Sábado 20 de octubre

Sábado 20 de octubre
XXVIII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 12, 8-12
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si uno se pone de mi parte ante los hombres, también el Hijo del Hombre se pondrá de su parte ante los ángeles de Dios. Y si uno me reniega ante los hombres, lo renegarán a él ante los ángeles de Dios.
Al que hable contra el Hijo del Hombre se le podrá perdonar, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.
Cuando os conduzcan a la sinagoga, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de lo que vais a decir, o de cómo os vais a defender. Porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir.

Pistas: El Espíritu Santo es el don (regalo) de los dones, es la promesa de Jesús, el que continuará su obra llevando a plenitud todo lo que Él ha anunciado y habitará en el corazón de sus discípulos. Es el que lleva a efecto la salvación de Dios en el interior del hombre, el que nos da los dones.
Por eso, rechazar el Espíritu Santo es rechazar a Dios mismo y la salvación que regala, porque es rechazar la acción salvadora de Dios. Rechazar el Espíritu Santo significa tener a Dios y no querer verlo, tener la luz encendida y cerrar los ojos para no ver.
Ayer veíamos que Jesús pedía que le siguieran sin hipocresía, sin miedo a nada más que a la mentira y el pecado. Y confiando en Dios que es providente. Hoy promete que Él nunca abandona a los suyos, y que si alguna vez le eres infiel podrás encontrar perdón.
Las palabras finales que recuerda el Evangelio de hoy tuvieron que ser una gran fortaleza y consuelo para los primeros cristianos, y para tantos cristianos perseguidos. No estás solo, el Espíritu Santo te guía y te enseña.
Hoy el Evangelio te invita a decidir: ¿te pones de parte de Jesús? ¿te dejas llenar y guiar por el Espíritu Santo? No te preocupes, no tengas miedo, Dios está contigo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 19 de octubre

Viernes 19 de octubre
San Pedro de Alcántara, presbítero
Santos Juan de Brebeuf e Isaac Jogues, presbíteros y compañeros mártires San Pablo de la Cruz, presbítero

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 12, 1-7
En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros.
Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos: Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía.
Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse.
Por eso, lo que digáis de noche, se repetirá a pleno día, y lo que digáis al oído en el sótano, se pregonará desde la azotea.
A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer más.
Os voy a decir a quién tenéis que temer: temed al que tiene poder para matar y después echar en el fuego. A ése tenéis que temer, os lo digo yo.
¿No se venden cinco gorriones por dos cuartos? Pues ni de uno solo se olvida Dios. Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados.
Por tanto, no tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones.

Pistas: Un poco de levadura en la masa produce un gran efecto. Jesús avisa hoy a sus discípulos: que no se os meta la hipocresía de los fariseos. Porque ello lleva a vivir de apariencias que disimulan intereses ocultos. Su estilo de vida genera corruptelas, mafias, grupos de interés, conspiraciones, injusticias… como sucede en la vida social o incluso en la religión cuando se mete la levadura de la hipocresía: la de consentir el mal, el egoísmo, el pecado, la mentira, fingiendo ser buenos.
Jesús dice a sus amigos: no tengáis miedo a vivir en la verdad, a alejaros del poder que se vuelve mafia y corrupción, de la codicia, de los intereses, de la apariencia… Ni tengas miedo a los que viven de ese modo (que a veces dan miedo por su poder o capacidad de influencia).
Este Evangelio se leía en comunidades donde los cristianos estaban siendo perseguidos. Es un miedo muy real a la muerte física. Pero Jesús les dice: no tengáis miedo, no pueden hacer más. Dicho de otro modo: serás libre, serás feliz, tendrás salvación, entrarás en el Reino y esto nadie te lo podrá robar.
¿Quién es el que puede matar y echar en el fuego? El demonio, el pecado, la mentira, la corrupción, la hipocresía que es como una manzana de foto por fuera y podrida por dentro.
Este Evangelio dice: no tengas miedo porque la verdad se sabrá, porque no pueden destruirte y porque Dios cuida de ti (“hasta los pelos de vuestra cabeza están contados”). No tengas miedo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 17 de octubre

Miércoles 17 de octubre
San Ignacio de Antioquia, obispo y mártir

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 11,42-46
En aquel tiempo, dijo el Señor:
–¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de legumbres, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios! Esto habría que practicar sin descuidar aquello.
¡Ay de vosotros, fariseos, que os encantan los asientos de honor en las sinagogas y las reverencias por la calle!
¡Ay de vosotros, que sois como tumbas sin señal, que la gente pisa sin saberlo! Un jurista intervino y le dijo:
–Maestro, diciendo eso nos ofendes también a nosotros.
Jesús replicó:
–¡Ay de vosotros también, juristas, que abrumáis a la gente con cargas insoportables, mientras vosotros no las tocáis ni con un dedo!

