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Jueves 10 de enero

Jueves 10 de enero
II semana de Navidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 4, 14-22a
En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan.
Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido.
Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor.»
Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.»
Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios.

Pistas: Continuamos respondiendo a la pregunta ¿quién es Jesús? Es el que cumple la Escritura.
El ungido. Lleno del Espíritu Santo, se convertirá tras su resurrección en el que da el Espíritu Santo.
El enviado a anunciar el Evangelio, que resultará ser Él mismo. Ésa es la Buena Noticia: lo que Jesús hace, lo que dice, lo que enseña. Pero, sobre todo, Él mismo. El que salva a los pobres, el que trae libertad a los cautivos y oprimidos.
Ése es Jesús. El que salva, el Hijo de Dios hecho hombre, el Mesías… ¿Qué te dice hoy a ti en su Palabra? Acércate a Él porque sus promesas son para ti.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 9 de enero

Miércoles 9 de enero
San Eulogio de Córdoba, presbítero y mártir

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Marcos 6, 45-52
Después que se saciaron los cinco mil hombres, Jesús enseguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar.
Llegada la noche, la barca estaba en mitad del lago, y Jesús, solo, en tierra.
Viendo el trabajo con que remaban, porque tenían viento contrario, a eso de la madrugada, va hacia ellos andando sobre el lago, e hizo ademán de pasar de largo.
Ellos, viéndolo andar sobre el lago, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque al verlo se habían sobresaltado.
Pero él les dirige enseguida la palabra y les dice: «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo.» Entró en la barca con ellos, y amainó el viento.
Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque eran torpes para entender.

Pistas: ¡Qué aventura seguir a Jesús! ¿Pero quién es este hombre? Da de comer a una multitud con unos pocos panes y peces. Ahora domina los elementos. ¿Quién es?
Los discípulos lo irán descubriendo poco a poco… y sólo lo comprenderán plenamente cuando Cristo muera y resucite. Ésta es la clave para poder entender quién es Jesús. Y descubrirlo en fe.
Fíjate en los detalles de este Evangelio, y el que te toque el corazón y te haga pensar úsalo para rezar. Jesús acaba de hacer algo extraordinario, pero no se va a celebrarlo, se retira a orar. No hace de ello un triunfo ni lo usa para afianzar su influencia o poder entre sus seguidores.
Jesús fortalece la fe en medio de las dificultades. No entienden lo que pasa. Ni siquiera lo reconocen. Pero Jesús les ayuda: “Ánimo, soy yo, no tengáis miedo”.
Fue Jesús el que tomó la iniciativa, les vio remar con viento contrario… Jesús ve tus dificultades, tus luchas, tus esfuerzos…. y se acerca, aunque a veces no seas capaz de reconocerlo.
Y finalmente Jesús sube a la barca y la tempestad amaina. Quizás si hay tormenta en tu vida es que necesitas crecer en la fe, quizás necesitas dejarlo entrar en tu vida, en tu parroquia, en tus dificultades. Lee el Evangelio despacio pensando en tu vida, deja que te ilumine y reza.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 8 de enero

Martes, 8 de enero
II semana de Navidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Marcos 6, 34-44
En aquel tiempo, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.
Cuando se hizo tarde se acercaron sus discípulos a decirle: «Estamos en despoblado, y ya es muy tarde. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer.» Él les replicó: «Dadles vosotros de comer.»
Ellos le preguntaron: «¿Vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?» Él les dijo: «¿Cuántos panes tenéis? Id a ver.»
Cuando lo averiguaron le dijeron: «Cinco, y dos peces.»
Él les mandó que hicieran recostarse a la gente sobre la hierba en grupos. Ellos se acomodaron por grupos de ciento y de cincuenta.
Y tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran. Y repartió entre todos los dos peces.
Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces. Los que comieron eran cinco mil hombres.

