Martes 14 de enero

Martes, 14 de enero
I Semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Marcos 1, 21-28
Llegó Jesús a Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su enseñanza, porque no enseñaba como los letrados, sino con autoridad.
Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: El Santo de Dios. Jesús lo increpó: Cállate y sal de él.
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte salió.
Todos se preguntaron estupefactos: ¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.
Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Pistas: En tiempos de Jesús, los escribas, los letrados, que enseñaban en las sinagogas, tenían como práctica común para explicar la Escritura citar las distintas interpretaciones de la misma que habían hecho los maestros anteriores a ellos. Así que muchas veces se convertía simplemente en explicar y repetir. Pero Jesús va más allá. Cuando explica la Palabra de Dios, cuando habla sobre Dios, tiene algo distinto. Enseña con autoridad. Después nosotros comprenderemos que esa autoridad nace de que revela a Dios de modo pleno, que es el Hijo de Dios y es el hombre lleno de Espíritu Santo.
Por eso, ante su presencia el demonio no puede resistir. Jesús, no entra en diálogo con él sino que, con autoridad, le manda callar y lo expulsa.
Me parece interesante reflexionar sobre ¿qué actitud tenemos nosotros ante el mal y el demonio? También tenemos la autoridad de Jesús, somos hijos de Dios y tenemos el Espíritu Santo, el poder para callar y expulsar el mal. Y, sin embargo, puede que muchas veces nos parezcamos más a los letrados que enseñaban sin autoridad que a Jesús.
Jesús ha traído algo nuevo y es para ti. Esto no es un cuento del pasado. Si te acercas a Jesús tendrás autoridad en tu vida, para vivir en la verdad, para ir a contracorriente en una sociedad consumista, hipócrita, mentirosa, de postureo, de egoísmo… Y el mal no tendrá opción, podrás luchar contra él y vencerle.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Lunes 13 de enero

Lunes, 13 de enero
I semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Marcos 1, 14-20
Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios.
Decía: Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios: Convertíos y creed la Buena Noticia.
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo: Venid conmigo y os haré pescadores de hombres. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, hijo del Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes.
Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

Pistas: En las próximas semanas vamos a leer el Evangelio de San Marcos. Juan ha sido arrestado ya y Jesús anuncia que “se ha cumplido el plazo”. Es el tiempo de que se cumplan las promesas. Por eso “está cerca el Reino de Dios” que, como iremos descubriendo, se identifica con Jesús mismo y su misión. Ante esa realidad que se hace presente hay que optar: “Convertíos y creed la Buena Noticia”. Es un anuncio y una invitación.
Y esta invitación se da en lo cotidiano. Pedro (Simón), Andrés, Santiago y Juan, no experimentan la llamada de Jesús de un modo extraordinario y espectacular, en medio de un evento… sino que son llamados en su vida cotidiana, en la que Jesús está presente, y responden.
Otro aspecto interesante es caer en la cuenta de que lo primero que hace Jesús es llamar unas personas para que vayan con Él, le conozcan y puedan ser sus testigos. Jesús es consciente de la importancia del camino que está iniciando en el que anunciará de muchas maneras la Buena Noticia del Reino de Dios e invitará a los que le escuchan a convertirse. Gracias a aquellos hombres que fueron valientes y respondieron nos ha llegado a nosotros el testimonio de lo que Jesús hizo. Y hoy ¿puede Jesús estar llamándote a ti?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Domingo 12 de enero

Domingo, 12 de enero
Bautismo del Señor

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 3, 13-17
En. aquel tiempo, fue Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara. Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole:
—Soy yo el que necesito que tu me bautices, ¿y tú acudes a mí? Jesús le contestó:
—Déjalo ahora. Está bien que cumplamos así todo lo que Dios quiere.
Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía: —Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto.

