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Viernes 8 de noviembre

Viernes, 8 de noviembre
XXXI semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 16, 1-8
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes.
Entonces lo llamó y le dijo: ¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido.
El administrador se puso a echar sus cálculos: ¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa.
Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo, y dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo? Este respondió: Cien barriles de aceite. Él le dijo: Aquí está tu recibo: aprisa, siéntate y escribe «cincuenta». Luego dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes? Él contestó: Cien fanegas de trigo. Le dijo: Aquí está tu recibo: Escribe «ochenta».
Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido.
Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.

Pistas: Jesús pone hoy un ejemplo curioso. Parece que ensalza la manera de proceder del administrador injusto. Pero en realidad habla de su astucia. Y nos invita a una reflexión interesante ¿Por qué no somos astutos con las cosas de Dios?
Jesús quiere discípulos vivos, despiertos e inteligentes. Si los de las tinieblas lo son para sus fines malvados ¿Por qué hemos de avergonzarnos nosotros de ser perseverantes, inteligentes, hábiles? ¿No tendremos que poner todas nuestras fuerzas, capacidades y recursos en lograr que el Reino de Dios se haga presente en nuestras vidas y en nuestro mundo? ¿No debemos hacer una planificación para lo que es voluntad de Dios? ¿Por qué no vamos a proyectar, a buscar medios, a luchar, a esforzarnos, a encontrar aliados para ser buenos discípulos o para evangelizar?
En cristiano, el fin no justifica los medios. Pero los cristianos no podemos ser gente inútil, paralizada, acomodada, vaga, indolente… Jesús nos quiere coherentes y astutos, que demostremos inteligencia ante las distintas situaciones de la vida que se nos presenten, para traer el Reino, para cumplir la voluntad de Dios.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Jueves 7 de noviembre

Jueves 7 de noviembre
XXXI semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 15, 1-10
En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle.
Y los fariseos y los letrados murmuraban entre ellos: Ese acoge a los pecadores y come con ellos.
Jesús les dijo esta parábola: Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: ¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido.
Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.
Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas para decirles: ¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido.
Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.

Pistas: Por un lado están los que clasifican: buenos y malos, justos y pecadores, los que merecen y los que no. Por otro lado está Jesús. Él va con todos. Busca al que está lejos y se ha perdido. Se alegra de encontrarlo. Si hace falta revuelve para encontrarlo, carga con él, tira de Él. Qué bonito descubrir esta actitud de Jesús: Él siempre tira hacia arriba de las personas, siempre busca que sean felices, que desarrollen lo que tienen, que puedan vivir con paz, alegría, esperanza, amor…
Y habrá alegría en el cielo cada vez que un pecador vuelve a la vida, a la salvación.
Aprovecha este evangelio para mirar tu vida: ¿a quién te pareces? ¿a los escribas y fariseos que clasifican y señalan? ¿a la oveja perdida? O, tal vez, quieras parecerte a Jesús.
Tú también puedes ayudarle a llevar misericordia y a que el que está lejos se acerque. Tú no puedes salvar a nadie, pero si les ayudas a que encuentren a Jesús que les busca, Él sí podrá darles aquello que su corazón y su vida necesitan. Misericordia y amor ofrece Jesús hoy. Y te invita a dejarte encontrar por Él.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Miércoles 6 de noviembre

Miércoles, 6 de noviembre
Santos Pedro Poveda Castroverde
Inocencio de la Inmaculada Canoura Arnau, presbíteros y compañeros mártires

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 14, 25-33
En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío.
Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: «Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar» ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres, podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.
Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.

Pistas: Ayer decíamos que es cuestión de prioridades. Y Jesús continúa explicando esta idea hoy. Para nada dice Jesús que no haya que cuidar y amar a la familia o a uno mismo. Se refiere al lugar que ese amor tiene que ocupar en tu corazón. Y si eres discípulo suyo, el amor a Dios y el seguimiento de Cristo, tiene que ocupar el centro. Desde ahí, todo lo demás quedará colocado en su lugar. Es más, amarás mejor a tu familia, porque lo harás con un amor más puro, el que Dios regala a los que creen en Él. Y te amarás mejor a ti mismo porque vencerás al pecado que te hace egoísta, aprenderás a perdonarte, a aceptarte, a verte como te ve Dios.
Llevar la Cruz significa confiar en Dios y vivir lejos de la queja y el lamento.
Cuántas veces en la vida vemos sólo lo malo, desconfiamos de Dios, nos encerramos en nuestro orgullo creyendo que todo tiene que ser como nosotros pensamos. Ir con la cruz detrás de Jesús significa recorrer el camino que lleva a la vida y la resurrección. Y, como el suyo, pasa por la cruz, la confianza, la obediencia al Padre. Seguir a Jesús o llenar tu vida de otras cosas. ¿Qué decides?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Martes 5 de noviembre

Martes 5 de noviembre
Santa Ángela de la Cruz Guerrero Gonzáles, virgen

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 14, 15-24
En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús: ¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!
Jesús le contestó: Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados: Venid, que ya está preparado. Pero ellos se excusaron uno tras otro.
El primero le dijo: He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor.
Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor. Otro dijo: Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir. El criado volvió a contárselo al amo.
Entonces el dueño de casa, indignado, le dijo al criado: Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos. El criado dijo: Señor, se ha hecho lo que mandaste y todavía queda sitio.
Entonces el amo dijo: Sal por los caminos y senderos, e insísteles hasta que entren y se me llene la casa. Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete.