Pistas: Justo antes de este pasaje, Marcos presenta el banquete en el que Herodes manda cortar la cabeza a Juan Bautista. Podemos decir que ése es un banquete de muerte, mientras que el de Jesús es de vida.
Aunque su intención primera era retirarse a descansar con sus discípulos, cuando ve la multitud Jesús se pone a enseñarles con calma. Es el Buen Pastor. Pero los discípulos comienzan a preocuparse: se hace tarde y no hay de comer.
La respuesta de Jesús es: “Dadles vosotros de comer”. Los discípulos habían buscado que la solución fuera: que busquen de comer. Jesús se la lanza a ellos: dadles vosotros. No tienen dinero, así que miran lo que tienen y es tan poco… Pero está Jesús y todo cambia.
En mi vida, en mi parroquia, en mi comunidad… es tan poco lo que tengo. Hay tanta necesidad… Pero ¿está Jesús? ¿estás con Él? Dale lo que te pide, lo poco que tengas… la solución no está fuera. Mira lo que te pide, búscalo y ofréceselo. Llegará y sobrará para que también otros puedan ser saciados.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 7 de enero

Lunes 7 de enero
San Raimundo de Peñafort, presbítero

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 4, 12-17. 23-25
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de que hablan arrestado a Juan se retiró a Galilea.
Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías: «País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló.» Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
—«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.»
Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.
Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curaba.
Y le seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Trasjordania.

Pistas: Jesús será un viajero incansable. Anunciará el Reino de Dios con signos y palabras, e invitará a los hombres a convertirse. Y no lo hace en las grandes ciudades ni en las más fieles a la religión.
En esto se resume su vida: Llama a sus apóstoles para que estén con Él y puedan ser testigos suyos (como hemos leído en días anteriores) y después predica sobre el Reino de Dios. Y realiza milagros, que son signos del Reino. El último es su muerte y resurrección.
Jesús es la luz que brilla en medio de las tinieblas. Es una constante: Jesús lucha contra la tiniebla. Traduce tiniebla por maldad, pecado, sufrimiento, pobreza, mentira, demonio, muerte…. Esa lucha la realiza siendo luz. Jesús predica el Evangelio, la Buena Noticia, revelando al Padre y enseñando que la Buena Nueva es Él mismo. Y cuando su palabra se acoge con fe, Jesús, con la fuerza del Espíritu Santo, actúa y el mal tiene que huir, la tiniebla desparece.
Los cristianos estamos llamados a ser luz. Si sientes que en tu vida falta luz, significa que falta Jesús y la fuerza del Espíritu Santo. Puedes buscar excusas, echar la culpa a otros, pero en realidad falta Jesús. Él es la luz. Si le dejas entrar en tu vida, disipará las tinieblas. Es verdad que verás tu pecado, tus flaquezas. Y que tendrás que cambiar de vida. Pero también que verás su poder.
Da igual de dónde vengas, da igual cómo estés. Si vas hacia Jesús, si le pides fe, si tienes fe, se cumplirá la Palabra: «El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló».

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Domingo 6 de enero

Domingo, 6 de enero
Epifanía del Señor, solemnidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 2, 1-12.
Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos Magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos pontífices y a los letrados del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el Profeta: «Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel.»
Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos, para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño, y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

Pistas: Qué bonito caer en la cuenta de lo que hemos celebrado durante toda la Navidad: Dios ha querido manifestarse (eso significa epifanía), ha querido mostrarse, darse a conocer a todos los hombres. La luz ha venido al mundo. El rey esperado por los judíos, el Mesías ha nacido.
Y este Evangelio parece el mundo al revés: unos extranjeros siguiendo una estrella buscan al rey que ha nacido para adorarle y darle sus regalos. Y el pueblo ni se entera de la promesa (sólo unos pastores, leíamos hace unos días). Herodes y tantos otros quieren quitarlo de en medio para que nada cambie ¿Dónde estaban los poderosos? ¿dónde estaban las personas influyentes? ¿dónde las autoridades religiosas y políticas de la época? Sólo unos extranjeros, siguiendo una estrella, lo buscan y al final lo encuentran. Sólo unos pastores que velaban de noche fueron a adorarle. Todo fue silencioso, sin estridencias.
Muy probablemente aquellos hombres de Oriente eran astrónomos. Desde su punto de observación, situado al Oriente con respecto a Palestina, tal vez en Mesopotamia, habían notado la aparición de un nuevo astro y habían interpretado este fenómeno celestial como anuncio del nacimiento de un rey. Precisamente, según las Sagradas Escrituras, del rey de los judíos.
Puedes fijarte en algunos detalles que te ayudarán a rezar ¿Qué simboliza la estrella? Es la búsqueda de aquellos hombres, que siguen los signos que ven. ¿Qué pensarían de ellos cuando se ponen en camino a buscar al rey por una estrella? ¿qué buscarían? ¿cuáles serían sus motivaciones?… Y tú ¿buscas?
Encuentran a Herodes, con la Palabra de Dios los guía. Él no se entera, pero ellos sí. Aparece nuevamente la estrella y llegan al Niño. La verdadera luz. Puedes pensar también en tu vida de fe ¿Tienes encendida la luz de Jesús en tu corazón? En tu parroquia o comunidad ¿brilla lo suficiente para que otros encuentren el camino para llegar a Jesús?
Cuando lo encuentran, le adoran. Se postran ante él, reconocen su grandeza y le dan sus regalos. Le ofrecen lo que tienen. Qué bonito descubrir que adorar es admirar, contemplar, arrodillarse y reconocer la propia pequeñez; pero a la vez descubrir el profundo amor y el gran regalo que es el Dios-con-nosotros, y amar. Adorar y amar.
“Se llenaron de alegría”. “Volvieron por otro camino”. Todo cambia cuando Jesús aparece ¿quieres acercarte a Él? Ora una vez más con la Palabra de Dios y deja que toque tu corazón en este día.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Sábado 5 de enero

