Jueves 21 de junio

Jueves 21 de junio
San Luis Gonzaga, religioso

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 6, 7-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Cuando recéis no uséis muchas palabras como los paganos, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que se lo pidáis.
Vosotros rezad así: Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno.
Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.

Pistas: Jesús enseña a orar. Lo primero es reconocer quién es Dios. No necesita palabrería, no es para tener suerte o que no nos vaya mal, no es una superstición… sino para establecer una relación con Dios. Y por eso lo primero es ponerte en su presencia. Es Padre, rezas por medio de Jesús y con la fuerza del Espíritu Santo que se une a tu espíritu para que puedas orar. Ayuda a rezar reconocer la grandeza de Dios, su poder, alabarle por ser quien es… y, después, cuando ya estás en su presencia, orar, pedir, llenarte de Dios… Así hace Jesús en el Padre Nuestro.
Tienes muchos comentarios sobre esta oración. Te propongo que lo reces despacio, descubriendo el significado de cada frase, dejando que te acerque a Dios y que ilumine tu vida. Si en alguna petición Dios te inspira, déjate llevar, sigue por ahí. No importa que no llegues al final.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 20 de junio

Miércoles, 20 de junio
XI semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 6, 1-6. 16-18
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial.
Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.
Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga.
Cuando tú vayas a rezar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los farsantes que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.

Pistas: Frente a la apariencia, el cumplimiento y la superficialidad, Jesús propone vivir en la verdad. Con autenticidad, con profundidad. Ser y no aparentar.
Practicar la justicia, es decir, el camino de la santidad, no es un cumplimiento ni garantizar unos mínimos. Se trata de entrar en la vida de Dios, que es perfecto y santo, que nos ama con un amor que no se puede medir, ni comprender… Y por eso la propuesta de Jesús es entrar en relación con Dios y que esto transforme nuestra vida y actitudes, nuestra relación con los demás. Tres prácticas propone el Evangelio de hoy:
Limosna. Ayudar al prójimo. Compartir de lo que tengo con el que lo necesita. Es la consecuencia del mandamiento de amor al prójimo.
Oración. Entrar en relación con Dios. Hay muchos tipos de oración. Se va aprendiendo con la práctica. Lo importante es avanzar, conocer a Dios y dejar que Dios te transforme, sentirte conocido por Dios, dejarte amar por Él. Tienes muchos caminos para orar: devociones como el rosario y oraciones que aprendiste, oración de alabanza, adoración, la lectio que haces al leer el Evangelio y estas pistas, meditación… Se trata de crecer en tu relación con Dios.
Ayuno. En tiempos de Jesús era una práctica habitual en la religión judía. Hoy muchas religiones siguen practicándolo. Pero quizás sea la que más abandonada tenemos en la Iglesia católica. Jesús ayunó con frecuencia y enseñó a sus discípulos a hacerlo. Los santos nos cuentan cómo les ayuda a crecer en su vida de fe. El ayuno ayuda a acercarse a Dios, fortalece el espíritu y la voluntad, da fuerza para resistir al mal, permite experimentar –incluso físicamente- hambre de Dios, ponerle a Él en el centro, como lo más importante de nuestra vida, incluso más importante que nuestro sustento. El Nuevo Testamento nos cuenta que las primeras comunidades ayunaban antes de tomar decisiones importantes y los santos cuentan cómo perciben más fácilmente la voluntad de Dios cuando ayunan y son más dóciles al Espíritu Santo. No es magia, ni chantaje a Dios, ni hacer méritos… sólo es un instrumento para fortalecer la relación con Dios y la fe en Él.
Si quieres, revisa tu vida de limosna, oración y ayuno. En el fondo es el primer mandamiento ¿Cómo estás amando a Dios (oración y ayuno) y al prójimo (limosna)? Y descubre a la luz del Evangelio qué tienes que cambiar, qué puedes hacer para crecer.
Por último, como consejo práctico, cuando tomes decisiones proponte objetivos realistas, posibles y revisables. Un par de ejemplos. Si tienes que rezar más no empieces por 2 horas al día, proponte algo asequible: media hora, 45 minutos, un tiempo que puedas realizar. Planifica cuándo, cómo… y si un día no lo haces, no te desanimes, persevera. O si ves que eres egoísta, no quieras empezar dando la mitad de tu sueldo a Cáritas. Empieza por cambiar tu relación con la gente que te rodea ¿Quién te necesita? ¿qué puedes hacer por los que están pasándolo mal? Sé realista y proponte objetivos que puedas llevar a cabo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 19 de junio

Martes 19 de junio
San Romualdo, abad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 43-48
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian.
Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestro hermano, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los paganos? Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.

