Jueves 10 de mayo

Jueves 10 de mayo
San Juan de Ávila, presbítero y doctor de la Iglesia

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Hechos de los apóstoles 18, 1-8
En aquellos días, Pablo dejó Atenas y se fue a Corinto. Allí encontró a un tal Aquila, judío natural del Ponto, y a su mujer Priscila; habían llegado hacía poco de Italia, porque Claudio había decretado que todos los judíos abandonasen Roma.
Se juntó con ellos y, como ejercía el mismo oficio, se quedó a trabajar en su casa; eran tejedores de lona. Todos los sábados discutía en la sinagoga, esforzándose por convencer a judíos y griegos. Cuando Silas y Timoteo bajaron de Macedonia, Pablo se dedicó enteramente a predicar, sosteniendo ante los judíos que Jesús es el Mesías.
Como ellos se oponían y respondían con insultos, Pablo se sacudió la ropa y les dijo: «Vosotros sois responsables de lo que os ocurra, yo no tengo culpa. En adelante me voy con los gentiles.»
Se marchó de allí y se fue a casa de Ticio Justo, hombre temeroso de Dios, que vivía al lado de la sinagoga. Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su familia; también otros muchos corintios que escuchaban creían y se bautizaban.

Pistas: Corinto, una ciudad con puerto y con gran actividad comercial, mezcla de culturas, de razas… es el siguiente destino de Pablo. Primero va a los judíos, a los suyos, va a la sinagoga y discute con ellos “esforzándose por convencer a judíos y griegos”.
Pablo hace lo que sea necesario y conveniente para anunciar el Evangelio. Compagina su labor evangelizadora con trabajar para ganarse su sustento, pero después se dedica por entero a evangelizar. Se amolda a las circunstancias. A veces parece que para vivir el Evangelio y anunciarlo necesitamos la comunidad perfecta, la situación perfecta… y ésta nunca aparecerá. La tenemos que intentar construir nosotros o, mejor dicho, llenarnos del Espíritu Santo para que Él pueda construirla.
Los judíos le rechazan y él persevera anunciando con valentía. Pero finalmente hace lo que Jesús enseñó. Se sacude el polvo de sus vestiduras y sigue adelante. El mensaje del Evangelio se propone, no se impone. Uno es libre y responsable de esa libertad.
Sabemos por la Carta a los Corintios que aquí se establecerá una comunidad floreciente y el libro de los Hechos nos cuenta sus primeros pasos. En la historia, las personas, las circunstancias, Dios escribe su historia, porque es la suya. También ahora, en donde tú estés, Dios está escribiendo su historia. Por ello, tenlo presente en tus actuaciones, en tu forma de presentar a Dios a los demás, en tu forma de trabajar en tu parroquia, comunidad o grupo, en tu forma de ser. Y reza, cree y entra en su salvación.

Relee la lectura, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración

Miércoles 9 de mayo

Miércoles 9 de mayo
VI semana de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Hechos de los apóstoles 17, 15. 22 — 18, 1
En aquellos días, los que conducían a Pablo lo llevaron hasta Atenas, y se volvieron con encargo de que Silas y Timoteo se reuniesen con Pablo cuanto antes.
Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo: «Atenienses, veo que sois casi nimios en lo que toca a religión. Porque, paseándome por ahí y fijándome en vuestros monumentos sagrados, me encontré un altar con esta inscripción: «Al Dios desconocido.»
Pues eso que veneráis sin conocerlo, os lo anuncio yo. El Dios que hizo el mundo y lo que contiene, él es Señor de cielo y tierra y no habita en templos construidos por hombres, ni lo sirven manos humanas; como si necesitara de alguien, él que a todos da la vida y el aliento, y todo. De un solo hombre sacó todo el género humano para que habitara la tierra entera, determinando las épocas de su historia y las fronteras de sus territorios.
Quería que lo buscasen a él, a ver si, al menos a tientas, lo encontraban; aunque no está lejos de ninguno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos; así lo dicen incluso algunos de vuestros poetas: «Somos estirpe suya.»
Por tanto, si somos estirpe de Dios, no podemos pensar que la divinidad se parezca a imágenes de oro o de plata o de piedra, esculpidas por la destreza y la fantasía de un hombre. Dios pasa por alto aquellos tiempos de ignorancia, pero ahora manda a todos los hombres en todas partes que se conviertan. Porque tiene señalado un día en que juzgará el universo con justicia, por medio del hombre designado por él; y ha dado a todos la prueba de esto, resucitándolo de entre los muertos.»
Al oír «resurrección de muertos», unos lo tomaban a broma, otros dijeron: «De esto te oiremos hablar en otra ocasión.»
Pablo se marchó del grupo. Algunos se le juntaron y creyeron, entre ellos Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos más. Después de esto, dejó Atenas y se fue a Corinto.