Sábado, 5 de enero
II semana de Navidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 1, 43-51
En aquel tiempo, determinó Jesús salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice: «Sígueme.»
Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encuentra a Natanael y le dice: «Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.» Natanael le replicó: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?» Felipe le contestó: «Ven y verás.»
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.» Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?»
Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.»
Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»
Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.»
Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

Pistas: “Sígueme”, Jesús llama. Da igual que estés en el camino o te hayas apartado a un lado. Jesús te ve y te llama.
“Ven y verás”. Es el que esperábamos, es el Mesías. Los que conocen a Jesús invitan a otros a estar con Él: «Ven y verás». Los prejuicios dificultan el encuentro con Jesús, pero la invitación se repite: «Ven y verás».
“¿De qué me conoces?”. Jesús conoce lo más íntimo de tu ser y te ama incondicionalmente. Lo que no has contado a nadie (¿qué estaría haciendo Natanael –Bartolomé- debajo de la higuera?). Lo que ni siquiera tú entiendes. Él te conoce.
Y Jesús te llama a ti, te invita a estar con Él y a ser su discípulo. Es asombroso lo que promete. Y es para ti. “Has de ver cosas mayores”.
Jesús es el hombre en quien se cumplen las promesas de Dios, como estamos celebrando en este tiempo de Navidad. Es el Hijo de Dios hecho hombre y lleno de Espíritu Santo. Tiene poder para hacer todo nuevo en tu vida y en el mundo. Te mostrará la verdad, te dará esperanza, fuerzas para cambiar, vida plena…
Deja que resuene en ti la Palabra de Dios de este día y respóndele. Escoge una frase que llame la atención y reza con ella. Acércate a Jesús, porque Él ya está cerca, es el Dios-con-nosotros. “Ven y verás”.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Manuel

Viernes 4 de enero

Viernes 4 de enero
II semana de Navidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 1, 35-42
En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Éste es el Cordero de Dios.»
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?» Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?». Él les dijo: «Venid y lo veréis.»
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde.
Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).» Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tu eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).»

Pistas: Este Evangelio es como un resumen de la Navidad: “Hemos encontrado al Mesías”. Ahí está lo que la humanidad esperaba.
Juan le señala: es “el Cordero de Dios”, el Esperado, el Prometido. Después descubrirán lo que el evangelista San Juan escribió unas líneas más arriba, que Jesús es mucho más que un hombre: es la Palabra, el Hijo, que se hace hombre.
Y Jesús no les da un discurso o una catequesis a aquellos que le siguen. Simplemente les invita a vivir, a compartir su vida: “Venid y lo veréis”.
Recuerda todo lo que estos días de Navidad nos ha presentado la liturgia: luz, vida, alegría, esperanza, Jesús es Dios con nosotros. Pero no te limites a vivir de oídas. Sigue a Jesús y descubrirás que hay otro modo de vivir.
Jesús te invita, te llama, te mira (como a Pedro). ¿Te atreves a seguir a Jesús? “Ven y verás”.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 3 de enero

Jueves, 3 de enero
Santísimo Nombre de Jesús

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 1, 29-34
Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo dije: «Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel.»
Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él.
Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: «Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo.» Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»