Pistas: Terminamos el tiempo de Navidad con la fiesta del bautismo del Señor. Juan llevaba tiempo invitando a la conversión y anunciando la llegada del Mesías. Tenía un grupo de seguidores y su bautismo era un signo de conversión y deseo de purificación.
Jesús, que es el Hijo de Dios hecho hombre, verdaderamente hombre, igual a nosotros en todo menos en el pecado, se acerca a Juan para ser bautizado. Pero Jesús no lo necesita, no tiene pecado… Sin embargo, elige realizar este signo y para nosotros el bautismo adquiere un nuevo significado. Ya no será sólo un signo de purificación, sino de nueva vida. Será llenarse del Espíritu Santo, ser hecho hijo de Dios, entrar a participar en la vida divina.
Jesús es verdadero hombre, y como hombre es ungido por el Espíritu Santo para poder cumplir su misión. Como verdadero hombre Jesús necesitó la fuerza, la luz, el poder, del Espíritu Santo. La voz del cielo, el Espíritu descendiendo en forma de paloma, son una confirmación de su especial relación con el Padre y de la nueva realidad que ha traído Jesús.
Aquí aparece el misterio de la Trinidad, el misterio de quién es Jesús (hombre y Dios verdadero) y desde nuestra perspectiva de bautizados, el misterio de cómo ha querido hacernos Dios partícipes de su vida divina. No sólo nos ha puesto en Jesús un ejemplo, sino que se convertirá con su muerte y resurrección en el mediador, el camino hacia Dios. No sólo nos ha hecho hijos en Jesús, sino que el mismo Espíritu que llenó a Jesús, lo acompañará durante toda su vida, lo resucitará de entre los muertos, y es el que recibimos en nuestro bautismo.
¿Quién es Jesús? El hijo amado, el predilecto, el lleno de Espíritu Santo. Escúchale, como haces cada día al orar con el Evangelio y ora con el misterio que aparece apuntado en el Evangelio de hoy. Dios no sólo se ha hecho hombre, sino que quiere habitar en nosotros por el Espíritu Santo, nos ha hecho hijos de Dios. Y todo esto por medio de Jesús.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Sábado 11 de enero

Sábado, 11 de enero
II semana de Navidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 5, 12-16
Una vez, estando Jesús en un pueblo, se presentó un hombre lleno de lepra; al ver a Jesús cayó rostro a tierra y le suplicó: —«Señor, si quieres puedes limpiarme.» Y Jesús extendió la mano y lo tocó diciendo: —«Quiero, queda limpio.» Y enseguida le dejó la lepra. Jesús le recomendó que no lo dijera a nadie, y añadió: —«Ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés para que les conste.»
Se hablaba de él cada vez más, y acudía mucha gente a oírle y a que los curara de sus enfermedades. Pero él solía retirarse a despoblado para orar.

Pistas: ¿Quién es Jesús? Por su palabra un enfermo se sana: “Quiero, queda limpio”.
Jesús realiza signos poderosos que muestran la presencia del Reino de Dios. Se sabe por encima de las convenciones y convicciones religiosas de su tiempo (un leproso no debía acercarse a nadie y era impensable que alguien le tocara voluntariamente). Jesús, en cambio, permite que se le acerque. Y no sólo eso, sino que le toca y queda limpio. Hay poder en Jesús ¿quién será este hombre?
Pero no busca honores. Sólo enseña, cura y se retira a orar. Ésta fue una constante en los últimos años de su vida. Lo novedoso es que el Reino finalmente se identifica con Jesús. La salvación es encontrarse con Él. El milagro lo realiza porque Él quiere.
La insistencia con la que Jesús se retira a orar nos habla de la especial relación con el Padre que manifiesta con su actitud vital.
También puedes rezar pensando en la actitud del leproso, que se acerca a Jesús y queda limpio. Su fe, su valentía, su confianza, le cambian la vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Viernes 10 de enero

Viernes 10 de enero
II semana de Navidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 4, 14-22a
En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan.
Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:
«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor.»
Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: —«Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.»
Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios.