Pistas: Es cuestión de prioridades.
Da que pensar esta parábola de Jesús, porque probablemente tú te parezcas más a los primeros que son invitados. Con muchas preocupaciones, muchas ocupaciones, muchas cosas que te parecen importantísimas (y seguro que lo son). Seguro que tienes tus razones para dedicarles mucho tiempo y esfuerzo. Pero ¿y el reino de Dios? ¿qué importancia tiene la presencia de Dios en tu vida? ¿qué hueco dejas para Dios en tu vida?
“Insísteles hasta que entren y se me llene la casa”. Eso es lo que Dios hace con nosotros. Te insiste una y otra vez, seas quien seas, estés como estés. A ti hoy Dios te está invitando a entrar en su Reino, a conocerle, a amarle. No te invita desde lejos, te va a buscar y te invita a su casa, a su vida.
¿Qué excusas le pones a Dios para no darle tu tiempo, tu esfuerzo? ¿qué excusas le pones para que no forme parte de tu vida?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

XXXII Domingo del tiempo ordinario

Evangelio según San Lucas 20,27-38.

Se acercaron a Jesús algunos saduceos, que niegan la resurrección, y le dijeron: «Maestro, Moisés nos ha ordenado: Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda.
Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos.
El segundo se casó con la viuda, y luego el tercero. Y así murieron los siete sin dejar descendencia.
Finalmente, también murió la mujer.
Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?».
Jesús les respondió: «En este mundo los hombres y las mujeres se casan, pero los que sean juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrección, no se casarán.
Ya no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.
Que los muertos van a resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.
Porque él no es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él».

Domingo 3 de noviembre

Domingo 3 de noviembre
XXXI domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 19, 1-10
En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad.
Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo:
—«Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.» Él bajó en seguida y lo recibió muy contento.
Al ver esto, todos murmuraban, diciendo:
—«Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.»
Pero Zaqueo se puso en pie y dijo al Señor:
—«Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.» Jesús le contestó:
—«Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán.
Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.»

Pistas: “El Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido”.
Los publicanos no eran queridos por sus compatriotas, por traidores y amigos de paganos. Además, Zaqueo tenía una buena posición económica, lo que seguramente despertaba envidias y recelos. Es señalado como pecador. Pero Jesús mira más allá, mira a la persona. Va a su casa, se sienta a su mesa y todo cambia.
Si te sientes lejos, busca a Jesús. Si sientes curiosidad, busca a Jesús. Si le necesitas, busca a Jesús. Tendrás que arriesgarte y superar dificultades. Zaqueo se sube a una higuera (no es el mejor árbol para subirse) y con su estatus subido a un árbol… pero le da igual lo que piensen. Si decides buscar a Jesús puede que incluso tengas que superar los comentarios y miradas de muchos. Pero al final, todo eso no tendrá importancia, porque, aunque nadie apueste por ti, Jesús está de tu parte. Él te defenderá, entrará en tu casa, en tus cosas. Será tu amigo. No te salvará desde lejos, no te humillará públicamente por los errores de tu vida o por tu estilo de vida. Dejará que le conozcas y querrá conocerte (eso sucede con los que invitamos a nuestra casa).
El encuentro con Jesús no deja indiferente a Zaqueo. Ya no puede, ni quiere, seguir con su anterior estilo de vida. Le preocupan las mismas cosas que a Jesús (da la mitad de sus bienes a los pobres) y se convierte en discípulo suyo (va más allá del mero cumplimiento, “le daré cuatro veces más”). Todo se hace nuevo, la casa del pecador queda santificada con la presencia de Jesús. Y Zaqueo ya no está perdido, su vida toma un nuevo rumbo.
¿Te sientes perdido en algún aspecto de tu vida? ¿no sabes qué rumbo está llevando tu vida? Este Evangelio es una buena noticia para ti. Busca a Jesús y déjale que se hospede en tu casa.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Sábado 2 de noviembre

Sábado, 2 de noviembre
Conmemoración de todos los Fieles Difuntos

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 23, 44-46. 50. 52-53
Era ya eso de mediodía, y vinieron las tinieblas sobre toda la región, hasta la media tarde; porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente, dijo: «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.» Y, dicho esto, expiró.
Un hombre llamado José, que era senador, hombre bueno y honrado, acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y, bajándolo, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde no hablan puesto a nadie todavía.

