Domingo 13 de enero

Domingo 13 de enero
Bautismo del Señor

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 3, 15-16. 21-22
En aquel tiempo, el pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.»
En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.»

Pistas: Juan el Bautista tenía un grupo grande de seguidores. Su predicación, autoridad y actividad hace que muchos se pregunten si no sería él el Mesías.
Pero Juan da paso a otro más grande. Su bautismo solo sirve de signo del deseo de conversión y purificación. Pero Jesús traerá algo completamente diferente. Jesús es el que puede más. En su humanidad es el hombre lleno del Espíritu Santo. Cristo significa ungido. El ungido por el Espíritu para anunciar la Buena Noticia y traer la salvación y la liberación a los hombres. Y resucitado se convertirá en el que da el Espíritu Santo. Juan sólo puede invitar a la conversión. Jesús la hace posible porque regalará el Espíritu Santo.
Jesús es el Hijo, el amado, el predilecto. Hace unos días celebrábamos la epifanía del Señor –la manifestación de Jesús-. Unos hombres que representan la humanidad, siguiendo una estrella, habían encontrado y adorado al Hijo de Dios hecho hombre. Hoy también se manifiesta Jesús ante los suyos como el Hijo, el Mesías esperado… Recorrerá un largo camino hasta que comprendan quién es Él y en qué sentido Jesús es el Mesías. Lo iremos recorriendo con Él en este tiempo que comienza mañana en la liturgia: el tiempo ordinario.
Acércate una vez más al misterio de Jesús a través del Evangelio. Piensa en cada personaje ¿qué aprendes de Juan? ¿quién es Jesús? ¿cómo es tu relación con Él? Puedes también pensar en tu propio bautismo, porque también tú has sido bautizado con Espíritu Santo y fuego… ¿Cómo vives tu bautismo? Puedes pedir que el fuego Espíritu Santo esté encendido en ti, en tu parroquia o comunidad. Que su llama no se apague.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Manuel

Sábado 12 de enero

Sábado 12 de enero
II semana de Navidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 3, 22-30
En aquel tiempo, fue Jesús con sus discípulos a Judea, se quedó allí con ellos y bautizaba.
También Juan estaba bautizando en Enón, cerca de Salín, porque había allí agua abundante; la gente acudía y se bautizaba. A Juan todavía no le habían metido en la cárcel.
Se originó entonces una discusión entre un judío y los discípulos de Juan acerca de la purificación; ellos fueron a Juan y le dijeron:
—«Oye, rabí, el que estaba contigo en la otra orilla del Jordán, de quien tú has dado testimonio, ése está bautizando, y todo el mundo acude a él.» Contestó Juan:
—«Nadie puede tomarse algo para sí, si no se lo dan desde el cielo. Vosotros mismos sois testigos de que yo dije: «Yo no soy el Mesías, sino que me han enviado delante de él.» El que lleva a la esposa es el esposo; en cambio, el amigo del esposo, que asiste y lo oye, se alegra con la voz del esposo; pues esta alegría mía está colmada. Él tiene que crecer, y yo tengo que menguar.»

Pistas: Jesús, después de ser bautizado por Juan, también bautiza. El texto deja claro que Juan había dado testimonio de Jesús diciendo que Él es el Cristo, el Mesías. Y parece que hay tensiones entre los discípulos de uno y de otro. Tal vez también en las primeras comunidades cristianas. Parece que cada vez más personas siguen a Jesús, y Juan da argumentos para seguir descubriendo quién es Jesús.
La fuerza, el poder, las acciones de Jesús vienen del cielo. Juan pone de ejemplo el matrimonio. Él sólo es el amigo del esposo, pero Cristo es el que importa. Y el final es sorprendente: “Él tiene que crecer, y yo tengo que menguar”.
Vamos a dar un salto hasta nuestros días: Cristo es el centro y la Iglesia la que le señala, le muestra, le hace presente… Como Juan, debería ser la que da testimonio y le señala. Jesús tiene que crecer siempre, que ser el importante. Si estás involucrado en la pastoral piensa si está siendo así: ¿es Jesús el centro? ¿está creciendo Él y lo demás sólo sirve para señalarle y ayudar? ¿qué tipo de Iglesia estás construyendo?
Y en tu corazón ¿está creciendo Él o hay otras cosas ocupando ese sitio? ¿qué tiene que crecer en tu vida y qué tiene que menguar para poder acoger a Jesús?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 11 de enero

Viernes 11 de enero
II semana de Navidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 5, 12-16
Una vez, estando Jesús en un pueblo, se presentó un hombre lleno de lepra; al ver a Jesús cayó rostro a tierra y le suplicó: —«Señor, si quieres puedes limpiarme.» Y Jesús extendió la mano y lo tocó diciendo: —«Quiero, queda limpio.» Y enseguida le dejó la lepra. Jesús le recomendó que no lo dijera a nadie, y añadió: —«Ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés para que les conste.»
Se hablaba de él cada vez más, y acudía mucha gente a oírle y a que los curara de sus enfermedades. Pero él solía retirarse a despoblado para orar.