Pistas: Continuamos respondiendo a la pregunta ¿quién es Jesús?
Es el que cumple la Escritura. El ungido. Lleno del Espíritu Santo, se convertirá tras su resurrección en el que da el Espíritu Santo.
El enviado a anunciar el Evangelio, que resultará ser Él mismo. Ésa es la Buena Noticia: lo que Jesús hace, lo que dice, lo que enseña. Pero, sobre todo, Él mismo. El que salva a los pobres, el que trae libertad a los cautivos y oprimidos. Ése es Jesús. El que salva, el Hijo de Dios hecho hombre, el Mesías…
¿Qué te dice hoy a ti en su Palabra? Acércate a Él porque sus promesas son para ti.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Jueves 9 de enero

Jueves, 9 de enero
II semana de Navidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Marcos 6, 45-52
Después que se saciaron los cinco mil hombres, Jesús enseguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar. Llegada la noche, la barca estaba en mitad del lago, y Jesús, solo, en tierra.
Viendo el trabajo con que remaban, porque tenían viento contrario, a eso de la madrugada, va hacia ellos andando sobre el lago, e hizo ademán de pasar de largo.
Ellos, viéndolo andar sobre el lago, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque al verlo se habían sobresaltado.
Pero él les dirige enseguida la palabra y les dice: «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo.» Entró en la barca con ellos, y amainó el viento.
Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque eran torpes para entender.

Pistas: ¡Qué aventura seguir a Jesús! Da de comer a una multitud con unos pocos panes y peces. Ahora domina los elementos. ¿Quién es?
Los discípulos lo irán descubriendo poco a poco… y sólo lo comprenderán plenamente cuando muera y resucite y tengan la experiencia de Pentecostés. En realidad, sólo podrán descubrir quién es realmente cuando sean capaces de tener una mirada de fe.
Para orar hoy fíjate en los detalles de este Evangelio, y el que te toque el corazón y te haga pensar úsalo para rezar.
Jesús acaba de hacer algo extraordinario, pero no se va a celebrarlo como un gran logro y un éxito. Se retira a orar. No hace de ello un triunfo ni lo usa para afianzar su influencia o poder entre sus seguidores.
Los que van en la barca lo están pasando mal. Jesús se preocupa por ellos y les fortalece en medio de las dificultades. No entienden lo que pasa. Ni siquiera lo reconocen. Pero Jesús les ayuda: “Ánimo, soy yo, no tengáis miedo”.
Fue Jesús el que tomó la iniciativa, les vio remar con viento contrario… Jesús ve tus dificultades, tus luchas, tus esfuerzos…. y se acerca. Aunque a veces no seas capaz de reconocerlo Él está ahí. ¿Cuántas veces sólo te parece un fantasma en la lejanía? Pero si le dejas subir a tu barca, a tu vida, a tu comunidad, a tu matrimonio, a tu familia, a tu parroquia… todo cambiará. Porque, finalmente, Jesús sube a la barca y la tempestad amaina.
Quizás si hay tormenta en tu vida es que necesitas crecer en la fe, quizás necesitas dejarlo entrar. Y tú también podrás experimentar su salvación

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Bautismo del Señor

Evangelio según San Mateo (3,13-17):

EN aquel tiempo, vino Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara.
Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole:
«Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?».
Jesús le contestó:
«Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia».
Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él.
Y vino una voz de los cielos que decía:
«Este es mi Hijo amado, en quien me complazco»

Miércoles 8 de enero

Miércoles, 8 de enero
II semana de Navidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Marcos 6, 34-44
En aquel tiempo, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.
Cuando se hizo tarde se acercaron sus discípulos a decirle: «Estamos en despoblado, y ya es muy tarde. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer.» Él les replicó: «Dadles vosotros de comer.»
Ellos le preguntaron: «¿Vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?» Él les dijo: «¿Cuántos panes tenéis? Id a ver.»
Cuando lo averiguaron le dijeron: «Cinco, y dos peces.»
Él les mandó que hicieran recostarse a la gente sobre la hierba en grupos. Ellos se acomodaron por grupos de ciento y de cincuenta.
Y tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran. Y repartió entre todos los dos peces.
Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces. Los que comieron eran cinco mil hombres.