Pistas: Así termina la vida de Jesús. Con la muerte y el sepulcro. Y así termina la de todos los hombres. La muerte parece el final de todo.
Pero no fue así. La muerte no pudo con Jesús. El sepulcro quedó vacío. Jesús resucitó y todo cambió. Por eso, hoy convertimos nuestra tristeza por los que no están físicamente con nosotros en esperanza. Porque Jesús ha vencido a la muerte.
La lectura de hoy termina en el sepulcro. Pero con Jesús todo es distinto. Él hace nuevas todas las cosas. Jesús está vivo y Él es tu vida. Él es la vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

XXXI Domingo del tiempo ordinario

Evangelio según San Lucas 19,1-10.

Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad.
Allí vivía un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos.
El quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura.
Entonces se adelantó y subió a un sicomoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí.
Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: «Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa».
Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría.
Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Se ha ido a alojar en casa de un pecador».
Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: «Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más».
Y Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombre es un hijo de Abraham,
porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido».

Viernes 1 de noviembre

Viernes, 1 de noviembre
Solemnidad de Todos los Santos

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Mateo 5, 1-12a
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles:
-«Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.
Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo,».

Pistas: Jesús presenta a sus discípulos el camino para que puedan ser felices. Un camino que Él ha recorrido y seguirá hasta las últimas consecuencias.
Las Bienaventuranzas forman parte seguir a Jesús y llenarse del Espíritu Santo. No hay otro camino para ser santos (felices, plenos) que seguirle a Él.
Piensa dónde pones tu alegría ¿en ídolos como el dinero, la salud, el poder, la fama, el bienestar…? ¿en ser muy bueno, muy cumplidor, muy religioso? ¿en que las cosas te vayan bien y poder así sentirte feliz? ¿en que los demás hablen bien de ti y te valoren?
Jesús dice que la dicha que nadie podrá quitarte está en seguirle a Él. Y eso implica ser pobre, sufrido, tener hambre y sed de justicia, ser misericordioso, ser limpio de corazón, trabajar por la paz e incluso sufrir persecuciones. Pero el premio es inigualable: la dicha aquí y la vida eterna. El premio es tener una felicidad que ninguna circunstancia te podrá robar.
¿Eres solamente alguien religioso, bueno, que va tirando…. o realmente quieres vivir las bienaventuranzas de Jesús? ¿Te conformas con una existencia de mero cumplimiento o deseas vivir lo que Jesús te promete?
Jesús trae una buena noticia: “la felicidad es posible». Síguele y podrás experimentar que esto no es una teoría sino verdad, vida, plenitud y felicidad.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Jueves 31 de octubre

Jueves 31 de octubre
XXX semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 13, 31-35
En aquella ocasión, se acercaron unos fariseos a decirle: Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte.
Él contestó: Id a decirle a ese zorro: «Hoy y mañana seguiré curando y echando demonios; pasado mañana llego a mi término». Pero hoy y mañana y pasado tengo que caminar, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus pollitos bajo las alas! Pero no habéis querido. Vuestra casa se os quedará vacía. Os digo que no me volveréis a ver hasta el día que exclaméis: «Bendito el que viene en nombre del Señor».

Pistas: La situación de Jesús no es nada cómoda. Herodes había acabado con Juan Bautista.
Un grupo de fariseos, de los que a veces le atacan y conspiran contra Él, en esta ocasión le avisan de las intenciones del rey.
La respuesta de Jesús es clara. Él sabe que tiene que cumplir lo que el Padre le encomienda. No se deja subyugar por el poder político. ¿No debería ser así la Iglesia siempre? Libre y valiente. Es Dios quien determina los plazos.
¿Cómo es tu relación con el poder (con el dinero y los influyentes)? ¿Qué lugar ocupan en tu corazón? ¿Dejas a Dios el primer puesto? ¿Te preocupas por conocer y obedecer su voluntad?
También hay cierto simbolismo en la respuesta: al tercer día subirá a Jerusalén. Jesús intuye cuál va a ser su final. Cuántas veces intentó Dios que se convirtiera Jerusalén… Pero su corazón endurecido no se lo permite y Jesús se lamenta por ello.
Jerusalén es la ciudad elegida por Dios, pero lejos de ganarse ese favor día a día y vivirlo con humildad, se muestra engreída, caprichosa, desobediente y rebelde. Y Jesús les avisa de lo que va a suceder… No amenaza sino que avisa, invitándolos a la conversión.
Jesús trató muchas veces de convertir a Jerusalén, pero las autoridades religiosas se resistían, anclados en su comodidad y en una sociedad que moldearon a su antojo y se fue alejando de Dios. ¿Tú y yo, nos resistimos a convertirnos? ¿Queremos seguir anclados en posturas cómodas y no escuchamos a Jesús? No dejes que tu casa se quede vacía y llénala de Dios.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.