Pistas: En tiempos de Jesús un leproso tenía que vivir fuera de la comunidad, era considerado impuro y era expulsado, y cualquiera que entrase en contacto con él también quedaba impuro a nivel religioso y civil.
Así que este hombre se acerca a Jesús, tiene el valor de hacerlo. Está expulsado del pueblo, de la sociedad. Su fe es grande, se postra rostro a tierra, no se atreve más que a decir: «Si quieres…». Pero Jesús se acerca, le toca y le dice: “Quiero, queda limpio”. Imagínate la escena ¿Qué sentiría aquel hombre? ¿qué pensarían los que lo veían? Enfermo y apestado… Y ahora sano y restituido en su dignidad. Y Jesús le toca. No le hace ascos. Ni a él, ni a nada que pueda manchar ni mancharte. Ésta es una perspectiva para rezar con el Evangelio ¿En qué me parezco al leproso al que Jesús cura?
También puedes pensar en la Iglesia, en tu parroquia o comunidad ¿Cómo actúa con el que necesita misericordia? ¿qué hace con los impuros y expulsados de nuestro tiempo? Se acerca y los toca o desde lejos los mira. Jesús sana al leproso y lo devuelve a la comunidad, quiere que conste que ha sido curado ¿Y nuestra Iglesia qué hace? Y, Jesús, se retira a orar… una vez más.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 10 de enero

Jueves 10 de enero
II semana de Navidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 4, 14-22a
En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan.
Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido.
Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor.»
Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.»
Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios.

Pistas: Continuamos respondiendo a la pregunta ¿quién es Jesús? Es el que cumple la Escritura.
El ungido. Lleno del Espíritu Santo, se convertirá tras su resurrección en el que da el Espíritu Santo.
El enviado a anunciar el Evangelio, que resultará ser Él mismo. Ésa es la Buena Noticia: lo que Jesús hace, lo que dice, lo que enseña. Pero, sobre todo, Él mismo. El que salva a los pobres, el que trae libertad a los cautivos y oprimidos.
Ése es Jesús. El que salva, el Hijo de Dios hecho hombre, el Mesías… ¿Qué te dice hoy a ti en su Palabra? Acércate a Él porque sus promesas son para ti.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 9 de enero

Miércoles 9 de enero
San Eulogio de Córdoba, presbítero y mártir

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Marcos 6, 45-52
Después que se saciaron los cinco mil hombres, Jesús enseguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar.
Llegada la noche, la barca estaba en mitad del lago, y Jesús, solo, en tierra.
Viendo el trabajo con que remaban, porque tenían viento contrario, a eso de la madrugada, va hacia ellos andando sobre el lago, e hizo ademán de pasar de largo.
Ellos, viéndolo andar sobre el lago, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque al verlo se habían sobresaltado.
Pero él les dirige enseguida la palabra y les dice: «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo.» Entró en la barca con ellos, y amainó el viento.
Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque eran torpes para entender.

Pistas: ¡Qué aventura seguir a Jesús! ¿Pero quién es este hombre? Da de comer a una multitud con unos pocos panes y peces. Ahora domina los elementos. ¿Quién es?
Los discípulos lo irán descubriendo poco a poco… y sólo lo comprenderán plenamente cuando Cristo muera y resucite. Ésta es la clave para poder entender quién es Jesús. Y descubrirlo en fe.
Fíjate en los detalles de este Evangelio, y el que te toque el corazón y te haga pensar úsalo para rezar. Jesús acaba de hacer algo extraordinario, pero no se va a celebrarlo, se retira a orar. No hace de ello un triunfo ni lo usa para afianzar su influencia o poder entre sus seguidores.
Jesús fortalece la fe en medio de las dificultades. No entienden lo que pasa. Ni siquiera lo reconocen. Pero Jesús les ayuda: “Ánimo, soy yo, no tengáis miedo”.
Fue Jesús el que tomó la iniciativa, les vio remar con viento contrario… Jesús ve tus dificultades, tus luchas, tus esfuerzos…. y se acerca, aunque a veces no seas capaz de reconocerlo.
Y finalmente Jesús sube a la barca y la tempestad amaina. Quizás si hay tormenta en tu vida es que necesitas crecer en la fe, quizás necesitas dejarlo entrar en tu vida, en tu parroquia, en tus dificultades. Lee el Evangelio despacio pensando en tu vida, deja que te ilumine y reza.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Bautismo del Señor

Evangelio según San Lucas 3,15-16.21-22.
Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías,
él tomó la palabra y les dijo: «Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego.
Todo el pueblo se hacía bautizar, y también fue bautizado Jesús. Y mientras estaba orando, se abrió el cielo
y el Espíritu Santo descendió sobre él en forma corporal, como una paloma. Se oyó entonces una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección».