Pistas: Lo sabemos. Jesús no tiene reparos en denunciar lo que está mal y enseñar cuál es el camino del Reino.
Hoy, fariseos y juristas le recriminan a Él y a sus discípulos que no sigan las costumbres judías para antes de comer. Pero esto le sirve a Jesús para denunciar la hipocresía del fariseísmo, tan preocupados por aparentar y tan poco por experimentar el amor de Dios. Cómo les gustaba a los fariseos hacer un cumplimiento exagerado de costumbres y ritos ante los demás para que los viesen y además se lo reconociesen. Sin embargo, en su interior eran egoístas, engreídos y se creían autosuficientes. Por eso Jesús les afea que se ocupen tanto de que la fachada, el exterior, esté lustroso, y tan poco de la verdadera limpieza que importa: la interior.
¿Qué ocurre dentro de ti cuando cumples escrupulosamente con tus deberes de ciudadano, pagas tus impuestos, incluso con tu parroquia o grupo colaboras en lo material pero te olvidas del desvalido, del huérfano, de la viuda, del que no tiene trabajo, del que sufre…? Jesús nos dio su propio ejemplo de entrega total. Hasta la muerte. Y no lo hizo pensando en la opinión de los demás, sino poniendo en práctica el amor que no tiene límites.
Este Evangelio te puede ayudar hoy a rezar pensando en todas esas veces que nos convertimos en jueces de otros y nos consideramos en posesión de la verdad absoluta. O en cuántas ocasiones no es el amor lo que nos guía. Y pedir a Jesús un corazón como el suyo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 16 de octubre

Martes 16 de octubre
Santa Eduvigis, religiosa
Santa Margarita María de Alacoque, virgen

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 11, 37-41
En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer a su casa. El entró y se puso a la mesa.
Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo: Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro rebosáis de robos y maldades. ¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Dad limosna de lo de dentro, y lo tendréis limpio todo.

Pistas: Para muchos judíos contemporáneos de Jesús la religión se había convertido en un cumplimiento externo de tradiciones y costumbres, olvidando la vivencia interior y la auténtica fidelidad a Dios.
Este Evangelio puede servirte para revisar tu vida. ¿Invitas a Jesús a comer en tu casa? Es decir ¿le abres las puertas de tu vida? Éste es el primer paso: conocer a Jesús, invitarle a que entre en tus cosas, en lo que te ocurre, en tu día a día.
El siguiente es aprender de Él. Jesús enseña que lo importante es que cambie tu corazón, tu interior, y esto transformará tu vida. ¿Qué es lo que hay en tu corazón? ¿utilizas la fe o la religiosidad para sentirte bueno y acallar tu conciencia pero tu vida real va por otro lado?
Fíjate que nuestra sociedad vive de apariencias en muchas ocasiones. La verdad importa poco. El postureo y lo que los demás ven parece ser la medida de todo. Sin embargo, la fe cristiana es una propuesta totalmente diferente: da limosna de lo que tienes en tu corazón. Es decir, llena tu corazón de Dios, de su Espíritu y sus dones, y eso será lo que saldrá de dentro.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 15 de octubre