Pistas: ¿Quién es Jesús?
Justo antes de este pasaje, Marcos presenta el banquete en el que Herodes ordena cortar la cabeza a Juan Bautista. El primero es un banquete opulento: riquezas, abundancia, bailes… Pero termina en la muerte. El de Jesús es un banquete que surge en la pobreza, en la obediencia, en la escucha de su palabra, en el compartir… Es un banquete de vida.
Aunque su intención primera era retirarse a descansar con sus discípulos, cuando ve la multitud Jesús se pone a enseñarles con calma. Es el Buen Pastor. Los discípulos comienzan a preocuparse: se hace tarde y no hay de comer. Buscan la solución fuera, pero Jesús le da la vuelta: “Dadles vosotros de comer». No tienen dinero, así que miran lo que tienen y es tan poco…
Pero está Jesús y todo cambia. Ésta es la clave: Jesús es el que hace que todo cambie.
En mi vida, en mi parroquia, en mi comunidad, en mi familia… es tan poco lo que tengo para solucionar estos problemas, para ayudar a esta persona… Hay tanta necesidad y tantas cosas que no funcionan… Pero ¿está Jesús? ¿estás tú con Él? Dale lo que te pide, lo poco (o lo mucho) que tengas… la solución no está fuera está en ti y en tu entrega, más bien está en Jesús y en tu amor y obediencia a Él. Mírale, escúchale, descubre lo que te pide y ofréceselo. Llegará y sobrará.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Lunes 6 de enero

Lunes, 6 de enero
Epifanía del Señor

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 2, 1-12.
Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos Magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos pontífices y a los letrados del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el Profeta: «Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel.»
Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos, para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño, y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

Pistas: Qué bonito caer en la cuenta de lo que hemos celebrado durante toda la Navidad: Dios ha querido manifestarse (eso significa epifanía), ha querido mostrarse y darse a conocer a todos los hombres. El rey esperado por los judíos, el Mesías, ha nacido.
Este Evangelio parece el mundo al revés: unos extranjeros siguiendo una estrella buscan al rey que ha nacido para adorarle y darle sus regalos. Y el pueblo elegido (los judíos) ni se entera de la promesa (sólo unos pastores, leíamos hace unos días). Herodes y tantos otros quieren quitarlo de en medio para que nada cambie. Piénsalo… ¿Dónde estaban los poderosos? ¿dónde estaban las personas influyentes? ¿dónde las autoridades religiosas y políticas de la época? No se enteraron de nada. Sólo unos extranjeros, siguiendo una estrella, lo buscan y al final lo encuentran. Sólo unos pastores que velaban de noche fueron a adorarle. Todo fue silencioso, sin estridencias.
Muy probablemente aquellos hombres de Oriente eran astrónomos. Desde su punto de observación, situado al Oriente con respecto a Palestina, tal vez en Mesopotamia, habían notado la aparición de un nuevo astro y habían interpretado este fenómeno celestial como anuncio del nacimiento de un rey. Precisamente, según las Sagradas Escrituras, del rey de los judíos.
Puedes fijarte en algunos detalles que te ayudarán a rezar ¿Qué simboliza la estrella? La búsqueda de aquellos hombres que siguen los signos que ven. Observan, se fijan, buscan… ¿Qué pensarían de ellos cuando se ponen en camino a buscar al rey por una estrella? ¿qué buscarían? ¿cuáles serían sus motivaciones?… Y tú ¿buscas o te has quedado parado?
Encuentran a Herodes, pero la Palabra de Dios los guía. Sus solas capacidades no son suficientes, Dios interviene con su Palabra, a través de alguien indigno, que quiere acabar con el Niño. Herodes no ve la estrella ni sabe seguirla, pero ellos sí. Y siguiéndola llegan al Niño. La verdadera luz.
Puedes pensar también en tu vida de fe. ¿Tienes encendida la luz de Jesús en tu corazón para que otros puedan buscarle? En tu parroquia o comunidad ¿brilla lo suficiente para que otros encuentren el camino para llegar a Jesús?
Cuando lo encuentran, le adoran. Se postran ante él, reconocen su grandeza y le dan sus regalos. Le ofrecen lo que tienen. Qué bonito descubrir que adorar es admirar, contemplar, arrodillarse y reconocer la propia pequeñez; pero a la vez descubrir el profundo amor y el gran regalo que es el Dios-con-nosotros, y amar. Adorar y amar.
Una historia sorprendente la de hoy en la que sólo aquellos que buscan, escuchan y miran acaban encontrando al Rey que nace, al pequeño que cambiará la historia para siempre. Cuántas veces nos gustan los caminos espectaculares. Y, sin embargo, el Hijo de Dios nació en un pesebre, adorado por unos pastores y unos extranjeros. Los de su pueblo no le dieron posada y quisieron matarlo. Los supuestamente “mejores” no se enteraron.
Hazte humilde, pequeño, déjate asombrar y entra a adorar a Jesús con todo lo que tengas (oro, incienso, mirra), con lo mejor que tengas, pero entrarás en un humilde pesebre y encontrarás un niño envuelto en pañales en brazos de su madre. Adorar y amar es el mensaje de hoy.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Domingo 5 de enero