Pistas: ¿Quién es Jesús? Es el que quita el pecado del mundo, en Él hay salvación. Jesús vencerá al pecado, al mal y a la muerte. Como nos recuerdan estos días, nada volverá a ser igual después de Él. Es el que existe desde antes. Es la Palabra que existe desde siempre y que en Jesús se encarna, se hace hombre –lo leíamos el día de Navidad-. Es el Mesías que el Antiguo Testamento anunció y Juan el Bautista señala. Es el que está lleno de Espíritu Santo y bautizará con Espíritu Santo. Es el Hijo de Dios.
Hoy celebramos la fiesta del Santísimo Nombre de Jesús. Es el nombre que le pusieron, como le había dicho el ángel a María, porque salvará al pueblo de sus pecados. Y Jesús dice que en su nombre hay poder, que lo que pidamos en su nombre Dios nos lo dará.
Es Navidad, tiempo de acercarse a Jesús. ¿Quién es Jesús? En su nombre hay poder. Acércate a Él y adórale, alábale, pídele… En Él hay salvación.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 2 de enero

Miércoles, 2 de enero
Santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 1, 19-28
Éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?» El confesó sin reservas: «Yo no soy el Mesías.»
Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?»
Él dijo: «No lo soy.»
«¿Eres tú el Profeta??»
Respondió: «No.»
Y le dijeron: «¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?»
Él contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: «Allanad el camino del Señor», como dijo el profeta Isaías.»
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?»
Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.» Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

Pistas: Juan, en el prólogo de su Evangelio, quiere responder a la pregunta ¿quién es Jesús? El lunes leíamos los versículos 1-18 con una profunda carga teológica: Jesús, la Palabra hecha carne, la luz, el que hace hijos de Dios, el que da la gracia, el esperado, aquel de quien Juan Bautista había dado testimonio.
Hoy continuamos con Juan el Bautista, que afirma que su misión es preparar el camino del Señor. Y parece que regresamos al adviento. Volvemos atrás para tener más perspectiva: ¿Quién es Jesús? Es el que está en medio de nosotros pero no lo conocéis, el que tiene poder, el que es digno…
Te has ido preparando para saber quién es Jesús y para reconocerlo. Así que, si te lo sugiere el Evangelio, acércate al misterio de Jesús y adórale, dale gracias, pide conocerle… ¿Quién es Jesús? ¿Quién eres, Jesús?
Hoy es la Iglesia la que nos dice quién es Jesús. También puede servirte esta lectura para pensar cómo es tu vida cristiana. O, si tienes responsabilidad en una comunidad o parroquia, preguntarte: ¿qué preocupación hay en ella para señalar al que está en medio de los que buscan pero no le conocen? A los cristianos y a la Iglesia también nos preguntan: ¿qué decís de vosotros mismos? Y, personalmente ¿qué haces tú? ¿señalas a Jesús con tus palabras y con tu vida? Y tu comunidad o parroquia ¿qué hace? Jesús está en medio de ellos y no le conocen. No conocen a la razón de su existencia, a la luz de su vida, al que salva y da plenitud.
Es tiempo para acercarse a la luz de Jesús, llenarse de su presencia y poder decirle al mundo dónde está lo que buscan y necesitan.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 1 de enero

Martes, 1 de enero de 2019
Solemnidad de Santa María Madre de Dios

¡Feliz año!
“El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor; el Señor se fije en ti y te conceda la paz”. (Primera lectura misa de año nuevo)

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 2, 16-21
En aquel tiempo los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, les contaron lo que les habían dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.
Al cumplirse los ocho días tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

Pistas: El primer día del año la Iglesia nos invita a mirar el acontecimiento tan sorprendente que se da en María, que podemos llamarla: “Madre de Dios”. Jesús es verdaderamente el Hijo de Dios hecho hombre. Así que como los ángeles a los pastores del Evangelio, la Iglesia hoy te anuncia quién es Jesús y te invita a acercarte a Él y conocerle. Mira a la Virgen Madre, a José y al Niño Jesús, porque salvará al pueblo. Hoy todo nos invita a adentrarnos en el misterio de Cristo.
También puede ser buen día para dar gloria y alabar a Dios por las maravillas que hace en la historia, por las maravillas que hace en tu vida, por venir a salvarnos y estar a nuestro lado…
Hoy miramos hacia atrás, al año terminado, con sus luces y sus sombras, con sus logros y sus fracasos. Pero la Palabra de Dios te invita a acercarte a Jesús, a glorificar y alabar a Dios porque es verdad: Jesús salva. Y al mirar hacia Él, pon tus propósitos y deseos para este año, pídele que te guíe, que te bendiga.
Como a José y a María, Dios también a nosotros nos quiere guiar. Si escuchamos su voz, si descubrimos sus signos, si obedecemos como ellos y guardamos en el corazón lo que vamos aprendiendo… entonces podremos recibir a Jesús, podremos tener su salvación. Bendito y feliz año 2019. Ora con este Evangelio y acércate a Jesús. Él salva.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración