Martes 12 de junio

Martes 12 de junio
X semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 13-16
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Vosotros sois la sal de la tierra.
Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo.
No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.

Pistas: Jesús usa dos símbolos para hablar de la identidad de sus discípulos: sal y luz. Y les manda que vivan de acuerdo a aquello que son. Si se esconde, si se desvirtúa ¿para qué servirá? Una fe que no cambia las cosas, una fe que no ilumina ¿qué será? ¿para qué servirá?
Muchas veces nuestra sociedad propone reducir al ámbito de lo privado la fe y la vivencia religiosa. Propone ser una sal que no sala y una luz que no ilumina. No influir en la vida pública, ni en la política, ni en la cultura, ni en las familias, ni en la educación… ni en nada. Una fe reducida al ámbito de lo privado. Pero esto ¿tendrá algo que ver con el mensaje de Jesús?
Vivir como Jesús enseña la fe implica amar. Amar a Dios, amar al prójimo, recibir el Espíritu Santo y sus dones… Y todo esto transforma el corazón de las personas, de tal modo que todo cambia. El modo de relacionarse, las decisiones, las prioridades. Si tienes fe y no eres sal y luz… ¿qué le está pasando a tu fe?
Eres sal y luz. Lo eres por la presencia del Espíritu Santo en ti, por tu condición de discípulo de Jesús. Pero ¿se refleja en tu vida? ¿y en lo que perciben los demás? ¿qué necesitas, qué puedes hacer para actuar como sal y luz? ¿por qué no aprovechas este Evangelio para pedir hoy a Dios eso que crees que te falta?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 11 de junio

Lunes, 11 de Junio
San Bernabé, Apóstol

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 5, 1-12
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles:
«Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.
Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.»

Pistas: Leemos hoy las bienaventuranzas, una de las páginas más comentadas del Evangelio. Realmente son unas afirmaciones sorprendentes ¿Quién puede pensar a priori que los que lloran, los que sufren, los perseguidos, puedan ser dichosos, felices o bienaventurados?
Hay algunos detalles que nos ayudan a entender el alcance de estas palabras de Jesús. Sube a la montaña, el lugar en que Dios había dado la Ley a Moisés. Se sienta, como el maestro en la cátedra para enseñar con autoridad. Y en las bienaventuranzas refleja la Nueva Ley, el nuevo modo de hacer las cosas que Jesús vive y propone para sus discípulos. Las bienaventuranzas son consecuencia del estilo de vida de Jesús que pone el amor a Dios y al prójimo por delante, como cimiento de todos los mandamientos y de la moral, de todo lo que un discípulo suyo debe hacer. Son un nuevo programa de vida para liberarse de los falsos valores del mundo y abrirse a los verdaderos bienes presentes y futuros.
Así que te invito a que leas despacio estas bienaventuranzas y dejes que iluminen tu estilo de vida y las situaciones concretas que estés viviendo. ¿Cómo las estás viviendo? ¿Qué te sugieren? ¿Qué podrías poner en práctica que actualmente no haces? Elije una, la que te toque el corazón y después reza con ella.

Domingo 10 de junio

Domingo 10 de junio
X domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Marcos 3, 20-35
En aquel tiempo, Jesús fue a casa con sus discípulos y se juntó de nuevo tanta gente que no los dejaban ni comer.
Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales.
También los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios.»
Él los invitó a acercarse y les puso estas parábolas: «¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre.» Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.
Llegaron su madre y sus hermanos y desde fuera lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dijo: «Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan.» Les contestó: «¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?»
Y, paseando la mirada por el corro, dijo: «Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.»