Pistas: Pablo elabora un discurso partiendo de la cultura y del pensamiento griego, que disponía de una mitología muy arraigada. Y en la ciudad de Atenas se dirige a sus ciudadanos.
Por un lado, este texto nos hace reflexionar sobre algo interesante: en toda cultura, en la naturaleza misma del hombre, hay un impulso de búsqueda, una insatisfacción, que lleva a querer encontrar a Dios. La propuesta del Evangelio, la fe, no es algo externo o sobrepuesto, accesorio, sino que encaja con lo que el hombre tiene escrito en su corazón. “El dios desconocido” que Pablo utiliza para anunciar a Jesús es un ejemplo de esa búsqueda… ¿Cuántas personas a tu alrededor buscan a Dios sin saberlo? ¿Cuántas por caminos equivocados intentan encontrar la verdad y no la encuentran?
Por otro lado, aquello no salió bien. Es ejemplar cómo Pablo consigue que le escuchen y presenta el mensaje de Jesús de un modo significativo para los atenienses. Pero no tiene el éxito que tuvo por ejemplo el discurso de Pedro el día de Pentecostés, cuando tres mil hombres se convirtieron. No nos ha llegado ninguna noticia de que hubiese una comunidad importante en Atenas. Unos pocos (de los que nos dicen sus nombres, y eso significa que eran personas conocidas en el momento en que se escribió el libro de los Hechos) aceptaron el mensaje. Los demás, cuando les habla de la resurrección, núcleo de la fe cristiana, se lo toman a chiste. No son capaces ni siquiera de intentar entenderlo, de preguntarse si es posible, si puede ser verdad. ¿Puede ser que analizarlo todo desde el punto de vista humano, creer tener las respuestas, les impidiese dar ese paso? ¿Que su orgullo les cerrase a la fe?
Quizás la pregunta más importante que podemos hacernos con este texto, para reflexionar y rezar con él, sea: ¿Qué nos enseña esta lectura para nuestra sociedad? ¿se parece a la de Atenas? ¿hacemos como Pablo al presentar el Evangelio? En realidad no fue un absoluto fracaso, no se cerraron completamente. Pablo sembró en un escenario hostil, pero también es cierto que nunca es una tarea vacía y que ellos dejaron la puerta abierta: “En otra ocasión te oiremos hablar de eso”. Porque se trata de buscar caminos, de dejarse guiar por el Espíritu Santo. Ilumina tu vida y tu tarea evangelizadora con este texto y reza.

Relee la lectura, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Lunes 7 de mayo

Lunes 07 de mayo
VI semana de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 16, 11-15

En aquellos días, zarpamos de Troas rumbo a Samotracia; al día siguiente salimos para Neápolis y de allí para Filipos, colonia romana, capital del distrito de Macedonia. Allí nos detuvimos unos días.
El sábado salimos de la ciudad y fuimos por la orilla del río a un sitio donde pensábamos que se reunían para orar; nos sentamos y trabamos conversación con las mujeres que hablan acudido. Una de ellas, que se llamaba Lidia, natural de Tiatira, vendedora de púrpura, que adoraba al verdadero Dios, estaba escuchando; y el Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo.
Se bautizó con toda su familia y nos invitó: «Si estáis convencidos de que creo en el Señor, venid a hospedaros en mi casa.» Y nos obligó a aceptar.