Domingo, 5 de enero
II domingo dentro de Navidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Juan 1, 1-18
En el principio ya existía la Palabra,
y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios.
La Palabra en el principio estaba junto a Dios.
Por medio de la Palabra se hizo todo,
y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.
En la Palabra había vida,
y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en la tiniebla,
y la tiniebla no la recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios,
que se llamaba Juan:
éste venía como testigo,
para dar testimonio de la luz,
para que por él todos vinieran a la fe.
No era él la luz,
sino testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera,
que alumbra a todo hombre.
Al mundo vino y en el mundo estaba;
el mundo se hizo por medio de ella,
y el mundo no la conoció.
Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
Pero a cuantos la recibieron,
les da poder para ser hijos de Dios,
si creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre,
ni de amor carnal,
ni de amor humano,
sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne,
y acampó entre nosotros,
y hemos contemplado su gloria:
gloria propia del Hijo único del Padre,
lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
—Este es de quien dije: «el que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo». Pues de su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia: porque la ley se dio por medio de Moisés,
la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás:
El Hijo único, que esta en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Pistas: ¿Quién es Jesús? Está claro que es un hombre, pero el Evangelio de Juan quiere explicarnos algo más.
Es la Palabra que existe desde siempre en Dios. Analicemos el alcance de esta afirmación: Jesús es la Palabra (Logos en el original griego) encarnada, es lo que Dios quiere decirnos, es Dios que quiere comunicarse, es Dios que se comunica y nos permite comunicarnos con Él. Piensa por un momento lo que significan las palabras para nuestra vida ¿Qué sería de un mundo sin palabras con las que expresarse, entenderse, comunicarse, darle forma a las ideas y sentimientos? Por eso Jesús es el camino hacia Dios, porque sólo a través de Él podemos escuchar, entender, asomarnos al misterio de Dios.
Pero no sólo es un mensaje, es la Palabra hecha carne -como la nuestra, humana, débil, mortal…- y ha habitado entre nosotros. Ése es Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre. Antes de hacerse hombre participó en la creación de todo lo que existe. Es vida, luz, tiene poder para hacer hijo de Dios al que cree. Todo eso sucede en Jesús. Dios no está encerrado en sí mismo y para enseñarnos quién es se acerca tanto a nosotros que se hace uno de nosotros y nos abre el camino a su vida. Lo humano, débil, mortal asumido por el Hijo de Dios se llena de Dios (eso sucederá en plenitud con la resurrección de Jesús), nuestra naturaleza se hace fuerte, se hace capaz de Dios, se abre a la eternidad de la vida de Dios.
Por eso si le acoges te harás luz, tendrás vida, serás hijo como Él es Hijo. Te llenarás de gracia y de verdad. Jesús no sólo es un mensaje, es el mensaje: Dios-con-nosotros, el que ha visto al Padre porque es uno con Él, el que trae la gloria de Dios porque tiene la gloria, la gracia, el poder de Dios.
Juan, el bautista, fue capaz de reconocerlo, de señalarlo, de anunciarlo. Descubrió que Jesús no era sólo lo que parecía (un mero hombre), existía antes, era más grande, más de lo que aparentaba, porque lo invisible (Dios) se hacía visible en Él.
Cada vez que te acerques a este Evangelio descubrirás algo nuevo, porque intenta hacernos comprender que Jesús es verdadero hombre y verdadero Dios, que es el Hijo de Dios encarnado… y esto es acercarse al misterio de la Trinidad, al misterio de Cristo, de la historia de la salvación…
Tal vez lo mejor que podemos hacer es pedirle que su luz, su vida, su gracia, su verdad, su palabra, su capacidad de hacernos hijos… nos hagan entrar en el misterio y desde dentro poder experimentarlo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.