Lunes 15 de octubre
Santa Teresa de Jesús, virgen y doctora

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Mateo 11, 25-30
En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Pistas: “Venid a mí”.
Jesús da gracias al Padre por haber revelado el Evangelio, las cosas del Reino, a los sencillos. No está reservado a una élite social o intelectual. Sino a los que lo van a acoger con sencillez. Y el camino para descubrirlo es acercarse a Jesús porque en Él se revela, se muestra, Dios.
Qué bonita la invitación de Jesús: ¿Estás agobiado o cansado? Acércate a Él y encontrarás descanso. No en la queja, no en quedarse parado en el lamento. Sino cerca de Jesús. Ahí puedes encontrar descanso. Siguiendo adelante, recorriendo el camino, pero con Jesús (cargando con el yugo y siendo manso y humilde de corazón).
Piensa en tu propia vida ¿En qué situaciones necesitas poner a Jesús? ¿en qué tienes que hacerte más sencillo para poder encontrarte con Él? ¿qué cosas o circunstancias te impiden experimentar su amor? Reza y acércate a Jesús. Encontrarás a Dios, encontrarás paz y podrás descansar.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Domingo 14 de octubre

Domingo 14 de octubre
XXVIII domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Marcos 10, 17-30
En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?»
Jesús le contestó: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios.
Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.» El replicó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.»
Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme.»
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!»
Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.» Ellos se espantaron y comentaban: «Entonces, ¿quién puede salvarse?»
Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.»
Pedro se puso a decirle: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»
Jesús dijo: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más—casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones— y en la edad futura, vida eterna.»

Pistas: Un hombre bueno y cumplidor se acerca hoy a Jesús y se arrodilla ante Él. Y a pesar de ser bueno y de sus buenas intenciones, no será capaz de descubrir quién es Jesús ni la alegría del Evangelio. Y se va triste y contrariado. Porque hay algo en su vida que ha ocupado el lugar de Dios.
El dinero, la riqueza, y lo que ella conlleva es, en el fondo, su tesoro (Jesús lo mira con cariño, pero esto no basta para que su vida sea plena). Se queda sin entrar en la bienaventuranza del Reino porque no es capaz de descubrir que seguir a Jesús no es cuestión de cumplimiento, sino de amor y entrega. También a los discípulos más cercanos les cuesta, porque para un judío la riqueza era signo de la bendición de Dios y tal vez la propuesta de Jesús les pareciera demasiado exigente.
Sin embargo, la pregunta de Jesús es ésta: ¿dónde pones tu confianza? Todo lo demás falla pero “Dios lo puede todo”, Dios no falla.
Es más, seguir a Jesús, a pesar de las dificultades (“con persecuciones”) y la entrega que pueda exigir, trae un premio infinitamente mayor del que se puede esperar. Recibirás mucho más de lo que das y la vida eterna.
El Evangelio de hoy te invita a pensar si en tu vida algo ocupa el lugar de Dios, si algo se ha convertido en tu tesoro… Aunque seas bueno, aunque cumplas, sólo seguir a Jesús permite entrar en el Reino de Dios y una vida plena. Lo demás te causará vacío, contrariedad y tristeza.
¿Te atreves a escuchar lo que Dios te pide y seguirle? ¿te atreves a elegir el camino que te hará feliz?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Domingo 14 de octubre

Domingo 14 de octubre
XXVIII domingo del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Marcos 10, 17-30
En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?»
Jesús le contestó: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios.
Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.» El replicó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.»
Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme.»
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!»
Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.» Ellos se espantaron y comentaban: «Entonces, ¿quién puede salvarse?»
Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.»
Pedro se puso a decirle: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»
Jesús dijo: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más—casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones— y en la edad futura, vida eterna.»

Pistas: Un hombre bueno y cumplidor se acerca hoy a Jesús y se arrodilla ante Él. Y a pesar de ser bueno y de sus buenas intenciones, no será capaz de descubrir quién es Jesús ni la alegría del Evangelio. Y se va triste y contrariado. Porque hay algo en su vida que ha ocupado el lugar de Dios.
El dinero, la riqueza, y lo que ella conlleva es, en el fondo, su tesoro (Jesús lo mira con cariño, pero esto no basta para que su vida sea plena). Se queda sin entrar en la bienaventuranza del Reino porque no es capaz de descubrir que seguir a Jesús no es cuestión de cumplimiento, sino de amor y entrega. También a los discípulos más cercanos les cuesta, porque para un judío la riqueza era signo de la bendición de Dios y tal vez la propuesta de Jesús les pareciera demasiado exigente.
Sin embargo, la pregunta de Jesús es ésta: ¿dónde pones tu confianza? Todo lo demás falla pero “Dios lo puede todo”, Dios no falla.
Es más, seguir a Jesús, a pesar de las dificultades (“con persecuciones”) y la entrega que pueda exigir, trae un premio infinitamente mayor del que se puede esperar. Recibirás mucho más de lo que das y la vida eterna.
El Evangelio de hoy te invita a pensar si en tu vida algo ocupa el lugar de Dios, si algo se ha convertido en tu tesoro… Aunque seas bueno, aunque cumplas, sólo seguir a Jesús permite entrar en el Reino de Dios y una vida plena. Lo demás te causará vacío, contrariedad y tristeza.
¿Te atreves a escuchar lo que Dios te pide y seguirle? ¿te atreves a elegir el camino que te hará feliz?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 12 de octubre