Pistas: Pablo está en tierra pagana, en Filipos (ahí creará una comunidad a la que dirigirá la carta a los Filipenses).
Un día, paseando por donde sospechaban que podía haber conversos judíos o judíos en la diáspora, encuentran a una mujer llamada Lidia (de Tiatira una ciudad de la actual Turquía). El Señor, quien actúa, es el que toca el corazón de esa mujer. Ésta es una bonita lección de esta lectura ¿Qué diría Pablo para que suscitara en esta mujer el deseo de hacerse discípula de Jesús? Ella escucha y Dios actúa. Porque no basta con estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Tienes que abrirte a Dios, dejar de lado tus barreras y permitir que Él obre en ti. Y, una vez que le dejas entrar en tu vida ¿lo guardas sólo para ti? ¿hablas de Dios a los demás? ¿cuentas lo que Dios hace en tu vida? ¿buscas encontrarte con personas que tienen fe?
Esta mujer se convirtió y con ella toda su familia. Y la familia se hace más grande: «Si estáis convencidos de que creo en el Señor, venid a hospedaros en mi casa». Una doble lectura tiene esto. Por un lado, a Lidia le cambia la vida, sus miras se hacen más grandes. Por otro, respecto a los que le anunciaron el mensaje, Lidia pudo pensar: ¿Esto es auténtico? Si así lo crees, ven a mi casa, acepta mi compañía porque yo ya soy de los discípulos del Señor. Una nueva familia.
Dios toma la iniciativa siempre, y aquellos que son capaces de dejarse guiar, de compartir, de escuchar, se encuentran con Él y se convierten. Pero ahí no acaba todo. Se dedican a bendecir a otras personas (a Lidia, a su familia, al propio Pablo y sus acompañantes).
El libro de los Hechos sigue mostrándonos el camino de la Iglesia, sorprendente, persona a persona, por mil medios, de mil maneras… Pero siempre con la actuación del Espíritu Santo, siempre creando comunidad, siempre llevando a Jesús. Y ¿hoy? ¿qué te dice el Señor a ti? ¿estás dispuesto a dejarle actuar en tu vida?

Relee la lectura, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oració

Domingo 6 de mayo

Domingo 6 de mayo
VI Domingo de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 15, 9-17
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado par a que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.»

Pistas: Hoy San Juan nos pone frente a dos pilares de nuestra fe: el amor y la alegría. Jesús se dirige a sus discípulos y en cada frase va ayudándoles a entender cómo es y cómo debe ser su relación con Él. Jesús dice que el que le acepta no es ya un ser amargado, triste o taciturno, sino que conoce la esencia de la ilusión, de la esperanza, de la felicidad.
El modelo del amor es el que el Padre y Él tienen. Y Jesús invita a vivir en el amor. De nada sirve ser una persona religiosa sin entrar en el amor de Dios y al prójimo. Se trata de mantener una relación. Ésta es la clave: permanecer en Jesús, permanecer en su amor.
Jesús quiere que estés lleno de alegría. Quiere que seas feliz. Y explica que el camino para lograr eso es permanecer en el amor. Párate a pensar un momento: ¿qué significa, qué implica, qué consecuencias tiene para la vida del que quiera ser discípulo de Jesús esta llamada? Él mismo lo explica: cumplir los mandamientos, amar como Jesús ha amado, dar la vida. No vale vivir de cualquier modo.
Y Jesús va delante: entrega su vida. Las palabras de Jesús adquieren un significado nuevo y pleno cuando resucita. Ha entregado su vida por ellos y por ti. Y lo único que pide a cambio es que seas amigo suyo, que le conozcas, que ames y te dejes amar. Te ofrece poder entrar en la vida de Dios. Esto significa poder conocerle.
Y esto es gratis. Te ha elegido porque ha querido. Te ha regalado la fe. Estás ahora rezando con su Palabra porque Él te ha llamado. Y te ha destinado a dar fruto, y un fruto que dure. Es decir, ser discípulo no es un barniz superficial, sino algo que transforma tu vida y que se nota. Por eso, si respondes a la llamada de Jesús, tu vida dará fruto. Esto está garantizado porque Jesús cumple sus promesas. Y la única condición es que permanezcas en Él y vivas en el amor.
Además, no te dejará desamparado: “De modo que lo que pidáis al Padre, en mi nombre os lo dé”. Jesús va delante. No es una imposición ni una servidumbre, ni algo que vaya contra el hombre. Todo lo contrario: amor, plenitud, alegría, amistad, elección, dar fruto… Esto te ofrece Jesús ¿qué le vas a responder?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Sábado 5 de mayo

