecado.
Si quieres que el mundo sea mejor, si quieres vencer el mal en tu vida, acércate a Cristo. Él tiene poder para cambiar las cosas, aunque ese cambio a veces pueda ser por caminos misteriosos… como el de los cerdos que saltan por el acantilado. Si estás dispuesto a fiarte de Jesús, si quieres que sea Él la luz y guía de tu vida, el mal está vencido.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 2 de julio

Lunes 2 de julio
XIII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 8, 18-22
En aquel tiempo, viendo Jesús que lo rodeaba mucha gente, dio orden de atravesar a la otra orilla. Se le acercó un letrado y le dijo: Maestro, te seguiré adonde vayas. Jesús le respondió: Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.
Otro que era discípulo, le dijo: Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre. Jesús le replicó: Tú, sígueme. Deja que los muertos entierren a sus muertos.

Pistas: Seguir a Jesús implica elegir un camino como el suyo, implica decidir vivir como su discípulo. Y esto trae un estilo de vida. Jesús no engaña a nadie. Él va delante y enseña qué es importante y qué no, qué actitudes cuidar y cuáles rechazar. Seguir a Jesús significa elegir el camino de las bienaventuranzas, el de la vida en el Espíritu Santo. Y esto es arriesgarse, poner la confianza sólo en Dios, no en otro tipo de seguridades.
Parece rara la respuesta que Jesús da al discípulo. Podemos entenderla como una invitación a no mirar al pasado. A dejar la muerte para seguir a Jesús, que es la vida. Tú no te quedes mirando atrás. Mira adelante, sigue a Jesús. Si quieres ser discípulo suyo, ése es el camino.
Puedes pensar en tu propia vida. Date cuenta de que si no caminas en la verdad tu vida de fe se estancará, probablemente entre en crisis. Porque Jesús quiere que le sigamos siendo conscientes del camino que vamos a recorrer. No con falsas promesas, cristianismos superficiales, de cumplimiento o más parecidos a un chantaje a Dios (si rezo me das, si soy bueno voy a tener suerte, ni no consigo esto o las cosas me van mal no creo en Dios…).
Si quieres seguir a Jesús, despójate de lo que te impide avanzar, porque Él lo hizo antes. Si quieres seguir a Jesús, no mires al pasado, no añores la muerte a la que lleva el pecado, “deja que los muertos entierren a sus muertos”. Sigue a Jesús y encontrarás vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Perdonar q estoy de campa jjjj 🙏🙏🙏

Domingo 1 de julio

Domingo 1 de julio
XIII domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Marcos 5, 21-43
En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia:
«Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva.» Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente que lo apretujaba.
Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos, y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con sólo tocarle el vestido curaría.
Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente, preguntando: «¿Quién me ha tocado el manto?» Los discípulos le contestaron: «Ves como te apretuja la gente y preguntas: «¿Quién me ha tocado?»»
Él seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.»
Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?»
Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe.»
No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos. Entró y les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta está dormida.»
Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo: «Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate>>.
La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y se quedaron viendo visiones.
Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

Pistas: Si te encuentras con Jesús y tienes fe ¿qué puede suceder? Algunos se acercan a Él por necesidad, para pedir ayuda para ellos o para otros. Han intentado por muchos caminos encontrar la solución y no la han encontrado. Pero en Jesús está la solución. No todos lo entienden, pero los que descubren la salvación que trae Jesús hacen todo lo posible por acercarse a Él. Lo necesitan en sus vidas, les basta una palabra suya, se sienten reconfortados cuando descubren cómo Él es capaz de cambiar las cosas.
Te invito a un ejercicio. Lee el Evangelio de hoy fijándote en los detalles, dejando que Dios te hable a través de ellos. Jesús es la vida, es la paz, es la salvación, es la respuesta… Había muchos que seguro que necesitaban a Jesús, pero no se acercaron a Él. A veces lo encontrarás en medio de la muchedumbre, otras veces necesitarás que se vayan los que sólo hacen ruido. Pero Él siempre se acercará si le abres la puerta, si le llamas, si tú decides que quieres que forme parte de tu vida. ¿Qué tengo que hacer’? ¿Sera difícil?… “No temas, basta que tengas fe”

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.