Pistas: Como venimos viendo, el mensaje de Jesús no es una cuestión de mínimos. Su invitación es a una vida plena, a entrar en la perfección de la vida divina.
¿Qué mérito tienes si eres igual que los que no tienen fe? ¿qué haces de extraordinario si cumples los mínimos y con eso ya te conformas? Jesús te invita a descubrir hasta dónde alcanza el amor de Dios y a ponerlo en práctica. Porque si eres hijo de Dios tienes que parecerte a tu Padre.
Te propongo un ejercicio. Lee este Evangelio poniéndole cara y nombre ¿quién es tu prójimo, a quien amas? ¿cómo le amas? ¿quiénes son tus enemigos? ¿quién te cae mal, tratas mal o te resulta indiferente? Y ahora lee las preguntas que hizo Jesús y reza pidiendo su Espíritu Santo. Él te hará capaz de vivir como te pide. Reza por las personas en las que has pensado, y si sientes que tienes que hacer algo o cambiar algo, lánzate, fíate de Jesús.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 18 de junio

Lunes 18 de junio
XI semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 38-42
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Sabéis que está mandado: «Ojo por ojo, diente por diente».
Pues yo os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñalo dos; a quien te pide, dale; y al que te pide prestado, no lo rehuyas.

Pistas: El mensaje de Jesús es profundamente trasformador, incluso revolucionario. Propone un cambio de perspectiva más allá del interés y de que cada uno tenga lo que merece (si lo piensas bien igual en el fondo no salimos tan bien parados con un trato así). Jesús propone el perdón, el amor, la compasión, la gratuidad, la solidaridad…. con todos. Con el que la merece y con el que no. Propone vivir las bienaventuranzas y no la revancha o la venganza. Esto podría sonar a un ideal irrealizable si no fuera por dos cosas: Jesús vivió de este modo y los santos son ejemplo de que es posible este estilo de vida con la fuerza del Espíritu Santo que Él prometió y envió.
Imagina un mundo en el que se construya una sociedad basada en el mensaje de Jesús. Un mundo en el que tú y yo seamos discípulos de Jesús y transformemos las relaciones, la cultura, la política, la economía, el ocio… Imagina un mundo en el que la compasión, la ayuda, la misericordia, el perdón, la solidaridad fuesen los valores imperantes. Y ahora mira tu vida. Está en tu mano acercarte a Jesús que lo hace posible, dejar que transforme tu vida y tu corazón con la fuerza de su Espíritu Santo. Que transforme tus actitudes y tu manera de relacionarte. Un mundo con la justicia de Dios: que es su amor y misericordia, que es Jesús muriendo en la cruz y venciendo al pecado y a la muerte, que es el Espíritu Santo derramando el amor de Dios en los hombres. Jesús te invita a entrar en su Reino y hacerlo realidad en tu vida.
¿Te atreves a dar el paso y vivir lo que dice Jesús? Piensa y reza. Él lo hará posible.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Domingo 17 de junio

Domingo 17 de junio
XI domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Marcos 4, 26-34
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega.»
Dijo también: «¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas.»
Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

Pistas: Jesús pone dos ejemplos hoy para hablar del Reino de Dios. El primero de ellos, la semilla que germina, crece y da fruto por sí misma. El Reino de Dios, la acción de Dios en el mundo, su poder, es un regalo, es algo gratuito, que Dios da, que depende de Él. El esfuerzo humano, el merecer humano o cualquier intento de conseguir esas cosas por nuestras fuerzas… no sirve de nada. El Reino es un regalo, la fuerza de Dios lo mueve y lo hará brotar, crecer y dar fruto.
Pero si llevas un poco más allá la parábola, para que la planta dé fruto hay que cuidarla y ella lo hará, no hay que estropearla. La gente que trabaja en el campo sabe que las cosas se tienen que hacer bien, a su tiempo. Aunque la planta vaya, por decirlo así, a hacer su parte, si se le pone fácil crecerá mejor y tú lo verás.
El grano de mostaza es el símil de lo pequeño, lo débil que parece que no va servir. Pero va a crecer y a dar fruto. Va a dar vida y proteger la vida. Y es que el Reino se juega en lo pequeño, en lo cotidiano, en lo humilde.
Ahora piensa qué significan estas parábolas para tu vida, para tu parroquia o comunidad, para tu trabajo pastoral o tu responsabilidad. Perder la perspectiva de cómo es el Reino y verlo con criterios humanos significa no entender lo que enseñó Jesús. El Reino se abre paso en la Iglesia, en tu vida y en el mundo. ¿Cuál es tu actitud respecto a él?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

XI Domingo del Tiempo Ordinario

Evangelio según San Marcos 4,26-34. 
Y decía: «El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra:
sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo.
La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga.
Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha».
También decía: «¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo?
Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra,
pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra».
Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender.
No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo.

Sábado 16 de junio

Sábado 16 de junio
X semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 33-37
En aquel tiempo, dijo, Jesús a sus discípulos: Sabéis que se mandó a los antiguos: «No jurarás en falso» y «Cumplirás tus votos al Señor».
Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir sí o no.
Lo que pasa de ahí viene del Maligno.