Martes 8 de enero

Martes, 8 de enero
II semana de Navidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Marcos 6, 34-44
En aquel tiempo, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.
Cuando se hizo tarde se acercaron sus discípulos a decirle: «Estamos en despoblado, y ya es muy tarde. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer.» Él les replicó: «Dadles vosotros de comer.»
Ellos le preguntaron: «¿Vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?» Él les dijo: «¿Cuántos panes tenéis? Id a ver.»
Cuando lo averiguaron le dijeron: «Cinco, y dos peces.»
Él les mandó que hicieran recostarse a la gente sobre la hierba en grupos. Ellos se acomodaron por grupos de ciento y de cincuenta.
Y tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran. Y repartió entre todos los dos peces.
Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces. Los que comieron eran cinco mil hombres.

Pistas: Justo antes de este pasaje, Marcos presenta el banquete en el que Herodes manda cortar la cabeza a Juan Bautista. Podemos decir que ése es un banquete de muerte, mientras que el de Jesús es de vida.
Aunque su intención primera era retirarse a descansar con sus discípulos, cuando ve la multitud Jesús se pone a enseñarles con calma. Es el Buen Pastor. Pero los discípulos comienzan a preocuparse: se hace tarde y no hay de comer.
La respuesta de Jesús es: “Dadles vosotros de comer”. Los discípulos habían buscado que la solución fuera: que busquen de comer. Jesús se la lanza a ellos: dadles vosotros. No tienen dinero, así que miran lo que tienen y es tan poco… Pero está Jesús y todo cambia.
En mi vida, en mi parroquia, en mi comunidad… es tan poco lo que tengo. Hay tanta necesidad… Pero ¿está Jesús? ¿estás con Él? Dale lo que te pide, lo poco que tengas… la solución no está fuera. Mira lo que te pide, búscalo y ofréceselo. Llegará y sobrará para que también otros puedan ser saciados.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 7 de enero

Lunes 7 de enero
San Raimundo de Peñafort, presbítero

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 4, 12-17. 23-25
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de que hablan arrestado a Juan se retiró a Galilea.
Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías: «País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló.» Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
—«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.»
Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.
Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curaba.
Y le seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Trasjordania.

Pistas: Jesús será un viajero incansable. Anunciará el Reino de Dios con signos y palabras, e invitará a los hombres a convertirse. Y no lo hace en las grandes ciudades ni en las más fieles a la religión.
En esto se resume su vida: Llama a sus apóstoles para que estén con Él y puedan ser testigos suyos (como hemos leído en días anteriores) y después predica sobre el Reino de Dios. Y realiza milagros, que son signos del Reino. El último es su muerte y resurrección.
Jesús es la luz que brilla en medio de las tinieblas. Es una constante: Jesús lucha contra la tiniebla. Traduce tiniebla por maldad, pecado, sufrimiento, pobreza, mentira, demonio, muerte…. Esa lucha la realiza siendo luz. Jesús predica el Evangelio, la Buena Noticia, revelando al Padre y enseñando que la Buena Nueva es Él mismo. Y cuando su palabra se acoge con fe, Jesús, con la fuerza del Espíritu Santo, actúa y el mal tiene que huir, la tiniebla desparece.
Los cristianos estamos llamados a ser luz. Si sientes que en tu vida falta luz, significa que falta Jesús y la fuerza del Espíritu Santo. Puedes buscar excusas, echar la culpa a otros, pero en realidad falta Jesús. Él es la luz. Si le dejas entrar en tu vida, disipará las tinieblas. Es verdad que verás tu pecado, tus flaquezas. Y que tendrás que cambiar de vida. Pero también que verás su poder.
Da igual de dónde vengas, da igual cómo estés. Si vas hacia Jesús, si le pides fe, si tienes fe, se cumplirá la Palabra: «El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló».