Sábado, 5 de mayo
V semana de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Hechos de los apóstoles 16, 1-10
En aquellos días, Pablo fue a Derbe y luego a Listra. Había allí un discípulo que se llamaba Timoteo, hijo de un griego y de una judía creyente. Los hermanos de Listra y de Iconio daban buenos informes de él. Pablo quiso llevárselo y lo circuncidó, por consideración a los judíos de la región, pues todos sabían que su padre era griego.
Al pasar por las ciudades, comunicaban las decisiones de los apóstoles y presbíteros de Jerusalén, para que las observasen. Las Iglesias se robustecían en la fe y crecían en número de día en día.
Como el Espíritu Santo les impidió anunciar la palabra en la provincia de Asia, atravesaron Frigia y Galacia. Al llegar a la frontera de Misia, intentaron entrar en Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo consintió. Entonces dejaron Misia a un lado y bajaron a Troas.
Aquella noche Pablo tuvo una visión: se le apareció un macedonio, de pie, que le rogaba: «Ven a Macedonia y ayúdanos.»
Apenas tuvo la visión, inmediatamente tratamos de salir para Macedonia, seguros de que Dios nos llamaba a predicarles el Evangelio.

Pistas: Al leer los Evangelios queda claro que Jesús fue un hombre lleno de Espíritu Santo. Toda su vida, sus decisiones, sus acciones, estaban inspiradas por el Espíritu y realizadas con su fuerza.
Él prometió que el Padre iba a enviar el Espíritu Santo por medio de Él a todos sus discípulos y que los guiaría a ellos y a la Iglesia. Y el libro de los Hechos de los Apóstoles nos muestra cómo esto es verdad.
Primero, a la comunidad reunida, el día de Pentecostés, y muchas más veces después. También en las decisiones y en las vicisitudes que les toca atravesar como comunidad, como Iglesia.
Son capaces de ver la guía del Espíritu Santo en lo cotidiano. Cuando un plan evangelizador no sale, comprenden que es el Espíritu el que se lo impide y siguen sin desanimarse buscando el camino que Dios abra ante ellos.
Pero ¿será posible descubrir la guía del Espíritu Santo? No hay otro camino que el de experimentarlo personal y comunitariamente. No sabes el modo en que Dios te hablará, en que el Espíritu Santo te guiará, pero Jesús cumple sus promesas. Lo hizo en los primeros pasos de la Iglesia y lo hará ahora en tu vida, en tu parroquia, en tu comunidad, en tu labor pastoral. Sólo tienes que escucharle, dejarte guiar por él y permitir que actúe en tu vida.

Relee la lectura, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Viernes 4 de mayo

Viernes 4 de mayo
V semana de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Hechos de los apóstoles 15, 22-31
En aquellos días, los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron elegir algunos de ellos y mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas Barsabá y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y les entregaron esta carta:
«Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia convertidos del paganismo. Nos hemos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alarmado e inquietado con sus palabras. Hemos decidido, por unanimidad, elegir algunos y enviároslos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, que han dedicado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. En vista de esto, mandamos a Silas y a Judas, que os referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables: que os abstengáis de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de la fornicación. Haréis bien en apartaros de todo esto. Salud.»
Los despidieron, y ellos bajaron a Antioquía, donde reunieron a la Iglesia y entregaron la carta. Al leer aquellas palabras alentadoras, se alegraron mucho.