Pistas: Ni su familia, ni la gente de su cultura y religión consiguen entender a Jesús. Unos piensan que no está en sus cabales, otros que está endemoniado. Jesús es consciente de que en Él actúa el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios. Y también es perfectamente consciente del camino que ha elegido: El de entregarse para crear un nuevo camino de relación con Dios. Él ha venido a crear un tipo de relación como el de una familia entre los que buscan cumplir la voluntad de Dios.
Hay muchas ideas con las que puedes rezar en este Evangelio. Primero, pregúntate quién es Jesús. Otra idea puede ser comprender la importancia de la unidad: La división debilita. Ni siquiera el demonio está dividido. Y Jesús ha venido a vencer al demonio, por eso no valen las medias tintas. También puedes rezar con la idea de ser familia de Jesús buscando hacer la voluntad de Dios.
No somos unas marionetas o simples siervos… Lo que Jesús construye es mucho mayor que esto. Por eso la fe cristiana es relación, no sólo ideas o normas. Por eso orar es hacerte más familia de Dios. Por eso puedes hablar con Jesús, conversar con Él, sabiendo que te escucha, que está siempre contigo.
Lee el Evangelio mirando a tu vida y deja que su luz te ilumine. ¿Qué te está diciendo Dios hoy en su Palabra? Y respóndele con tu oración.

Sábado 9 de junio

Sábado 9 de junio
Inmaculado Corazón de la Bienaventurada Virgen María

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 2, 41-51
Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.
A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: -«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»
Él les contestó: -«¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.
Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón.

Pistas: María conservaba todo en su corazón. ¡Qué sorprendente imaginar la vida de Jesús! Cómo va Él mismo y los que le rodean descubriendo quién es.
La encarnación es algo veraz. La humanidad de Jesús no es un disfraz. La revelación de Dios ha sucedido en un hombre llamado Jesús, que es el Hijo de Dios, que nació de María Virgen desposada con José y creció en la familia que ellos formaron. En una religión, la judía, en una cultura y situación histórica concretas. …Y en la historia de ese hombre sucede el milagro, el acontecimiento más grande que podíamos soñar y que ha cambiado la misma historia de la humanidad.
Por eso, la actitud que nos presenta este Evangelio es la de María. Si ayer la liturgia nos hacía mirar al Sagrado Corazón de Jesús, hoy nos hace contemplar el Inmaculado Corazón de María. Un corazón en el que se guardaban las cosas de Dios, las que la sorprendían y asombraban. Un corazón en el que el pecado no tenía cabida.
Te invito a que pongas en tu corazón esta pregunta: ¿Quién es Jesús? O este deseo: conocer a Jesús. A veces cuesta entenderle, reconocerlo, descubrir quién es y dónde está. Incluso a veces parece que se ha ido… Pero Jesús no te abandona nunca. Quizás no te dé una respuesta inmediata o rotunda, pero no hay duda de que Él es nuestra familia, es el camino al Padre (a Dios). Y caminará con nosotros.
Este Evangelio te invita a pasar las cosas de la cabeza al corazón. Y, si quieres, a ir guardando ahí, como un tesoro, todo lo que te ayuda a conocer quién es Jesús.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 8 de junio

Viernes, 8 de junio
Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 19, 31-37
En aquel tiempo, los judíos, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.
El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que atravesaron.»

Pistas: Hoy, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, leemos este duro relato. Jesús crucificado, muerto ya, es atravesado por la lanza del soldado. En palabras del papa San Juan Pablo II: “El Evangelista habla solamente del golpe con la lanza en el costado, del que salió sangre y agua. El lenguaje de la descripción es casi médico, anatómico. La lanza del soldado hirió ciertamente el corazón, para comprobar si el Condenado ya estaba muerto. Este corazón —este corazón humano— ha dejado de latir. Jesús ha dejado de vivir. Pero, al mismo tiempo, esta apertura anatómica del corazón de Cristo, después de la muerte —a pesar de toda la «crudeza» histórica del texto— nos induce a pensar incluso a nivel de metáfora. El corazón no es sólo un órgano que condiciona la vitalidad biológica del hombre. El corazón es un símbolo. Habla de todo el hombre interior”.
Es el corazón abierto de amor. Éste es el símbolo del Evangelio de hoy. Un corazón abierto que simboliza toda la vida de Jesús y que alcanzará un sentido pleno en su resurrección cuando Jesús se convierta en el camino hacia Dios, en el mediador del Amor de Dios, del Espíritu santo. Es un corazón que se abre para que todos puedan entrar. Un corazón del que brota agua y sangre (los padres de la Iglesia hablan de los sacramentos). Un corazón que ha cumplido las promesas de Dios: Jesús es el Mesías prometido, el que revela a Dios. Un corazón al que hay que mirar para encontrar salvación. Es un corazón que fue abierto porque llama e invita.
Hay una jaculatoria que se repite estos días: “Jesús, haz mi corazón semejante al tuyo”. Jesús ¿quién eres? ¿qué quieres decirme? ¿qué caminos abres ante mí? Mírale, rézale, encuéntrate con Él y deja que la fuerza de ese encuentro, la fuerza de su amor, te transforme.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