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Domingo 6 de enero

Domingo, 6 de enero
Epifanía del Señor, solemnidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 2, 1-12.
Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos Magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos pontífices y a los letrados del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el Profeta: «Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel.»
Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos, para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño, y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

Pistas: Qué bonito caer en la cuenta de lo que hemos celebrado durante toda la Navidad: Dios ha querido manifestarse (eso significa epifanía), ha querido mostrarse, darse a conocer a todos los hombres. La luz ha venido al mundo. El rey esperado por los judíos, el Mesías ha nacido.
Y este Evangelio parece el mundo al revés: unos extranjeros siguiendo una estrella buscan al rey que ha nacido para adorarle y darle sus regalos. Y el pueblo ni se entera de la promesa (sólo unos pastores, leíamos hace unos días). Herodes y tantos otros quieren quitarlo de en medio para que nada cambie ¿Dónde estaban los poderosos? ¿dónde estaban las personas influyentes? ¿dónde las autoridades religiosas y políticas de la época? Sólo unos extranjeros, siguiendo una estrella, lo buscan y al final lo encuentran. Sólo unos pastores que velaban de noche fueron a adorarle. Todo fue silencioso, sin estridencias.
Muy probablemente aquellos hombres de Oriente eran astrónomos. Desde su punto de observación, situado al Oriente con respecto a Palestina, tal vez en Mesopotamia, habían notado la aparición de un nuevo astro y habían interpretado este fenómeno celestial como anuncio del nacimiento de un rey. Precisamente, según las Sagradas Escrituras, del rey de los judíos.
Puedes fijarte en algunos detalles que te ayudarán a rezar ¿Qué simboliza la estrella? Es la búsqueda de aquellos hombres, que siguen los signos que ven. ¿Qué pensarían de ellos cuando se ponen en camino a buscar al rey por una estrella? ¿qué buscarían? ¿cuáles serían sus motivaciones?… Y tú ¿buscas?
Encuentran a Herodes, con la Palabra de Dios los guía. Él no se entera, pero ellos sí. Aparece nuevamente la estrella y llegan al Niño. La verdadera luz. Puedes pensar también en tu vida de fe ¿Tienes encendida la luz de Jesús en tu corazón? En tu parroquia o comunidad ¿brilla lo suficiente para que otros encuentren el camino para llegar a Jesús?
Cuando lo encuentran, le adoran. Se postran ante él, reconocen su grandeza y le dan sus regalos. Le ofrecen lo que tienen. Qué bonito descubrir que adorar es admirar, contemplar, arrodillarse y reconocer la propia pequeñez; pero a la vez descubrir el profundo amor y el gran regalo que es el Dios-con-nosotros, y amar. Adorar y amar.
“Se llenaron de alegría”. “Volvieron por otro camino”. Todo cambia cuando Jesús aparece ¿quieres acercarte a Él? Ora una vez más con la Palabra de Dios y deja que toque tu corazón en este día.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Sábado 5 de enero

Sábado, 5 de enero
II semana de Navidad

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 1, 43-51
En aquel tiempo, determinó Jesús salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice: «Sígueme.»
Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encuentra a Natanael y le dice: «Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.» Natanael le replicó: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?» Felipe le contestó: «Ven y verás.»
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.» Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?»
Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.»
Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»
Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.»
Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

Pistas: “Sígueme”, Jesús llama. Da igual que estés en el camino o te hayas apartado a un lado. Jesús te ve y te llama.
“Ven y verás”. Es el que esperábamos, es el Mesías. Los que conocen a Jesús invitan a otros a estar con Él: «Ven y verás». Los prejuicios dificultan el encuentro con Jesús, pero la invitación se repite: «Ven y verás».
“¿De qué me conoces?”. Jesús conoce lo más íntimo de tu ser y te ama incondicionalmente. Lo que no has contado a nadie (¿qué estaría haciendo Natanael –Bartolomé- debajo de la higuera?). Lo que ni siquiera tú entiendes. Él te conoce.
Y Jesús te llama a ti, te invita a estar con Él y a ser su discípulo. Es asombroso lo que promete. Y es para ti. “Has de ver cosas mayores”.
Jesús es el hombre en quien se cumplen las promesas de Dios, como estamos celebrando en este tiempo de Navidad. Es el Hijo de Dios hecho hombre y lleno de Espíritu Santo. Tiene poder para hacer todo nuevo en tu vida y en el mundo. Te mostrará la verdad, te dará esperanza, fuerzas para cambiar, vida plena…
Deja que resuene en ti la Palabra de Dios de este día y respóndele. Escoge una frase que llame la atención y reza con ella. Acércate a Jesús, porque Él ya está cerca, es el Dios-con-nosotros. “Ven y verás”.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Manuel