Pistas: El camino de Jesús se va abriendo paso. Cambia las costumbres y el estilo de vida de las personas porque no sólo es aprender algo nuevo, sino que al encontrarse con Jesús, sus discípulos quieren vivir como Él enseñó.
“Los Apóstoles, los presbíteros y toda la iglesia”. No es la idea feliz de un loco, sino el Espíritu Santo y la Iglesia que va dando pasos, va discerniendo ante las dificultades que se presentan. Se reúnen, rezan y buscan ser fieles a Jesús.
“No imponeros más cargas”. La fe en Jesús no trae cargas, sino libertad. Implica un estilo de vida en el Espíritu, lejos de la esclavitud y la mentira del pecado. También quien sigue a Jesús con sus actos y modo de vivir debe reflejar lo que Jesús es, porque sirve de ejemplo a otros. Por eso “haréis bien en apartaros de todo eso”, porque es algo que no hace bien, que no sirve para nada más que para equivocarse en el camino o escandalizar a otros (como, por el contexto cultural, el tema de la sangre o los animales sacrificados a ídolos).
La Iglesia acompaña y alienta, escucha y discierne. Puedes rezar sobre esto en una doble perspectiva: ¿dejas tú que la Iglesia te acompañe, te ayude, te guíe? ¿te fías de ella? Y, por otra parte, tú también eres Iglesia: ¿cómo acompañas, alientas, ayudas a otros? Según tu responsabilidad y vocación ¿qué actitud tienes dentro de la Iglesia?
El Espíritu Santo guía a la Iglesia. Pídele a Dios estar lleno de su Espíritu y poder así ser más dócil a su voluntad y ayudar a que el camino de Jesús siga abriéndose paso en nuestro mundo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Jueves 3 de mayo

Jueves 3 de mayo
Santos Felipe y Santiago, apóstoles

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según san Juan 14, 6-14
En aquel tiempo, dijo Jesús a Tomás: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.» Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras, Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.»

Pistas: ¿Quién es Jesús? La luz de la resurrección ilumina las palabras que hemos leído hoy en la fiesta de Felipe y Santiago, apóstoles. Jesús es el camino, la verdad y la vida.
Estas tres palabras darían para todo un tratado. Es el camino que nos permite acceder al Padre, es el camino por el que nos llega el Espíritu Santo, es el camino al cielo… Es la verdad porque en Jesús se nos revela de modo pleno quién y cómo es Dios, se nos muestra la verdad sobre Dios y sobre el hombre. Y es la vida, porque resucitado nos da vida eterna, porque cuando las personas se encuentran con Él dicen que comienzan a vivir realmente.
Reza con estas tres palabras, asómate al misterio de Jesús. Piensa qué significan en tu vida y adórale.
Felipe le pide a Jesús que les muestre al Padre. Y las palabras de Jesús hacen pensar en su divinidad. El que ve al Hijo ve al Padre. Y San Juan desarrolla esta afirmación. Las palabras de Jesús vienen del Padre, las obras de Jesús vienen del Padre. Y la promesa: las mismas obras que Jesús hace porque permanece en el Padre, las podrán hacer los que crean en Él y aún mayores.
Como dije al principio todo esto alcanza pleno significado con la resurrección. El anuncio de Jesús: “voy al Padre”, sella sus afirmaciones y como hemos ido leyendo en el libro de los Hechos de los Apóstoles, las promesas de Jesús se hacen reales: en el nombre de Jesús predican el Evangelio con poder, expulsan demonios, curan enfermos y hasta resucitan muertos.
Ahora mira a tu propia vida, acércate a Jesús una vez más, pídele que sus promesas se cumplan en ti. Dile que crees en Él, que sabes que su palabra no falla y confía. Al creer en Jesús podrás ver las maravillas de Dios en tu vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Miércoles 2 de mayo

Miércoles 2 de mayo
San Atanasio, obispo y doctor de la Iglesia

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Hechos de los apóstoles 15, 1-6
En aquellos días, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme a la tradición de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia. La Iglesia los proveyó para el viaje; atravesaron Fenicia y Samaria, contando a los hermanos cómo se convertían los gentiles y alegrándolos mucho con la noticia. Al llegar a Jerusalén, la Iglesia, los apóstoles y los presbíteros los recibieron muy bien; ellos contaron lo que Dios habla hecho con ellos.
Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían abrazado la fe, intervinieron, diciendo: «Hay que circuncidarlos y exigirles que guarden la ley de Moisés.» Los apóstoles y los presbíteros se reunieron a examinar el asunto.