X Domingo del Tiempo Ordinario

Evangelio según San Marcos 3,20-35. 
Jesús regresó a la casa, y de nuevo se juntó tanta gente que ni siquiera podían comer.
Cuando sus parientes se enteraron, salieron para llevárselo, porque decían: «Es un exaltado».
Los escribas que habían venido de Jerusalén decían: «Está poseído por Belzebul y expulsa a los demonios por el poder del Príncipe de los Demonios».
Jesús los llamó y por medio de comparaciones les explicó: «¿Cómo Satanás va a expulsar a Satanás?
Un reino donde hay luchas internas no puede subsistir.
Y una familia dividida tampoco puede subsistir.
Por lo tanto, si Satanás se dividió, levantándose contra sí mismo, ya no puede subsistir, sino que ha llegado a su fin.
Pero nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa.
Les aseguro que todo será perdonado a los hombres: todos los pecados y cualquier blasfemia que profieran.
Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón jamás: es culpable de pecado para siempre».
Jesús dijo esto porque ellos decían: «Está poseído por un espíritu impuro».
Entonces llegaron su madre y sus hermanos y, quedándose afuera, lo mandaron llamar.
La multitud estaba sentada alrededor de Jesús, y le dijeron: «Tu madre y tus hermanos te buscan ahí afuera».
El les respondió: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?».
Y dirigiendo su mirada sobre los que estaban sentados alrededor de él, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos.
Porque el que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre».

Jueves 7 de junio

Jueves 07 de junio
IX semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 12, 28b-34
En aquel tiempo, un letrado se acercó a Jesús y le preguntó: ¿Qué mandamiento es el primero de todos? Respondió Jesús: El primero es: «Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser». El segundo es éste: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». No hay mandamiento mayor que éstos.
El letrado replicó: Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios.
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: No estás lejos del Reino de Dios. Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Pistas: Hoy Jesús responde a un letrado, un experto en la ley judía (que tenía muchos mandamientos y preceptos) acerca del mandamiento principal. Si vives este mandamiento, si lo pones en práctica, Jesús te asegura que entrarás en el Reino de Dios.
Vamos a hacer un ejercicio. Llevas un tiempo rezando con el Evangelio y las pistas, y esta lectura es un buen texto para practicar hacerte tú unas pistas. Por ello, te propongo lo siguiente: lee y entiende bien lo que lees. Piensa qué significó en su momento histórico esta respuesta de Jesús y qué implica hoy para tu vida, en la situación concreta en la que estás. Y también para la Iglesia, para tu comunidad o parroquia, y para la sociedad en la que vives. Y de ahí saca conclusiones prácticas para tu vida, que te hagan rezar y tomar decisiones.
Por ejemplo, reflexiona sobre qué cuestiones no están en la senda del mensaje de este Evangelio, cuáles pueden cambiar y especialmente cuáles puedes cambiar tú con tu actitud, con tu forma de actuar, con tu fe. El Evangelio pide poner a Dios en el centro y amar al prójimo como Jesús nos enseñó. Puedes preguntarte qué has de hacer para que esto se cumpla.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración

Miércoles 6 de junio

Miércoles, 6 de junio
San Norberto, obispo

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 12, 18-27
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús saduceos, de los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron: Maestro, Moisés nos dejó escrito: «Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano» Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último, murió la mujer. Cuando llegue la resurrección y vuelvan a la vida, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella.
Jesús les respondió: Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios. Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo. Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: «Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob»? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados.