Viernes, 12 de octubre
Bienaventurada Virgen María del Pilar

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Lucas 11, 27-28
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío levantó la voz, diciendo: «Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron.» Pero él repuso: «Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.»

Pistas: Un piropo a la madre de Jesús se convierte en una enseñanza. ¿Qué hace dichoso, feliz, a alguien? ¿La posición social o la “familia” a la que pertenece? ¿El cómo te ven los demás? ¿La opinión que tienen de ti o las personas con las que te relacionan?
Según Jesús, si quieres ser dichoso escucha la palabra de Dios y cúmplela. Es una invitación a ser discípulo suyo. El camino lo vas recorriendo al rezar cada día con la Palabra de Dios y convertirla en acción en tu vida. Ambas cosas son necesarias: escuchar la palabra de Dios (entender, pensar, darle vueltas, comprenderla, rezar…) y cumplirla (llevarla a la vida, no dejarla en una mera teoría, revisar, exigirte, descubrir caminos para vivir como discípulo de Jesús…).
El Evangelio de hoy te invita a escuchar la palabra y actuar cumpliéndola para ser feliz. ¿Qué camino estás siguiendo? Jesús te llama a que le sigas para que seas dichoso ¿qué tienes que hacer para que sea realidad su promesa en tu vida?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 11 de octubre

Jueves 11 de octubre
Santa María Soledad Torres Acosta, virgen
San Juan XXIII papa

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 11, 5-13
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si alguno de vosotros tiene un amigo y viene a medianoche para decirle: «Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle». Y, desde dentro, el otro le responde: «No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados: no puedo levantarme para dártelos».
Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.
Pues así os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide, recibe, quien busca, halla, y al que llama, se le abre.
¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?

Pistas: El Evangelio de hoy es una invitación a pedir, buscar y llamar.
Imagina una casa judía. No es como las nuestras. Para salir hay que despertar a los niños. Y piensa en las preguntas que hace Jesús al final del Evangelio. Todo ello tiene una sola intención: que te des cuenta de que Dios siempre escucha. Y que cuando reces lo hagas con la confianza del que reza a Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. No a un dios lejano al que no le importan tu vida ni tus problemas, sino al Padre que te ama, al Hijo que se hizo hombre por ti, que murió y resucitó y vive para siempre, y al Espíritu Santo que habita en tu corazón, que te guía y te llena de los dones de Dios.
Por eso, el Evangelio de hoy termina diciendo: «¿Cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?». No sólo son cosas buenas lo que Dios te da. Es Él mismo, el Espíritu Santo, el mayor don y regalo que Dios puede darnos. Dios en ti y sus dones, su fuerza, su vida, su salvación. Todo el poder que tenía Jesús, todo lo que Jesús logró es posible en tu vida.
Así que pide, busca y llama con fe y perseverancia. Pide, busca y llama al Espíritu Santo y recibirás la vida de Dios en ti.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 10 de octubre

Miércoles 10 de octubre
Santos mártires de Turon

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 11, 1-4
Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.
El les dijo: Cuando oréis, decid: «Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación».

Pistas: Jesús, enséñanos a orar. Es impresionante pensar que la oración del Padre Nuestro, que tantas veces rezamos rutinariamente, tiene su origen en las mismísimas palabras de Jesús.
Fíjate, primero se reconoce a Dios como Padre, se declara que es santo y que quieres santificar su nombre. Y luego le pides: venga tu reino, danos el pan, perdónanos (porque también nosotros perdonamos a otros), no nos dejes caer.
Te invito a que reces esta oración despacio, pensando en el significado de cada una de sus frases. Y deja que el Espíritu Santo te inspire y guíe.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.