Lunes 5 de julio semana XIV

*Lunes, 5 de julio*
*Semana XIV del tiempo ordinario*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5•. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según San Mateo 9, 18-26*
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se arrodilló ante él y le dijo: Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la mano en la cabeza, y vivirá. Jesús lo siguió con sus discípulos. Entretanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, pensando que con sólo tocarle el manto se curaría. Jesús se volvió, y al verla le dijo: ¡Animo, hija! Tu fe te ha curado. Y en aquel momento quedó curada la mujer. Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: ¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida. Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia se divulgó por toda aquella comarca.

*Pistas*: Hace un par de domingos leíamos este pasaje en el Evangelio de Marcos y hoy leemos la versión de Mateo.
Los que se acercan a Jesús confían en su poder. Un hombre le suplica por su hija que acaba de morir. Una mujer toca el borde de su manto y queda curada. Jesús tiene poder para cambiar las cosas de los que se acercan a Él con fe. Ésta es una de las claves de este Evangelio. El encuentro con Jesús, la fe, y la salvación que Jesús regala.
Donde había muerte, surge vida. Donde hay confusión, alboroto, lloros, con Jesús llega la tranquilidad, su cercanía y esperanza. Los que estaban derrotados, tienen una nueva oportunidad.
La mujer del flujo de sangre en la mentalidad judía era impura, por eso no quería ni tocar a Jesús, ni pedirle que la tocase. Sólo rozarle el borde del manto y quedaría curada. No se sentía digna, pero Jesús no le reprocha nada, al contrario.
Jesús rompe las barreras de la impureza ritual judía, se acerca a la niña muerta y la coge de la mano. Le devuelve la vida, la pone en pie. Ya no hay impureza con Jesús.
Piensa en tu vida al releer el Evangelio. ¿Necesitas que Jesús te levante? ¿quieres llevar a otros a Jesús? Da igual cómo te sientas o que no te consideres ejemplar, porque no se trata de eso. Si te acercas a Jesús con fe, Él te salvará.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Domingo 4 de julio XIV Domingo

*Domingo, 4 de julio*
*XIV domingo del tiempo ordinario*.

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según san Marcos 6, 1-6*
En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?» Y esto les resultaba escandaloso.
Jesús les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.»
No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

*Pistas*: Jesús predica en su pueblo, donde creen que le conocen pero finalmente se extraña por su falta de fe.
Creen conocer a Jesús, pero precisamente eso les impide descubrir quién es realmente y creer en Él. Sólo ven lo humano, su familia, su origen… Se escandalizan de Jesús y se quedan sin conocerle.
Podemos trasladar esto a nuestro mundo. Cuántas veces hemos escuchado que esto son “cosas de curas”, “rollos de la Iglesia que es una institución anticuada…”. Creen saber quién es Jesús, pero por sus prejuicios se quedan sin conocerle. Muchas veces se quedan en que la Iglesia tiene que mostrarlo y no profundizan, o con las cosas que se les explicó de niños. A Jesús hay que conocerlo, estar con Él, dejar que venza nuestras ideas preconcebidas.
Si estás recorriendo un camino en la Iglesia y te sientes estancado, tal vez este Evangelio pueda hacerte pensar: ¿Te has quedado con tu idea preconcebida de Jesús? ¿crees que tiene que encajar en tus esquemas, en lo que te han enseñado o lo que has visto? Jesús es más grande, en Él encuentras a Dios… Si te acercas a Él con fe descubrirás y contemplarás cosas extraordinarias.
Puede que estés sirviendo en la Iglesia, que seas un persona de fe y te sientas como Jesús: “nadie es profeta en su tierra”. Que entre los tuyos no se te aprecie, que la Iglesia no consigue conectar… Jesús mismo pasó por ello ¿cómo no vamos a pasar nosotros? Tú persevera, unido a Jesús, llenándote del Espíritu Santo cada día en la oración y podrás ver que al final el poder de Dios triunfa.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*

Sábado 3 de julio Santo Tomás, apóstol

Sábado, 3 de julio
Santo Tomás, apóstol

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 20, 24-29
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.»
Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros.»
Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.» Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!»
Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»

Pistas: Jesús resucitado se aparece a sus Apóstoles. Pero uno de ellos no estaba en la comunidad. Este relato está lleno de simbolismo. Es el primer día de la semana (el domingo, el día de la Eucaristía), están reunidos (la comunidad, la Iglesia), Jesús se hace presente. Los otros dan testimonio y le cuentan a Tomás, pero él necesita experimentarlo. Tiene dudas. No acaba de creer.
¿Cuánto se parece a la gente de hoy? No les vale que la gente de Iglesia dé testimonio. Necesitan más. Necesitan experimentarlo.
Y reunidos, juntos, encuentran y experimentan al Resucitado como real y vivo. No es un fantasma, ni es una ilusión o un sueño. Es real. No es una mentira o una fantasía de “la Iglesia”.
Hoy sigue siendo la comunidad reunida, la Iglesia, la Eucaristía, un lugar privilegiado para encontrarse con Jesús. Nos invita este Evangelio a crear comunidades en las que se haga fácil este encuentro y experiencia. Y también te invita si te sientes lejos de Jesús a acercarte al lugar donde puedes encontrarlo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Viernes 2 de julio Semana XIII

*Viernes, 2 de julio*
*Semana XII del tiempo ordinario*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según San Mateo 9, 9-13*
En aquel tiempo, vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: Sígueme.
Él se levantó y lo siguió. Y estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: ¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores? Jesús lo oyó y dijo: No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa «misericordia quiero y no sacrificios»: que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.

*Pistas*: Los cobradores de impuestos eran colaboradores del Imperio Romano, trabajaban para los invasores, y por eso estaban muy mal considerados entre la población, para quienes eran pecadores y traidores. Además, en muchas ocasiones, se aprovechaban de su posición.
Sin embargo, Jesús le dice a Mateo: “Sígueme”. No le importa lo que piensen de Él, ni lo que haya sido aquel hombre. Jesús ve más allá. Mateo le responde invitándolo a comer en su casa. Para un judío observante ir a comer a casa de un publicano y sus amigos extranjeros, paganos, significaba contraer impureza y además era impopular entre las personas religiosas. Y a Jesús tampoco le importa esto, ni que sea un pecador o que sus amigos lo sean. Le importa la persona.
Jesús se acerca a Mateo y le llama. Mateo responde y le invita a su casa. Le deja entrar en lo suyo, en su mundo. Jesús también te está llamando hoy a ti a seguirle, a ser su discípulo… ¿Le dejas entrar en tu casa? Quizás algunos piensen de ti como de Mateo: un caso perdido, un pecador, un desastre… A Jesús le da igual, y si le invitas entrará en tu casa.
Ahora mira la escena desde el otro lado. Preguntémonos si nosotros que somos cristianos entendemos bien “misericordia quiero y no sacrificios”. Dicho de otra manera: ¿vivimos en el amor como Jesús nos enseña o nos quedamos en las apariencias como los que censuran su forma de actuar? ¿te dedicas a criticar y juzgar buscando excusas para creerte mejor que los demás, o sabes que eres pecador y deseas convertirte y vivir como discípulo de Jesús cada día? ¿crees que lo sabes todo o te dejas sorprender por Jesús?
Él no ha venido a salvar al que no necesita salvación, no puede librar del pecado al que no lo tiene, ni puede amar al que cree que ya tiene llena su vida. Jesús ha venido a salvarte a ti, que sabes que eres débil, que podías hacer las cosas mejor, que pecas, pero te dejas perdonar. Porque necesitas más amor y misericordia en tu vida. Esto no es para los sabios y entendidos, sino para los sencillos que se dejan sorprender.
Si Jesús llama a alguien ¿quién eres tú para juzgarle? Si Jesús te llama a ti ¿le invitarás a entrar en tu casa?

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida*

Jueves 1 de junio Semana XIII

*Jueves, 1 de junio*
*Semana XIII del tiempo ordinario*

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

*Evangelio según San Mateo 9, 1-8*
En aquel tiempo, subió Jesús a una barca, cruzó a la otra orilla y fue a su ciudad.
Le presentaron un paralítico, acostado en una camilla. Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: ¡Animo, hijo!, tus pecados están perdonados.
Algunos de los letrados se dijeron: Este blasfema. Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo: ¿Por qué pensáis mal? ¿Qué es más fácil decir: «tus pecados están perdonados», o decir «levántate y anda»? Pues para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados dijo dirigiéndose al paralítico: Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa. Se puso en pie, y se fue a su casa. Al ver esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad.

*Pistas*: Mateo quiere mostrarnos quién es Jesús: somete al demonio (leíamos ayer), perdona los pecados y cura a los enfermos. Dios está con Él. Es más, Jesús, al perdonar pecados, se hace semejante a Dios –por eso dicen que blasfema-. Es el Hijo de Dios.
Vamos a fijarnos en algunos detalles. “Viendo la fe que tenían”. Jesús actúa no por la fe del paralítico, sino por la de sus acompañantes. Nos recuerda el poder de la oración de intercesión. El poder que hay en llevar a los demás, sus problemas, su vida, sus necesidades, delante de Jesús. Y al hacer esto, permiten y provocan que Jesús actúe.
Jesús perdona sus pecados ¿Qué sentiría aquel hombre? Los amigos no se van decepcionados, siguen allí con Jesús. ¿Experimentaría el perdón de Dios? Éste es el don más grande que podemos recibir: la Gracia de Dios que perdona el pecado, que da “ánimo”, que levanta al hombre. Puedes imaginarte la escena: unos dudando, otros esperando y confiando. Unos juzgando y otros amando.
Y aquí Jesús quiere mostrar quién es, quiere que puedan comprender que realmente es el Mesías. Y lo cura. Lo sana externamente e interiormente. Y le manda coger su camilla (ya no necesita que sus amigos la lleven por él, tiene fuerzas, tal vez para llevar también las camillas de otros…).
¿Con cuál de los personajes del Evangelio de hoy te sientes más identificado? Quizás te sientas paralizado y necesites que otros te acerquen a Jesús. O tal vez ha llegado el momento de llevar a otros ante Jesús para que puedan encontrarse con Él y ser salvados. O es posible que te cueste reconocer la acción de Jesús en el mundo… Nuevamente el Evangelio te dice: Acércate a Jesús, acerca a los demás a Jesús, y verás y experimentarás cosas extraordinarias.

*Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.*