Pistas: Uno de los retos más importantes de la fe cristiana es cómo entender la resurrección. Es más que un mero revivir, no es volver a la vida de ahora con sus circunstancias y limitaciones. Por eso les dice Jesús que no entienden la Escritura ni el poder de Dios. ¿Cómo imaginas tú la resurrección de la que habla nuestra fe? ¿qué ideas tienes sobre ella?
Dios es Dios de vivos, es el Dios de la vida, es el que vence la muerte en Jesús, concediéndole la plenitud del Espíritu, llevando a plenitud su humanidad. El cómo no sabemos explicarlo, pero lo que sucede es que la muerte es vencida por la plenitud de Dios. La reanimación de un cadáver sería un volver a recobrar la vida humana, mientras que en la resurrección se adquiere la vida divina, la vida del Espíritu, la vida Eterna. La resurrección de Cristo hace que su humanidad entre en el seno mismo de la comunión trinitaria. En Jesús, en su humanidad, con la resurrección se ha producido un cambio. Su carne (hombre entero en cuanto débil), su ser hombre queda transformado en una vida en la plenitud del Espíritu.
Es tan difícil hablar de la resurrección porque es un acontecimiento que está más allá de la historia, la trasciende. Por eso el lenguaje bíblico utiliza tantos términos para hablar de ella y ninguno de ellos puede expresar todo el contenido de ese acontecimiento: resurrección, exaltación, glorificación, triunfo, ascensión, estar sentado a la derecha del Padre.
Jesús resucitado es el hombre nuevo. Por medio de Él, por la fe, la humanidad puede encontrar respuesta a esa esperanza escrita en lo profundo de su ser que le lleva a soñar una vida plena y para siempre. La resurrección permite al hombre por medio de Jesús entrar en la plenitud de Dios. Cuando se descubre esta verdad la persona cambia, ya no puede vivir de cualquier manera. Es una verdad de salvación que convierte a la persona, una verdad que hay que celebrar (en los sacramentos). Tampoco puede callárselo. Tiene que compartirlo y evangelizar.
Todo esto no es más que rozar la superficie del misterio de la resurrección de Jesús. Sólo podrás comenzar a entender algo si te sumerges, con la ayuda del Espíritu Santo, en lo que significa para la historia, para la humanidad, para tu vida, para el mundo. Que el hombre está destinado a una plenitud en Dios por la eternidad. La teología a veces hay que hacerla de rodillas, adorando, contemplando y viviendo lo que se investiga. Deja que el Evangelio te hable una vez más y ora con él.
Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 5 de junio

Martes 5 de junio
San Bonifacio, obispo y mártir

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 12, 13-17
En aquel tiempo, mandaron a Jesús unos fariseos y partidarios de Herodes, para cazarlo con una pregunta. Se acercaron y le dijeron: Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa de nadie; porque no te fijas en apariencias, sino que enseñas el camino de Dios sinceramente. ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?
Jesús, viendo su hipocresía, les replicó: ¿Por qué intentáis cogerme? Traedme un denario, que lo vea. Se lo trajeron. Y él les preguntó: ¿De quién es esta cara y esta inscripción? Le contestaron: Del César. Les replicó: Lo que es del César pagádselo al César, y lo que es de Dios a Dios. Se quedaron admirados.