Pistas: Las tradiciones y las normas forman parte de la vida humana y de la religión. Y en los primeros pasos de la Iglesia aparecen también los primeros conflictos. La Iglesia siempre los ha resuelto del mismo modo. Al principio se reunían para tratar estas cuestiones los Apóstoles y presbíteros (sus colaboradores) –a Jerusalén fueron Pablo y Bernabé para verlos-. Después sus sucesores (el Papa y los obispos) siempre han buscado el camino para ser más fieles a Jesús guiados por el Espíritu Santo.
Puede servirte para rezar pensar en cómo afrontan Pablo y Bernabé la situación, ante algo que contradice lo que ellos creen. No deciden hacer lo que les da la gana. Al contrario, suben a Jerusalén a consultar a los Apóstoles. No se van de la Iglesia sino que buscan su discernimiento. Y veremos que la Iglesia no se deja manipular por las presiones internas o externas.
En medio de los avatares de las primeras comunidades vamos descubriendo pistas de cómo es y debe ser la Iglesia. Reza también por ella, piensa en tu papel en tu comunidad… También hoy el Espíritu Santo guía a la Iglesia por medio de sus pastores. Pide por ellos, para que llenos de Espíritu Santo sean fieles al mandato de Jesús y no les falten las fuerzas e ilusión para llevarlo a cabo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Martes 1 de mayo

Martes 1 de mayo
San José Obrero

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Hechos de los apóstoles 14, 19-28
En aquellos días, llegaron unos judíos de Antioquía y de Iconio y se ganaron a la gente; apedrearon a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad, dejándolo por muerto. Entonces lo rodearon los discípulos; él se levantó y volvió a la ciudad.
Al día siguiente, salió con Bernabé para Derbe; después de predicar el Evangelio en aquella ciudad y de ganar bastantes discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar mucho para entrar en el reino de Dios.
En cada Iglesia designaban presbíteros, oraban, ayunaban y los encomendaban al Señor, en quien habían creído. Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Predicaron en Perge, bajaron a Atalía y allí se embarcaron para Antioquía, de donde los habían enviado, con la gracia de Dios, a la misión que acababan de cumplir. Al llegar, reunieron a la Iglesia, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe. Se quedaron allí bastante tiempo con los discípulos.

Pistas: ya no solo son amenazas como hemos leído estos días, aquí pasan a la acción. Apedrean a Pablo y lo dan por muerto. Cuando San Pablo en sus cartas habla de los sufrimientos por el Evangelio, de las persecuciones, del esfuerzo por vivir la fe lo hace por propia experiencia.
Ante un acontecimiento como ese lo más normal sería darse por vencido. Pero Pablo no lo hace, persevera y ayuda a los demás a hacerlo. ¿Qué tendrá en su corazón que le mueve a actuar de este modo?
Quiero fijarme en lo que hacían en las comunidades que iban naciendo. Dejan presbíteros: “oraban, ayunaban y los encomendaban al Señor”. Tenían la absoluta certeza de que necesitar estar en sintonía con Dios y al mismo tiempo de confiar completamente en Él. Por eso oraban y ayunaban, para tener una relación viva con Jesús, para llenarse del Espíritu Santo y sus dones, para decirle a Dios que Él y su voluntad son más importantes que todo, incluso para sentir hambre de Dios. Con la certeza de que si Dios llama a una vocación dará la fuerza para vivirla.
Y las comunidades de la Iglesia naciente comparten entre ellas lo que va sucediendo y ven, en medio de todas las dificultades, que la gracia de Dios actúa con poder. Puedes hacerte la siguiente pregunta ¿nuestra iglesia de hoy tiene la misma actitud? ¿qué buscaba la iglesia de la que nos habla el libro de los Hechos? Podemos resumir la respuesta en estos dos puntos: por un lado, la vivencia profunda de la relación con Dios, una fe ferviente (oración, ayuno e intercesión unos por otros), apoyo de la comunidad. Por otro lado, una iglesia en salida, que busca a los que están lejos y no han oído la Buena Noticia.
Reza con estas cosas, y piensa qué te está diciendo, qué te está pidiendo Dios en su Palabra.

Relee la lectura, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.