Pistas: Jesús invita a vivir en la verdad. Piensa por un momento cómo sería un mundo en el que nos podemos fiar unos de otros, en el que la palabra tenga auténtico valor. Pues esto es lo que Jesús propone a sus discípulos. Lejos de la mentira y el engaño, de la desconfianza y el cansancio de tener que analizar todo y buscar dobles sentidos. Lo importante no es si los demás viven así, sino mirar tu propia vida. Lo importante es qué haces tú por cambiar la tendencia.
Recuerda que Jesús enseña lo que hay detrás de la ley, ayuda a profundizar en ella. Hoy propone el valor de la palabra, de la verdad, de la honestidad… Y los cristianos estamos llamados a ser esto, a poner estos valores, en medio del mundo.
Reza, llénate de la fuerza del Espíritu Santo y aprende a vivir como Jesús. ¿Qué te dice el Señor en este Evangelio?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 15 de junio

Viernes 15 de junio
Santa María Micaela del Santísimo Sacramento, virgen

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 27-32
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído el mandamiento «no cometerás adulterio».
Pues yo os digo: el que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo.
Más te vale perder un miembro, que ser echado entero en el Abismo.
Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro, que ir a parar entero al Abismo. Está mandado: «El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio».
Pues yo os digo: el que se divorcie de su mujer excepto en caso de prostitución la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio.

Pistas: Jesús continúa mostrando la plenitud que hay detrás de la ley.
Durante una jornada de convivencia con adolescentes, entre los temas de los que hablamos estaban el amor y la sexualidad. Les pedí que imaginasen el ideal que querían para su futuro… Y la respuesta de la inmensa mayoría coincidía con un amor que dure para siempre. Éste es el ideal y responde a lo que está escrito en nuestro corazón. Y el pecado, aunque a veces no parezca tal, nos aparta de ese camino.
Las palabras de Jesús son duras, pero también muy claras: ¿Cómo quieres vivir? ¿dejándote llevar o eligiendo el camino que quieres en tu vida? ¿estropeando las relaciones que merecen la pena o buscando un camino de amor y plenitud?
Revisa tu vida a la luz de esta idea y pregúntate: ¿Buscas la verdad, el amor, la plenitud o te conformas con el deseo, el placer y el dejarte llevar? Y pide hoy a Jesús que llene tu corazón del Espíritu Santo para poder vivir en su luz, con su fuerza y lleno de amor.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 14 de junio

Jueves 14 de junio
X semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 20-26
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si no sois mejores que los letrados y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: No matarás, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: todo el que esté peleado con su hermano, será procesado. Y si uno llama a su hermano «imbécil» , tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama «renegado», merece la condena del fuego.
Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Procura arreglarte con el que te pone pleito, enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último cuarto.

Pistas: Jesús invita a sus discípulos a ser mejores que los que solo viven su fe superficialmente o de apariencias. Ayer leíamos que Jesús va a dar plenitud a la Ley. Estos días veremos cómo. La pregunta que puedes hacerte hoy es ¿te conformas con el cumplimiento? ¿te conformas con las apariencias o una vivencia superficial?
Jesús propone un camino de plenitud, por eso lleva a otro nivel el “no matarás”. Se convierte en amarás, perdonarás, no juzgarás. No sólo se trata de no ser malo, no se trata de unos mínimos, sino de parecernos a Él, de ser como Él.
Dejarte llevar por la falta de perdón, por la queja, por el juicio… puede hacer que tu vida termine en la “cárcel”, sin libertad, en una vida gris, sin esperanza…
Jesús te invita a cambiar las cosas, a vivir no una ley externa sino la que nace de la presencia del Espíritu Santo en tu corazón. Te invita a ser libre, a vivir en el amor, a liberarte de comparar tu vida con la de los demás. Y te propone cambiar lo que está mal en la tuya, perdonar y pedir perdón.
Desde esta perspectiva revisa tu vida y pídele a Dios la fuerza para cambiar lo que está mal.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 13 de junio

Miércoles 13 de junio
San Antonio de Padua, presbítero y doctor de la Iglesia

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 17-19
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: No creáis que he venido a abolir la ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el Reino de los Cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los Cielos.

Pistas: La ley y los profetas, el Antiguo Testamento, lo que Dios ha revelado a su pueblo para que puedan conocerle y vivir de acuerdo a su voluntad, alcanza su plenitud en Jesús. Él no ha venido a romper o destruir lo anterior, sino a llevarlo a plenitud, a mostrar su verdadera profundidad y alcance. Por eso, uno de los criterios para interpretar la Palabra de Dios es hacerlo a la luz de Jesús.
Una fe sin vida, sin normas, sin un modo concreto de actuar, al final es una hipocresía. O, dicho de otro modo, la acción del Espíritu Santo y el amor de Dios se realizan en un estilo de vida, porque no todo vale. Por eso Jesús no va contra la Ley, sino contra la hipocresía, la mediocridad y la apariencia. Y también contra el legalismo vacío.
En los próximos días leeremos cómo Jesús explica algunos aspectos de la ley y comprenderemos mejor el Evangelio de hoy.
Al leer el Evangelio mira tu vida y pregúntate si estás entrando en la ley que explica Jesús. Es decir, si estás viviendo como discípulo suyo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.