Pistas: Ya lo saben nuestras madres. Cuando vamos muy suaves, un poco pelotas, demasiado “cariñosos”… algo queremos. Jesús se enfrenta a las dobles intenciones y a la hipocresía. Quieren crear conflicto entre Él y los romanos. Buscan tener de qué acusarle para que lo quiten de en medio. Utilizan algo cierto: Jesús es sincero, no se fija en las apariencias y enseña el camino de Dios. Y buscan tenderle una trampa. En el fondo se desvelan a sí mismos, no les importa la verdad, ni saber quién es Jesús… sólo su propio interés. Y utilizan los recursos que tienen a su alcance para lograrlo. En el fondo son esclavos de la mentira en la que viven, del poder, los intereses, las influencias…
Jesús es libre. Intenta hacerles pensar: ¿qué importa verdaderamente? Dad a Dios lo que es de Dios. Ellos se quedaron admirados por su habilidad, por su forma de pensar, porque no conseguían pillarle. Pero la mayoría no reaccionarán.
Muchas veces se interpreta la frase: “Lo que es del César pagádselo al César, y lo que es de Dios a Dios”, como la separación entre las cosas mundanas y la fe. Esto, bien entendido, es cierto. Pero Jesús avisa a sus discípulos que la fe tiene que abarcar todos los aspectos de la vida. De nada sirve decir que se tiene mucha fe o rezar mucho, si en las decisiones esa fe no influye, si se cometen injusticias o se colabora con un sistema injusto. Jesús invita a vivir en la verdad y a dejarse de dobles juegos. La verdad en la intención de los actos, la verdad en las decisiones, principios y actitudes.
Ahora deja que te hable a ti este Evangelio. Léelo pensando en tu situación y quédate con la frase que te haga pensar. Reza con ella respondiendo al Señor.

Lunes 4 de junio

Lunes, 4 de junio
IX semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 12, 1-12
En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los letrados y a los senadores:
Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. A su tiempo envió un criado a los labradores, para percibir su tanto del fruto de la viña. Ellos lo agarraron, lo apalearon y lo despidieron con las manos vacías. Les envió otro criado: a éste lo insultaron y lo descalabraron. Envió a otro y lo mataron; y a otros muchos, los apalearon o los mataron.
Le quedaba uno, su hijo querido. Y lo envió el último, pensando que a su hijo lo respetarían. Pero los labradores se dijeron: Este es el heredero. Venga, lo matamos, y será nuestra la herencia. Y agarrándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.
¿Qué hará el dueño de la viña? Acabará con los labradores y arrendará la viña a otros.
¿No habéis leído aquel texto: «La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente»?
Intentaron echarle mano, porque veían que la parábola iba por ellos; pero temieron a la gente, y se marcharon.

Pistas: Dios eligió a su pueblo, se dio a conocer a ellos, les mostró su poder, les cuidó actuando en medio de ellos… Hizo una alianza con ellos, pero los que quedaron encargados de cuidar al pueblo elegido se apropiaron de lo que no era suyo. Las autoridades religiosas y políticas, en vez de servir a Dios y a los demás, se servían a sí mismos y a sus intereses. Los profetas rechazados por luchas de poder, infidelidades a Dios, legalismo externo pero sin verdadera conversión… Y así hasta Jesús, hasta el Hijo de Dios hecho hombre, que también será rechazado.
Son palabras duras de Jesús que ponen a sumos sacerdotes, letrados y senadores frente a sus miserias y contradicciones. Pero, lo sabes, Jesús muestra siempre la verdad. Si aceptas a Jesús, que es la verdad, Él te mostrará la verdad de tu vida. Y entonces tendrás dos caminos: buscar excusas y justificaciones, apartarte de Él para que su luz no te moleste. O decidir cambiar. Intentar matarlo: «Dios no existe». O aceptarlo y dejar que esto te interpele y cambie.
Sea como sea, Jesús saldrá vencedor, será la piedra angular de la viña que es la Iglesia. El pueblo elegido rechaza a Jesús. Sólo unos pocos lo acabarán aceptando. Pero cuando parece que todo terminará mal… Jesús resucitado es el camino a Dios, el que da el Espíritu Santo, el que estará con sus discípulos hasta el fin del mundo.
Puedes también aprovechar este Evangelio para pensar en la viña que tú tienes encomendada: tu familia, tus amigos, tu comunidad, tu parroquia… Cuanto mayor sea tu responsabilidad, más luz puede arrojar el Evangelio de hoy en tu vida. ¿Acoges a Jesús, llevas a Jesús a los demás, buscas su interés? O, por el contrario, ¿te has acomodado, vives en la mentira, te aprovechas, te justificas?
El camino de vivir en la verdad es el que te propone hoy el Evangelio. El del amor y el servicio, frente a la mentira y el interés, frente a la mediocridad y las excusas ¿Cuál quieres para tu vida?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.